Lo Último

21 jul. 2011

¡Amo a mi esposa! (Creo) (33/??)


Sobre el enojo de Mike, sobre la sonrisa de Anna y sobre mi primer promesa a Ruth (Zack)
(2005, Texas)
– ¿Estás enojado? – Pregunté, arqueando la ceja, esperé por varios segundos y no hubo respuesta, él sencillamente desvió su mirada en otra dirección. – Ah, vamos, no seas marica si te lo voy a pedir… recuerda que tanto Junior como yo vivimos lo mismo que tú.
Guardó silencio nuevamente, pero Nahomi me dedicó una mirada fulminante, indicándome que era hora de guardar silencio, al menos hasta que se le pasara lo enojado a la señorita delicadeza, esto provocó una ola de silencio incomodo y tenso poco común entre ovejas.
–… Pero en fin… vamos a dejar en paz al maricón de Mike que se nos pone triste porque lo vestimos de niña y lo hicimos caminar un par de kilómetros luciendo sus piernas… ¡Gran cosa! Pasemos a temas más importantes… ¿Anna, como has estado?
– Nada bien, pero gracias por preguntar.
– Qué bueno, me alegro – Contesté, sin ponerle atención. – ¿Qué opinan de Elizabeth Mayer?
– ¿Elizabeth Mayer? – Preguntó Nahomi. – Pues está en varias de nuestras clases… es una chica muy linda, siempre está sonriente, no es mala con nadie pese a ser la chica más popular, es una líder nata, es muy inteligente y siempre se comporta de forma peculiar… ahora que lo pienso, pareciera que siempre está en otra sintonía… y sin embargo, siempre está pendiente a lo que pasa ante sus ojos… es una chica peculiar, ¿Tú qué crees, Mike?
– Más o menos lo mismo que tú – Coincidió Mike, aún en tono resentido y desde la seguridad arropadora del regazo de Nahomi. – Y le gusta mucho mirar al cielo… siempre está mirando por la ventana durante clases…
Nahomi arqueó la ceja ante la respuesta del pelirrojo, qué reculó de forma inteligente.
– No es que me la pase mirándola, pero nos ha tocado sentarnos cerca en dos clases y es por eso que lo sé.
– Ya veo… mira el cielo, es inteligente… ¿tú qué crees, Junior?
– Vaya, pues me alegra que me pidas opinión hermano porque hay algo que quiero decir de ella: estoy bastante seguro de que es la capitana de las animadoras.
–… ¿Y? – Presioné.
– Solo eso… estoy convencido de que es así.
–… Ya veo… bueno… ¿Anna?
– Es una zorra.
– ¿Y en qué basas esas fuertes declaraciones? – Pregunté, mirándola con interés, ella me dedicó una sonrisa de tranquilidad, dándome a entender que no lograba intimidarla en lo más mínimo.
– Bueno, pareciera que está en celo siempre que se acerca moviendo la cola cuando te ve, ¿Mover la cola no es suficiente para llamarla zorra?
– Atacando a un hombre soltero… ¡Maldita descarada! – Exclamé, burlón.
– Vete a la mierda. – Finalizó.
– Yo también te adoro, Anna.
– ¿Pero, soltero? – Preguntó Nahomi, mirándome con extrañeza, al igual que su protegido Mike, alias el “Alitas de pollo”. – ¿No estás saliendo con la pequeña Ellie?
– ¿Con Ellie? ¿No habíamos tenido ya esta conversación? – Recordé, suspirando. – Ellie y yo somos buenos amigos… y no creo que eso llegue a cambiar nunca, pero ese no es el punto aquí… ¿Qué dicen ustedes? ¿Debería invitarla a salir?
Todos se estremecieron, mirándome con sorpresa, esto comenzaba a tornarse repetitivo, ¿Era acaso el momento de buscar nuevos amigos para tener nuevas reacciones?
– P… pero es de tercer año, Zack… – Murmuró Mike. – No creo que…
– Y es de tercer año – Interrumpió Nahomi. – Tampoco siento que…
– Y es una zorra – Adelantó Anna. – Cuando se aburra de ti seguro va a ir atrás de alguien más.
– Nahomi, Mike: tienen razón… Anna: no es una zorra, guarda silencio; pero bien, les contaré lo que pasó y ustedes dirán…
