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4 oct. 2011

Asociación de lectores y escritores (10/??)


Capitulo 10: El crecimiento de Alice

– ¿Qué les ha parecido el discurso? – Preguntó el señor Gambino, mientras se ponía el delantal. – Mejor aún, ¿Qué les han parecido los participes del discurso?
– Es algo triste que hayan huido apenas terminaron de hablar – Murmuró Alice, con decepción. –Pero vaya… no tenía idea que Ten Zero, el pentadominador de ALE y él mejor escritor de la década, AsmaX se llevaran tan bien, en todo caso me sorprende más aún que se trate de su sobrino… me es increíble pensar que el mismo autor de “el perro de Flandes versión no mienta doctor” años después ganaría la prestigiosa medalla zafiro… a eso le llamo subir de nivel.
– ¿Cómo supiste que era mi sobrino? ¿Te lo dije yo y no me he dado cuenta?
– ¿Eh? Ah, no, Ten Zero gritó su nombre mientras peleaban… por cierto, parecían unos niños pequeños…
– Eso es solo cuando están juntos – Bufó, mirando al techo con nostalgia. – Desde que se conocieron, en el kínder se volvieron rivales a muerte en todo. Competieron desde ser el que más lejos volaba en los columpios, hasta ser el mejor escritor del mundo. Claro… aparte de su competencia, siempre han sido mejores amigos… aunque no lo admitan y constantemente se ataquen entre sí de formas poco ortodoxas e infantiles.
– A decir verdad es algo decepcionante, ¿No? – Preguntó Claudia, encogiéndose de hombros. – Son esas las personas a quienes sueles tomar como modelos a seguir y de pronto te encuentras con que son tan normales como cualquier otro… aún así supongo que son dignas de admiración por lo que han hecho y por como lo han hecho… ¿cierto, Alice?
– Así es – Coincidió ella, acomodándose un mechón de su cabello. – Por ejemplo… Mint, pese a ser una chica tímida e insegura es un icono total del romance actual… ¡Es una triunfadora muy, pero MUY joven! ¡Y Ten Zero tiene los primeros 5 lugares en el ranking de ALE! ¡Y AsmaX está a una medalla de conseguir el sello “Me encanta”! Creo que si ellos lo logran siendo tan normales… ¡me hace sentir un poco más parecida a ellos y me motiva a seguir tratando!
– ¡Esa es la actitud! – Exclamó Claudia, dándole una palmada en la espalda. – Eso me recuerda… ¡¿Con quién rayos estabas ligando hace rato que te olvidaste de mí?!
– ¿Eh? – Balbuceó Alice. – ¿Ligando? ¡Yo no estaba ligando! Me topé con un chico que estaba sentado en la mecedora de la señora Gambino y me quedé charlando con él y le mostré mi… ¡Ah, Señor Gambino, acabo de recordar que vine para mostrarle mi historia!
Alice sacó su laptop de su bolso y lo abrió de par en par, sus ojos se abrieron como platos.
– ¿Ocurre algo? – Preguntó Claudia.
– Si… la reunión con Yao es en 10 minutos… creo que con todo el ajetreo me olvidé… debemos irnos ya.
– Pues ni hablar… cuando terminé la reunión podemos volver y mostrárselo.
– Pero… yo esperaba que el señor Gambino me dijera si era buena o mala… ni hablar, ¡Señor Gambino, lo siento pero se va a quedar con las ganas, Claudia y yo debemos montarnos en el claudiusmovil y correr! ¡Adiós!
– ¡¿Puede decirle a su sobrino de mi parte que muchas gracias?! – Pidió Claudia, que iba siendo arrastrada hasta la salida por su amiga. – ¡Gracias!
Claudia y Alice se montaron al auto y arrancaron a toda velocidad en dirección a la explanada. Debido a tantas horas de práctica con los videojuegos, Claudia fue capaz de esquivar a ancianas, gatos y autos que se pasaban frente a su camino. En cierto punto de su viaje el celular de Claudia recibió una llamada entrante, ella de mala gana contestó.
– ¡¿HOLA?!
– ¿Claudia? – Murmuró con timidez una voz masculina.
– ¡ANTHONY NO JODAS AHORA, VOY CONDUCIENDO ADIOS!
Colgó el teléfono y lo lanzó al asiento trasero.
– ¡Este no sabe que así se causan los accidentes! – Espetó, soltando un suspiro de frustración
– ¡LO SÉ, LO SÉ PERO POR FAVOR BAJATE DE LA ACERA!
– Perdón, perdón… ya pronto llegaremos.
Ahora era el teléfono de Alice el que sonaba, nuevamente, era Anthony.
– Anthony… si hablo mucho voy a vomitar lo siento, hablamos luego ¿Si? Adiós.
Y así se sumaba el cuarto rechazo consecutivo a Anthony en un solo día, aunque bien, ya después Alice se disculparía con él y si suerte tenía seguramente Claudia diría algo que sería interpretable como una disculpa en los viejos pueblos barbaros; de cualquier forma, en ese momento era más importante mantener lo correspondiente al estomago en el estomago.
