Lo Último

14 dic. 2010

viejo amo a mi esposa 6


Capitulo 6: Sobre el orfanato, sobre los celos de Ellie, y sobre los sentimientos de Ruth. (Ruth)
(2005, Los Ángeles)
-¡Feliz cumpleaños Ruth! –Gritaron todos apenas la luz se encendió, había un total de 30 chicos de todas las edades sonrientes a mi llegada, me cubrí la boca por la sorpresa.
-¡Quiere llorar! ¡Quiere llorar! –Gritó uno de ellos, lanzándose a mis brazos; un pequeñín de 10 años llamado Tom.
-¡Chicos! ¡¿Qué es esto?! –Exclamé, corriendo con el pequeño en brazos a donde estaban todos.
-¡Hoy es 30 de junio! ¡Cumples 15 años! –Gritó uno de los mayores, Mike; que en un año se iría por cumplir 18 años. – ¡Todos querían sorprenderte así que le pedimos permiso al señor Tomás que nos permitiera desvelarnos esta noche en tu fiesta!
No pude evitar llorar como una niña pequeña, había globos y listones de colores por toda la habitación, un gran pastel y todo tipo de refrescos, pese al poco dinero que podían darse el lujo de tener habían organizado esto… Seguro todos habían gastado hasta el último centavo.
-¡No llores, Mamá Ruth! –Me riñó el pequeño Tom, que aun estaba pegado a mis brazos. – ¡Esto es para ser feliz no para llorar! Todos aquí te queremos, y te queremos ver feliz.
Abracé con fuerzas al pequeño y empecé a sollozar desconsoladamente, todos y todas se lanzaron a mis brazos y nos unimos en un abrazo grupal de lo más cursi, cuando finalmente la conmoción del momento se me pasó esbocé una gran sonrisa y ante la sonrisa expectante de todos tomé el cuchillo y partí el pastel.
-¡A comer! –Grité, mordiendo un trozo, en medio del aplauso de todos.
-Hey, Ruth. –Me llamó Lily, una chica de cabello negro corto, la única chica mayor junto conmigo. –Te he comprado un regalo, te lo entregaré en nuestra habitación.
Esbocé una gran sonrisa y la abracé con fuerza, ella era mi mejor amiga; por desgracia tenía ya 17 años y en un par de meses tendría que abandonar el recinto.
-No quiero que te vayas. –Murmuré a su oído antes de separarme de ella.
Jugamos toda la noche, armé rompecabezas con los más pequeños hasta que cayeron rendidos, conté historias de terror a los de 10 a 12 y cuando no pudieron más, chismee con los pocos de 15 a 17 (que éramos 4 solamente: Mike, Rubén, Lilly y yo) y finalmente, todos nos fuimos a nuestras habitaciones a las 3 de la mañana, Lily no paraba de mirar a los alrededores; como escondiendo algo.
-¿Te pasa algo? –Pregunté, asustada.
Guardó silencio hasta que llegamos a nuestra habitación, cerró con llave y me miró con severidad en la oscuridad.
-Hoy, el hijo del señor Tomás intento tocarme.
Pese a que su voz fue como un murmullo perdido en la noche esas palabras llegaron a mí como campanadas de iglesia, me acerqué a ella y le revisé el rostro y los brazos, en busca de alguna marca de golpes.
-Descuida, afortunadamente Tom y Nani pasaron corriendo y él se tuvo que detener, pero tengo miedo de que esto empeore.
La mirada de Lily expresaba seriedad; pero sus ojos temblaban como si estuviera gritando por dentro.
-El señor Tomás ya casi no se presenta al orfanato, James es el que siempre está cuidando de nosotros, con estas libertades es natural que trate de pasarse de listo.
-¡Ya nos las arreglaremos, Lily! Juntas podemos…
-No me preocupa eso, Ruth; yo salgo de aquí en un par de meses… Me preocupas tú… Estarás sola y no podré protegerte siendo problema de la nación.
Caí de rodillas al suelo; era verdad, siempre conté con Lily desde que era una pequeña, a mi llegada al orfanato, ¿Qué haría sin ella para protegerme?
-El no tiene porque tratar de hacerme algo. –Murmuré, con una voz temblorosa.
