Lo Último

26 dic. 2010

viejo amo a mi esposa 12


Sobre cómo Ellie y yo nos hicimos novios (parte 1) sobre la literatura holandesa y sobre la bomba de la honestidad. (Ellie)
(2007, Texas)
Sin darnos cuenta, pasaron los meses de forma rápida; puedo jurar que en un instante en que parpadeé Karla y Junior empezaron a salir, se les veía como la pareja más feliz del universo, por lo que Zack y yo les dimos todo nuestro apoyo y fue gracias a la unión de estos dos que Zack y yo terminamos volviéndonos los mejores amigos, llegó a ser tan fuerte nuestra unión que era raro el día en que Zack no fuera a saludar a mi madre cuando me recogía para irme a casa o los fines de semana en que el no fuera a molestarme para dejarlo usar mi piscina y armar parrilladas para ver partidos tontos de football, en estas reuniones fue que Zack se hizo gran amigo de mi padre, este último terminó enamorándose de el mucho antes de que yo lo hiciera.
-Tienes mi aprobación de tener novio solamente sí es el, es un gran seguidor de los Cowboys y hace una carne asada deliciosa. –Solía decir mi padre.
Poco a poco Zack fue cambiando, ya no se le veía vistiendo disfraces extraños ni lanzando fuegos artificiales a los profesores; ahora se limitaba a tocar la guitarra en espacios abiertos para reunir grandes cantidades de personas y armar un concierto entre todos, vale la pena mencionar que esto fue en gran parte gracias a la buena influencia que recibió de mi parte.
En cuanto a nuestra vida como animadoras, Karla y yo nos dedicamos tanto que no pasó mucho para que Elizabeth nos nombrara como sus sucesoras apenas ellas se graduaran, yo como capitana y Karla como mi consiguiente; fue un placer para mi echárselo en cara a Helena con una gran sonrisa de satisfacción y un abrazo lleno de energía, ella se limitó solamente a aceptarlo con insatisfacción.
Con estas novedades llegamos al último mes de clases, el periodo escolar en que los de último año solo deben dedicarse a crear memorias inolvidables de una etapa tan especial como lo es la preparatoria, es por eso que Elizabeth decidió armar una actividad para todos los animadores y para todos los que gustaran acompañarnos: Una excursión al mundo acuático, un parque de diversiones con todo tipo de atracciones extremas y con una gran cantidad de animales acuáticos en exhibición, el mejor parque de diversiones en todo Texas.
 Para ese propósito rentamos un autobús e hicimos una gran fiesta en él; al final solo fuimos los miembros del equipo de animadoras, Zack, Junior y un par de jugadores del equipo de football así que la cosa se puso bastante loca cuando los jugadores de football mostraron una maleta llena de todo tipo de licor.
Terminé haciéndome gran amiga de varias animadoras en mi propósito de no molestar a Junior, Karla y Zack durante el viaje para no arruinar sus recuerdos románticos de ese viaje con mis innecesarias intromisiones, gesto de amistad que continuamente tiraron a la basura, Zack separándose de Helena para molestarme y Junior y Karla llamándome para sentarme con ellos, finalmente me di cuenta de que ellos no eran la clase de pareja que solo querían estar solos; eran un tipo distinto de unión.
El primer evento notorio de este viaje ocurrió cuando estábamos a punto de llegar a nuestro destino, Zack se acercó a mi asiento y se instaló sin decir nada, después me miró con una gran sonrisa.
-¿Qué hay, monja?
-¿Monja? ¿Por qué monja?
-Eres la única que no está bebiendo como maniática, ¿Te parece suficiente?
-Tú tampoco has bebido, ¿Qué tal?
-Es distinto. –Se recostó completamente en el asiento. –Yo lo hago para que Helena no abuse sexualmente de mí.
Solté una carcajada.
-¿No tendría que ser ella quien se cuide de que tú abuses sexualmente de ella?
