Lo Último

11 oct. 2011

Asociación de lectores y escritores (11/??)


Capítulo 11: Los deseos de Anthony

Nuevamente, con sus dedos hojeó las ya gastadas páginas de su volumen de la ALE, y se detuvo en aquella historia que tantas emociones le provocaba:
“Cartas a la banca” Por Kopazo.
Vaya capacidad para dar a conocer un sentimiento, para dar a conocer un mensaje… era… sencillamente fascinante, no existía otra definición a tan impresionante medio.
– Fascinante. – Pensó Anthony una vez más, recostándose en su cama, sonriente y emocionado.
Desde que había comprado aquel volumen de la ALE, Anthony se encontraba en estado de fascinación. Ese tal Kopazo realmente le había transportado a un mundo lleno de posibilidades, pero no era la historia en si la que lo había conmovido, no. En realidad, era la idea de la creación de una realidad alterna hecha con pura creatividad humana que la gente disfrutara lo que le apasionaba enormemente y le permitía divagar en las fantasías; ¿así se expresaría Alice ante el mundo cuando fuese publicada? Ahora comprendía por qué se esforzaba tanto por ello… no, no solo eso… ahora él deseaba también seguir sus pasos. Claro, tenía los pies en la tierra y guardaba cordura, sabía que crear mundos y hacer que la gente amara sus creaciones era algo imposible para alguien como él.
Se encogió de hombros, con resignación; Alice seguramente en esos momentos estaría trabajando en su one-shot para el concurso de comedias románticas, y Claudia, si la conocía bien, (y estaba orgulloso de que así era) estaría ayudándola en todo lo que fuera posible.
Antes invirtió buenas horas pensando en alguna forma de ayudar a sus amigas, sin embargo no se le ocurrió nada útil por muchas vueltas que dio al tópico. A decir verdad, todas sus ideas seguramente terminarían convirtiéndose en estorbos para ellas si las ponía en marcha, y lo que menos deseaba era ser una molestia para Alice, y sobre todo para Claudia.
A esta última, Anthony realmente la admiraba; siempre fiel, apasionada, sincera y amigable; el muchacho sonrió con nerviosismo mientras recordaba aquel día en que la conoció durante el primer día de clases de la preparatoria, cuando él no conocía a nadie y era demasiado tímido como para tratar de socializar con algún compañero.
– ¡Yo soy Claudia y soy una maquina! – Exclamó la sonriente puberta. – ¡Y al que le duela que se me enfrente, tengo buen aguijón!
Sacudió la cabeza mientras soltaba una carcajada. Quizás no era una primera impresión digna de encabezar un drama romántico adolescente, sin embargo era esa clase de seguridad, actitud y determinación lo que a él más le faltaba y a su vez más deseaba. Anthony no era ese tipo de persona, porque así son las cosas: hay personas determinadas y seguras, así como las hay discretas y débiles… no había que ser un genio para conocer a cual rama pertenecía él. Se lamentó por eso un rato y en medio de su amargura cayó en los brazos de Morfeo.
Al día siguiente se despertó con ánimos renovados y con sus energías invertidas en otro punto: finalmente era domingo, el día en que salía a la venta el nuevo volumen de ALE. Se vistió con lo primero que se encontró en el clóset y corrió hasta el mini súper más cercano, donde ya le esperaba el recién entregado tomo. Lo compró y regresó a casa.
Apenas terminó de leer se dirigió al ranking de popularidad por puro morbo, recordando lo pendiente que sus amigas estaban a esta sección. Una vez llegó a la página indicada, quedó boquiabierto:

1. – Memorias perdidas – Ten Zero
2. –La leyenda del rey dragón – Ten Zero
3. –  Lagrimas del Dios de la muerte – Ten Zero
4. – Un nuevo… ¿inicio? – Yah
5. – El príncipe oscuro – Ten Zero
6. – Bailando por un chesco – Follow
7. – Cartas a la banca – Kopazo
8. – Bella agente secreto – Ten Zero
9. – Gilgamosh – Samuro
10. –  Juegos de azar – Armedheart

Vaya cambio más impresionante, Ten Zero perdió la cuarta posición y su historia más reciente, bella agente secreto descendió hasta el lugar 8. ¿Qué había pasado? ¿Cómo era posible que de la nada existiera un cambio tan notorio en la popularidad de la ALE? Ciertamente parecía imposible que Ten Zero fuera súper líder con sus 5 historias todo el tiempo, sin embargo quien ultrajó el puesto 4 era una chica relativamente nueva, Yah, quien recién iba a cumplir 6 meses publicada en un par de semanas, y de la cual se sabía poco más que nada. Era una escritora del tipo discreta y de pocas palabras, o al menos eso aparentaba por su mesura y educación en los “mensajes de los autores”, en la página final de cada edición de la revista. Con su cordialidad envidiable aparentaba ser de edad madura y de personalidad muy educada, con diferencia de otros tantos...
Fuese cual fuese la razón, parecía muy difícil que una historia tan nueva pudiese de la nada mostrarse como una de las 5 mejores de la revista; y no solo eso, bailando por un chesco de follow y cartas a la banca de Kopazo parecían también ir en ascenso no muy por detrás de Yah.
Pasó sus dedos hasta la última página para ver los comentarios de los autores, como siempre, ordenados por lugar en el ranking.