-No se había atrevido a tocarnos nunca, pues la señora Mattews y el señor Tomás siempre estaban en los alrededores, pero ahora que él es el único al mando… Nadie sabe de lo que es capaz, hoy aprovechó que tú no estuviste presente y me acorraló en el patio de atrás, metió su mano en mi pantalón y…
Lily cayó al suelo, justo a mi lado, la abracé con fuerza.
-No dejaré que me haga nada, tranquila… Prometo que seré fuerte una vez te vayas… Yo…
-Solo tenemos que esperar a que el señor Tomás vuelva, ¿No? –Preguntó Lily.
-Cierto. –Repuse. –Una vez el esté de regreso acusaremos a su hijo y todo terminará… Solo hay que ser pacientes y estar atentas a la llegada del señor Tomás… Y mantenernos en grupo y lejos de James.
-Es un enfermo. –Lily se abrazó a sí misma en posición fetal y comenzó a sollozar. –Escucha, Ruth; si alguna vez el trata de hacer algo, quisiera que tengas esto.
De su bolsillo sacó una navaja de bolsillo y un aro con 5 llaves.
-¿Qué es esto? –Pregunté.
-Son las llaves del orfanato, en caso de que el trate de hacer algo… Quiero que con ayuda de la navaja escapes de sus garras y que después huyas de este lugar para no volver jamás.
Un gran escalofrió recorrió mi cuerpo, ¿Abandonar el orfanato? ¿Aquel lugar al que pertenecía desde que tenía solamente 4 años?
-Lily… No tengo a donde ir…
-Conseguiré un trabajo y nos mantendré a ambas, solo es cuestión de que me encuentres una vez estés afuera.
-¿Cómo voy a hacerlo?
-Tengo una conocida, ella me ha dicho que puedo quedarme con ella mientras me estabilizo a cambio de simples tareas del hogar, te anotaré el número de teléfono de su casa y de esa forma podrás encontrarme, ya le he hablado de ti y está encantada de tenernos a ambas por un tiempo, al menos hasta que logremos salir adelante por nosotras mismas… Verás que todo saldrá bien.
Esa noche dormimos acurrucadas, estando a lado de Lily el miedo era fácil de alejar, pero en esa ocasión sentía como poco a poco se alejaba de mí, y yo impotentemente tenía que observarla partir.
El tiempo pasó volando, Lily y yo pasamos nuestros últimos momentos juntas de una forma memorable, viviendo en la línea del temor pero a la vez reforzando nuestros ya fuertes lazos de unión.
El día en que Lily tuvo que abandonar el orfanato era un día lluvioso; todos se despidieron de ella dentro de las instalaciones, pero yo la seguí a ella hasta la entrada; donde James, de forma tétrica abrió los gigantescos barrotes que cubrían el anteriormente seguro y familiar recinto, Lily me tomó en sus brazos y me murmuró.
-Recuerda lo que hablamos, siempre estaré a tú lado, aunque tú no puedas verme… Al primer incidente ya sabes que hacer; el número está grabado en tu cabeza, ¿No?
Asentí, con lágrimas de tristeza.
-Bien, nos vemos… Amiguita.
Lily se dio la vuelta y cruzó los barrotes; seguida por la lujuriosa mirada de James; que apenas perdió de vista a mí amiga se volvió a donde yo estaba y esbozó una sonrisa maliciosa, lo peor había comenzado.
-Volvamos al edificio, estás tan mojada que seguro necesitas tomar un baño. –Murmuró a mi oído el enfermo.
-No. –Respondí, mirando en dirección a los barrotes.
-Bien, te esperaré adentro.
Sentí su mirada comerme cada centímetro, el miedo era aterrador; mi cuerpo se paralizaba y me era difícil no ponerme a llorar. ¿Cómo planeaba sobrevivir 3 años de esta forma?
Durante las mañanas y las tardes me sentía segura; me concentraba en las clases y cuidaba a los pequeños todo el tiempo, cuando era necesario salir a lugares alejados le pedía a alguno de los mayores que me acompañaran y ellos aceptaban encantados, los problemas venían por la noche; en más de una ocasión, al momento en que salía de la ducha llegué a ver a James rondando el área, por lo que mis baños solo duraban 5 minutos y después corría a encerrarme a mi habitación. De esta forma un par de meses pasaron, pronto empecé a notar que James perdía interés en mí, probablemente el miedo finalmente había llegado a él y empezaba a pensar de forma legal; por lo que bajé la guardia apenas noté que el ya no me volteaba a ver siquiera, grave error.