Finalmente el Claudiusmovil se detuvo en el estacionamiento correspondiente a la explanada. Con la poca vitalidad que le quedaba Alice bajó del auto arrastrándose, y para evitar que ensuciara su atuendo Claudia la cargó en brazos y la llevó hasta la ya frecuente y siempre icónica explanada de la asociación de lectores y escritores, donde, como es costumbre, miles de novatos aspiran a entrar al inmenso negocio de la literatura.
– Es curioso, ¿No, Alice? – Preguntó Claudia, mientras nuestra pobre protagonista trataba de recuperar el aliento y la visión. – Antes no eras distinta a ellos, pero ahora por alguna razón siento que has escalado un peldaño extra… ¿No te alegra?
– CAflarofafofo – Respondió ella, antes de toser y perder el conocimiento.
– Amén, no pudiste haberlo dicho mejor. – Bufó. – Ahora… ¿Dónde se metió ese editor tuyo? Es la hora justa y…
– Eh… disculpa… – Murmuró una voz masculina a espaldas de Claudia. – Tengo una reunión con ese bulto que cargas en brazos… ¿Vas a hablar por ella también o solo tienes funciones de transporte?
– ¿Huh? Ah, solo mientras ella recupera el sentido… soy Claudia Llanos, mejor amiga, Ejem representante, Ejem… ¿y usted?
– Soy Yao Ming Chang, Alice y yo hemos trabajado juntos con un one-shot para el concurso y…
– Ya, ya conozco la historia – Interrumpió, con fastidio. – Entonces… ¿A dónde vamos para charlar?
–… como veo a Alice ahora… ¿A un hospital, quizás?
– Ñafamahn – Balbuceó Alice.
– Ya la escuchó – Apuntó Claudia, sonriente. – Quiere ir por un helado.
Acordaron en ir a un restaurante familiar cercano. Una vez entraron, Alice ya estaba recuperada y caminando por sus propios pies. Tomaron asiento en una mesa al fondo pegada a la ventana, Alice y Claudia se sentaron en la misma hilera y Yao usó el otro extremo, una vez estuvieron sentados, el chino sacó de su maletín oscuro una brillante computadora portátil color negra con pantalla muy grande y un teclado muy curioso, la mirada de Alice se enfocó con interés en la misma.
– ¿Te gusta? – Preguntó Yao, divertido ante la impresión de Alice. – Estas son especiales para escribir historias en tecno libros por sus funciones, quizás debas ahorrar para conseguir una en un futuro… al principio es muy difícil acostumbrarse pero una vez le agarras el truco todo sale mágicamente; ahora, volviendo a lo que nos importa en realidad… he leído tu one-shot y he quedado impresionado, lo has hecho muy bien.
– ¡¿En serio?! – Exclamó Alice, esbozando una gigantesca sonrisa. – ¡¿No estás mintiendo para hacerme sentir mejor?!
– No, no… lo digo en serio, ¿Sabes? A decir verdad creo que tienes condiciones… no estoy seguro de cómo pero has logrado captar las bases esenciales para escribir una historia romántica con tintes cómicos y has escrito una tuya propia en base a ello… y bueno… sé que usaríamos esta reunión para corregir ciertos puntos en la historia pero creo que lo has hecho todo muy bien… de hecho, mañana mismo, si me lo permites, inscribiré tu historia en la pre selección, esperanzado a que entres a los 20 mejores que serán publicadas y aceptadas en el concurso.
– ¡Excelente! – Celebró Claudia, sacudiendo el hombro de su amiga. – ¡¿No es genial, Alice?! ¿Alice?
Pero Alice no sabía que decir… ¿En serio lo había logrado? Pareciera ser mentira… incluso si lo dijera en voz alta parecería ser algo imposible para una chica de su tipo, ¿Cómo es que una chica inconstante que ni siquiera había sido capaz de conseguir una sola cinta en karate o de participar en un partido oficial de baseball en la liga infantil lograra algo tan enorme como ser considerada a publicación en una revista oficial? ¿Acaso había demostrado al mundo en un verdadero golpe de concentración de lo que era capaz? O mejor aún, ¿Se lo había demostrado a si misma? No estaba segura del todo, simplemente quedaba bajo su alma la satisfacción de haber logrado algo tan grato.
Sus labios dibujaron una sonrisa de regocijo y con su mano derecha presionó el amuleto de dudosa procedencia que había llegado a sus manos por el mismísimo destino, dedicó una mirada de agradecimiento a Claudia e hizo lo propio con Yao.
– Si, es genial – Observó, con tono maduro y sereno. – Pero no voy a saltar de alegría y a bailar como húngara en la mesa hasta que mi historia sea aceptada como una de las mejores 20, sea publicada y el público la elija como la mejor de todas. Por ahora solo puedo darles las gracias por su apoyo y esperar a por los resultados, ¿Cuándo me dirán si mi historia entra o no al concurso, Yao?
