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18 sept. 2011

Asociación de lectores y escritores (7/??)


Capitulo 7: Tres generaciones, misma cafetería

Con nuevas esperanzas bajo su decidido espíritu, Alice se sentía motivada al 100%. Nunca antes estuvo tan cerca de ser publicada desde que se decidió a ser escritora, hacia ya varios meses; de hecho, era la primera vez que se sentía realmente capaz. Anteriormente, pese a desearlo con todo su corazón algo en el fondo de su conciencia le hacía saber que eso era imposible con el nivel actual de su narrativa y sus letras en general.

Este cambio solo podía significar una cosa: era la primera vez en toda su vida en que su autocritica le daba resultados positivos: era una realidad, Alice había crecido infinidades en base a su trabajo duro y al apoyo de sus amigos y conocidos. Sin embargo, ahora necesitaba enfrascarse en un nuevo desafío para sus nuevas habilidades literarias: escribir un one-shot.

Volvió a ingresar a los foros y a enfrascarse en una rigurosa búsqueda de información, conceptos, consejos y testimonios; la escritura de una historia autoconclusiva con un límite determinado de palabras era algo nuevo para ella. Hasta la fecha solo se le había ocurrido escribir cosas largas, nunca pensó que llegase a ser necesario escribir algo corto cuando sus aspiraciones eran largos periodos de publicación.

Aún teniendo en cuenta sus ideales, comprendía y estaba cierta en lo necesario que es para un escritor adaptarse a las circunstancias. Ella no era precisamente la clase de chica que se lamenta cuando algo no está a su favor y rompe en llanto, eso es para princesas de cuentos de hadas; Alice, fiel a su estilo, planeaba hacerse de los recursos necesarios para ir con viento en popa en su nueva travesía.

–… Entonces, he llegado a la conclusión de que escribir un one-shot es algo completamente distinto a escribir algo largo; en un one-shot no hay tiempo para adentrarse en los detalles si se desea una buena trama y tampoco se debe entrar mucho en la divagación, siempre hay que tener en cuenta el límite de palabras por encima de todo lo demás.

– Bueno… eso es cierto, pequeña – Coincidió el señor Gambino, mientras le entregaba un vaso de café con leche. – De hecho, hay varias revistas con historias exclusivamente one-shots vendiéndose en el mercado ahora mismo. Existen escritores que prefieren escribir cuentos cortos y auto-conclusivos que verse todo el tiempo tratando con los mismos personajes y la misma trama; en vez de esto, ellos están en constante cambio. Y esto, es parte de la inmensa diversidad que existe entre escritores y lectores, pues también tienen su propia base de seguidores con preferencias cortas y auto-conclusivas.

– Tiene sentido… y ¿sabe, Don Gambino? Ahora que menciona el constante cambio y diversas características de los escritores de One-shots, creo que he encontrado un recurso muy útil que puede ayudarme a tomar experiencia en esta rama… me gusta llamarla “Florecimiento”.

– ¿Florecimiento? – Preguntó el señor Gambino, mientras atendía a una parejita en la caja registradora al centro de la barra.

– Exacto, ya le he dicho que un one-shot corto no puede tener muchos detalles de la personalidad de los personajes ni tampoco mucha entrada en lo sentimental, a menos que se deseé darle menor importancia al avance de la trama, ¿Cierto?

– Correcto.

– Y al ser un concurso de comedia romántica al que estoy aspirando eso podría ser un problema, pues ya antes se ha dicho que si hay romance debe haber una conexión especial entre los sentimientos y los personajes, ¿No?

– Eso también es correcto.

– Bien, navegando por la web, investigando como revertir esta situación, se me ocurrió “el florecimiento”, que es un método en el que las personalidades y los sentimientos de los personajes se van desenlazando conforme la trama va haciéndolo. Por ejemplo, si yo creo un personaje sarcástico y pesado pero justiciero al mismo tiempo, que conoce a una chica que está siendo acosada por maleantes y la rescata para después portarse grosero con ella, ya estoy demostrando que tiene un lado bueno cubierto bajo una actitud amarga, y aunque la chica le deteste por su actitud, es conocedora de que no es una mala persona por haberle salvado la vida, o al menos eso sobreentiende el lector por lo que acaba de presenciar.