Tomé mi primer ducha decente en mucho tiempo, dejé que el agua caliente recorriera cada centímetro de mi cuerpo y me limpié con tranquilidad, tarareaba una de mis canciones favoritas en calma y mí alegría seguramente se percibía a millones de kilómetros, todo era normal de nuevo.
Pronto todo eso se derrumbó, alguien abrió la puerta de la regadera y me tomó  por la boca, sentí su aliento mientras con una voz asquerosa me murmuraba al oído.
-Sí gritas te mato.
James, con sus manos recorrió mi cuerpo con brusquedad, yo luchaba con fuerzas para poder librarme y escapar; pero me tenía fuertemente inmovilizada.
Solté mi cuerpo un poco, para que él se confiara y pusiera menos esfuerzo en sostenerme y más en tocarme, cuando hizo esto le mordí la mano con la que me amordazaba y dándole un fuerte golpe en la entrepierna salí del baño dando trompicones; tomé una toalla y envolviéndome en ella corrí por todo el lugar, gritando con desesperación, entré en mi habitación y me vestí con velocidad; guardé en uno de mis bolsillos las llaves y sostuve la navaja con miedo, estaba acorralada.
-¡AYUDENME! ¡LILY! ¡LILY! ¡AYUDENME!
Angustiosamente vi como la puerta se abría con fuerza, dejando pasar a un james furioso y mojado, sus ojos me causaban tal temor que mi cuerpo se encogió y terminé tirada en el suelo y recargada contra la pared, incapaz de gritar más.
-Tú amiguita se me escapó, pero tú también estas muy rica y eso que todavía estás niña. –Bufó, con una voz demencial.
-Déjame. –Imploré, abrazándome a mis rodillas.
-No te va a doler chiquita, si cooperas te va a gustar mucho y lo podremos hacer cuantas veces quieras.
Se arrodillo frente a mí y pegó sus labios a los míos, de forma violenta me forzó a besarlo, mientras sus manos exploraban con suciedad mi privacidad, ¿Qué debía hacer? ¿Es que no me quedaba de otra más que soportar esa asquerosidad?
Inútilmente trataba de empujarlo, era mucho más fuerte que yo, parecía que todo había terminado.
-¡SUELTALA CABRÓN! –Gritó una voz furiosa, que reconocí como la voz de Mike, después de eso escuché un golpe metálico que retumbó en toda la habitación.
Abrí los ojos, Mike y Rubén forcejeaban contra James, que sangraba en su frente.
-¡ESCAPA DE AQUÍ, RUTH! –Me gritó Rubén. – ¡RÁPIDO!
Era verdad, definitivamente yo ya no iba a ser capaz de soportar el miedo de estar en ese lugar, aunque James fuera entregado a las autoridades después de eso, todo seguiría igual; tenía que buscar a Lily y tratar de mejorar.
Me levanté y sin decir nada, corrí hasta donde estaban los barrotes gigantescos que privaban mi salida, ya tiempo atrás había memorizado que llave usar para abrir la puerta, por lo que una vez los barrotes se abrieron en su totalidad… No volví a mirar atrás.
Corrí, corrí hasta quedarme sin aliento, corrí hasta que mis piernas me lo permitieron, corrí hasta que mi alma se quedó sin fuerzas, corrí, tratando de empezar de nuevo.
(2010, Los Ángeles)
Un fuerte golpe a la puerta me despertó, me levanté del sillón y rascándome de una forma nada propia para una dama llegué a la puerta, al abrirla me sorprendió ver a Zack.
-Ah, eres tú… Pasa. –Le indiqué.
-G… Gracias. –Respondió el, de forma nerviosa, inmediatamente supe que era algo un tanto malo para mí.
Decidí ponerle difíciles las cosas, por lo que apenas entró y tomó asiento en uno de los sillones yo me recosté en el otro, ignorándolo completamente.
-¿Sigues cansada, eh? ¿Dormiste suficiente ayer?
