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22 abr. 2011

reestructuración del pasado: Zack y Ellie (Amo a mi esposa) Zack:4/??


Sub director Feeney.
(2005, Texas) (Zack)
– ¡Es simplemente increíble! ¡Intolerable! ¡¿Qué son?! ¿Animales? ¡Esto es una deshonra total para sus padres que se molestan en pagar para que ustedes, animales inmundos vengan a revolcarse para dar espectáculo a otros animales! ¡Espero de todo corazón sean conocedores de que lo que hicieron no tiene nombre!
– ¿Por qué no se calla? –murmuré, viendo el ir y venir del profesor Thompson alrededor de la puerta de la oficina del sub director, que aun no abría para autorizar nuestra entrada y por tal, provocó que se nos diera un regaño previo.
– Cállate –respondió Rocko, que se palpaba las heridas con delicadeza.
– Que frio eres… ¿Crees que nos expulsen?
– He dicho que te calles…
– ¿Tienes amigos, Rocko? –bromeé, tratando de ver que tanta paciencia tenía mi ex contrincante.
– ¡NO ME DIGAS ASÍ, CABRÓN!
Sorpresivamente, Rocko en verdad había perdido la cabeza, se había levantado de pronto con sus puños apretados y mirándome con enojo en las oficinas de la escuela, la sorpresa fue tal que hasta el profesor de matemáticas había pegado un salto de sorpresa, todo parecía indicar que Rocko estaba en grandes problemas, sin embargo la puerta del sub director se abrió antes de que el profesor pudiese gritarle aun más.
– Pasen – Llamó una voz seria y amarga desde el interior de la oficina.
Seguidos por el profesor de matemáticas ingresamos en la espaciosa oficina del sub director, era en realidad un sitio bastante agradable: con una alfombra azul y paredes pintadas de blanco, un escritorio metálico con una computadora portátil en él y varios papeles.
No pude evitar estremecerme un poco al notar que el sub director era aquel sujeto canoso que nos había detenido esa misma mañana: Un hombre calvo vestido con un elegante traje gris y una corbata roja, pero a diferencia de hacía unas horas, ahora nos miraba con un gesto serio y malhumorado.
– ¿Estos son los problemáticos? –preguntó al profesor, sin dejar de mirarnos de forma amenazante.
– Así es señor. –repuso él profesor inmediatamente.
– Ya veo… las clases han empezado, profesor. Puede volver a su aula.
– ¿Eh? Ah… sí, claro…
El profesor de matemáticas se alejó cerrando la puerta con un aire de decepción, era notorio que aun deseaba gritarnos un poco más, y por supuesto, después de la inesperada reacción de Rocko eso era entendible.
Agaché la mirada, en ese momento estaba temeroso ante la posibilidad de ser expulsado antes de siquiera disfrutar mi reinado como chico más popular de la escuela.
– Entonces… –comenzó el sub director. – ¿Quién ganó?
Levanté la mirada, sorprendido; el sub director nos miraba con picardía, sus cejas estaban levantadas y su sonrisa era de oreja a oreja.
– Eh… supongo que el que ganó fue él. –respondí con voz baja y señalando a Rocko con la barbilla, Rocko se limitó a desviar la mirada al suelo.
– Lo sospechaba… sabes, mañana probablemente tengas bastantes moretones. –Respondió el director, soltando una carcajada. – Pero dejando eso de lado, ¿Qué tal estuvo la pelea?
En esta ocasión se dirigió a Rocko, que cayó en desconcierto total ante la curiosa e interesada mirada del hombre.
– Eh… –balbuceó Rocko. – Estuvo bien… creo…
– ¡Rayos! ¡Hubiera amado estar ahí! Pensar que…
– Disculpe… señor –interrumpí. – ¿No está molesto ni nada?
– ¿Molesto? ¿Por qué? No me digan que mientras peleaban le pegaron a mi auto…
– No es eso –respondí. – Es solo que estábamos peleando y es el primer día de clases…
–Ah, ya entiendo. –Murmuró. – Estás confundido porque no estoy gritándoles… ¿cierto? Porque se supone que cuando te peleas debe haber consecuencias… ¿Cierto?
– Eh… sí.
– Bueno… si mi pronóstico no falla, usted, señor Mosh va a tener varios moretones por todo el rostro y el señor Ronald va a tener una mejilla hinchada como tomate y probablemente tendrá que soportar la humillación de un apodo nuevo y para nada varonil… ¿saben? Creo que eso es suficiente castigo por ahora. ¿Por qué mejor no pasamos a los negocios?
– ¿Negocios? –pregunté, aun incapaz de captar lo que estaba pasando.
El sub director miró a través de las persianas de su oficina por unos instantes antes de responder.
– Eres hermano de Bruno Mosh, ¿Cierto?
– Así es. –respondí. – ¿Lo conoce?
– Bueno… tu hermano y yo somos buenos amigos, ¿nunca te contó nada sobre el profesor Feeney? George Feeney.
Varias menciones vinieron a mi mente en ese instante.
– ¡¿Es usted el profesor de español que le compraba cerveza?!
– Bueno… ahora soy el sub director que va a comprarles cerveza a ustedes dos siempre y cuando se mantengan de mi lado.
– ¿Cómo es eso? –preguntó Rocko, que había dejado atrás toda la duda y ahora hablaba con Feeney como si fuese un hermano.
– Es simple… ¿saben porque no voy a joderlos por la pelea? ¡Porque no había visto tan enojado a ese hijo de perra de Thompson en los 20 años que tengo trabajando con él!