– Entonces estarías dejando que el lector se haga conclusiones por sí solo. ¿No es eso algo riesgoso, Alice? Más de uno no lograría sentirse conmovido o como mínimo entendido cuando el chico y la chica terminen juntos si dejas que sus conclusiones sean las que lleven el orden en la historia, bastaría con que el personaje masculino no agrade para que la historia sea rechazada, ¿Me explico?

– ¡Es por ello que no quedarán juntos, señor Gambino! – Exclamó Alice, sonriente. – ¿Sabe? Tengo 16 y en todos estos años no he tenido ningún encuentro romántico de ningún tipo. ¿Cree usted que permitiría que un personaje mío si lo tenga en solo 20mil palabras? ¡Claro que no! El amor no es algo que se pueda crear en tan poco tiempo. Incluso a una maestra como Mint le ha tomado miles de páginas poder crearlo genuinamente.

– Pero… es comedia romántica… ¿no deberías escribir sobre el romance de la pareja?

– Y eso haré, señor Gambino, pero no es necesario que el romance se concrete en un beso o en una relación. Basta con que el lector se quede con un sentimiento de alegría en el pecho, algo así como dos personajes que son el uno para el otro pero que pelean por una serie de malentendidos y al final de la historia, cuando todo se ha aclarado, solo se sonríen envueltos en rubor y se dan la mano, volviendo a ser buenos amigos; eso dejará a la gente feliz y sonriente, sabiendo que ahora todo el panorama pinta para que su relación finalmente florezca, aunque eso sea historia de otro libro ya.

– Ah, vas a por un final cerrado en trama pero abierto en el panorama del desarrollo de los personajes entonces, ¿eh? No me parece mala idea…

– ¿Verdad que no? A decir verdad, señor Gambino, déjeme decirle que estoy muy orgullosa de lo que he logrado hasta ahora… solo debo de ponerme a escribir y ya está.

– Por cierto, ¿Para cuándo es el concurso?

– Pues tengo tres semanas para escribirlo y entregárselo a Yao… pero…

– ¡Tres semanas! – Interrumpió, casi perdiendo el equilibro y derramando café sobre su delantal. – Dios mío… ¡¿Se puede saber porque no estás trabajando hasta desmayarte ahora mismo?!

– Bueno… es que vine por café y aproveché contarle mis avances… pero tiene razón… quizás sea mejor irme ya a trabajar, sería algo deshonesto desaprovechar que Claudia ha accedido a hacer mis tareas durante este tiempo si no le pago de vuelta esforzándome con la escritura… ¡nos vemos!

Sin decir más, Alice se encaminó a la salida, dejando al señor Gambino en una combinación de fascinación y curiosidad por la determinación y maña que la nueva generación iba demostrando conforme se adentraban en un medio tan amplio y elitista.

– Estos muchachitos de hoy – Bufó, encogiéndose de hombros y enfrascándose nuevamente en su trabajo. – Son fascinantes, ¿No crees, Ten?

– Ah, con que ya te habías enterado de mi presencia – Murmuró una voz madura y flexible desde una esquina de la barra. Era un hombre de unos 30 años, vestido con una gabardina y un sombrero de media copa, su rostro reflejaba mayor juventud de la que su cuerpo rebelaba, cabellos castaños cubrían su arrugada frente. – ¿Te refieres a esa chica con la que hablabas?

– No solo a ella, pero se le puede incluir en la lista sin problemas, tiene una determinación increíble que no había visto desde… bueno…

– ¿Desde mí, quizás? –Se adelantó el sujeto, con una risotada seca. – ¿O te estarás refiriendo a tu sobrino?

– Exacto – Apuntó el señor Gambino, acercándose con pasos rasos. – Ustedes dos son la viva imagen de ella a sus inicios, inspirados, analistas, determinados y competitivos.

– Pero no se necesita solo determinación, mi querido Damián… tú tienes muchísimos años en este negocio y por este café has visto a miles de escritores determinados caer por la borda, ¿No me dijiste tú mismo cuando tenía su edad que solo con actitud no se logran las cosas?

– Bueno, por esos tiempos era yo otra persona… ahora solo soy un viejo que ama leer.

