Lo Último

7 dic. 2010

Dos mundos, un sentimiento. (15/17)


15: Mejor amiga (Mike)
Los días pasaban y se convertían en semanas y las semanas se convirtieron en meses, Mónica y yo entramos en una etapa de regularidad en nuestras vidas; Yo cumpliendo mí promesa de siempre estar con ella, y ella dejándose querer por mí. Todas las mañanas, en lugar de pasar por Nahomi; Iba por Mónica a su casa para llegar a la universidad juntos, me fascinaba charlar con ella en él auto: Pese a su personalidad corta de palabras, no había nada que me gustara más que ver sus expresiones faciales tras cada comentario mío, ya dentro del campus, charlábamos fuera del salón de clases donde a ella le tocara tomar periodo hasta que el timbre anunciaba el inicio del mismo, cuando esto pasaba siempre era la misma historia: ella presionaba mi mano con fuerza, yo la abrazaba a mi pecho y luego soltábamos un pequeño y cariñoso beso de despedida, para dar lugar a la típica despedida de Mónica:
-Nos vemos en el siguiente descanso, Mike.
 Asistía a clases con regularidad y esmero, gracias a las sesiones de estudio con Mónica me había vuelto uno de los mejores de la clase y era el consentido de muchos profesores, en cada descanso Mónica y yo nos sentábamos en algún lugar solitario del campus y tomados de la mano hablábamos de cualquier cosa, de vez en cuando Nahomi nos visitaba; Aunque por lo general ella no le hablaba a Mónica, probablemente porque ella era la causa de que nuestra amistad se distanciara un poco. A la hora de salida, Mónica iba por mí a mí salón de clases en turno, siempre esperándome en la puerta con un gesto tímido y amable; Como sin saber que decir a mi salida. Caminábamos por entre todos los estudiantes como una gran pareja  hasta llegar a mi auto, de ahí nos dirigíamos a su casa.
Como Mónica vivía sola, pasaba todo el tiempo en su casa: veíamos televisión, charlábamos, estudiábamos, nos besábamos, cocinábamos y en ciertas ocasiones hasta le ayudé con la lavandería. Esa era nuestra vida de casados en noviazgo, no deseaba que ella se sintiera sola, Pues volver a esas épocas en las que ella tenía que aguantarlo todo por si misma podría bien ser algo terrible e irreparable para el equilibrio y tranquilidad al que había costado tanto llegar.
A las 12 de la noche llegaba mi hora de partir, eso era el equivalente a media hora de besuqueo en el portón de su casa y de despedirnos con una sonrisa y con mí típica frase:
-Nos vemos mañana.
En más de una ocasión llegó a pedirme que me quedara con ella, Entresemana no era posible, pero les confieso que fue así que en mi casa anuncié una costumbre nueva: los fines de semana, Mike se queda en casa de “James”. No puedo explicarlo con palabras, pero a partir del primer fin de semana con ella mí cariño se triplicó, no podía pasar 3 minutos alejado de ella sin extrañarla, sin extrañar su olor, su esencia.
 También fue de esta forma que mis facturas de teléfono se elevaron notablemente, casi siempre excedía el numero de mensajes y minutos de llamadas permitidos, lo mismo le pasaba a ella.
-Debemos contratar algún plan para parejas enamoradas o algo así. –Decía ella, con frecuencia.
Mónica fue a conocer a mi familia un mes después de que empezamos a salir, y aunque al principio mostraron cierta inconformidad por siempre haber querido a Nahomi como su nuera ideal, se encariñaron rápidamente con Mónica: Por sus modales, inteligencia, belleza y habilidades en casi cualquier rama.
-Una chica hermosa, hábil, inteligente y amable solo aparece cada 40 años, Mike…  La de hace 40 años la encontró tú padre… ¡Atrapa a esta! –Decía mi madre de vez en cuando.
Mi hermana menor, Eli, fue la única que nunca forjó una relación especial con Mónica; Pero tampoco llegó a tratarla mal, por lo que jamás intenté conocer la razón.