Conté lo ocurrido con Elizabeth apenas el día anterior, ah, a todo esto, ya había pasado un día entero y en ese momento nos encontrábamos disfrutando de la hora del descanso en exceso, desparramados en el césped; apenas escapamos del violador, nos vimos obligados a regresar al establecimiento de pollo por nuestras ropas, más habíamos corrido tanto que el tramo que tuvimos que caminar fue demasiado largo, las chicas nos gritaban guarradas, los hombres se reían de nosotros e incluso nos detuvo la policía en un par de ocasiones, toda una anécdota para la posteridad de la ciudad.
– ¡¿TE BESÓ?! – Exclamaron, al unísono.
– No tienten mi paciencia – Advertí. – Que reaccionar de esa forma no les va a traer ningún bien… ¿Qué? ¿Tan difícil es creer que la capitana esté loquita por mí?
– ¡Pero es que es Elizabeth! ¡Elizabeth! – Exclamó Nahomi. – ¡Es un amor de niña! ¡Tiene que ser la chica más peculiar de todos los tiempos! ¡¿Por qué andaría tras de ti?! Qué eres… bueno… ¡Zack Mosh el chico malo!
– Eso mismo pensé yo cuando me besó… ¿Pero y qué…? Es histórico que las niñas bien se busquen a un verdadero hombre como papá para llenar su corazón inocente de emociones y pasión, ¿No?
– A decir verdad yo ya me lo imaginaba – Observó Mike. – Es como lo dijo Anna, siempre al verte se acerca muy alegre y platica contigo muy feliz… además, ¿Ya se conocían, no?
– Fue mi primer amor platónico cuando estaba en primero de secundaria, sí…
– Entonces, el año que estuvieron juntos en la secundaria ella seguro pensaba algo como “Es un niño simpático y bonito” y te veía como una pequeña mascota o algo así… pero ahora que están en preparatoria, ya más grandes ambos, ha logrado captar un lado tuyo que nunca antes había visto, el lado de hombre.
– Bueno, tomando en cuenta que eres un asqueroso por haberme llamado “Pequeña mascota”, tienes algo de razón, Mike… eso mismo he pensado yo, ¿Entonces, creen que debería invitarla a salir?
– Pues… si te gusta y le gustas no tiene nada de malo. – Respondió Nahomi.
– Como tú quieras. – Respondió Anna.
– Por mi viene bien, a ver si ya con novia aligeras la presión sobre mí… – Respondió Mike.
Miré a Junior, con interés, más sorpresivamente él me miraba de la misma forma, su mirada estaba en modo “Sexto sentido” que era cuando se concentraba al máximo en un tema en especial y le era imposible darse cuenta de lo que ocurría en el entorno en el que se encontraba, pude aprovechar eso para pintarle unos bigotes con un marcador, sin embargo preferí esperar pacientemente su respuesta, charlamos de otros temas, reímos, gritamos y molestamos a Mike otro rato, casi cuando la hora del descanso terminaba, Junior respondió:
– No encuentro bases ni fundamentos a la situación, lo siento hermano, te respondo más tarde.
Bueno, las palabras de Junior carecían de sentido y cargaban contenido alarmante, sin embargo preferí optar por esperar a su veredicto final, tras lo ocurrido con Rocko había aprendido a tomar las opiniones de Junior por sobre las del resto, más sin embargo, el de la decisión final seguiría siendo yo, en realidad estaba severamente interesado en Elizabeth y eso no cambiaría aunque él me dijese “No confío en ella porque sospecho que va a tratar de asesinarte”.
Es por ello, que apenas terminaron las clases le envié un mensaje de texto, con el contenido “Te espero en la entrada”; así lo hice, por desgracia, ella no se presentó, y no fue sino hasta 10 minutos después que ella me respondió con la disculpa “No estoy en la escuela Zackie, hoy he faltado, lo siento”.
Me encogí de hombros, decepcionado, la proposición tendría que esperar un poco más, sin embargo no es como si hubiese prisas ni presiones de por medio, Elizabeth estaba claramente loca por mí, a mi ella me gustaba bastante y la única desventaja de todo esto es que tendría que salir del mercado de solteros, golpe bastante triste tanto para mí como para todas las chicas de la escuela, por otro lado, terminaría saliendo con nadie más que la chica más popular de la escuela, ¿Un sacrificio necesario? Digámoslo de esta forma: Era algo así como una boda planeada por la familia real pero guardando proporciones.