-Sí… Tus drogas funcionan de lujo, gracias.
-Eh, no es nada… Y sí lo dices así me metes en problema con el FBI…
Fingí estar roncando.
-¡Oye! ¡Cuando alguien venga a visitarte no te quedes dormida!
-Cállate. –Le pedí.
-Puedo ver el inicio de tú trasero. –respondió el, con indiferencia; provocando que me levantara de una forma brusca, verificando.
-¡MENTIROSO!
Soltó una gran carcajada.
-En fin, tengo algo importante que hablar contigo.
-No quiero. –Pensé. –dios, sí estás por aquí, en algún lugar… ¡Sálvame de esta conversación sobre el bien y el mal en este momento!
Mí celular timbró al instante, emocionada eché un vistazo.
-¡Gracias dios! –Pensé.
-Supongo que vas a colgar y me dejarás hablar contigo. –Murmuró Zack.
-¿Hola? ¡Ginnie! ¡¿Cómo estás?!
-O tal vez piensas ponerte a hablar como sí no estuviera aquí. –Suspiró Zack.
Fingí caminar a mi habitación a recoger algo, una vez estuve lejos del radio sonoro de Zack le supliqué a Ginnie un favor algo tonto.
-Ginnie, por favor invítame a tú casa en este momento y déjame llevar a un amigo, ¡Es de vida o muerte!
-P… Pues claro… Pero… ¿En mi cama? ¿No vives tú sola?
-¡No hablo de eso! ¡Es en serio! ¡Es que, creo que su esposa no me quiere! Así que sospecho que va a decirme que tenemos que distanciarnos un poco, quiero hacerle entender que para mí el solo es un amigo nada importante y solo eso, para así no tener que dejar de perder el tiempo con él.
-Entonces no es solo un amigo nada importante, Verdad, ¿Pelirroja nefasta?
 -¡Es eso! Pero no me gusta tener esta clase de conversaciones, sabes que odio las cursilerías.
-Bien, ¿Puedes venir a mi casa?
-¡Claro! ¡Compra bebidas y nosotros llevaremos la música!
Colgué el teléfono y volví con Zack, me puse un par de tenis y lo miré con una gran sonrisa.
-¡Una amiga va a pagarte 100 dólares por que toques para ella!
-¿Eh? –Preguntó el, confuso y con una cara de perro perdido.
-¿Vas a negarte? –Pregunté. –Lastima, yo creí que eras un músico de verdad.
-Eh, no es eso… Pero…
-¡Andando entonces! ¡Trae tu guitarra!
-S… Sí…
Me encogí de hombros, no era como sí me fuera a poner a llorar por distanciarme de Zack, es solo que esa mirada que puso en el momento en que abrí la puerta; era precisamente la mirada que más odiaba ver; esas que expresan un compromiso.
Unos momentos después, Zack salió de su departamento con su estuche.
-Bien, andando.
-R… Ruth…
-¿Qué tal si mejor me cantas algo?
-¿Eh?
-Tú sabes… Para ensayar.
-No seas ridícula, te estás portando algo extraño, ¿Sabes? ¿Ocurre algo?
-Mira quien lo dice. –Pensé. –Tú piensas perder una amiga solo porque estás casado, ¡Baboso!
De reojo pude observar como Doña Concha nos miraba al salir, le dediqué una sonrisa que ella me devolvió con un rayo de hostilidad; gran amistad la mía con la doña.
-Sabes, Ellie se ha hecho amiga de la señora que vive aquí en el primer piso. –Murmuró Zack, de forma preocupada. –La mujer me da miedo.
Solté una carcajada.
-¡Es una vieja bruja! ¿Has visto el chavo del 8? Ella es como doña Florinda.
-En realidad nunca he visto esa cosa, ¿Es una obra de teatro?
Me encogí de hombros una vez más, ¿Qué se podía esperar de un chico con sueños de ser una estrella de Hollywood?
-Estuve pensando en lo que me dijiste el otro día, Ruth… Creo que tienes razón, un elefante es definitivamente más genial que un camello.
-¿Verdad que sí? –Pregunté, dedicándole una gran sonrisa; el chico había caído en mi trampa y se había dejado llevar por mi poderosa corriente de conversación aleatoria, estaba segura al menos hasta el camino de regreso.
Llegamos a casa de Ginnie unos minutos después, era un buen vecindario, de esos donde todo está siempre tranquilo y donde todos los jardines tienen un césped completamente verde, hasta en invierno; Toqué el timbre y unos instantes después, una chica de cabello negro con rayos rubios y rosados abrió la puerta.
