Lo Último

22 sept. 2011

amo a zack ! (creo) (2/??)


Sobre Muchas cosas (Zack)
– ¿Zack? – Preguntó una voz tímida y temerosa. – ¿Estás vivo?
– Lárgate, Kevin – Espeté, girándome para seguir durmiendo.
– Bueno, mamá me pidió que te despertara – Insistió. – Dijo que si no bajas en 5 minutos va a echarte de la casa, y también está molesta porque invitaste a Junior a dormir…
– ¿Desde cuándo es tan poco hospitalaria esa mujer? – Gruñí, tallándome los ojos. – Junior es mi amigo y puede quedarse cuando guste.
– Eso opina ella también… pero que le hayas cedido mi cama para que durmiera fue lo que no le gustó mucho… y la verdad a mí tampoco me dejó muy satisfecho…
– ¿Qué querías que hiciera? Junior ronca mucho por las noches y me gusta dormir solo, la cama de Becky es muy pequeña para él y mamá ni de broma le prestaría la suya… ¿Cuál es la cama restante?
– Pues… la mía pero…
– Pero nada… en fin… dile que ya bajo… y a ver si dejas de chismearle todo, maldito mocoso.
Me estiré con pereza y dormí otros 5 minutos, hasta que el grito indecoroso de mi madre me trajo de vuelta al mundo, me lavé la cara, me cepillé los dientes y me quité la pijama para ponerme una combinación normal de mi armario: playera, jeans y unos puma, cepillé mi cabello y lo moldeé con cera, 10 minutos después ya estaba listo para otro día de caos.
La vida escolar comenzaba a cansarme, ya todo se había vuelto clases, Feeney no nos necesitaba para nada más y las cosas se habían calmado tanto con Rocko como con Karofsky, quedamos bajo un pacto de caballeros donde cada quien se fue por su lado y la indiferencia rellenó todos esos momentos de pleito que tanto añoraba.
Bajé por las escaleras y me encontré con un chico rubio de cabello lacio largo hasta el cuello vestido con una playera hollister, un short playero y unas sandalias, sus ojos verdes y perdidos se enfocaron en mi apenas estuve a la vista, no tardó en indicarme con la mirada que me acercara a él y a la laptop de Kevin.
– Patrón, justo estoy enviando el flyer para la fiesta por myspace – Explicó. – Creo que soy todo un artista, ¿Qué opinas?
– Bueno, has captado la escencia de lo que queremos y también te has acordado de lo de los sobornos hermano, supongo que eso significa que no más invitados no merecidos… ¿Hay alguien importante conectado?
– Porsupollo, Está Ellie.
– Ah… Ellie… – Murmuré, desparramándome en el sillón y mirando en dirección contraria a la de mi compañero. – Ya veo… ¿Alguien más?
– Sigue sin devolverte la mirada cuando te le quedas viendo con fuerza durante las prácticas, ¿Eh? Lo mismo me pasa con el señor de la basura cuando pasa por mi casa… sé que se siente feo.
– Yo no me le quedo viendo – Mentí. – Es solo que… bueno… ya que tú vas a ver a tu chica y yo a la mía pues me pongo a ver las coreografías que arman… Ellie es voladora así que es natural que mis ojos se enfoquen en ella cuando la lanzan por los aires… ¿No? ¡¿NO?!
– Claro… claro… ahora resulta que te preocupas por las coreografías… ¡No te importa ninguna grafía! ¡Prueba de ello es que reprobaste el último examen de geografía!
– ¿¡REPROBASTE GEOGRAFÍA, CABRÓN!? – Gritó mi madre desde la cocina, furiosa. – ¡NO ME HAS DICHO NADA DE ESO! ¡¿Cuándo fue eso, Junior?!
– ¡La semana pasada! –Gritó Junior, respondiéndole con una sonrisa.
– ¿Podemos pasar a temas de verdadera importancia? – Suspiré. – ¡Mamá, ¿Qué hay para comer?!
– Para ti solo pan duro y agua – Espetó, llegando a la antesala frente a las escaleras en la que nos encontrábamos, era una mujer de estatura baja, complexión media y cabello negro corto amarrado en una cola de caballo, algunos decían que era mi viva imagen en mujer, aunque claro, con 40 piedras a sus espaldas. – Eres un descarado, mira que pedirme comida después de ocultarme tus calificaciones.
– En eso te equivocas, mi estimada autora de mis días – Bufé, tanto ella como Junior soltaron una carcajada seca. – No te lo ocultaba, pero nunca preguntaste…
– A pero que descarado eres… cabrón… ándenles, ya vénganse a desayunar que se les va a enfriar.