– Algo te ha estado molestando últimamente, ¿No? – Pregunté, apenas sentí su mirada incomoda. – ¿Qué es?
– No seas pendejo, no me pasa na…
– Anna, ¿Crees que todo este tiempo ha sido en vano? Creo, y me atrevo a afirmarlo, que te conozco como la palma de mi mano… ¿Estás celosa?
– ¿De qué voy a estar celosa, idiota? –Preguntó, acercándose a mí para después mirarme con disimulo, pude ver el reflejo de mis ojos azules a través del cristal de sus gafas.
– Bueno… una vez mientras estábamos en la mesa de Ellie tú me has llamado prostituta, cuando me puse a tocar para ustedes en el gimnasio me pediste que tocara “Fuck You” de ce lo green y al decirte que no se puede tocar con guitarra me has llamado literalmente perra de 50 centavos, no paras de llamar a Elizabeth zorra y bueno… siento que no te llevas muy bien ni con Ellie ni con Elizabeth.
– No seas ególatra, estúpido. – Riñó. – Para empezar, si no me llevo bien con ellas es porque ellas son animadoras, son niñas buenas, son rubias tontas y nuestros mundos son totalmente distintos, no me caen mal ni nada pero es imposible que me lleve bien con ese tipo de gente, ¿Por qué crees que me llevo bien contigo y con Junior? Porque son los más estúpidos y extraños tipos del mundo, a Nahomi la quiero mucho porque es un amor y Mike también lo es, ¿No captas la diferencia? Mundo de animadoras, mundo de Anna, mundo de animadoras, mundo de Anna, No quedan nada cerca… nuestros idiomas son distintos; así que deja de insinuar que no me llevo bien con ellas porque tú andas paseándote por ahí con Ellie y porque Elizabeth mueve la cola cada que te ve, que no va por ese rumbo, ¿Bien?
– ¿En serio? – Pregunté, tomándola por los hombros y fulminándola con la mirada. – Por que debes de saber que voy a invitar a Elizabeth a salir conmigo y si ella acepta va a pasar mucho tiempo con nosotros, y cuando eso pase no quiero verte molesta, ni celosa, ni hostil ni nada de esas emociones negativas que suelen rodearte todo el tiempo.
– Si, Zack… es en serio… y prometo no portarme mal con tú noviecita… ¿Puedo irme ya?
– Bueno… solo si me abrazas.
– No te voy a abrazar, estás pero si pendejo…
– ¡Abrázame o no te vas, he dicho! – Exclamé, raptándola por la mano.
– ¡Dile a tú noviecilla que te abrace! – Exclamó, carcajeándose y tratando de liberarse de mí.
– ¡No, ahora quiero un abrazo tuyo!
– ¡Pues no lo tendrás nunca, chúpamela, idiota!
– ¡Ah! Bueno, ¡como estoy de humor te voy a cumplir tú deseo!
– ¡No, no, no, era una expresión solamente, vete con el negro del Kentucky si tienes ganas de eso!
Comenzamos a forcejear entre risas, insultos, bromas pesadas y miradas de sorpresa, un par de minutos después finalmente logré capturar a la poderosa y escurridiza enanita por la espalda, cruzando ambos brazos a la altura de su pecho.
– ¡Te tengo! Ahora vas tú…
Ella se dio la vuelta, hiperventilando por el cansancio, nuestros rostros estuvieron muy cerca por un par de instantes, ella agachó la mirada y me abrazó por la cintura, sonriente.
– ¿Ya estás feliz? –Pregunté. – Puedo jurar que no te había visto sonreír en 90 años.
– ¿Ya te puedo mandar a bailar con Berta? –Preguntó, sin soltarme y soltando risitas inocentes.
– Ya, ya puedes…
Ella se liberó y me empujó de forma juguetona, me mostró el dedo de en medio de su mano derecha y con una sonrisa de oreja a oreja dijo aquello que todo hombre sueña  que una chica se lo diga en cierto momento de su vida.
– ¡Vete a la mierda, Zack!