-¡Ya llegamos! –Saludé. –Mira, el es mí amigo; Zack Mosh.
-Mucho gusto. –Se presentó Zack, ofreciéndole su mano con una sonrisa, Ginnie contestó el acto de afecto con amabilidad.
-Pasen por favor, siéntate por aquí, Zack. –Indicó Ginnie, tomando a Zack por la espalda y empujándolo a la sala, apenas tuvo se giró para mí con las manos abiertas y soltó un gran y mudo: “OH DIOS MÍO” para después levantar su dedo pulgar en señal de aprobación; me encogí de hombros.
-¿Y bien? –Pregunté. – ¿Donde está el alcohol?
-Ah, sí… Hay cerveza en el refrigerador, ¿Quieres una, Zack? –Preguntó Ginnie con una sonrisa coqueta que me provocó nauseas.
-Claro, sí no es mucha molestia. –Respondió el.
-Acompáñame entonces, Ruth. –Murmuró ella, jalándome de forma violenta a la cocina.
Abrió el refrigerador y sacó una cubeta de cervezas, después me miró con sus grandes y verdes ojos abiertos, como esperando una explicación.
-¿Qué? –Pregunté.
-¡Ese chico se cae de bueno! No te miento, ¡Es el tipo más ardiente que has traído a mí casa! Y mira que si has traído tipos ardientes a mí casa… Es… Es…
-Casado. –Esbocé, matando la fantasía de Ginnie.
-Ah, ¿No era broma? Creí que tratabas de irritarme.
-El plan para esta noche es hacerlo cantar y ponerlo borracho para que se olvide de la tonta idea de que necesita alejarse de mí para tener feliz a su esposa.
-Oye… Pero… ¿No se supone que en VERDAD necesita alejarse de ti para tener feliz a su esposa?
-¿Por qué? –Pregunté.
-Pues… Como decirlo… El matrimonio es como la cima de la vida, una vez que estás ahí no deberías de bajar por nada del mundo, y contigo como su amiga… Es como sí cada día estuviera bajando.
-No te entendí nada. –Admití. –Vas a ayudarme a emborracharlo, ¿o no?
-Sí lo pones de esa forma… Supongo que no es ilegal emborrachar a un hombre casado… ¿Alguna otra cosa que me estés ocultando?
-Ah, vas a pagarle 100 dólares por tocar esta noche.
Tomé la cubeta de cervezas y volví a la sala.
-¿Eh? –Murmuró Ginnie, la ignoré completamente.
Tal como había predicho, Zack tenía dentro de sí a un chico popular de preparatoria en potencia; en combinación a las cervezas y la música, pronto nos contó varías de sus anécdotas, yo me moría de risa y Ginnie suspiraba a cada palabra.
-Estás entrando a una zona peligrosa Ginnie. –Pensé. –Sí te metes demasiado vas a salir desilusionada…
-… ¡Y una vez tiré al entrenador de football antes de un partido frente a toda la gente! –Gritó Zack, antes de partirse de risa acompañado por mí.
-¡Eres increíble Zack! –Admití. – ¡En serio que sería excelente tenerte en nuestra escuela!
-Y dime, ¿tú esposa aprobaba ese comportamiento?
-Bueno… No, la verdad ella me obligó a cambiar con el tiempo, es por eso que ahora soy este noble caballero que vez.
-¡TSK! Voy al baño. –Anunció Ginnie, soltando una mueca de mal humor.
-Te lo advertí. –Pensé.
Zack sostenía su guitarra con mucho cuidado, mientras me miraba de reojo una y otra vez.
-Oye, Ruth… ¿Alguna canción que desees escuchar?
-¿Conoces Drops of Jupiter?
-¡Yo inventé esa canción! –Alardeó él, mirándome con una sonrisa.
-¡Veamos si es verdad! -Grité, con una sonrisa picarona.
-Escucha esto solamente.
Me senté a su lado y me recargué en su hombro, esperando las notas llegar; cuando estás llegaron, me dejé cargar por ellas. ( http://www.youtube.com/watch?v=KhJA0CRpaJA )
NOW THAT SHES BACK IN THE ATMOSPHERE
WITH DROPS OF JUPITER IN HER HAIR, HEY, HEY
SHE ACTS LIKE SUMMER AND WALKS LIKE RAIN
REMINDS ME THAT THERES TIME TO CHANGE, HEY, HEY
SINCE THE RETURN FROM HER STAY ON THE MOON
SHE LISTENS LIKE SPRING AND SHE TALKS LIKE JUNE, HEY, HEY

