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13 jul. 2011

¡Amo a mi esposa! (Creo) (28/??)

Sobre el plan de joder a Rocko parte 2, sobre el flashback de la tintorería y sobre el cambio de planes (Zack)
(2005, Texas)
– ¿Hola?
– Hey, hermano, soy Junior, informo que mi misión está completa, puedes decirle a Anna que proceda.
– Bien hecho hermano, entonces te dejo.
Marqué el número 4 en marcación rápida, inmediatamente me comunicó con Anna.
– ¿Qué pasó cabrón? – Riñó. – ¿No se están tardando mucho?
– Tranquila, Junior acaba de llamarme… puedes hacer tú parte ahora, llámame cuando termines.
– Bien, chao.
Sorpresivamente pasaron varios minutos, muchos más de los esperados, 20 minutos después, cuando Anna volvió a llamar le respondí bastante molesto.
– ¿Por qué mierdas te tardaste tanto? ¿No ves que estamos retrasados de por sí?
– Zack… – Murmuró, con seriedad. – Su madre ha llorado cuando se lo dije… no fui capaz de colgarle… me ha dicho que su padre recientemente ha muerto y que él ha entrado a trabajar para ayudar en la casa… también me ha dicho que le ayuda a su hermanito siempre con la tarea y que le cuesta creer que sea capaz de hacer semejante brutalidad… me rompió el corazón Zack… yo…
– No le has dicho algo que cambie el rumbo del plan – Interrumpí. – ¿Verdad?
– No…
– Bien, entonces nos vemos después, hablaré con Nahomi.
Colgué el teléfono sin esperar respuesta y digité el número 5 en marcación rápida, Nahomi respondió al instante.
– ¿Listo? – Preguntó.
– Exacto, puedes proceder, espero tú mensaje de confirmación, después de eso metete a tú aula de clases y no salgas por nada del mundo, ¿Bien?
– Bien, suerte Zack… y cuídate mucho.
– Gracias Nahomi, adiós.
Unos minutos más tarde, Nahomi me envió un mensaje de texto con el contenido “Misión cumplida” escrito, por lo que era mi turno de actuar, escribí dos textos y los envié, luego me senté en el césped y esperé, tarareando.
– Hey, tú… ¿Quién eres? – Retó alguien a mis espaldas media hora más tarde, esbocé una sonrisa.
– ¿Quién más si no papá? – Respondí, poniéndome de pie y encarándole, con una sonrisa.
– Mosh… devuélveme el traje, por favor, lo necesito.
Su mirada era madura, esos ojos anteriormente altaneros y violentos por montón ahora expresaban suplica, retorcí mi sonrisa.
– Ah, ¿Te refieres a mi traje de pescado? ¿Por qué lo necesitas?
– Es del trabajo… me han despedido por no entregarlo… si lo entrego quizá me acepten de vuelta… por favor, lo necesito… te lo estoy pidiendo en serio… no es tiempo de juegos, Mosh.
– Ah, en eso tienes razón, Rocko… ya que me lo pides así… te lo entregaré… dame un segundo.
Me revolqué por unos instantes y acto seguido me escabullí fuera de la botarga, la doblé con pereza y se lo entregué en las manos, mirándole con superioridad, él en cambio, agachó la mirada y se dio la vuelta.
– Gracias. – Murmuró, mientras se retiraba.
Me quedé solo, era un día bastante cómodo en realidad, en Texas, el calor usualmente es brutalmente sofocante, sin embargo, ese día estaba nublado y el viento jugueteaba constantemente con brisas de frescura que sentaban de lujo en mi espalda y rostro, volví a tomar asiento en el césped, unos minutos después, Junior apareció a mi lado, en sus manos cargaba 4 sobres blancos.
– Una vez más no me has decepcionado, hermano – Felicité. – Me alegra que haya sido justo como pensaba, pudiste predecir mi cambio de planes, ¿Eh?
– ¿Qué te digo mi hermano? – Preguntó, sentándose a mi lado con una sonrisa de oreja a oreja. – Soy un ninja que puede ver el futuro, ¿A que soy un crack?