De esta forma transcurrieron 6 meses, mi vida era perfecta: Había conseguido el puesto de pateador titular en el equipo de football y ya era el día de nuestro primer partido de temporada en día de gracias: sería nuestro trabajo recibir al equipo campeón: Los halcones de Da cota.
-Es una lástima que no puedas venir a ver el partido. –Le comenté a Mónica, durante la hora de salida. –Sabes… He escuchado que los halcones juegan tan bien como un equipo de la NFL.
-Lo siento… Es una maldita auditoría de la que no puedo escapar. –Se disculpó ella.
-No te preocupes… Ya será para el segundo partido, Así, cada vez que anote… Te señalaré entre las gradas y haré una cursi señal de un corazón o algo así.
-Eso sería bonito. –Soltó una risita. –Por cierto… Sé que no puedo ir a tu partido pero… Tengo estas entradas…
De su bolso sacó un par de entradas para Disneylandia con acceso completo a todas las atracciones.
-Vaya, ¡Entradas completas! ¡En día de gracias! ¡Disneylandia es el mejor lugar del universo en día de gracias!
-¿En serio? –Preguntó ella. –Me las ha regalado una profesora, diciéndome que te encantarían.
-¡Tu profesora estaba en lo correcto! –Me lancé a sus brazos y la besé con esmero, ignorando por completo el lugar en el que estábamos. –Espera un momento, Me vas a llevar a mí… ¿verdad?
-A quien sí no es a ti… Tonto.
-Solo quería asegurarme, ¡Eres la mejor novia del mundo!
-La mejor novia del mundo iría a verte a tú primer partido… Incluso tú amiga va a ir.
Me llamó la atención la forma en que resaltó la palabra  “amiga” por lo que puse una cara juguetona y coqueta.
-Vaya, señorita… Me sorprende de usted… Celosa de Panchita…
-Y encima le pones apodo. –Respondió ella, con mal humor.
-Vaya, vaya… ¿Qué tenemos aquí? La chica que me tiene en su casa todo el día y que encima es la única con derecho a besarme… ¿Celosa porque ella no tiene apodo?
-Eso no es lo que dije.
-¿A, no?
-No.
-En ese caso, ¿No quieres que te diga Cuchurrumina?
-Para nada.
-Bien, te diré MÓNICA toda tú vida.
-Es mi nombre.
-Bien.
-Bien.
Hubo un tramo de silencio de 1.3 segundos, Mónica lo rompió.
-Puedes decirme de una forma cariñosa, pero no Cuchurrumina.
-¿Qué te parece si te llamo amor?
Se estremeció un poco, la verdad a mí también me dio bastante vergüenza decirlo.
-Suena bien.
-Bien…
Caminamos en silencio un par de pasos, de pronto ella se detuvo.
-¿Y bien? –Preguntó, arqueando una ceja.
-¿Y bien, qué?
-¿No me ibas a decir así?
Miré a los lados, como siempre: Cientos de estudiantes pasaban a nuestro alrededor.
-¿Ahora?
-Sí, ahora…
Suspiré, pero fue bastante fácil decirlo, en realidad.
-Amor, ¿Podemos irnos ya? ¡Tengo partido en dos horas y quiero que me hagas mole poblano para comer!
Recuperamos el paso, me sentía genial por haberla llamado así; Era una sensación satisfactoria y agradable.
-… Pero eso no quita el hecho de que ella se haya hecho animadora. –Se quejó Mónica, cuando estábamos dentro del auto.
-Bueno, es un país libre… Las mujeres pueden ser animadoras si quieren…
-¡Mike! Es enserio.
La miré a los ojos, en verdad había preocupación en sus ojos
-Nahomi es mi mejor amiga desde hace 6 años… Es natural que se esfuerce por apoyarme, Yo haría lo mismo por ella, créeme… No es nada raro ni fuera de amistad.
Mónica guardó silencio, era más que obvio que esa respuesta no la reconfortaba en lo más mínimo.
-Dime, ¿Por qué sientes que hay doble intención?
-Simplemente lo sé. –Agachó la mirada, la tomé por los hombros entre mis brazos y le besé la cabeza.
-Escucha… Nada va a pasar, te lo aseguro… ¿Sí?
-¿Prometes que entrarás a “Que pequeño el mundo es” conmigo?
-Me parece una atracción algo peculiar para una chica genio con personalidad fría… Pero si te hace feliz… lo prometo.
Ambos reímos y nos dirigimos a su casa, ahí pasé el tiempo hasta la hora de mi partido, ella tenía una reunión con sus padres para discutir la paz.
-Lamento no poder estar contigo para cuando ellos lleguen, amor… Sí gustas puedo quedarme y…