– Supongo… – Se lamentó, suspirando bajo. – Mira que podrías volver a ser aquel líder que dominaba los rankings cuando era yo un chiquillo.

– Pero si tú lo estás haciendo de forma maravillosa, ¿No? Por lo que recuerdo, llevas ya muchísimo dominando el primer lugar en ALE… además, ya estoy muy viejo como para volver a escribir, ahora mismo hay muchísimos jóvenes con talento e ideas frescas cuyo crecimiento no deseo eclipsar.

– Sabes que en ALE siempre habrá lugar para el domador de demonios…

– Dejando tu nostalgia de lado… – Desvió el señor Gambino, con astucia. – Estoy convencido de que se viene una generación importante de escritores, será mejor que te prepares para un poco de seria competencia, debes pensar que ya no eres un jovencito, Ten.

– Vaya forma de advertirme por mi edad en mi cumpleaños… ¿Crees que a mis 30 años ya pueda considerarme un vejestorio? Siento que estoy en mi mejor momento.

– Puede ser… pero piensa en el contrato más reciente de ALE.

– ¿Ese tal Kopazo? He leído, es muy bueno, me cuesta creer que tenga 16 años…

– Y se vienen más como él… si el instinto de este anciano sigue vivo he de advertirte que la nueva generación pudiera no tener cabida para ti si no tienes cuidado, Ten… dependerá de cómo actúas si se te acepta como un líder o un icono o si se te excluye como un vejestorio sin utilidad.

– Vaya… si me lo dices de esa forma es natural que me alarme – Puso los ojos en blanco, pensativo. Finalmente, optó por sonreírle al hombre, con aires de tranquilidad desbordándose por sus palabras. – No te preocupes, Damián, el mejor momento de Ten Zero apenas se acerca.

Ambos sonrieron con amabilidad. A la distancia, en una mesa oculta en la oscuridad del fondo del establecimiento un chico con cabellos rizados les miraba con interés, sus acompañantes en cambio, le miraban a él, con ansiedad.

– ¿Y bien? – Preguntó Andrea, acariciándose su largo cabello lacio, con aburrimiento. – ¿No vas a ir a hablarle para desafiarlo o algo?

– Para nada – Negó Marco, bebiendo un sorbo de su bebida. – No es momento… me he decidido a mi mismo que cuando hablemos con él será para reírnos de su derrota, que por cierto, está muy cerca… dime, Andrea… ¿Qué te dijo tu equipo de editores sobre el nuevo rumbo que lleva “un nuevo… ¿Inicio?”?

– En general me han dicho que era algo precipitado pero les terminó encantando… ¿por qué lo preguntas?

– Bueno, solo me preguntaba que tanto les sorprenderá enterarse el mes que viene que le has arrebatado tres posiciones a Ten-Zero en el ranking…

– ¿Que yo qué? –Preguntó Andrea, arqueando una ceja con sorpresa.

– Tú confía en mí… y Follow… ¿cómo me dijiste que te llamabas?

– Eh… soy Eduar…

– Bah, no importa… – Interrumpió. – No te sientas olvidado, mi amigo. Bailando por un chesco es el próximo en crecer, y después de eso nuestra fama se irá a por los cielos y tendremos varios miembros, ya lo verán.

– ¿Y qué hay de tu historia? – Preguntó Andrea, acercándose con interés. – ¿qué planes tienes para cartas a la banca?

– Ninguno en realidad… tal como están las cosas ahora mismo mi salto de popularidad tendrá que esperar un poco de tiempo… por ahora vamos a centrarnos en ustedes, mis queridos amigos.



¡TOP 10 DE LA SEMANA DE ALE!
1. – Memorias perdidas – Ten Zero
2. –La leyenda del rey dragón – Ten Zero
3. –  Lagrimas del Dios de la muerte – Ten Zero
4. – Bella agente secreto – Ten Zero
5. – El príncipe oscuro – Ten Zero
6. – Un nuevo… ¿inicio? – Yah
7. – Bailando por un chesco – Follow
8. – Cartas a la banca – Kopazo
9. – Juegos de azar – ArmedHeart

10. –  Gilgamosh – Samuro

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