(2010, Los Ángeles)
(EMPTY ROOM´S – GARY MOORE)


Loneliness is your only friend
A broken heart that just won't mend is the price you pay.
It's hard to take when love grows old,
The days are long and the nights turn cold when it fades away.
You hope
That she will change her mind
But the days drift on and on
You'll never know the reason why - she's gone.
You see her face in every crowd,
You hear her voice but you're still proud so you turn away.
You tell yourself that you will be strong,
But your heart tells you - this time you're wrong.
You hope that she will change her mind
But the days drift on and on
You'll never know the reason why - she's gone.
Empty rooms - where we learn to live without love
Empty rooms - where we learn to live without love
Empty rooms - where we learn to live without love
Oh no in an empty room
Loneliness is your only friend
Oh she's gone
And your happ'ning end
 – ¡Y esta canción se la dedicó el señor borracho que está tirado en los baños al cantinero! ¡Pidiéndole por favor que vuelva a amarlo! ¡Un aplauso por favor!
Hubo risas seguidas de aplausos, justo como toda la noche, el público estaba bien entregado al espectáculo y claramente gustaban de mi actitud burlona y amigable, aunque bien, solo había como 60 personas presentes así que tampoco era la gran cosa tenerlos contentos a todos.
Levanté mi tarro de cerveza, que me esperaba en un banquito bajo el escenario e hice un brindis con la chica pelirroja sentada en una mesa cercana al escenario y que había asistido para apoyarme en mi primer noche tocando en vivo, era ella quien más había aplaudido y gritado en toda la noche, fue por ello precisamente que prometí pagar todo lo que consumiera esa noche, desgraciadamente ya llevaba como 12 cervezas y 50 porciones de guacamole.
– ¡Amigos y amigas, un aplauso por favor a Ruth, esta chica que está por aquí! – Exclamé ante el micrófono, por tal, el público le dedicó un gran aplauso a la presente, y después empezaron a gritar “Que cante, que cante”.
– ¡¿Quieren que cante?! – Exclamé. – ¡Porque si quieren seguro lo hace! ¡Esta chica funciona como la mochila de Dora la exploradora así que grítenle más fuerte!
El señor Morgan, encargado de la batería, empezó a redoblar al ritmo del grito de la gente, Ruth se cubrió el rostro con ambas manos mientras negaba con la cabeza, cosa bastante extraña pues un par de instantes después se puso de pie y se paró a mi lado en el escenario, al ver que efectivamente se había animado, ajusté el micrófono a su tamaño y hablé por el mismo.
– ¡Están a punto de ver el debut de Ruth Johnson en el mundo de la música! ¡Así que si un día mientras desayunan la ven en la televisión asegurando que va a entrar a terapia para dejar sus problemas de cocaína, podrán presumirles a sus hijos que ustedes estuvieron en su primer día como vocalista, cuando aún no era una perra loca, pretenciosa, drogadicta y asesina!
Hubo cientos de aplausos, Ruth me empujó, en reproche, acaricié su cabeza.
– Vamos a cantar algo mamarracho que seguro incluso tú conoces, tú solo sígueme ¿Bien?
– Está bien… pero te advierto que mi voz no es tan buena como la tuya.
Ruth me miraba con una sonrisa tímida, sin embargo su semblante era más el de alguien emocionado y ansioso que el de alguien nervioso e inseguro, claramente era una chica con estomago suficiente como para tolerar la presión y eso era precisamente lo que se necesitaba en este momento, le devolví la sonrisa.
– Dios mío… entonces estamos perdidos – Bromeé. – Pero ni hablar, ya todos están borrachos y seguro no se dan cuenta…
– ¡Hey, solo por decir eso voy a cantar tan bien que voy a robarte el papel de vocalista!
– ¡Muy bien, ancianos, vamos con Achy Breaky Heart, ¿Bien?!
– ¡Ya vas, carajito! – Exclamó el señor T, asintiendo.
– ¡A ver si se saben esta, bola de borrachos! – Exclamé, gritando ante el micrófono. – ¡Y no quiero que me pregunten si es el papá de Hannah Montana porque les juro que los mato, que este cabrón, a diferencia de su hija es un crack!
(ACHY BREAKY HEART – BILLY RAY CYRUS)
You can tell the world you never was my girl
You can burn my clothes when I'm gone
Or you can tell your friends just what a fool I've been
And laugh and joke about me on the phone

