Lo Último

18 dic. 2010

viejo amo a mi esposa 9


Sobre el reencuentro con Lily, sobre la nueva esperanza y sobre como todo se volvió a derrumbar (Ruth)

(2007, Los Ángeles)

Desperté en un parque, me dolía todo el cuerpo por haber dormido tan incómoda y mi garganta me ardía por haberlo hecho al aire libre, pero al menos ahora estaba lejos de las garras de ese enfermo de James, era una especie de nuevo comienzo; solo tenía que encontrar un teléfono público y llamar al número que Lily me había pedido tanto aprender; todo iba a estar bien.
Llegué a un teléfono y marqué con ansiedad, cada segundo que pasaba era como un año y en cada instante que no atendían al teléfono me sentía peor; finalmente una voz algo añeja y áspera contestó; era una mujer.
–– ¿Casa de Madame Habata?
––Eh, buenos días. ––Saludé. ––Una amiga me ha dicho que llamara a este número apenas llegara a la ciudad, su nombre es Lily…
––Ah. ––me interrumpió la mujer. ––Tú debes ser la amiguita de la que hace tiempo lleva hablándome, ¿Dónde estás ahora mismo, querida?
––Pues estoy en un parque cercano a la estación de autobuses pero si me dice como llegar a su casa yo…
––No te preocupes, ahora mismo envió a un coche por ti y también a tú amiguita, seguro tienen mucho de qué hablar.
Suspiré, aliviada; ya podía relajarme y solo encomendarme en manos de la mujer que había estado cuidando de mi mejor amiga.
––Muchísimas gracias, Madame Habata.
––No te preocupes querida, espera en la estación, ¿Bien?
––Gracias. ––Respondí, con una enorme sonrisa, colgué el teléfono y corrí hasta la estación; ahí me lavé la cara en los baños y me acomodé el cabello, para tratar de dar una buena impresión a quienes serían mis anfitriones a partir de ese momento.
Esperé afuera obedientemente durante lo que parecieron ser 2 horas, hasta que un automóvil negro algo antiguo y lujoso se detuvo frente a mí, mi rostro de iluminó cuando pude ver a mí hermosa mejor amiga que durante tantos años fue mi única compañía femenina, mi hermana, mi madre, Lily.
Sus cabello lo llevaba hasta los hombros y pese a ser negro brillaba más que el mío, ya estaba acostumbrada; Lily siempre me había superado en todas las ramas físicas exceptuando el trasero; me lancé a sus brazos y ella me tomó con fuerza.
––Tardaste demasiado, tonta. ––Murmuró a mi oído. ––Además… No debiste haber llamado… te lo explicaré cuando tengamos un rato a solas.
Aunque el comentario de Lily sonó algo rudo lo pasé por alto, tomándolo como una simple broma, la abracé más fuerte y le dediqué una amplia sonrisa que ella me devolvió.
––Han pasado dos meses ya, ¿Te ha hecho algo en ese tiempo?
––Hasta ayer. ––Repuse. ––Pero no te preocupes, Mike y Rubén sacaron su valentía para salvarme y ayudarme a escapar.
––Señoritas. ––Llamó un hombre desde el asiento del piloto. ––Ya hablarán en casa de la Madame, andando.
Subimos al auto de forma obediente; pude notar como el rostro de Lily se ensombrecía apenas se sentaba en el asiento del copiloto pero pensé que era mi imaginación, pasamos el resto del camino poniéndonos al tanto en las cosas básicas, le pregunté sí había conseguido trabajo y ella asintió, ella me preguntó sí James estaba muerto y confesé que no lo sabía, ella me comentó que esperaba con todo su corazón que así fuera y yo coincidí con ella (pese a que en realidad yo soy incapaz de desearle un mal a alguien).
El camino fue tan largo que me quedé dormida, cuando desperté de nuevo ya estábamos fuera de la ciudad; recorríamos un sendero terroso rodeado de cientos de arboles; a lo lejos se distinguía una gigantesca casa color marrón, era tan antigua que incluso su elegancia llegaba a dar miedo; como una mansión de vampiros o algo así.
––Bienvenida a la mansión de Madame Habata; su nuevo hogar, señorita.
Era un lugar verdaderamente enorme, posiblemente dentro había más de 20 habitaciones; comenzaba a comprender porque una mujer era tan amable, seguramente era una solitaria viuda que gustaba de dar caridad; esbocé una gran sonrisa cuando bajamos en el estacionamiento, lleno de automóviles de todo tipo.