-No es necesario… Por favor ve a tú partido y anota todos los tiros por mí… Yo te contaré como fue todo cuando vuelvas… Te estaré esperando en el portón a las 8… ¡Cuídate y gana!
-En ese caso, aquí nos vemos a las 8 ¡Suerte con mis suegros!
La besé con dulzura y salí de su casa con una gran emoción, al llegar al estadio de la universidad ya mis compañeros estaban calentando. Me acerqué al entrenador.
-Esperando órdenes, Entrenador.
-Ponte a calentar, Hoy tendremos estadio lleno y seguro que ganamos.
Me puse a calentar con mis compañeros, a la distancia pude notar al grupo de animadoras (Entre ellas Nahomi) que hacía lo propio, preparándose para el inicio del partido.
-¡Vamos a ganar! –Grité, seguido de los rugidos de ánimo de mis compañeros.
Cuando Terminamos de calentar y estábamos a unos cuantos minutos del inicio del encuentro finalmente se me entregó mi uniforme en los vestidores: Número 22 color azul oscuro y mallas grises: Era todo un oso.
-¡Bien, vengan muchachos! –Nos llamó el entrenador. –Escuchen, hemos estado entrenando este tiempo para ganar este partido, ellos serán mil veces mejores que ustedes pero ustedes tienen mil veces más corazón ¿Saben? Yo creo en ustedes, No me decepcionen… ¡A ganar!
¡A GANAR, OSOS! –Gritamos todos al unisonó.
Salimos a la cancha, quedé impactado: Las gradas estaban completamente llenas; Alrededor de 3mil personas animándonos a dar un gran partido. Eché un vistazo a las animadoras: Nahomi estaba volando por los aires de forma impresionante, En muy poco tiempo se había convertido en una de las mejores.
-¿Nervioso? –Preguntó nuestro capitán, percatándose de mí nudo de pensamientos al ver tanta gente reunida.
-Un poco. –Admití.
-No te preocupes, hermano…  La gente no existe en la cancha, cuando el entrenador te llame a patear entenderás de que hablo.
El partido comenzó sin gran novedad, de forma impresionante nuestro equipo competía a la par contra los campeones, pronto se pusieron adelante en el marcador y fui llamado para intentar ganar un gol de campo.
Al entrar a la cancha entendí de que hablaba el capitán: Era como si todo el sonido hubiese cesado y como sí todo se moviera 3 veces más lento, era un mundo distinto.
Pude ver las manos de mis compañeros moverse para darme ánimos, pero en realidad no les presté atención, me paré frente a la bola y en cuanto el árbitro dio la señal corrí con todas mis fuerzas para darle una gran patada, que la elevó exactamente dentro de la horquilla, no tuve tiempo de celebrar: 5 Defensores se lanzaron sobre mí para felicitarme, escuchaba a las animadoras y a los fanáticos corear mi nombre. En ese momento supe que esa noche sería una noche épica.
-Bien hecho. –Me felicitó el entrenador. –Sí eres igual de bueno para jugar de mariscal, puedo darte otra oportunidad de hacer la prueba.
-Gracias, entrenador.
Tomé asiento con el resto del equipo tras ser felicitado, el público seguía coreando mi nombre y yo no era capaz de asimilar mi gran hazaña.
¿Qué mas decirles? ¿Cómo contarles que los halcones nos igualaron rápidamente y hasta nos superaron en marcador? ¿Cómo comentarles que fui yo el que en la última jugada logró anotar un gol de campo casi imposible que nos dio el triunfo y una razón para celebrar por el resto de nuestras vidas?
El estadio era una gran fiesta, todos los jugadores bailaban alrededor de la cancha, el entrenador fue empapado con un garrafón de agua, las animadoras abrazaban a todos y a cada uno, agradeciéndonos el sacrificio, los de la afición se brincaron de las gradas con nosotros y todo orden se perdió, eso pasaba cuando uno de los peores equipos de la liga universitaria le ganaba a los campeones en un gran partido.
-¡MIKE! ¡MIKE! ¡MIKE! ¡MIKE! –Comenzaron a Corear de pronto, fui cargado en hombros por un hombre que no conocía y acompañé a todos en una vuelta olímpica.