You can tell my arms to go back onto the phone
You can tell my feet to hit the floor
Or you can tell my lilps to tell my fingertips
They won't be reaching out for you no more

But don't tell my heart, my achy breaky heart
I just don't think it'd understand
And if you tell my heart, my achy breaky heart
He might blow up and kill this man
Ooo

You can tell your ma I moved to Arkansas
Or you can tell your dog to bite my leg
Or tell your brother Cliff who's fist can tell my lips
He never really liked me anyway

Oh tell your Aunt Louise, tell anything you please
Myself already knows that I'm okay
Oh you can tell my eyes to watch out for my mind
It might be walking out on me today

But don't tell my heart, my achy breaky heart
I just don't think it'd understand
And if you tell my heart, my achy breaky heart
He might blow up and kill this man
Ooo

But don't tell my heart, my achy breaky heart
I just don't think it'd understand
And if you tell my heart, my achy breaky heart
He might blow up and kill this man
Ooo

Don't tell my heart, my achy breaky heart
He might blow up and kill this man
Ooo

Don't tell my heart, my achy breaky heart
He might blow up and kill this man
Ooo

No entiendo cómo fue que Ruth se atrevió a insinuar que su voz era fea, ¿Qué es esa tendencia que tienen las chicas de negar ser buenas en las cosas en las que son sencillamente espectaculares? Durante toda mi vida las he escuchado decir “No, yo estoy fea”, “No, no puedo”, “No, pero tú lo haces mejor” y cosas por el estilo, comprendo que exista la humildad y que eso sea un defecto con el cual yo no nací, pero ¿Qué necesidad hay de excederse en ello? Ruth estuvo grandiosa, nuestras voces congeniaron en todo momento e incluso se escuchó como si hubiésemos estado ensayándolo antes, por tal química, me vi obligado a abrazarla con fuerza y estrujarla de forma violenta, la pobre terminó mareada y al borde del “Knock-out” cuando la solté.
Ruth se me unió en las canciones que conocía, en las otras sencillamente volvía a su asiento y se quedaba mirándonos mientras aplaudía o seguía devorando guacamole, de esta forma la noche en el bar terminó, y todos los clientes se vieron obligados a abandonar el establecimiento, no sin antes, pasar y dejarnos varias propinas, en total fueron 500 dólares de propinas y otros 200 dólares por haber tocado, $700 billetes no era una cantidad precisamente gigantesca, y sin embargo era más de lo que esperábamos, nos tocarían en total más de 100 dólares a cada uno.
– ¡Buenas noticias, señoritas! – Anunció el señor T, mientras subíamos las cosas a la camioneta por la parte trasera del bar. – ¡Nos quieren volver a contratar la siguiente semana! Y si el público es la mitad de buena onda que este seguro nos vuelve a ir de lujo… a ver… vamos a dividirnos ganancias…
El señor T fue entregando a cada uno una porción monetaria, más cuando llegó mí turno me quedé impresionado, el señor T me había entregado la generosa cantidad de $300.00
– Vaya, señor T… no puedo aceptar esto… es casi… Es casi la mitad…
– ¿Por qué no puedes, carajito? – Preguntó, fulminándome con la mirada. – De todos eres el único desempleado, y tienes que consentir a tú novia, ¿No?
– Bueno… eso…
– Así es, él debe. – Interrumpió Ruth, colgándose de mi brazo.
– Pero… ¿No les importa en serio?
