Lo Último

10 dic. 2010

viejo amo a mi esposa 2

(2010, Los Ángeles)
Por ser una ocasión especial (Primer día viviendo en LA y primer amiga de piso) compré gran cantidad de cerveza y Ruth me convenció de comprar unos tacos al pastor que vendían en la esquina. Ya cargábamos todo de vuelta a casa mientras ella me contaba alegremente de su vida escolar.
-¡Pero claro que nunca hago nada en el salón! ¡Los profesores me pasan con ver mi cara bonita! –Alardeaba, la muy descarada.
-Eso no es nada bueno, a los hombres nos trae desventajas, ¿Sabes? Las profesoras no se dejan seducir tan fácil como los profesores.
-Eso es porque ellas no son unas animales lujuriosas.
-Exacto, para ser tan niña estás bien enterada de cómo funcionan las cosas.
-¡Solo soy 3 años menor que tú!
Una vez más sus tiernos ojos de molestia hicieron aparición, me provoco cierta ternura.
-Pero vaya… Preparatoria… Había olvidado esas buenas épocas…
-¿Te divertiste mucho en la preparatoria?
-No tienes idea. –Murmuré. –Han sido los mejores días de mi vida.
Ruth guardó silencio, pero sentía su mirada curiosa.
-¿Qué me vez? –Pregunté, finalmente.
-Es que estaba pensando que tú aun te vez muy joven como para estar casado.
-Bueno… Mi esposa me atrapó… ¿Qué te diré?
-Debes amarla mucho…
-Mucho. –Admití. –Algún día tu también te enamorarás de alguien y no podrás estar con nadie más.
-¡En ese caso me enamoraré a los 50!
-Mi esposa suele decir “A los 15 con quien quieras, a los 25 con quien puedas… a los 35 córrele porque te quedas!
Soltó una carcajada.
-¡Tú mujer parece una mujer muy agradable! ¡me muero por conocerla y pasarla bien con los 2!
La gran emoción de Ruth me hizo caminar más rápido, quería que todos conocieran la gran chica que era mi esposa.
Llegamos a casa charlando animadamente, las luces estaban apagadas; Invité a Ruth a pasar con una gran sonrisa y me sorprendí al ver su mirada: Tenía los ojos muy abiertos y las manos en la boca.
-Creo… Que mejor me voy. –Murmuró de pronto la chica, la sostuve por un hombro.
-¡Tranquila! ¡Vamos pasa, pasa!
Prácticamente la jalé a la fuerza para que entrara, al darme la vuelta me quedé boquiabierto: En la sala había una pequeña mesita de noche iluminada por una vela con un par de copas y una botella de vino, una rodaja de queso y lo que parecía ser un fundidor.
-Sorpresa, Tigre. –Dijo una voz saliendo de la habitación, solo pude girar la vista a Ruth: Miraba la escena con incomodidad.
Del cuarto salió Ellie, vistiendo un provocativo vestido negro sencillo, completamente pegado a su cuerpo; Pese a que su bronceado siempre era agradable a la vista: En ese momento hubiera deseado que hubiera salido en fachas.
-Hoy vas a ser el rey de este castillo. –Suspiró de una forma muy sensual, yo estaba pensando “Trágame, tierra”
Ellie se acercó a mi y me abrazó, fue entonces que se dio cuenta de la presencia de Rut; Pude sentirlo porque su cuerpo se petrificó.
-Tenemos visitas. –Murmuró a mi oído.
-Sí, nuestra vecina… ¿Por qué no vas y te vistes?
-Eh… Creo que soy una molestia… mejor me voy, Zack… Nos vemos después…
-No, no te vayas, Ruth… Esto solo fue un malentendido.
-¿Zack? –Preguntó Ellie. –Cuántos años tienes, ¿Dulzura?
-Eh… 18… Señora…
Según Ellie, la única desventaja de estar casada es tener que ser llamada señora, y esta vez lo había hecho una chica 3 años menor que ella, Ellie suspiró y se alejó de nosotros diciendo:
-Iré a vestirme.
Pude notar la preocupación de Ruth, tenía que hacer algo inmediatamente, Tomé una cerveza de las que habíamos comprado y se la ofrecí.
-Anda, ¡Brindemos! ¡Por ser los mejores vecinos de hoy en adelante!
Una sonrisa tímida salió de sus labios, estábamos de vuelta en el juego de ser buenos vecinos.
-Y dime, ¿Ruth? ¿Estás en algún club o algo así?
-Para nada, estuve en las animadoras hasta el año pasado, pero me pidieron ser capitán y preferí abandonar.
Magicamente, Mi esposa apareció a mi lado.
-Ah, ¿Eras animadora? ¿Por qué abandonaste? Ser capitana es un gran honor.
-Lo es, lo sé… Pero… El nivel social por algo tan vano como eso no es lo que yo busco…
“No la provoques aun más después de verla en paños menores y llamarla señora” “Eso no se hace”
-Ah, ya veo… Entonces, ¿Eres popular sin ser animadora?
-Bueno… No sabría decirle…