Junior y yo intercambiamos una sonrisa y atendimos la petición de mi madre, devoramos nuestra comida, Junior devoró también la comida de Kevin y después corrimos hasta la entrada.
– ¡Nos vemos más tarde, mamá! – Grité.
– ¡Adiós señora M! – Se despidió Junior. – ¡A ver cuando se anima a adoptarme!
– ¡Cuídate, Zack, ni lo sueñes, Junior! – Repuso mi madre, despidiéndose con la mano.
– Tú mamá es la onda – Halagó Junior, mientras yo cerraba la puerta. – Ya veo que ella también es como una Mosh aunque no lleve el apellido, ¿No?
– Bueh – Esbocé. – Papá nunca logró convencerla de ponerse el Mosh, creo que presentía que tras 13 años de matrimonio las cosas se vendrían abajo… ¿Te digo un secreto? No esperaré a que respondas porque ya sé la respuesta… la verdad yo admiro mucho mas a mi mamá que a mi viejo… ese pobre hombre, ¿Dónde andará?
Caminamos hasta la cochera y golpeé con fuerza en tres ocasiones.
– ¡VOOOOOY! – Gritó la rasposa voz de mi hermano, Bruno.
– ¿Cuánto tienes que no ves a tu viejo? – Preguntó Junior.
– Mmmh… apenas un par de meses, creo… la última vez que supe de él andaba queriendo volverse electricista… es curioso, ¿Puedes creer que incluso en un estado de desempleado y cuarentón hombre con sobrepeso me haya dicho que no estaba dispuesto a dejar que ningún idiota le diera ordenes? Mira que la clase no se pierde.
– Seguro es de esos que creen que el orgullo y la dignidad mueren al último hermano… mi viejo es de esos, ¿Sabes? El otro día sin querer puse tinte de cabello azul en su crema de afeitar y se negó a ir a trabajar el muy miedoso, diciendo que su carrera estaba arruinada y cosas así… te lo digo, esa generación salió defectuosa con el asunto del orgullo hermano.
– Si, seguro es eso – Coincidí. – ¿Puedo saber cómo es que le agregaste accidentalmente tinte azul para el cabello a la crema de afeitar de tu papá?
– Bueno…
– ¿Están hablando del orgullo? – Interrumpió Bruno, acto seguido de un empujón abrió la puerta corrediza de la cochera a medias, le ayudamos a subir la otra mitad. – Déjenme decirles algo del orgullo… ¡No sirve para nada!
Bruno era mi hermano mayor, de 20 años, estudiante universitario de sabrá Dios que carrera, últimamente gustaba llevar un estilo desaliñado, convencido de que Jack Sparrow era su mentor, es por ello que ahora su barba y patillas eran bastante largas y su cabello se veía algo sucio, aunque hay que decir que el tipo no se veía del todo mal, algo de positivo debería de tener su aspecto, considerando que detrás de él salió una chica linda, vestida totalmente con ropa negra de tela y una boina francesa del mismo color en la cabeza, la chica se aferró a su brazo.
– Kaprishka, te presento a mi hermanito menor y a su amigo, son cerdos capitalistas, como los que tú y yo odiamos.
– Eh… ¿Bruno?  Que es… –Me detuve, Bruno con un guiño me pidió que le siguiera la corriente. – Ah sí, claro… nosotros somos los cerdos capitalistas, mucho gusto… eh…
– Kaprishka, soy una vampira.
– ¡Por supuesto que lo eres! – Asentí. – Eh… Bruno… ¿Nos llevas a la escuela o no?
– Templo de esclavitud – Murmuró Kaprishka a Bruno, ocultándose tras su espalda.
– Eh… como puedes ver… mi hermano esclavo del sistema… ahora ya no voy a los templos de represión… artística… así que me niego a ayudarte con el cometido de un montón de hombres blancos y poderosos… ahora, si me disculpas… voy a cerrar la puerta de la cochera y tendré algo de liberación con esta vampiresa.
Así se hizo, Bruno cerró la puerta y no se esperó siquiera a que nos alejáramos para comenzar la liberación, resignados, comenzamos a caminar rumbo a la escuela.
– Esto apesta, hermano – Gruñí. – La escuela queda como a 900 kilómetros.
– Mal momento para que tu hermano consiguiera una vampiresa, ¿No?
