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9 dic. 2010

viejo amo a mi esposa 1


Capitulo 1: Sobre como Ellie se hizo mi esposa y sobre nuestros sueños.
(2007, Texas)
Las togas y birretes cubrían el gimnasio de la escuela preparatoria MC Hyghley, el director daba un aburrido discurso sobre nosotros volviéndonos hombres de bien y sobre algo llamado universidad; Yo estaba charlando con mi mejor amigo: Junior, mientras todos prestaban atención a ese inútil discurso.
-¡¿Le vas a pedir matrimonio?! –Preguntó Junior, sorprendido. – ¿En serio?
-¡Es enserio Hermano! –Repuse. –Estoy más que seguro que la amo, ¡Ellie es la mujer de mi vida!
-¿Seguro, seguro? Porque si es así, estoy dispuesto a ser padrino de bodas y todo.
-¡Exacto! ¡Tú y Karla podrían ser los testigos! ¡Y haríamos una fiesta entre nosotros! Tú sabes, familia, ustedes y nosotros, ¡Será el mejor momento de mi vida!
-Pero… Hermano… Apenas te vas a graduar de la preparatoria… ¿Piensas atarte tan pronto? ¿No quieres ir a la universidad o algo?
Junior, que era un chico rubio de ojos verdes con cara de chico que siempre anda en “el viaje” (Con marihuana en el sistema, si no entienden) me miraba con seriedad, por primera vez en los 5 años que tenía de conocerlo.
-Tranquilo, hermano ¡Iremos a Hollywood! ¡Yo conseguiré una banda y me haré famoso y ella será una actriz de renombre internacional! Todo irá bien.
Junior se encogió de hombros y me abrazó con un brazo.
-Sí es tu sueño estar con ella y ser una estrella, adelante… Yo te apoyaré.
-Gracias hermano, ¿Qué harás tú?
Yo, me quedaré aquí y estudiaré en UTEP, ¡seré un abogado surfista hermano!
Por dentro solté un gran “¿Tú? ¿Abogado?” Pero me limité a sonreír, nunca se sabe lo que el futuro nos traerá.
De pronto, todos se levantaron con gran estruendo de sus asientos y lanzaron sus birretes al aire, Junior y yo hicimos lo propio, en un gran grito de Júbilo.
Nos abrazamos y caminamos de esta manera hasta donde nos esperaban Karla, una chica morena de cabellos rizados y Ellie: Una hermosa chica rubia de ojos verdes, capitana de las animadoras y la dueña total de mi corazón.
Me separé de Junior y la tomé en mis brazos (Junior hizo lo propio con Karla)
-Felicidades, por fin te has graduado de la preparatoria. –Murmuré a su oído. Antes de besarla con pasión.
-Lo mismo digo, estrellita.
-Tengo que hablar contigo. –Le dije con ternura.
-O Dios mío. –Bufó ella. -¿Estás embarazado?
Solté una carcajada, la tomé por la mano y la llevé a un lugar que estuviera solitario. Terminamos en la cafetería de la escuela.
-Sabes… Ellie… Nunca había estado más enamorado de ti… Pero eso dije ayer.
-¡Cariño! ¡Eres muy lindo! –Respondió ella, tomándose de mi brazo, seguía sintiendo el mismo cosquilleo en el estomago que sentía desde la primera vez que hizo eso. Una sensación eterna y hermosa.
-Es por eso… Que quiero preguntarte algo…
-¿Dime, Zack?
-Yo, Zack Mosh, quiero preguntarte a ti, Ellie Clearwater… Sí quieres casarte conmigo.
Ellie se llevó sus manos a la boca y soltó un grito ahogado que interpreté como un “Sí”, le extendí mis brazos en señal de abrazo y ella se lanzó a mí, nos unimos en un bello y perfecto giro, que sellaba para siempre nuestro amor eterno.
(2010, Los Ángeles)
-Y… ¡Ya está! –Grité, cuando finalmente el televisor quedó donde lo queríamos. Ellie celebró dando saltos.
-¡Vivimos oficialmente en LA! –Gritó. -¡Vivimos oficialmente en LA!