– ¿Está hablando del profesor de matemáticas? –preguntó Rocko, para asegurarse.
– Exacto, ese hijo de perra que no respeta mi lugar reservado en el estacionamiento y que se come las cosas del refrigerador recibió su merecido con el enojo que le han hecho pasar.
No pude evitar soltar una carcajada.
 – Entonces, ¿va a ponernos a hacerle bromas tontas a George Thompson?
– No solo a ese bastardo, que por cierto, se llama como yo… también odio a las viejas chismosas de la cafetería, siempre quejándose de todo… y a la profesora de música, y a muchos hijos de perra más, todos siempre tienen quejas para todo y no se ponen a pensar en nadie más que en ellos, eso me tiene enfermo y me ha hecho perder mucho cabello… ¡por eso quiero mi venganza! Así que quiero que causen problemas en todos lados, ya yo les indicaré donde quiero que trabajen y de qué forma; por supuesto, esto les conviene a ustedes porque en esta escuela todos siguen a aquellos que son revolucionarios y que no temen expresarse aunque terminen siendo castigados.
Lo que el profesor decía era ciertamente una realidad, portándome de forma rebelde y loca me haría conocer inmediatamente y eso venía de lujo siendo aun un estudiante de primero.
– Espere, frene su carro señor Feeney… – pidió Rocko. – Usted nos está pidiendo ser chicos malos, cosa que nos conviene a nosotros pues así nuestra reputación irá creciendo, sin embargo… ¿Qué pasará si nos atrapan como ahora? No quiero ser expulsado solo porque el subdirector me dio un mal consejo.
– Bien, ¿Saben que es lo que hace un sub director?
– En realidad no –Admití.
– Bien, el trabajo del sub director es lidiar con todos los asuntos correspondientes a la escuela como establecimiento de educación, es decir, todo lo correspondiente a los alumnos es mi deber… así que cada vez que sean atrapados los tienen que traer conmigo, yo simplemente fingiré estar muy molesto y cuando el profesor vuelva a clases les pediré detalles de su jugarreta, es un trato perfecto, ¿Qué me dicen?
– ¿Qué si nuestra falla es tan grande que amerita expulsión o suspensión? –pregunté.
– Entregaré un justificante en sus clases y serán libres de pasar unas vacaciones sin consecuencias.
Sonaba bastante justo para mí, giré la vista a donde estaba Rocko, que me fulminó con la mirada, como aclarando que seguíamos teniendo problemas el uno con el otro.
– Suena bien para mí. –respondí.
– Acepto. –respondió Rocko.
– Yo también –respondió Junior.
Giré la cabeza, sorprendido, Junior estaba sentado en la ventana, con una sonrisa de oreja a oreja.
– ¿Qué rayos haces aquí, Junior? –pregunté.
– Venía a rescatarte como en la película de ninjas que vi ayer, pero cuando escuché los planes del director me dije a mí mismo “Mejor simplemente tomamos una rebanada de este pastel y disfrutamos de los tamales”
– Entonces ustedes 3 serán mis asistentes a partir de hoy, ¿queda claro?
– Por supuesto. –respondió Junior. –Nuestro nombre es “El súper equipo surfista químico materialistico de la oveja asesina”
– Entonces vuelvan a clase, ¡cabrones flojos! – Gritó el señor Feeney. – ¡Les mandaré un texto en caso de que necesite un trabajo! Por ahora vayan a disfrutar del premio de su buena pelea, besen algunas nenas, ganen algunos amigos y coqueteen con las porristas, les hará bien.
– Entonces hasta la próxima, señor Feeney. –me despedí, antes de abandonar la oficina.
– ¡Gracias por todo, abuelito! –se despidió Junior, abrazando al señor Feeney.
Después algunos segundos de luchar para que Junior soltara al sub director abandonamos las oficinas de la escuela y volvimos al campus principal, que en ese momento estaba vacío, pues todos estaban en clases. Después de verificar que no había nadie alrededor, Rocko me soltó un empujón amenazante y me miró con enojo.
– Que quede claro que esto no se ha terminado, Mosh.
– No pensaba distinto, Rocko, créeme que aun tengo muchas cosas que aclarar contigo. –respondí, sin bajar la mirada.
– Ah, eso espero… porque creo que aun hay partes de tu cara que no dejé moradas. Y otra cosa… vuelves a decirme Rocko y te juro que te mato.
– ¿Ah sí? – Alardeé –  Hazlo… Rocko.
Rocko fintó con soltarme un puñetazo y después se alejó en silencio.
– Ese tipo es una amenaza, ¿Crees que sea una amenaza a nuestros planes de dominar la escuela? –preguntó Junior, una vez estuvimos solos de nuevo.
– Supongo… no puedo ponerme a pensar en todos los rivales que conseguiremos a partir de ahora, los que queremos sobresalir siempre tendremos muchos como esos… solo hay que mantenerlos neutralizados, y el sub director acaba de hacerlo con Rocko…
– Bueno hermano… debes saber que por lo que me has mostrado hoy creo que eres un buen amigo y que voy a ayudarte en lo que pueda.
Junior en su “modo serio” era bastante confiable, no pude evitar sonreír y soltarle unas palmadas en el hombro.
– Gracias, amigo, ahora vamos a alardear ante toda la clase, ha llegado la hora de reunir algunos fans.
Junior y yo caminamos en silencio el resto del camino, ya todo estaba dicho.

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