-No bromees, sabes que soy un chico decente.
-¡CLARO! –Grité, con sarcasmo. –Tan decente que nadaste desnudo en mi piscina apenas me ausenté unos minutos hace un par de semanas.
-Ah, bueno… Eso… Eh…  ¡Mira! ¡Ya se pueden ver las atracciones!
Miré por donde Zack me señaló, efectivamente: Se podían apreciar las altas montañas rusas a la distancia, cuando volví a poner la mirada dentro del autobús me estremecí al ver a Helena a mi lado.
-Zack, ¡Vamos enfrente! –Suplicó Helena, con una mirada rogona.
-Está bien, ¡Nos vemos en un rato, Ellie!
-Eh… Claro…
Helena me soltó una mirada amenazante, de esas que con solo los ojos uno puede saber que el contenido era “Sí te vuelves a acercar a él en este viaje voy a dejarte calva mientras duermes”, no pasaron muchos segundos para que Karla y Junior se acercaran a mí, estaba repentinamente sensible y me sentía derrotada, apenas Karla se sentó a mi lado empecé a llorar, ella me tomó con sus manos y me abrazó a su pecho.
- ¡No sé porque se porta así! –Chillé. – ¡Yo no le he hecho nada! ¡Yo sé que él es su novio! ¿Por qué me trata así?
-Es una perra, Ellie no lo tomes personal, tranquila; sabes que no has hecho nada y que ella está celosa de ti porque su novio pasa más tiempo contigo que con ella, es todo.
-¡Pero Zack a mí no me quiere! ¡La quiere a ella! –Solté un suspiro de sorpresa, ¿Por qué decía eso tan de repente? Me vi tan sorprendida que incluso miré en todas direcciones esperando que nadie me hubiera escuchado.
-Finalmente lo has soltado, ¿Eh? –Preguntó Junior, que me miraba con satisfacción.
-No. –Respondí.
-¡Sí! ¡Lo has admitido! –Contraatacó Junior.
- ¿Por fin? –Preguntó Karla.
-¡Ya cállense! Y lárguense a besarse o algo así…
-¡Para nada! ¡Acabas de admitir que te gusta Zack!
-¡No! –Grité, provocando la atención de todo el autobús; todos se rieron como locos de mí hasta que llegamos a nuestro destino.
En general fue un día de excursión bastante divertido; vimos todos los espectáculos de animales y nos subimos a todas las montañas rusas, comimos hamburguesas (preparadas por Zack y por Junior) y después asistimos a un concierto de una banda por la tarde, cuando estaba a punto de anochecer, en todo ese tiempo no hablé con Zack y me sirvió para distraerme de las tonterías que Karla y Junior trataban de inyectarme.
No fue sí no hasta que el concierto finalizó que me di cuenta de que algo estaba mal, a unos 10 metros de donde yo me encontraba bailando con otras animadoras pude apreciar a Helena peleando con Zack, bueno en realidad ella solo le hablaba de forma altanera, con su dedo índice señalándolo con superioridad y prácticamente gritándole a la cara, Zack se mantuvo calmado y nunca replicó una sola palabra, de pronto ella le dio un empujón y volvió a reunirse con sus 2 falsas amigas; Zack se dio la vuelta y se alejó del grupo con dirección desconocida.
-Supongo que no hay de otra. –Pensé.
Le seguí a distancia para darme cuenta a donde se dirigía y poder hablar tranquilamente con él, terminó introduciéndose al ahora vacio estanque de SHAMÚ, la orca asesina para sentarse en soledad y mirar el inmóvil tanque de agua.
-Problemas de pareja, ¿Eh? –Pregunté, tratando de sonar lo más natural posible, cosa que a él aparentemente la causo gracia; ya que esbozó una sonrisa.
-Es increíble. –Respondió el, sin borrar esa sonrisa de su rostro. –En verdad no puedo creerlo…
-¿Qué cosa? –Pregunté, sentándome a su lado.