––No te vayas a separar de mi. ––Me pidió, con una mirada seria que me asustó un poco.
––N… No. ––Repuse, algo nerviosa.
––Madame las está…
––Lo sabemos. ––interrumpió Lily al chofer de forma hostil y tomándome de la mano entramos a la casa.
Era un lugar sencillamente enorme y hermoso; con bellas alfombras color purpura tapizando todo el suelo, el salón principal era un aula gigantesca con sillones y mesitas de té esparcidas por todo el lugar, el salón estaba lleno de hombres vestidos de forma lujosa y bellas mujeres con vestidos de seda, no pude evitar sorprenderme por la gran clase que tenían los visitantes a la mansión.
–– ¿Amigos de la Madame? ––Pregunté a Lily, que guardó silencio y me arrastró hasta las escaleras de mármol para subirlas en silencio; empezaba a asustarme esa actitud de Lily.
Llegamos al segundo piso y cruzamos un corredor adornado por muchas pinturas hermosas y el ya usual bello color del alfombrado hasta llegar al último cuarto, donde Lily tocó la puerta un par de veces.
––Pasen. ––Respondió una voz áspera y femenina, sin duda era la voz que había escuchado en el teléfono hace unas horas.
Entramos por la puerta de cedro, una mujer que aparentaba tener unos 60 años con su cabello formado totalmente de canas con un peinado bastante extravagante nos miraba con sus brazos cruzados; descansándolos en un gran escritorio con una computadora y un montón de papeles; también tenía varios adornos de escritorio de esos que te quitan el aburrimiento.
––Vaya. ––Murmuró la mujer, levantándose apenas me vio. –– ¡No me estabas mintiendo, Lily! ¡Esta niña es hermosa en verdad!
La mujer recorrió mi cuerpo con sus ojos de arriba abajo y me hizo darme la vuelta, fue algo un poco incomodo para una presentación.
Lily no respondió, solo se quedó mirándola en silencio.
–– ¿Te llamas Ruth, verdad? ––Preguntó ella, acariciando mi rostro con su mano; era algo cálida pero muy áspera.
––S… Sí. ––Respondí.
–– ¡Bienvenida a casa, cariño! Puedes quedarte aquí todo el tiempo que quieras, pero tienes que pagar tu estancia con trabajo hogareño, ¿Bien?
––N… No se preocupe, le prometo que trabajaré.
La mujer sonrió de una forma encantadora, luego se volvió con Lily y le habló con autoridad.
––Muéstrale el lugar y explícale las reglas, mañana empieza; así que hoy déjala descansar y consíguele ropa bonita, con la que se vea mejor.
Lily no respondió, volvió a tomar mi mano y salimos de la oficina casi corriendo, después de eso me arrastró por las escaleras hasta el cuarto piso; donde caminamos hasta el medio del pasillo y con ayuda de una llave entramos al cuarto: tenía una gigantesca cama cubierta con hermosas cobijas floreadas con encaje y que despedían un aroma a limpieza tranquilizador.
–– ¿Este será nuestro cuarto?
Lily una vez más, no contestó; cerró la puerta con llave y cerró las ventanas y después de esto me arrastró hasta el baño, fue ahí donde me miró con severidad nuevamente y empezó a explicarme.
––Sé que seguro estás emocionada por volver a verme y en serio lamento no poder sentirme igual.
–– ¿Pero eso porque? ––Pregunté, de forma inocente.
––Escucha… Este lugar es un infierno.
Lily me abrazó con fuerza y se quedó de esta forma; recargando su rostro en mi hombro.
–– ¿Qué pasa, Lily?
––Conocí a Habata en una ocasión que el señor Tomás me envió al supermercado, ella me dijo que yo era muy linda y que podía conseguirme trabajo en el mundo del espectáculo, yo le comenté los problemas que habíamos tenido con james y me ofreció alojo apenas me permitieran salir del orfanato; pensé que era alguien confiable así que acepté… Incluso le hablé de ti y me dijo que estaría encantada de recibirte con ella por igual.
––P…
––Fue por eso que te dije que estaría aquí e incluso te di su número, pues yo solo buscaba algo mejor para nosotras. ––Me interrumpió. ––Por desgracia solo lo he arruinado… No sabes… ¡No sabes cómo lo siento!