TELL ME DID YOU SAIL ACROSS THE SUN
DID YOU MAKE IT TO THE MILKY WAY TO SEE THE LIGHTS ALL FADED
AND THAT HEAVEN IS OVERRATED

TELL ME, DID YOU FALL FOR A SHOOTING STAR
ONE WITHOUT A PERMANENT SCAR
AND DID YOU MISS ME WHILE YOU WERE LOOKING FOR YOURSELF OUT THERE

NOW THAT SHES BACK FROM THAT SOUL VACATION
TRACING HER WAY THROUGH THE CONSTELLATION, HEY, HEY
SHE CHECKS OUT MOZART WHILE SHE DOES TAE-BO
REMINDS ME THAT THERES ROOM TO GROW, HEY, HEY


NOW THAT SHES BACK IN THE ATMOSPHERE
IM AFRAID THAT SHE MIGHT THINK OF ME AS PLAIN OL JANE
TOLD A STORY ABOUT A MAN WHO IS TOO AFRAID TO FLY SO HE NEVER DID LAND

TELL ME DID THE WIND SWEEP YOU OFF YOUR FEET
DID YOU FINALLY GET THE CHANCE TO DANCE ALONG THE LIGHT OF DAY
AND HEAD BACK TO THE MILKY WAY
AND TELL ME, DID VENUS BLOW YOUR MIND
WAS IT EVERYTHING YOU WANTED TO FIND
AND DID YOU MISS ME WHILE YOU WERE LOOKING FOR YOURSELF OUT THERE

CAN YOU IMAGINE NO LOVE, PRIDE, DEEP-FRIED CHICKEN
YOUR BEST FRIEND ALWAYS STICKING UP FOR YOU EVEN WHEN I KNOW YOURE WRONG
CAN YOU IMAGINE NO FIRST DANCE, FREEZE DRIED ROMANCE FIVE-HOUR PHONE CONVERSATION
THE BEST SOY LATTE THAT YOU EVER HAD . . . AND ME