Cuando todo terminó ya eran las 7, el equipo se dirigía a un bar a celebrar el triunfo junto con el entrenador, pero yo me disculpé por la cita que tenía con Mónica y me retiré de los vestidores emocionado por lo que me aguardaba.
-¡Felicidades, Mike! –Gritó una voz femenina que se escuchaba desde la cancha, me giré y me sorprendió ver a Nahomi sola, con una sonrisa tímida.
-¡Panchita! –Exclamé. – ¿Tuve una gran noche o qué?
Me acerqué a ella, estaba sentada en una de las gradas de la cancha, que estaba completamente desierta; Pero iluminada por los reflectores.
Vestía su traje de animadora: Una playera blanca y una mini falda azul.
-¡Felicidades! ¡En serio! Fue una gran noche, ¡Todos te aman ahora!
-No es para tanto. –Murmuré.
-¿Bromeas? Los has destrozado… Diste la jugada ganadora, Eres un héroe local ahora.
-Llámame San Mike a partir de hoy. –Bromeé
-Oye… Mike…
-¿Eh?
-Tengo que hablar contigo sobre algo.
Sus ojos claros me miraban esperanzados y desesperados a la vez, En definitiva era algo importante.
-¿Puede ser después? La verdad es que yo tengo una cita y…
-No. –Interrumpió. –Tiene que ser ahora.
Nunca le había visto una mirada tan seria, estaba completamente decidida.
-Bien, te escucho.
-Siéntate por favor. –Me pidió, indicándome sentarme a su lado, le hice caso y continuó. –Quiero decirte algo que tengo guardado desde hace tiempo…
Sentí un escalofrió, me abracé a mí mismo.
-¿Recuerdas la preparatoria? –Preguntó. –Como siempre me presionabas por tener un novio… Y de cómo te decía que quien quiera que fuese a ser mi novio… ¿Aun no estaba listo?
-Ah, ya recuerdo. –Solté una risotada. –Eras una anti hombres, ¿No?
-Para nada. –Respondió. –Era verdad… Y lo sigue siendo…
-Ah, ¿Sí?
-Eres tú… Mike.
Guardé silencio, era como algo que ya esperaba desde que me pidió hablar, pero no algo que quisiera escuchar.
-Siempre me has tratado de una forma tierna y especial, incluso antes de que fuera considerada bonita por los demás… Desde secundaria has sido así conmigo… Siempre estuviste atento a mis necesidades y sí alguien me hacía algo malo tú ibas a golpear a ese alguien, y sí mis amigas me traicionaban, tú eras siempre el que se quedaba al final… Siempre has estado ahí, Mike.
-Nahomi…
-En preparatoria, los hombres empezaron a hacerme caso porque perdí peso y comencé a vestirme diferente, pero tú siempre me miraste por dentro… Sin importarte en lo más mínimo mi nueva apariencia… Fue eso lo que me hizo darme cuenta de que me gustabas… Y pensé que yo te gustaba… Pues siempre me abrazabas… me besabas con ternura y me tomabas de la mano…
-Yo…
-Yo en verdad creí que sentías algo por mí, incluso hace unos meses podía jurar que estabas a nada de confesarme tu amor… Pero me equivoqué… ¿No?
Esto último lo dijo con dificultad, su voz comenzó a distorsionarse, empezó a llorar.
-Yo… Yo… Yo te amo, Mike… En verdad te amo… Pero no entiendo porque tú no me amas a mí…
-Nahomi, la verdad…
No pude continuar, Nahomi atrapó mis labios con los suyos y permaneció así unos segundos, con su lengua acarició mis dientes, tentándome; Pero no correspondí  su beso en ningún momento, solo la dejé continuar.
Finalmente comprendió y se separó de mí.
-¿Terminaste? –Pregunté.
-Lo siento. –Su voz estaba apagada y avergonzada, en realidad me dolía verla así.
-Ahora permíteme hablar a mí. –Tomé su mano. – ¿Recuerdas cuando te regalé este anillo?
-Estábamos en preparatoria, cuando cumplí 16.
-Te apuesto a que no recuerdas lo que te dije cuando te lo regalé.
Ella guardó silencio, dándome la respuesta.
-“Te entrego esto porque te quiero, y porque eso jamás cambiará… Y si llega a cambiar es porque te quiero aun más”
-Ya recuerdo. –Soltó una tierna sonrisa.
-Sabes… En ese momento tú me gustabas… Me gustabas mucho…