“No le hables de usted” “Eso NO se hace NUNCA”
Sentí como Ellie presionaba mi hombro, empezaba a doler seriamente.
-Tomaré una cerveza. –Anunció Ellie, al momento en que se sentaba en la mesa. –Tenía planeada una noche romántica con mi esposo, pero las visitas siempre serán bienvenidas, cariño.
-G… Gracias… Señora Mosh.
“¿Quieres morir, Ruth?
Ellie bajó la mirada a nuestras bolsas de compras, en la mesa.
-¿Tacos? –Preguntó.
-Eh, son deliciosos. –Se interpuso Ruth.
-Ya veo… Pues a comer.
Esa noche, Ellie bebió demasiado, nunca la había visto beber tanto. ¿Tanta depresión le traía el ser llamada vieja de forma sutil 4 veces en una noche? Estaba vuelta loca.
-¡Lo que más me avergüenza es que yo era la líder de animadoras! ¡Y tú me despreciaste! –Reprochó Ellie a Ruth cuando ya iba en la cerveza #7.
-Yo no la desprecié, simplemente dije que no me llamaba la atención serlo, lamento si la ofendí.
-¡No me hables de usted! ¡A Zack le hablas de tú!
-Bien, te hablaré de tú.
Pese a los constantes ataques, Ruth nunca se dejó incomodar totalmente, creo que era hora de librarla de la marca personal de mi esposa, pues empezaba a tornarse algo hostil.
-Oye, Será mejor que te vayas a dormir cariño, estás muy ebria.
-¡Yo no estoy ebria! ¡Tú sí que estás ebrio! ¡Mírate! ¡Estás tan ebrio que te vez doble!
-Ellie por favor ve a dormir, mañana tienes trabajo.
-¡No quiero!
Cuando dijo esto, calló de forma ruidosa sobre la mesa.
-Eso va a dejar marca. –Comentó Ruth.
-Ayúdame a cargarla, por favor. –Pedí.
Juntos, tomamos a Ellie: yo la tomé por los brazos y Ruth por los pies, cuando estábamos a punto de dejarla caer sobre la cama, Ruth accidentalmente tiró los pies de Ellie y esta calló sentada al lado de la cama.
-Lo siento. –Se disculpó Ruth.
-No te preocupes… Déjame…
Iba a cruzarme para ayudarle, pero tropecé con una pierna de Ellie y en mi afán por evitar caer sobre ella terminé tomando a Ruth entre mis brazos, caímos cara a cara en la cama.
Sus pequeños labios brillaban de una forma tentadora, sus ojos azules me miraban; Sorprendidos y esa camisa azul me pedía a gritos ser desabotonada para ver mejor sus perfectos pechos. La presión de sus piernas sobre las mías hacían de este un escape aun más difícil.
-¿Zack? –Preguntó Ruth, con un tono algo sorprendido, suficiente para hacerme entender.
-Eh… Lo siento…
Me levanté y le di la mano. Juntos levantamos a Ellie y la recostamos con éxito.
-¿Quieres otra cerveza? Quedan muchas.
-Está bien, nunca se sabe cuando recibiré alcohol gratis.
-Puedes venir cuando quieras. –Ofrecí. –preferimos que tomes en el edificio a que lo hagas en las calles, créeme… Los hombres somos unos animales.
-Muy amable, Zack… Gracias, vendré seguido en ese caso. –Ruth abrió una cerveza y la bebió al momento en que me hizo un guiño, ¿Qué era esta maldita sensación de que algo estaba mal?
-Y dime… ¿Tienes novio? –Pregunté, tratando de despejar la cabeza.
-No me interesa tener novios por el momento, No hasta encontrar a alguien ideal.
-¿Ideal? –Pregunté.
Ella bajó la mirada y con voz baja respondió.
-Alguien que antes de pensar en su futuro, piense en su presente, alguien que no vea a la vida como algo fácil, alguien que respete a la vida… Para que así pueda respetarme a mi.
No me di cuenta cuando me puse tan cerca de Ruth, ahora estábamos rostro con rostro de nuevo, sus ojos expresaban un sentimiento puro y desbordante; Ella también tenía un lado serio, un lado serio y bello.
Nuestros labios se juntaron un par de segundos, fue una sensación cálida, cálida y mala… Tan prohibida como un frasco de veneno, Tan prohibida como una cerca eléctrica, Ruth se separó de mi y puso un dedo en mis labios.
-¿Recuerdas que me dijiste que amas a tu esposa? Pues eso podría estar en peligro si esto se repite, No pienso decir nada por tú bien y porque en verdad me agradas, ¿Sí? Solo amigos y nada más.
-¿Quién tiene 18 años ahora, eh? –Me bufé de mi mismo.
-Tienes razón, se te salió lo niño… Culpemos al alcohol y ya está.
-Bien.
-Bien.
Me relamí los labios, no tendría más de eso, había probado suficiente.

1 comentario:

  1. lo he empezado a leer y la verdad, aun no sabía que me atraparía tan pronto....por qué se complica la vida?

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