– ¿Huh? EH… ah… si… en 3 semanas se hará pública la selección oficial, apenas conozca el resultado te llamaré, ¿Bien?
– Gracias, Yao, eres una gran ayuda.
– No es nada, no es nada… es mi trabajo como editor… ahora, ¿Por qué no piden algo de comer? Lo que gusten, ¡Yo invito! ¡Será como una celebración previa a la verdadera celebración!
– ¡Eso no se dice en frente de Claudia, Yao! – Advirtió Alice. – Mira que le prohíben la entrada a varios bufetes por dejarlos en quiebra.
– ¡HEY! – Riñó su amiga, dándole un empujoncito. – ¡Eso solo pasó una vez y prometiste no volver a hablar de ello!
Yao miró en silencio a las dos chicas pelear y reclamarse escandalosamente y esbozó una sonrisa, recordando lo que pasó aquel día después de su primera reunión con Alice.
– Bueno… aún le falta mucho por mejorar, eso es todo… pero tiene… ¿Cómo se les llama? Condiciones.
– ¿Condiciones?
– Así es, Román… tiene lo que tú y yo nunca tuvimos y por eso nos vimos obligados a volvernos editores… tiene sentimiento.
– Sentimiento, ¿Eh? – Suspiró Román, mirando al cielo con ocio.
– Así es… me gustaría ver si es capaz de crecer más aún…
– No seas pedófilo, tiene como 15…
– ¡NO ME REFERÍA A ESO Y LO SABES!
– Era broma, era broma… bueno… el tiempo es un gran maestro, ¿No? Mira a Ten Zero… justo ahora está sacando lo mejor de sí.
– Eres un fanboy de lo peor… pero supongo que tienes razón… aún así no creo que tenga que esperar tanto, ¿sabes? Esta generación de jóvenes viene muy, pero muy fuerte…
– ¿Cómo lo sabes? – Bufó. – ¿Eres de esos que creen que Mint ha marcado época? Solo es un diamante en bruto de esos que salen una vez cada cierto tiempo… nada de qué alarmarse… ya lo verás, cuando cumpla 20 años se perderá en el montón como tantos otros.
– ¿Y qué hay de Kopazo?
– Solo es un mocoso con suerte… ¿Leíste su declaración de Debut en la sección de “Comentarios de los autores”?
 – No he leído el volumen de esta semana, ¿Qué ha dicho?
– “Ha llegado papá”, ¡Bah!  Alguien tendría que educar a estos niños de hoy en día… ¿No sabe que papá solo hay uno en esta revista y se llama Ten Zero?
 – Solo dices eso porque le ha declarado la guerra a tu héroe Ten Zero… pero bien, como tú dices, Ten Zero ya tiene una gran carrera a sus espaldas y él es solo un novato sin pelos en la lengua, al final es claro el ganador ¿no?
– ¿Entonces queda sellada la tonta suposición de que estamos entrando en una nueva era de jóvenes talentosos?
– No lo creo, Román… no lo creo… tras ver a Mint ganar en los Awards, tras ver el escandaloso debut de Kopazo y tras ver a una chica tan determinada como Alice… tengo mis dudas… ¿Por qué no esperamos un rato antes de sacar conclusiones?
– Vaya que eres testarudo – Bufó Román, soltando una carcajada seca. – Te diré algo… ¡Si el tal Kopazo o cualquier chico menor de 18 años, incluso tu aparente nueva protegida, llega a quitarle el primer puesto a Ten Zero voy a pagarte 10 comidas en cualquier día y lugar!
– ¡Trato hecho! ¿Por qué no lo hacemos un poco más interesante?
– Te escucho…
– 50 comidas por cada chico menor de 18 que lo supere… y si en 2 años nadie lo supera yo te pagaré una comida cada día durante 1 año… sé que te gusta comer mucho y no rechazarás esto por la gran fe que tienes en Ten Zero.
– ¡Acabas de meterte en la apuesta más riesgosa del siglo, Yao, Ten Zero NUNCA va a perder contra unos chiquillos!
– Alice… –Murmuró Yao, las dos chiquillas guardaron silencio y le miraron con curiosidad. – ¡Mientras esperas los resultados quiero que mejores más aún como escritora, pues nuestro siguiente golpe va a ser crear juntos una excelente historia y alcanzar tu serialización! ¡¿Bien?!
Alice esbozó una sonrisa de oreja a oreja y levantó su pulgar, en señal de aprobación.
– ¡Por supuesto, Yao, mejoraré más aún y seré publicada en menos de lo que canta un gallo!
– Y Claudia, también ayuda a Alice en lo que puedas, ¡Piensa en que Alice necesita toda la ayuda posible, y en que no hay mal que por bien no venga!

– ¡Claro! – Exclamó Claudia, con un guiño. – Hey… espera… ¿Qué significa eso último?

1 comentario:

  1. Por fin! Leído el capítulo 10.
    No hizo falta releerme los caps, aun los tengo frescos en mi memoria jeje pero bueno pasando a lo importante:
    Tranquilo el capítulo, muy diferente al anterior, haciendo buen contraste; me emociona ver que Alice ya tiene asegurada su oportunidad, veremos que tal le va... y sobre la apuesta de Yao, jajaja bueno, mejor me leo los próximos capítulos.

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