Entrelacé mis dedos con los de ella y le dediqué una sonrisa. –Siempre me gustaste, desde secundaria… Pero nunca fui capaz de confesártelo… Creí que solo estando contigo era suficiente; Pues siempre fuimos solo tú y yo, nunca hubo un chico o una chica que quitara este equilibrio… Y pensé que así sería por siempre… Por lo que no me apuré en confesarte mis sentimientos…  Para mí el solo hecho de pasar el tiempo contigo, viendo televisión en tú casa era el equivalente a besarte, el dormir en tu regazo era el equivalente a dormir contigo, pensaba que sí decía algo también existía el riesgo de romper esa bella amistad que habíamos forjado… Pues eras la persona más importante para mí.
-Era…
-Sí… ¿Sabes? Sí esta conversación la hubiéramos tenido el primer día de universidad, probablemente ahora mismo estaría diciéndote que te amo… Pero dejamos el tiempo pasar… Y conocí a Mónica… Y permitimos que todo siguiera un curso natural… Y pronto se acabó nuestra oportunidad… Lo siento, Nahomi… Amo a Mónica… Y quiero estar siempre con ella…
-Entiendo. –Murmuró Nahomi, de sus bellos ojos tiernas lágrimas bajaban hasta sus mejillas, las limpié con mis manos.
-Pero siempre, Siempre serás mí panchita… ¿Está bien? Para mí siempre vas a ser una persona de infinita importancia y no deseo perderte nunca.
-Yo tampoco deseo perderte… ¿Ella te está esperando, no?
-Tienes razón. –Murmuré, la abracé y me levanté; Me fui, dándole la espalda a Nahomi, a mi panchita.
-No quiero que veas esto. –Pensé, al momento en que mis lágrimas empezaban a brotar. –Ni tampoco que Mónica lo vea.
Sollocé desconsoladamente en mi auto por unos minutos, ¿Por qué me sentía así? Sí estaba seguro de que amaba a Mónica y que rechazar a Nahomi había sido lo correcto, ¿Por qué me sentía tan mal?
Me estremecí cuando alguien tocó la ventana del auto llamándome, salté dando un grito ahogado; Era James, que me miraba sorprendido.
-¿Estabas llorando? ¿Qué pasó?
-Pues… Nahomi…
-Ah, ya entiendo el porqué de tus lagrimas… Lagrimas de Adiós…
-Ella no irá a ningún lado. –Corregí. –Pero…
-Ella no irá a ningún lado… Pero todo el amor fuera de amistad que sentías sí… Y eso duele, yo sé de estas cosas, hermano.
-¿No está mal eso? Quiero decir… Amo a Mónica…
-¿Y? ¿Por querer a tu madre no puedes querer a tu padre? Son amores de dos épocas distintas, tonto… Uno lo tenías guardado de hace ya mucho tiempo, Y el de Mónica pues es el que ha dominado en ti.
-Dices cosas muy inteligentes, James… Debo decirlo…
-Lo sé, guapo e inteligente… ¡Soy todo un hombre!
-Bueno… Debo irme… Mí chica me espera.
-Suerte con eso, creo que iban a volar hoy… ¿No?
-¿Volar? No… Iremos a disneylandia.
-Entonces fue mi imaginación… Creí… Bah, olvídalo… ¡Suerte! Y oye…
¿Dime?
-¿Puedo ligarme a Nahomi? Es una hermosura.
-Sí piensas hacerla feliz sin decepcionarla, tienes mi permiso, sí vas a hacer lo que siempre haces con todas… ¡Vete a la mierda!
-En ese caso… Lo pensaré. –Respondió. –Oye, otra cosa… ¿Podrías decirle a tus padres que dejen de llamarme los fines de semana? Ya me cansé de decirles que estás en el baño cada vez que preguntan por ti, o dales el número de Mónica, yo que sé.
James me hizo reírme un poco antes de recobrar el sentido de la realidad: Faltaban 10 minutos para las 8 y el amor de mi vida me esperaba en el portón de su casa.
Aceleré a toda velocidad.

2 comentarios:

  1. sinceramente aniki me isiste una mala jugada ¬¬...aunque me alegro muxo muxo de que allas extendido la historia, pero la verdad aun puedo ver el final(frase robada a katsuragi XD)
    no ahi calificacion, tu ya sabes que eres el mejor

    PD: que lanzada es Nahomi :O, queria lengua la confiansuda XDDDDDD

    ResponderEliminar
  2. llorar sin lagrimas, eso es cruel, me has hecho que el nudo en la garganta se me clave muy feo!!!!!

    ResponderEliminar

Bienvenido al mejor blog del universo!

Puedes seguirme en las redes sociales o suscribirte al feed.

¡Suscríbete a mí blog!

Recibe en tu correo las actualizaciones de mis relatos y cuentos. Sólo ingresa tu correo para suscribirte.