Ten Zero:
Felicidades a Yah por arrebatarme el cuarto lugar, creo que tu historia es muy buena y con ese giro trágico que le has dado te has ganado el cariño de la gente. Felicito igualmente a Follow y Kopazo por su ascendente y prometedora carrera.
En otros temas, quiero recordarles que estaré este lunes en el café Gambino´s para tener una conferencia sorpresa en compañía de Mint de Lovely Magazine y AsmaX de MC Magazine. Tocaremos un tema muy importante y será un honor para nosotros que sean participes en esto y nos acompañen, saludos.
Yah:
Reciban todos mis seguidores un agradecimiento por semejante logro, seguiré esforzándome para hacerles disfrutar de mi historia.
Aprovecho de igual forma este espacio para desear un feliz cumpleaños a Follow, gran colega y amigo.
Follow:
No creo que a nadie le interese leer lo que tenga que decir aquí, pero quiero agradecer por sus muchas felicitaciones por mi cumpleaños. Son las tres mejores personas del mundo. También agradezco las buenas intenciones de aquellos que se olvidaron de mi cumpleaños, un error le ocurre a cualquiera. Saludos a todos… eso, considerando que haya alguien leyéndome, que no creo…
Kopazo:
¿Follow cumplió años? ¡No sabía! En temas más importantes, felicidades por el ranking, Yah.
En fin. Queridos escritores amateur, este domingo, es decir, el día en que se pública esta cosa… ¿por qué no se pasan por Gambino´s un rato? Estaré en compañía de Yah y de Follow respondiendo preguntas, brindando asistencia y reclutando talentos para el círculo purpura. ¡No falten! Así que si están leyendo esto en domingo, ¿qué esperan? ¡Vístanse y corran que a las 5 nos vamos de ahí!
Anthony por puro instinto separó sus ojos de la revista y buscó un reloj. Eran las 2 de la tarde, aún estaba a tiempo. Tomó el libro entre sus manos y se puso en marcha. Como no sabía dónde estaba el café Gambino´s (que aparentemente era muy famoso entre los escritores) tuvo que llamar un taxi y pedir al chofer que lo llevara; ahí iba el dinero de su almuerzo de toda la semana, esperaba que valiese la pena la hambruna.
Quizás no era capaz de ayudar a sus amigas de forma directa, pues al escribir Alice necesitaba concentración, y teniendo dos personas a su lado mientras lo hacía, sería para ella complicado como mínimo. Sin embargo, Anthony era conocedor de que a su amiga le encantaba reunir datos e información importante para llegar a conclusiones benéficas a su favor; es ahí donde él podría llegar a ser de utilidad para la causa. Ahora que sabía que Kopazo estaba dispuesto a ayudar y a convivir con sus seguidores no dudaría en aprovecharse de ello para llevar a las chicas un par de anotaciones directamente extraídas de un profesional.
La sola idea de conseguir información útil para Alice emocionaba en gran medida al muchacho, que portaba una boba sonrisa de emoción. Le era imposible contener su imaginación, al punto en que ya fantaseaba con una realidad alterna en la que Claudia le felicitaba y abrazaba con agradecimiento inmenso y un rubor desbordante en sus mejillas. Esa posibilidad le emocionaba más que nada.
El taxi se detuvo frente a una escalera subterránea con paredes de ladrillo y un anuncio en neón. Luego de pagar lo debido se adentró bajo las mismas.
Era un lugar muy agradable y concurrido. Ciertamente constaba también de una populación muy pintoresca: greñudos, calvos, desaliñados, metrosexuales y demás; claramente, era hogar y punto de reunión de muchos escritores y aspirantes a lo mismo.
De todas las estampas, llamó su atención una mesa muy concurrida, donde un grupo de personas (principalmente chicas), forcejeaban para llegar a la primera línea. Anthony se acercó para ver si era ese el lugar que buscaba.