-Nos costó algo de trabajo. –Admití. –Pero Lo hemos logrado… Ahora tú y yo vamos a volvernos estrellas, ¡Nena!
Se tomó de mi brazo (Así es, la sensación seguía ahí) y murmuró con dulzura.
-Serás el mejor músico que esta ciudad haya visto, cielo.
-Y tú, serás la nueva señorita Monroe.
Ambos nos miramos con dulzura.
-¿La hemos pasado bien, eh? –Preguntó.
-No me arrepiento de nada.
Nuestro nuevo hogar: Un lindo departamento situado en los ángeles, con solo 5 vecinos y a buena distancia de los estudios, donde mi amada esposa cobraría suerte; Un poco lejos de los bares musicales, pero yo era un chico de 21 años con fuerzas suficientes como para recorrer todo el mundo con tal de cumplir mi sueño.
-Bien amor, iré a traer la cena. –Anuncié. –Tú encárgate de tomar una ducha, relajarte y seguir siendo la mujer perfecta.
-¡Eres tan dulce! –Me dedicó una linda sonrisa.
Devolví la sonrisa y salí del departamento. A la salida: Un corredor con una alfombra rosa nos llevaba a las escaleras, me gustaba jugar a que era una alfombra roja y a que pasaba para ser parte de una importante entrega de premios. Iba yo tan enfrascado en mi juego que no me fijé en una joven chica que pasaba cargada con muchas cobijas, nos estrellamos y accidentalmente caí sobre ella.
De piel blanca, pelirroja con el cabello hasta los hombros, ojos azules y algunas tiernas pecas en la nariz, con un par de pechos medianos y unas lindas piernas, me levanté rápidamente para disimular.
-Lo siento, ¡Perdón en serio! –Le di la mano para levantarse.
-No… No te preocupes… ¿Eres nuevo por aquí? –Me dio la mano para levantarse, su voz era juguetona y dulce.
-Eh, sí… Acabo de mudarme al cuarto del fondo del corredor, Me llamo Zack Mosh, mucho gusto.
-En ese caso seremos vecinos, mi nombre es Ruth Johnson, ¡Un placer conocerte, vecino!
Me dedicó una gran sonrisa, de su boca sobresalían un par de juguetones colmillos.
-Mucho gusto ¡Vecina! Cualquier cosa que necesites no dudes de pedirlo, ¿Sí?
-Sí tienes un poco de cerveza te lo agradecería.
-¿Eh? Una niña como tú no tendría porque estar bebiendo cerveza.
-¡Tengo 18 años! –Se defendió ella, mostrando la versión molesta de sus ojos azules: igual de hermosos.
-Se necesitan 21 para beber, lo siento.
-¿Cuántos años tienes tú, abuelo? –Preguntó, sin bajar la mirada.
-Tengo 21, puedo comprarte una soda y dejarte verme beber.
Me soltó una patada en la espinilla.
-¡Eres casi de mi edad! ¡No te portes como un abuelo!
-Es broma, es broma. –Me disculpé. –Justo me dirigía a comprar la cena, si gustas puedes unírtenos a mi esposa y a mí, queremos conseguir amigos.
-¿Esposa? –Preguntó ella.
-Sí. –Respondí. –Es muy amable y agradable, seguro te la pasas bien.
La chica pensó en silencio, poniendo sus dedos sobre sus labios.
-Está bien, ¡Solo por el alcohol!
-¡Pero no le digas a tus padres que fuimos nosotros quienes te emborrachamos! ¿Trato?
-¡Trato! ¡A comprar la cena pues! ¿No se te antojan unos tamales de rajas con queso? ¿O un poco de sushi con mole poblano?
-Cualquier cosa suena bien, te dejaré escoger.
-Presiento que este es el inicio de una bella amistad, John. –Murmuró Ruth, al momento en que me abrazaba por la cintura.
-Me llamo Zack.
Se separó de mí y repitió la escena.
-Presiento que es el inicio de una gran amistad, Zack.
-Lo mismo digo, Ruth.

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