Lily rompió en llanto, presionándome con todas sus fuerzas; yo no terminaba de entender que estaba pasando, hace unos minutos estaba emocionada por nuestro nuevo comienzo pero eso al parecer a Lily no le importaba, pues había algo detrás que no le permitía sonreír, ¿Qué era ese lugar?

(2010, Los Ángeles)

–– ¡NO! ¡NO! ¡NO POR FAVOR!
–– ¡Ruth! ¡Tranquila, tranquila! ¡Estoy aquí! Tranquila…
Zack me miraba sumamente sorprendido, con ambos brazos sobre mis hombros; yo estaba hiperventilando y llorando; estaba completamente asustada.
–– ¡NO DE NUEVO! ––Chillé. –– ¡NO DE NUEVO POR FAVOR!
Rompí desconsoladamente en sollozos desgarradores, Zack me tomó en sus brazos y me abrazó con fuerza, dejándome sentir su corazón y traspasándome tranquilidad.
––Solo fue un sueño, linda… Tranquila, tuviste una pesadilla… Estás conmigo y yo no dejaré que nada te pase; primero muerto.
Lloré en el hombro de Zack por varios minutos, el nunca me pidió una explicación; solo se quedó abrazándome en silencio, incluso cuando las lagrimas se habían detenido y yo ya estaba calmada.
––Lamento haberte asustado. ––me disculpé, abrazándolo más fuerte.
––No te preocupes, lo importante es que ya estás bien; bueno… Definitivamente necesitas un baño, pero de ahí en más estás de lujo.
––Que sutil eres con las chicas, me pregunto que vio Ellie en ti… ¿Tan mal huelo?
––No es eso. ––Respondió, separándose un poco y dedicándome una sonrisa. ––Es solo que estás empapada en sudor, ese sueño realmente te afectó.
––Disculpa. ––Murmuré, nuevamente disculpándome.
––Hace rato vino el doctor y me dijo que estabas completamente bien, probablemente solo estabas cansada.
–– ¿Doctor? ¿Por qué llamaste un Doc…? ––Recordé mi pequeña travesura del desmayo fingido para irritar a Ellie y guardé silencio, en verdad no contaba con que me iba a quedar dormida en medio de mi actuación y que encima conseguiría preocupar a Zack.
––Pues por tú desmayo, ¡Tonta! ¡Debes descansar mejor! Voy a venir todas las noches a apagarte las luces y a desconectarte la televisión, sí es necesario pienso quedarme a tú lado hasta que te quedes dormida, ¿Bien?
––Apuesto a que esperas una respuesta como “No me molestes” o “Por favor todo menos eso” ––Murmuré, mirándolo con seriedad. ––Pero estaría mintiéndote sí no te dijera que eso en realidad me haría muy feliz.
Zack me miró con ternura; como diciendo “Que niña tan tierna” y eso fue frustrante, pues en realidad trataba de hacer un comentario muy serio.
––No tienes idea de lo linda que se vio tu cara cuando dijiste eso. ––Comentó, finalmente. ––En ese caso supongo que tendré que venir a vigilar que estés durmiendo bien.
––Eso sería…
Fui interrumpida oportunamente por el sonido de la puerta; alguien llamaba.
––Seguro es Ellie, Tú quédate acostada, ¿bien?
Suspiré, molesta y me crucé de brazos; él me vio hacerlo y soltó una risotada.
–– ¿Tú también vas a ponerte celosa? ¡Dios!
No respondí, solo le di señal para que se fuera a atender a su mujer; por supuesto que apenas salió de la habitación me levanté de la cama y lo seguí despacio; (Con finas intenciones de irritar a su esposa), cuando abrió la puerta un chico rubio de aspecto hippie estaba en la entrada.
–– ¿Junior? ––Preguntó Zack. –– ¿Qué haces aquí? ¿Eres amigo de Ruth?
––Hermano… No voy a preguntar él porque estás vestido de mariachi ni porque la chica está tan despeinada y sudada… Está bien si lo haré… ¿Por qué estás vestido de mariachi y porque ella está en ese estado?
La voz del hippie me hizo reír un poco, pero me detuve cuando Zack me miró; como diciéndome “¿Qué rayos haces levantada?”.
––Dile que pase. ––Sugerí.
Así se hizo, Zack le contó todo al hippie, sobre nuestra comida de chiles rellenos, el campeonato mundial de carreras y mi desmayo; él se quedó procesándolo todo en silencio; como si fuera una computadora antigua de esas que tardan años en abrir paint.