El señor Smith se acercó a mi con tranquilidad, de todo Emmet Avenue era él quien tenía el aspecto más pacífico y natural, era alto y flacucho, con una canosa cabellera rizada y gesto cansado, encargado del teclado, era poseedor de dedos alargados, los cuales se posaron sobre mi hombro.
– No te preocupes, en caso de que nosotros estuviéramos en mal momento tú también nos darías una parte extra, ¿No?
Me puse en estado emotivo, últimamente eso ocurría muy a menudo, seguramente estaba perdiendo el toque de chico fuerte que tanto me caracterizaba, pero no era momento para pensar en eso, me sentía agradecido con todos y cada uno, por lo que uno a uno abracé sus flácidos y ancianos cuerpos, diciéndoles “Gracias, juro pagarles”.
Me encargué de subir todo el equipo a la camioneta en agradecimiento, los muy aprovechados se treparon en el vehículo y pacientemente esperaron a que terminara, media hora después, nos llevaron a mí y a Ruth a nuestro edificio, nos despedimos con camaradería y dejamos que siguieran su camino.
– ¿Qué bueno, eh? Tienes $300 que te vienen de lujo…
– Bueno… en realidad…
Rebusqué en mi billetera y saqué un billete de $50 y se lo ofrecí a Ruth, ella se llevó sus manos a la espalda.
– Nunca.
– Ah, ¡Vamos! ¡Tú también has cantado hoy! ¡Te mereces tú parte!
– Para nada… es dinero importante para ti y me niego a aceptarlo… ¿Quieres pensar en los problemas económicos que se te vienen encima?
– Bueno… claramente prefiero comer solo verduras por un mes entero que estar sin pagarte así que…
Aproveché el escaso escote en la playera purpura que vestía Ruth en ese momento y deposité el dinero en él, al más puro estilo de aficionado vulgar a los centros nocturnos y a las strippers.
– ¡No, Zack! ¡No lo quiero! – Gritó, luchando por sacárselo. – Tú me compraste las cervezas y el guacamole hoy así que esa es mi paga, ¿Sí?
– Bueno… claramente no planeas quedarte con ese dinero, ¿Cierto?
– Ah, por fin parece que entiendes… ¿Lo recibirás de vuelta?
– Para nada – Repuse, presionándole las mejillas. – Pero sabes… tengo algo de hambre… ¿Quieres ir por unas Faratas montadas en unos tacos al pastor?
– A estas horas ya están cerradas… – Repuso, en un claro tono de decepción; adorable reflejo de que si se trataba de comidas extravagantes la compostura de “Guarda tú dinero, imbécil” se iba por el caño.
– Entonces sígueme, vayamos a comprar unos hotdogs de 24 horas que vi unas calles adelante él otro día.
– Bien… pero no nos vamos a gastar todo, ¿Está bien? – Insistió, agachando la mirada, sonrojada.
– No, no lo haremos… tranquila.
Comenzaba a amar caminar por la ciudad a altas horas de la noche, las calles estaban limpias y húmedas, no pasaban autos y los chicos problemáticos ya nos reconocían y eran capaces de saber que éramos del vecindario, por lo que no se metían con nosotros, era todo lo contrario, algunos incluso se acercaban a saludar a Ruth, ella les saludaba enérgicamente y bromeaba con ellos un rato para después dejarlos seguir su camino, de esta forma conocí a algunos de ellos, como al gordo Tony o al flaco Menancio, ambos, un dúo cómico impresionante.
– ¡Ese mi Zack el plastilina Mosh! – Solían gritar, cuando me los topaba por la calle.
Justo con ellos nos topamos mientras caminábamos para nuestra cena de madrugada, el gordo Tony sostenía un sistema de estéreo de automóvil en sus manos.
– ¡Hey, Gordo Tony, Flaco Menancio! – Gritó Ruth, al vernos, ambos cruzaron la calle.
– ¡Ruth, flaca bonita! – Gritaron al unísono. – ¡Y Zack el plastilina Mosh!
– ¿En qué andan ahora, cabrones? – Pregunté, señalando el estéreo.