– Si que lo eres – Admití, arrancando pequeños trozos de hierba y jugueteando con ellos con mi mano. – ¿Lo lograron?
– Si… ella se las arregló para distraer a los policías mientras el perro del mal abría su casillero y limpiaba todo…
– Entonces hemos hecho un buen trabajo esta mañana, ¿No crees?
– Así es hermano… ahora te toca renombrar todo el plan para que suenes súper cool y como todo un genio armador de planes maestros.
– ¿Es necesario hacer eso? – Me quejé. – ¿No podemos sencillamente saltárnoslo?
– Ah, no, no, no y no, hermano – Repuso, dándome una palmada en el hombro. – Hacer un plan maestro y luego de haberlo efectuado no listar todo lo hecho de forma cool no tiene sentido, anda, hazlo.
– Bien – Suspiré. –… Aquí voy.
– Te estás tardando. – Insistió, juguetón.
– El plan en realidad era bastante simple, justo como en las ocasiones anteriores, cada quien tenía un puesto simple y tendría que ejecutar una acción sencilla, Junior usaría la contraseña del casillero de Rocko (Qué conseguimos anotada en su billetera, la cual inspeccionamos sin robar nada para evitar sospechas el día en que lo montamos en un burro) para abrirlo y plantarle 50 gramos de marihuana (Qué Feeney nos consiguió amablemente sin hacer preguntas), acto seguido, Anna llamaría a la madre de Rocko (Cuyo número consiguió de su celular en la parte 1 de la misión, mientras ustedes dos lo vestían de animadora) y se presentaría como una buena amiga de él, asegurándole que Rocko ha estado actuando distinto estos días y comentándole que probablemente se haya metido en malas compañías, acto seguido y después de mi indicación, Nahomi llamaría a la presidenta del consejo de padres de familia comentándole que ha visto a algunos alumnos fumando en la parte trasera de la escuela, la presidenta del consejo (Qué según Feeney es una perra pretenciosa) se pondría como loca y llamaría a la policía para inspeccionar la escuela.
– ¡Vaya que eres un amo, hermano! – Exclamó Junior. – Pero y dime… ¿No tiene ese plan algunos huecos?
– Los huecos en el plan eran 2 en total: a) Si Rocko inspeccionaba su casillero antes que la policía, fácilmente podría librarse y sospechar de nosotros, y b) Qué alguien nos descubriese, es por ello que teníamos una distracción.
– ¿Qué distracción, hermano? – Insistió, interrumpiéndome nuevamente, esto empezaba a tornarse algo fastidioso, pero decidí seguirle el juego para hacer tiempo.
– Verás… antes de que la parte 1 del plan “Joder a Rocko” comenzara, le había encargado una misión especial a Mike, la cual consistía en aprovechar la buena relación de nuestro enemigo con el equipo de football del cual nuestro buen amigo es miembro, esculcando en las cosas de Rocko mientras este tomaba una ducha después de las practicas (A las cuales por cierto, no debería haber tenido derecho de asistir, pero al ser amigo de Karofsky terminó filtrándose como novato antes de las pruebas), Mike triunfó en su misión, consiguió un recibo de la tintorería, era justo eso lo que necesitábamos, le ordené que lo escondiera en el árbol del parque y así se hizo, y no solo eso, como bonus extra de Mike, vio como Rocko y Ellie charlaban en el estacionamiento, y terminaban yéndose juntos, haciendo mención especial de que Rocko parecía estar muy enojado, cuando me enteré de esto supuse que en caso de que se hicieran amigos, podría ser un punto a nuestro favor y que muy probablemente Rocko se había portado grosero precisamente por el recibo robado.
– Vaya, pero cuanta conspiración hermano, si esto fuese una novela seguro tendrías a todos haciendo memoria.