––Creo que tú amigo se ha roto. ––Murmuré a Zack.
––A veces se queda así, pero no te preocupes solo pasa una vez por semana o algo así y en casos de suma importancia.
––Supongo que eso explica todo. ––Respondió, finalmente. ––En fin, algo me contó Karla sobre que hay un nuevo vecino que desea ser nuestro amigo y tenemos que ir a cenar con el hoy, sinceramente la estaba ignorando hasta que escuché la palabra “Pavo”
–– ¡Pues a comer pavo se ha dicho, hermano! ––Zack se levantó y extendió su mano al cielo; el hippie hizo lo propio y se unieron en la celebración más extraña de todas; no pude evitar soltar una carcajada.
––Por cierto, Junior… Ella es mi mejor amiga Ruth, ¡Es súper buena onda!
–– Mucho gusto pelirroja. ––Me saludó el hippie. ––Mi nombre es Junior y soy un abogado surfista, y si eres amigo de Zack ya eres de la familia, ¡Bienvenida a la familia prima Susana!
––Ah, Gracias… Pero me llamo Ruth.
–– ¡Susana no seas tímida! ––Me regañó Junior. ––No te avergüences de tú nombre.
Junior empezó a reírse como loco en medio de la sala, me acerqué a Zack lentamente y le susurré al oído.
–– Creo que tú amigo si se descompuso.
––Acabas de ganarte el nombre de prima Susana para el resto de tú vida, lo siento Ruth.
Me encogí de hombros y volví a decirle algo al oído.
––Será mejor que vayas a vestirte para la cena con el nuevo vecino.
–– ¿De qué estás hablando? Tú también irás, No pensabas que iba a dejarte sola, ¿O sí? ¡Para nada! Comerás pavo y volveremos a recostarte, ¿Bien?
La forma en que puso su mano sobre mi mejilla me hechizó completamente y solo pude asentir, me encogí de hombros y lo arrastré a mi altura de nuevo.
–– ¡Bien! Me ducharé y estaré ahí, pero tú esposa se va a enfurecer y pronto tendrás que decirme que te quieres distanciar de mí de nuevo, ¡y eso va a ser muy doloroso y será tú culpa!
Zack titubeó un segundo pero contraatacó.
––Solo es una reunión de vecinos, no tiene razón para ponerse celosa; y aunque así fuera no hay una ley que diga que no podemos cenar en casa de un nuevo vecino juntos.
–– ¡Bien! ¡Como quieras! ¡Pero que conste que me voy a comer un ala!
–– ¡Bien! ¡Odio el sabor de las alas!
–– ¡Voy a ducharme entonces!
–– ¿Te acompaño?
–– ¡Lárgate a tú departamento! ¡Dios!
Zack tomó en sus brazos a Junior; que aun se reía como loco y salió del departamento soltándome un guiño, yo suspiré y preparé todo para arreglarme.
Unos minutos más tarde ya estaba completamente lista, había decidido usar un vestido de noche que delineaba bien mi figura, con intenciones de competencia sana contra Ellie; a quien con cariño había bautizado “La bruja del 71”. No pasó mucho para que Zack y Junior llegaran a recogerme.
–– ¡Vaya! Prima Susana, ¡Te ves linda hoy!
––Gracias, primo hippie.
De reojo pude ver la reacción de Zack a mi apariencia, el tipo había perdido completamente su aura de superioridad y me miraba como si fuera uno de mis compañeros de la escuela.
––Eh… Te ves bien, Ruth.
Me burlé de él y le solté un golpe en el pecho.
––Andando, chicos.
Bajamos hasta el primer piso y tocamos la puerta en el piso indicado, los 3 quedamos impactados al ver a un hombre muy alto y musculoso recibirnos de forma amigable y con una gran sonrisa; era rubio y con ojos azules; bastante apuesto.
–– ¡Yo soy Junior y usted es mi papá! ––Se presentó Junior, antes de abrazar al hombre; que se estremeció un poco.
––Ah, así hablan los jóvenes; ¿eh? Entonces supongo que eres mi hijo, me llamo Ryan Heels.
––Yo soy Zack Mosh, esposo de Ellie y ella es mi amiga Ruth Johnson, vive al lado de nosotros.
––Ah, pues mucho gusto a ambos. ––Nos dimos las manos con amabilidad, ––Doña concha, Karla y Ellie están charlando en la sala; ¿Por qué no se unen a ellas?