TELL ME DID THE WIND SWEEP YOU OFF YOUR FEET
DID YOU FINALLY GET THE CHANCE TO DANCE ALONG THE LIGHT OF DAY
AND HEAD BACK TOWARD THE MILKY WAY
¡Train te ha robado tu canción! –Grité, entre risas cuando terminó de tocar.
-¡Lo sé! –Respondió.
La sonrisa de Zack era radiante, y la forma en que me miraba lo era aun más, cada vez que lo hacía; me sentía pequeñita, en esta ocasión sentí como mi corazón se aceleraba, esto provocó que me alejara de el con brusquedad y me pusiera a beber como loca.
-Te sientes bien? -Preguntó.
-Calláte y bebe! -Le ordené, tratando de esfumar todo sentimiento extraño.
Una hora después, caminábamos en las oscuras y solitarias calles, con dirección a nuestro edificio.
-Sabes… Ruth…
-¿Dime? –Pregunté, un poco mareada, estaba un poco ebria.
-Supe lo que intentabas hacer desde que me invitaste a casa de Ginnie.
Guardé silencio unos segundos, pero reaccioné.
-N… No sé de qué hablas.
 -Sabes… Pude escucharte hablando con ella por teléfono… “No me gustan este tipo de conversaciones” –Soltó una risotada, yo presioné mis puños, nerviosa.
-¿Entonces porque lo has permitido?
-No estoy seguro. –Admitió, me giré a ver su rostro; me sonreía de una forma radiante y algo tonta.
-Solo te he traído problemas con tú mujer…
-Es verdad… Ella no te quiere.
Cuanta sinceridad, ¿Es que no le importaba cubrir los defectos sociales de su esposa?
-Ya veo. –Respondí, me alejé un poco de él; caminábamos con un metro de distancia.
-Amo a mi esposa. –Murmuró.
-Lo sé. –Respondí, con algo de resentimiento.
Guardamos silencio un par de minutos, pero aun faltaba un largo camino por recorrer.
-Pero aun así… Me es muy difícil cumplir esa petición que me ha hecho…
Me detuve completamente, ¿Qué era esta extraña sensación de que algo estaba cobrando un mal camino?
-Cometí un error en negarme a tener esa conversación, Zack… Creo que tu esposa está en lo correcto… No deberías de verte con una chica sí ella no está presente.
No sé si fue porque el alcohol en mi sistema me había puesto sensible o porque realmente Zack era alguien verdaderamente irremplazable para mí, pero empecé a llorar en silencio.
-Supongo… Tal vez no vuelvas a escuchar esto de mi parte jamás, pero, Ruth… Estar contigo es tan fácil como respirar, y es tan simple como la tabla del 1.
-Y tan incorrecto como un elefante volador. –Respondí, con una voz quebrada.
Zack soltó una carcajada, me sentí tan irritada que voltee a verlo, pero en ese momento tropecé con un escalón que estaba en la calle, caí al suelo de sentón.
-¡OUCH! –Grité, adolorida.
Zack se acercó a mí y me tomó por la espalda.
-¿Estás bien?
-Sí, no te preocupes.
-No tienes porque llorar, intento decirte algo lindo. -Limpió mis lagrimas con sus dedos.
-N... ¡No estoy llorando! -Chillé.
-Estar contigo. –Continuó el, muy cerca de mi rostro. –Es tan divertido como un millón de chistes, estando contigo puedo decir tonterías… Estando contigo… Siento como si mi viejo yo regresara… Es extraño…
Sus ojos eran sinceros, era una escena bastante extraña: Yo estaba sentada en el suelo y el estaba arrodillado ante mí, sosteniendo mi cuerpo con sus brazos en mi espalda.
-¡Ese viejo tú es un peligro! –Regañé, recobrando la conciencia de mis actos antes de dejarme llevar. – ¡No es bueno que andes sacando criminales a estas horas de la noche!
-Tienes razón… Lo siento, Ruth… Solo… Quería mostrarte que yo... Realmente siento que eres alguien importante para mí...  No puedo explicarlo... Simplemente quiero tenerte cerca siempre
Extrañas sensaciones recorrieron mi cuerpo, combinando el alcohol en mi sistema con la magia de la situación terminé moviendo mi rostro hasta el suyo, nuestros labios se unieron de una forma dulce y después pasional.
Duramos besándonos hasta que nos quedamos sin aliento y nuestras quijadas nos dolían, fue entonces que se me fue rebelada una verdad que me negaba a aceptar: La única razón por la que no aceptaba que Zack se distanciara de mí era porque en realidad lo deseaba cerca, y eso era porque él me gustaba; esa era la cruda realidad: estaba loca por Zack Mosh.
-Creo… Creo que me gustas mucho, pero en una cantidad enorme, Ruth. –Murmuró Zack, recuperando el aliento.
-¡Maldición! ¿Tú también te diste cuenta? ¡Esto no es nada bueno! ¡Olvídalo! ¡Olvídalo!
-Rayos… Esto está mal. –Zack se separó de mí espalda y se sentó frente a mí. –Pensé que solo era algo pasajero pero… Eres simplemente demasiado compatible conmigo… ¡Estúpida Ruth!
-¡Eres un anciano rabo verde! ¡Maldigo tu forma de ser tan liberal y compatible a la mía! ¡Maldito ligador musical!
Nos miramos en silencio, sus ojos expresaban palabras cariñosas que tenía prohibido decirme; me sentí diminuta en ese instante, pues yo también resguardaba sentimientos que morían por salir.
-Sí tan solo me hubieras conocido a mí primero. –Murmuré, encogiendome de hombros.
-Sí hubiese llegado a Los Ángeles solo...
Guardamos silencio un par de instantes, fuí yo quien reinició la conversación.
-Después de esto… Definitivamente vamos a tener que distanciarnos.
-Tendrá que ser así...  –Respondió, mirándome con tristeza. –Sí esto se repite, puedo terminar lastimando a mi esposa…
-La esposa a la que amas. –Complementé.
-La esposa a la que amo. –Finalizó el.
-¿Un último beso? –Pregunté, esbozando una sonrisa esperanzada.
-Sí… Creo que será lo más correcto.
Solo la luna fue testigo de ese inmoral y equivocado acto de irresponsabilidad, nos besamos por horas enteras y volvimos a casa en silencio, tomados de la mano hasta que llegamos a nuestro vecindario, entonces nos separamos 2 metros de distancia, y al llegar al final de las escaleras nos miramos de forma nostálgica y fuimos separados por el largo y frio pasillo.
No pude dejar de llorar, ¿En qué momento se había vuelto algo tan importante para mí?
-Soy una estúpida. –Pensé. –Tratando de advertirle a Ginnie que era una zona donde solo podía terminar siendo herida… Y mira quien es incapaz de seguir sus propios consejos… ¡Estúpida!
Solo quedaba esperar a que todo se calmara, a que esta sensación desapareciera.

1 comentario:

  1. la confusión de los personajes se siente en el capítulo, es muy triste pero a la vez frustrante, muy bien mario!!!!

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