–… en fin, al día siguiente, la misma tarde en que llevamos a cabo el primer ataque, después de hablar con Chelsea en el parque y decirle que ya no podíamos vernos, tomé el recibo que Mike había depositado en el árbol el día anterior y miré con satisfacción como justamente ese día era la fecha de entrega, por lo que tomé rumbo a la dirección indicada, era una tintorería común y corriente en el distrito central de la ciudad, entregué el recibo con el encargado y sorpresivamente me entregó un traje de pescado color azul bien limpiecito, y ya que estamos con las narraciones de nuestros planes maestros… ¿Te molesta si hago un flashback de lo que dije en ese momento?
– Por mi adelante hermano – Asintió. – Amo los flashbacks.
– Ah, una botarga… – Dije al encargado. – Yo vine aquí y pedí que lavara… mi botarga de pescado gigante… muchas gracias por lavar mi botarga de pescado gigante… eh… bien… solo tomaré mi botarga de pescado gigante y me iré de aquí… ¿Sabe? No puedo dormir sin esta cosa… es bastante raro… creo que es algo que mis padres me impusieron… la gente dice que tengo un problema… ¿Usted qué piensa?
– El traje no es tuyo, ¿Cierto? – Acusó el encargado.
– Me largo sin responderle, pelado.
– ¡Qué buen flashback! – Exclamó, fascinado.
–… Tras un poco de investigación, logré averiguar que ese traje de pescado pertenece en realidad a un puesto de comida marina muy popular en un centro comercial bastante alejado de nuestra escuela, un lugar llamado “Taco Fish”, aparentemente Rocko trabajaba ahí y ese día terminó ensuciando accidentalmente el traje que usaba en el trabajo y para enmendar su error lo envió a la tintorería, eso explicaría porque estaba de tan mal humor cuando se fue con Ellie en el auto, estaba enojadísimo por haber perdido el ticket, había perdido material de trabajo.
– ¡Rayos! ¡¿Cómo se las arreglará nuestro protagonista para salir de esta?!
– Si sabes que Rocko no es el protagonista, ¿Cierto?
– Ah, claro, claro… continúa.
– Fue así que la botarga de pescado terminó volviéndose nuestra distracción básica, el portador no podría ser nadie más que la persona más odiada por Rocko: un servidor; Me pasearía por el territorio escolar luciendo el traje de pez para llamar la atención de Rocko mientras todo el plan ocurría, él iría tras de mí, más por tener su brazo roto y el cuerpo molido de nada le serviría tratar de golpearme, así que probablemente terminaría pidiéndome amablemente que le devolviera su traje para no perder su empleo, charlaríamos por varios minutos hasta que llegase la policía, le entregaría el traje de pescado, le ofrecería hacer las paces y dejar todo lo ocurrido en el olvido y él, aburrido de pelear y de vivir con el peligro de ser atacado por mí y mi gente, probablemente aceptaría, entraríamos cada quien a sus clases mientras se efectúa una inspección de casilleros, Rocko, sabiéndose inocente solo pasará por alto el improperio y seguirá como si nada, y unos minutos después la voz del director hablaría por los altavoces de la escuela diciendo “Ronald Chuck, favor de presentarse en la dirección inmediatamente”, sería el fin.
– Pero dime, Zack… ¿Qué hubieras hecho si Rocko hubiera ido a encararte acompañado de Karofsky? ¿No era eso mucho riesgo? Vistiendo la botarga de pescado hubieras sido presa fácil al no poder correr bien con la aleta trasera, ¿Me equivoco?
– Bien… Karofsky recibió previamente una carta de amor en su casillero esta mañana, Mike se encargó de eso… y no solo eso… Ellie y Karla también recibieron una.
– ¿Y porque recibieron una carta ellas?
– Pues, la carta de Karofsky era una carta de amor por parte de Ellie, y la carta de Ellie y de Karla eran ambas una confesión de amor por parte de Karofsky, las tres cartas tienen una similitud: las tres piden reunirse a la hora del almuerzo en las gradas del campo de football.
– Ah, entonces usaste a tú nueva amiga para distraer a Karofsky… suena a plan perfecto… suena a Rocko expulsado, ¿No? Ahora mismo en la escuela la policía está inspeccionando casillero por casillero, y si todo salió según como tú lo planeaste, Rocko será sorprendido con marihuana y será expulsado.