-Como ella cambia de actitud cuando están presentes otras personas, apenas tiene oportunidad de lucirse lo hace tratándome como un imbécil, ¿Sabes lo que he tenido que tolerar este día?
-No. –Admití. –Pero puedo escucharlo si te ayuda a relajarte.
-Cuando estaba hablando contigo en el autobús, que me llamó a sentarme con ella adelante… Terminó burlándose de mí música con sus estúpidas amigas, diciendo que yo quería ser como Elvis, Elvis ni siquiera era guitarrista… Ellas rieron como locas y yo me quedé en silencio, al final solo dijo “era broma”, como sí eso arreglara las cosas…
-Vaya, creo que…
-No es todo. –Interrumpió. –Cuando estábamos viendo el show de CHAMÚ, me pidió que comprara algo para comer y lo hice, ¿Sabes que dijo cuando volví con unas palomitas? “¿Ven que bien entrenado lo tengo?”
-Hija de…
-¡Antes de subir a la primer montaña rusa casi me caigo con un helado derretido en el suelo por evitar que ella lo pisara y ella se burló de eso cada vez que íbamos a subirnos a una atracción! “Cuidado con no caerte, Zack” decía siempre, ¡Estúpida!
-Eso estuvo mal…
-Encima de todo, siempre tuve que mostrarme sonriente ante su actitud de perra, pues cuando estamos solos ella es tierna y linda, ¡Una dos caras es lo que es!
Nunca había visto tal seriedad en el rostro de Zack; su mirada perdida reflejaba impotencia y desesperación, como si buscara dentro de sí una respuesta que no existe; decidí que lo mejor era decir algo por más estúpido que fuese.
-No mereces esto, Zack. –Murmuré, finalmente y con una voz entrecortada.
Desvió la mirada a mis ojos y acariciándome una mejilla asintió.
-Es verdad, pero ella es mi novia y debo ayudarla, ¿No?
-Supongo. –Respondí, no hace falta mencionar que para estas alturas yo ya sentía un nudo en la garganta. –Debes de darle tú apoyo y… Hacerla mejorar… Aunque a mí me parece algo imposible.
Zack soltó una carcajada.
-Tienes razón, Monja… Reparar a Helena suena como algo imposible, ¿Verdad? Pero repito, la quiero…
-Escúpemelo en la cara. –Pensé.
-Ojala ella fuera como tú…
-¿EH? –Me giré, sorprendida.
-Sí… Tú sabes, a pesar de que eres una chica algo seria y que gusta de seguir las reglas; te abriste a las posibilidades de un cambio y hasta terminaste haciéndote amiga de la persona más descarada del colegio, y nunca dejaste de ser como eres para hacerlo; siempre seguiste regañándome por ser tan tonto y aprecio mucho eso de ti.
-Eh, eso no es nada en realidad…
-Claro que lo es, ¿Sabes lo que una chica estricta normal hubiera hecho? Hubiera pensado “este chico es un imbécil” y se hubiera dado la vuelta para seguir caminando y así estar lo más lejos posible de mí, pero tú en cambio te acercaste a mí y me escuchaste cantar… Gracias, Ellie.
-Es porque tú y yo somos iguales, los dos queremos un sueño parecido y estamos dispuestos a darlo todo por hacerlo realidad… Cuando te vi por primera vez haciendo una estupidez debo decir que pensé “Que chico tan imbécil”, pero a la vez pensé “Que chico tan talentoso”, pues tocas muy bien… Y cuando decidí darte una oportunidad y acercarme a ti, terminé conociendo a la persona más maravillosa que he conocido.
-Que conversación tan embarazosa. –Observó.
-Tienes razón… Oye, Zack…
-¿Sí?
-Hazla cambiar, ¿Sí? No parece que tengas intenciones de dejarla o algo por el estilo… Entonces te pido que la hagas entender lo mucho que vales tú porque no quiero que salgas herido.