– ¿Esto? – Preguntó el flaco. – Bueno… un wey lo dejó tirado y nosotros nos lo llevamos…
– ¿Tirado? – Pregunté. – ¿En serio?
– Sí… ¿Tú crees? Lo dejó adentro de un auto el idiota…
– ¡Vaya! – Exclamó Ruth. – Pues mejor vayan a esconderlo antes de que pase la policía… que si no ya saben lo que puede pasar.
– No pues si es cierto, ¿No? – Analizó el gordo. – Entonces, nos vemos tortolos, los dejamos en su velada romántica.
– ¿Velada? – Pregunté. – ¿Romántica? Bah, ya mejor váyanse, mayates.
Así lo hicieron, no sin antes gritarnos a la distancia “Le voy a decir a tú mujer que andas de cusco para ver si te deja y se viene conmigo”, corte de manga, y a continuar camino.
– Oye… Zack… – Murmuró Ruth de pronto, entrecruzando sus dedos con timidez.
– ¿Sí? – Pregunté, mirándole con curiosidad.
– ¿No crees que estamos viéndonos mucho?
No era timidez, cuando formuló su pregunta pasamos bajo un farol de la calle y su verdadero semblante quedó rebelado: Ruth estaba triste.
– ¿Eso te molesta? – Pregunté, extrañado.
Ella negó con su cabeza.
– No es eso… ¿Sabes? Incluso en tú banda siguen pensando que soy tú novia y aquí en el barrio creen que soy tú amante… ¿No te molesta eso?
– Bueno… ciertamente estoy sorprendido de cómo se han dado las cosas – Admití. – Pero no encuentro una razón para molestarme, a fin de cuentas eso no es verdad.
– Lo sé… pero…
– Pero a ti sí te molesta… – Interrumpí, sonriente. –Ya veo… ¿Es por la barba, verdad? Porque si es por la barba…
– ¡Eres un tonto! – Exclamó, soltando una risotada. – A mí tampoco me molesta… pero seguro hay gente a la que sí le molesta…
– ¿Hablas de tus pretendientes? – Pregunté, divertido.
– Hablo de tú esposa.
Nuevamente el semblante de tristeza y seriedad invadió su blanquecino rostro, tintes brillantes en su mirada me congelaron y me hicieron incapaz de imprimir respuesta, fue ella quien reinició el dialogo.
– Creo que ella puede sentirse incomoda con todo esto… Zack… tú y yo hemos estado paseándonos por aquí y por allá, te acompaño a los ensayos de tú banda, donde ellos creen que soy tú novia… te acompaño por las tardes a buscar trabajo y por las calles los criminales del lugar te fastidian llamándote rabo verde o asalta cunas… incluso mis amigos no paran de fastidiar con que entre tú y yo hay algo… ¿No crees que si Ellie se enterara de esto terminaría muy dañada?
– Ellie no es así… – Aseguré. – Estoy seguro de que ella entiende que tú me estás ayudando a conseguir empleo y…
– No lo sé, Zack… yo no estaría tan segura de eso… ¿Sabes? Al principio pensé que era mi imaginación, pues ella siempre me responde sonriente y amable… pero cada vez que estoy en tú departamento y Ellie llega del trabajo, el ambiente se pone tenso… supongo que se ha de sentir usurpada… o traicionada… lo mismo pasa cuando llegamos y ella ya está ahí, por supuesto… y sabes… en realidad no la estoy acusando ni nada por el estilo, tiene derecho a ponerse así, ¿No? Eres casado, eres su esposo… y no tendrías que pasar tanto tiempo con una chica que no es tú esposa… ¿Qué piensas tú? ¿Crees que es correcto que tú esposa se sienta triste solo por mí amistad contigo?
Era mucha información como para digerirla en un solo momento, ¿Cómo había podido portarme de una forma tan ciega y egoísta? Haciendo oídos sordos a lo que la gente decía, mintiéndole a los de la banda, paseándome por ahí con Ruth como si no hubiese nada incorrecto en ello, y es que a mis ojos en realidad no lo había, sin embargo ante la sociedad la amistad entre hombres y mujeres no existe, y fue mi falta de tacto el haber olvidado algo tan vital todo este tiempo.