– Bueno… así hubiese sido de no ser porque…
– ¿Me dejas contar esta parte de la historia a mí? – Interrumpió Junior. – Digo, yo ya vi el final así que…
– Bien, cuéntala por favor. – Pedí.
– ¡Vientos! – Exclamó. – Así hubiese sido de no ser porque tras escuchar de Anna todo lo que recién le había ocurrido en casa a Rocko cambiaste de opinión y enviaste un mensaje de texto a la única persona capaz de abrir el casillero de Rocko, además de haberle enviado un mensaje de texto parecido a la única chica que arriesgaría su trasero por un casi desconocido, le enviaste un mensaje de texto a Karofsky, y un mensaje de texto a Ellie Clearwater, la diferencia es que Karofsky piensa que el texto se lo envió Rocko, pues escribiste algo como “Amigo, tengo marihuana en el casillero ayúdame a sacarla, la contraseña es ****”, mientras que Ellie conoce tú número de celular, por lo que sabe que fuiste tú quien se lo envió.
– Exacto. – Admití. – Además, supuse que tú sabrías mis planes y abortarías lo de las cartas de amor, y veo que tenía razón, ahora mismo las tienes en la mano.
– Ellie y Karofsky se las arreglaron para quitar la evidencia del casillero de Rocko y está fuera de peligro ahora… minutos más tarde, Ellie y Rocko se toparon y Ellie le ha contado todo lo ocurrido… cuando Rocko preguntó “¿Quién te envió ese mensaje de texto?” Ella ha respondido “Zack Mosh”.
– Ya veo… – Murmuré. – Entonces no falta mucho para que…
– Bien, Mosh… seguro has planeado esto para que piense que me debes una… ¿Pero sabes qué? ¡Yo sé que fuiste tú quien metió esa mierda en mi casillero en primer lugar!
Rocko nos miraba con enojo un par de metros adelante, cual chicos malos nos pusimos de pie y le encaramos con valor.
– Es verdad, fui yo… – Repuse. – ¿No es eso suficiente para saber qué podemos mandarte a la mierda en cualquier momento?
Rocko guardó silencio, sin embargo sus ojos se agrandaron ante la verdad que le había sido rebelada.
– ¿No estás cansado de tratar de competir conmigo, Rocko? – Pregunté, en tono infantil. – Digo… ya van dos veces que te muestro de lo que soy capaz… y no solo eso, ahora toda la escuela está de mi lado… ¿No es tiempo de rendirte y dejarlo por la paz?
– Estoy cansado… es verdad – Bufó. – Mierda… yo solo quería besarme a las nenas más buenas y emborracharme con todos… no quería que un burro me pateara y me rompiera el brazo o que unos locos me plantaran droga en el casillero… ¿Sabes qué, Mosh? Después de todo no me importa tanto estar en la cima… solo quiero seguir como si anda hubiese pasado… no me interesa lo que hagas tú… solo quiero que me dejes en paz a partir de ahora… ¿Bien?
– Está bien, Rocko… te dejaré en paz… – Bufé. – Pero para todo hay un precio.
– ¿Cuánto quieres? –Preguntó, en tono de fastidio.
– Ah, no… no me interesa el dinero en lo absoluto.
– ¿Entonces?
– Primero que nada, quiero la botarga de pescado.
– Es tuya, de cualquier forma ya me han despedido y dudo recuperar mi empleo…
– También quiero que pagues el dinero que nos has robado…
– Bien… tomará algo de tiempo reunirlo todo… pero con tal de que dejes de joderme… lo pagaré, ¿Bien? ¿Es un trato?
– Aún no, Rocko, aun falta una cosita más…
– ¿Qué quieres? –Preguntó, impaciente, esto me hizo soltar una sonrisa maniática y malévola.
– Quiero que cuando te recuperes de ese brazo y puedas pelear de nuevo lleves a Karofsky al parque que está unas calles al lado de la secundaria Rosewood y frente a todos nosotros le pongas una paliza tan grande que lo dejes hecho mierda.

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