-Sí llego a salir herido ahí estarás tú para mí, ¿no?
-Yo siempre estaré para ti, Zack.
Tomé su rostro con ambas manos y de una forma cariñosa, mis labios tocaron los suyos.

(2010, Los Ángeles)

Después de enterarme de que mi embarazo no era más que un embarazo psicológico, después de decirle a Zack que íbamos a tener un niño, traté como nunca, traté a diario quedar embarazada pero nada funcionó.
-¿Tú le dijiste que estabas?
-Sí.
-¿Y no lo estás?
-No.
-¿Por qué?
-¡Porque él está a nada de abandonarme para irse con la niña exploradora y ese bebé es lo único que lo mantiene a mi lado! ¡Por eso!
Un mes había pasado desde que Zack se enteró que íbamos a tener un niño y había empezado a trabajar el doble, como profesor de música en las mañanas y como empleado en Home Depot por las noches, (esto me daba cierta ventaja pues así el no podía asistir a mis citas medicas ni ver a la falsa criatura en la pantalla del sonograma) pero ya no podía seguir de esta forma, necesitaba algún consejo desesperado y sabía que si se lo pedía a Karla iba a ser entregada a Zack fácilmente, también sabía que al decírselo a Doña Concha solo empeoraría la situación, es por eso que terminé pidiéndole ayuda a Ryan; nuestro nuevo vecino.
-¿Y has tratado de quedar verdaderamente embarazada?
-A diario, a todas horas, en todos los lugares, de hecho, una vez...
-Espera, antes de entrar en detalles… ¿Cómo piensas ocultarlo?
-Planeaba confesárselo… Decirle que fue un error del médico o algo así…
-Eso definitivamente marcaría tú divorcio.
-¿Tú crees?
-Pero claro… ¡Espera! –Se levantó de forma brusca del sillón y caminó a un estante que había frente a nosotros, rebuscó con paciencia. –Hay una historia muy famosa que se aparenta a la que tú vives en estos momentos, Ellie.
-¿En serio? –Pregunté, sin mucho interés y más bien pensando en cómo salir de mi propia situación.
-Así es, el nombre es palomas de plaza; narra la historia de una mujer casada que tiene un esposo que tiene una aventura con una chica muy joven; la mujer desesperadamente intuye que esto se debe a que ella no puede quedar embarazada y junto con sus criadas fabrican un vientre inflado falso y pronto se recorre la noticia de que finalmente ha podido embarazarse.
-Vaya. –Repuse, ahora ligeramente interesada.
-Durante los 9 meses de su falso embarazo ella detecta a una sirvienta embarazada y le compra a su hijo, así es como finalmente logra quedarse feliz a lado de su esposo.
-¿Estás sugiriendo que hagamos un vientre inflable? –Pregunté.
-Bueno, estaba pensando en conseguir uno de esos vientres falsos de las clases de maternidad que le ponen a los hombres, ¿Qué opinas?
-Vaya, ¡Bien pensado! ¿Cómo puedo pagártelo?
-Primero hay que lograr conseguirlo, después ya podrás agradecérmelo como quieras.
Ese mismo día fuimos a la tienda donde yo trabajaba y compramos en distintas etapas de crecimiento, me puse rápidamente la de “4 meses” y me miré satisfecha en el espejo.
-Nada mal, ¡Parezco totalmente embarazada! Supongo que no habrá problema si parezco de 4 meses y solo tengo 3, ¿Verdad?
-Es el caso. –Respondió Ryan. –Y no… no creo que haya mucha diferencia.
-¡Gracias por todo Ryan, otras personas me hubieran juzgado sin pensarlo dos veces!
-Bueno, si alguna vez necesito tú ayuda sé que me ayudarás exactamente igual.
-¡Tenlo por seguro!
Ambos nos sonreímos.

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