¿Acaso también la pelea que sostuve con Ellie antes era también causada por la frustración que sentía ante todo el tiempo que pasaba con Ruth? ¿Ellie había desviado sus celos para canalizarlos como enojo de otro tipo? Una ventana de posibilidades se abrió ante mí apenas Ruth mostró sus preocupaciones.
¿Qué debía responder? Claramente era hora de dar una respuesta clara, por no haberme dado cuenta antes de la problemática era hora de responder con velocidad y efectividad, ¿Era este el fin de una amistad naciente? ¿Qué significaba la amistad de Ruth para mí? ¿Era lo suficientemente valiosa como para buscar otras alternativas distintas al distanciamiento aún si esto dañaba a Ellie en el proceso?
Dar con la respuesta fue simple, tanto que fue preocupante; no podía pensar en la posibilidad de hacerle daño a Ellie sin sufrir el deseo de asesinarme por siquiera pensarlo, Ellie era la persona más importante para mí, apasionada, ganadora, encantadora, atenta, cariñosa… lo mejor que me había pasado, mi acompañante del alma y con quien esperaba algún día criar una familia y envejecer después de una vida de éxitos.
Sin embargo, también estaba la más reciente “Gran” llegada a mi vida, una chica sencilla, peculiar, pensante, aventurera, analista, divertida, lanzada y amigable, que con apenas unos pocos meses de amistad fue capaz de demostrarme que fuera de mis sueños, aspiraciones y altos deseos existe un mundo impresionante por explorar, aquella creyente de que es mejor vivir el día a día sin saber siquiera que tomar para desayunar que crear un plan de vida incierto al cual no se le ve dirección si no hasta que llegan los momentos de tomar decisiones importantes, aquella capaz de crear momentos mágicos donde con un simple cuento infantil podría transportar hasta a la más fría mente a un mundo distinto y nunca antes visto por nadie más que por ella y quienes deciden unirse a su visión, ¿Estaba listo para renunciar a el torrente de novedades que con cada palabra me hacía ver algo nuevo y espectacular?
– Eres la persona más peculiar que he conocido, Ruth… somos extremadamente opuestos en muchos puntos vitales… y somos tan parecidos en tantas cosas de nula importancia…
Ella soltó una risotada.
– ¿Qué significa eso?
– Bueno… significa que amo a Ellie más de lo que amo a mi vida misma… y mira que amo a mi vida muchísimo… y lo que menos quiero es lastimarla… me odiaría toda la vida si lo sigo haciendo…
– Ya veo – Repuso… esbozando una leve sonrisa de resignación, como haciéndose a la idea de que ese momento era el final de nuestra amistad y cercanía.
– Sin embargo… – Continué. – Ruth… ahora mismo yo no me siento muy capaz de alejarme de ti… ¿Sabes? Te has vuelto tremendamente importante para mí…
– Yo siento lo mismo… – Interrumpió. – Eres un tonto… y muy presumido… y un soñador de lo peor… eres todo contra lo que lucho… y sin embargo me caes súper bien… pero eso no quita el hecho de que…
– Bueno… tendremos que encontrar una solución para ello… a partir de ahora Ellie irá a todos lados con nosotros… creo que eso es mejor que perderte…
La tomé por la cabeza y acaricié sus fríos cabellos rojizos, ella me dedicó una sonrisa de satisfacción.
– Prometo que nunca te librarás de mí, Ruth.

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