En cuanto escuché Doña Concha mis huesos temblaron, ¿Por qué un tipo tan amable como él estaba siendo acompañado por Doña Concha? Ellie era tolerable pero… ¿Doña Concha?
––Será rápido. ––Me animó Zack al oído, como leyendo mi mente; esbocé una sonrisa nerviosa para responderle.
Entramos al departamento; pese a que apenas se había mudado ya tenía todo en perfecto orden; como si ya tuviera varios años viviendo ahí: se apreciaban pinturas de todo tipo y varias plantas de maceta; era un lugar bastante agradable para estar (Diferenciándolo de mi departamento, que era un desastre).
Apenas llegamos a la sala pude sentir dos miradas venenosas penetrar mis entrañas: Doña Concha y la bruja del 71 me miraban como una intrusa; a diferencia de la chica morena, que en realidad me dedicó una gran y amigable sonrisa.
–– ¡Cariño! ––Saludó la bruja a Zack. –– ¡Ven, siéntate a mi lado!
La chica morena se movió de su lugar para que Zack pudiera hacer eso y se sentó a mi lado, rápidamente pude notar que era diferente a su amiga.
––Karla Rodríguez, mucho gusto.
––R… Ruth Johnson. ––Solté una linda sonrisa que ella me devolvió al instante.
––Tú debes ser la chica de al lado, ¿No? ––Preguntó, inmediatamente supe que Ellie había estado contándole sobre mí.
––Eh… Supongo.
––Pues mucho gusto, y sé lo que estás pensando; no, no soy como ella… De hecho ella tampoco es así, pero… Bueno… No es mala persona, tenle paciencia por favor.
–– ¡Papá! ¡Papá! ––Gritaba Junior a Ryan. –– ¡Quiero ir al baño!
––Bueno, creo que no es el momento para hablarlo. ––Murmuré. ––Pero en serio tomaré en cuenta lo que me has dicho hasta ahora.
––Y bien, ¿Qué opinas de mi novio?
–– ¿Tú novio? ––Pregunté. –– ¿Ryan?
––No, Junior.
Pensé unos instantes, pensando en cómo ser amable.
––Eh, pues es muy divertido.
––Eso opinan todos. ––Respondió, orgullosa; mirando cómo Ryan acompañaba a su novio al baño.
Pronto, una mirada venenosa se restó de mi cuerpo, verifiqué en dirección a Ellie y pude notar como ahora la mirada iba dirigida a Karla.
––Vaya, duele un poco. ––Murmuró, entre risas, yo hice lo mismo.
Así pasó tranquilamente una linda noche entre los nuevos vecinos, Doña Concha y yo; Ryan era en realidad un sujeto algo tímido que se moría por encajar en el lugar; por lo que inmediatamente Zack y Junior lo unieron oficialmente a su grupo, asegurándole que ellos lo harían alguien en onda; me preguntaba sí ellos eran capaces de echar a perder a alguien tan culto y serio como ese sujeto de solo 25 años.
En resumen fue una buena noche, ya era algo tarde cuando todos estábamos en el corredor del segundo piso; yo tenía que ir a la izquierda, Zack y Ellie a la derecha y Junior y Karla tendrían que seguir subiendo.
––Fue una noche muy divertida, gracias por invitarme en verdad; son grandes amigos. ––Les di la mano a Junior y a Zack y abracé con falsedad a Ellie y con cariño sincero a Karla. ––Los veo después.
–– ¡Adiós, cielo! ––Se despidió de forma burlona Ellie. ––En fin, Zack… Tengo algo muy importante que decirte y me gustaría hacerlo mientras estamos los 4 juntos.
Seguí caminando, en realidad no me daba curiosidad conocer lo que ella iba a decir; el problema fue que tuve algo de problemas para encontrar la llave de mi bolso para así poder entrar  mi departamento.
––Te escucho, cariño. ––Respondió Zack, con curiosidad.
––Lo que pasa es que… ¡Estoy embarazada!
La puerta se abrió; pero el sonido fue silenciado por los gritos de felicidad a mis espaldas.
–– ¿Qué? ––Preguntó Zack, con una voz irreconocible.
–– ¡VAMOS A TENER UN BEBÉ!
Entré al departamento y antes de cerrar la puerta tuve una bellísima estampa de Ellie abrazando a Zack rodeados por los brazos de Karla y Junior.

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