– ¿Sabes? Me pregunto si Bruno y yo estaremos destinados a terminar igual que papá… los dos hemos estado siguiendo a la raya sus planes y ambiciones de ser plata pura... ¿Me ves en 20 años siendo un viejo testarudo y fracasado?
– Define viejo testarudo y fracasado…
– ¡Junior…!
– Bueno, bueno tampoco te esponjes... pues no sabría decírtelo mi hermano, soy vidente pero no tanto… además, tu y Bruno ya saben en que se equivocó tu papá… no pudo mantener a su esposa y tampoco a su trabajo… solo haz lo contrario a lo que él hizo en ese aspecto y estarás bien.
– Tienes razón… él no tenía talento para nada… yo, por otro lado tengo la guitarra… eso es lo que me separa de él… y a Bruno… bueno, él ha entrado a la universidad… es el primer Mosh, al menos en Texas en entrar a la universidad.
– ¿Ves? ¡La nueva generación es mucho mejor! ¡Yo voy a ser un surfista de renombre internacional seleccionado brasileño! No un juez aburrido como mi viejo.
– ¿Existe tal cosa como la selección de surf? Y mejor aún, ¿Por qué serías seleccionado brasileño y no de estados unidos?
– Porque siempre ha sido mi sueño surfear junto a Pelé, Romario, Ronaldinho y Ronald Mc Donald.
– Tengo entendido que Ronald Mc Donald es americano, Junior…
– Eso crees tú, en la década de los 50´s llegaron muchos migrantes brasileños, curiosamente por esas fechas Ronald comenzó su carrera.
Afortunadamente Junior tenía esta habilidad inexplicable de hacer que los viajes largos se pasaran en un santiamén, de esta forma logramos llegar a la escuela solo un par de horas tarde (Nos topamos con un Starbucks en el camino y fue muy difícil soportar la tentación de entrar a flojear un rato) llegamos justo a la hora de cambiar de aulas, es por ello que los pasillos estaban abarrotados de gente, saludamos conocidos, ignoramos a otros tantos y finalmente llegamos a nuestros casilleros, el mío a un costado de un bebedero conectado a las escaleras rumbo a las aulas y el de Junior justo enfrente, curiosamente su vecino de casillero estaba ahí.
Era un sujeto alto, delgado, de complexión bastante bien formada, piel morena y cabello muy corto, anteriormente lo llevaba con un mohawk al ras pero recientemente lo había cambiado por alguna razón, miró de reojo a Junior con mal humor y siguió sacando sus libros.
– ¡Ese mi Rocko! ¡¿Cómo estás mi cuate?! – Saludó Junior. – ¡Cuánto tiempo sin vernos!
– ¿Eh? Eh… – Balbuceó Rocko, sorprendido. – Nosotros no tenemos ese tipo de relación, imbécil.
– Ah, vamos, no seas tímido – Bufó el rubio. – ¿Hasta cuándo vas a guardar los rencores de cosas que pasaron hace ya casi 3 meses? ¡Ya vamos a entrar a vacaciones, no puedes seguir molesto!
Rocko me miró de reojo e inmediatamente redirigió su mirada a Junior, que esperaba una respuesta, animado.
– ¡Me noquearon con un burro, me vistieron como animadora, me golpearon y humillaron delante de todos, plantaron marihuana en mi casillero y me hicieron golpear a mi mejor amigo! ¿Te parece suficiente, estúpido?
– ¿Ah? ¿Esas bromillas? ¡Solo estábamos jugando, si esas tenemos tu golpeaste a Zack en la cara y eso a Zack no le importa!
– Y ganas de repetir la dosis no me faltan – Amenazó. – Solo…. Déjenme en paz y yo los dejaré en paz.
Sin decir nada más Rocko se alejó, en dirección a su salón de clases, apenas estuvimos listos, Junior y yo hicimos lo  propio.
– ¿Crees que nos odie para siempre? – Preguntó Junior.
– Me da igual… pero…
– ¿Pero?
– Es un amigo valioso de Ellie… si le hiciera algo malo a Rocko… quizás… bueno, olvídalo.
– Pues tienes razón mi hermano, el tipo es el sexto lugar en su top, ¿No?
– Quinto, de hecho… pero si.
– Es la primera vez desde que tú y ella pelearon que admites que te sigue importando hermano, mira que eres algo testarudo a veces.
– Por supuesto que me importa… pero en fin… ella me odia, no se puede hacer nada.
Entramos a clases y el tema de Ellie se vio sepultado, justo como otros tantos temas tocados y tristemente, ninguno llegado a una conclusión.

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