Como era alto, pudo apreciar a la distancia que en la mesa se encontraban sentados a una mujer joven de cabellos delgados y rubios vistiendo un vestido negro, un chico pálido de cabello corto con mirada insegura y totalmente vestido también de negro (más a diferencia de la mujer él no llevaba un vestido), y finalmente a un sujeto de largos cabellos rizados con mirada vivaz y altanera. Los tres escribían en servilletas.
– ¿Cómo dijiste que te llamabas? – Preguntó el de cabello rizado a una chica robusta y gigantesca que se encontraba frente a él con una sonrisa boba dibujada en sus labios. La chica ajustó sus lentes de fondo de botella antes de responder.
– ¡Clarisa! – Exclamó ella, con nerviosismo y soltando una risilla de estridente emoción nerviosa.
― Está bien. “Con cariño para…
― ¡Con amor! ― Interrumpió la chica, sujetándolo del hombro con exigencia.
– ¿E-eh? Bien, bien… tampoco tienes que destrozar mis huesos… “con amor para… Clarisa”.
El chico le entregó la servilleta a la chica y esta comenzó a soltar saltitos de emoción y sin previo aviso abrazó al muchacho levantándolo en el aire. El tipo sencillamente soltó una risilla nerviosa ante la efusividad de su admiradora y le correspondió el abrazo con levedad.
– ¡DIJISTE QUE ME AMAS, LO DIJISTE! ¡DILO DE NUEVO!
– Y-yo no dije eso… pero…
– ¡DILO, DILO! – Insistió ella, abrazándole tan fuerte que el rostro del chico comenzaba a ponerse purpura. – ¡DI QUE ME AMAS, KOPAZO!
– E-está bien, e-está bien… te amo… p-pero… suéltame por favor.
– ¡DIJO QUE ME AMABA, KOPAZO ME AMA! – Gritó con triunfo Clarisa mientras se volvía hacia las que esperaban por su turno detrás de ella con los puños alzados en son de victoria. Las otras presentes de manera deportiva la felicitaron y le aplaudieron.
– ¡Que envidia! – Exclamó una.
– ¡Ahora sigo yo, y voy a hacer que acepte casarse conmigo! – Chilló otra.
– ¿Casarse? ¡Eso toma mucho tiempo! Yo pienso llevarlo a mi sótano a la fuerza apenas salga de este lugar – Susurró una, pero solo Anthony llegó a escucharla al estar a su lado. El chico se estremeció y fingió no haber oído nada.
– Muy bien… – Murmuró el sujeto recién liberado de los regordetes brazos de su admiradora, con notorio mal humor, en tono y en gesto. – Tuve suficiente de esto…
– ¿Ya tan pronto te has impacientado? – Preguntó la mujer, mientras entregaba sonriente su autógrafo a un chico nervioso y emocionado. – Mira que ha sido tu idea… además siempre dices de lo mucho que amas a tus admiradoras…
– Lo sé, Andrea, lo sé… – Resopló, y con un puchero desvió la mirada. – Admito que hacer una convocatoria tan pública no ha sido mi idea más brillante… ¡pero ya no lo aguanto más! ¡Voy a poner un alto a esto!
– ¿Qué vas a hacer? – Preguntó entonces la joven dama, manteniendo una amplia sonrisa en sus labios.
– Gritaré.
– Ah, gritar… eso siempre soluciona todo – Tranquila, dejó la pluma en la mesa y estiró sus brazos y cuerpo, cansada de firmar autógrafos. – ¿Qué gritarás, Mario? Te advierto que es descortés hacer tal cosa a tus admira…
– ¡¿ALGUIEN DE LOS QUE VINO A VERNOS ES ESCRITOR?!
– dores…
No hubo respuesta, las chicas, fanáticas del chico de cabellos rizados se miraron unas a otras, entre susurros.
– ¡¿NADIE?! – Insistió, con mirada desencajada. – ¡¿EN SERIO?! ¡¿Nadie viene a hacer preguntas?!
– ¡¿Qué champú usas?! – Gritó una de ellas, que fue secundada por una tremenda ola de aplausos.
– ¡Me refería a preguntas acerca del circulo purpura! – Respondió al instante, ahora con una cara más triste que decepcionada. –… y uso extracto de papaya para que quede suavecito…
Las chicas comenzaron a aullar y a soltar preguntas parecidas a la primera. Cada pregunta solo hacia más miserable al pobre chico que aparentemente era Kopazo, es por eso que la mujer rubia se puso de pie, simultáneamente con el sujeto de cabello corto y comenzaron a alejar con sus manos a las fanáticas.
– La sesión ha terminado señoritas, por favor aléjense que tenemos que tratar algunos temas – Ordenó la rubia, que aparentemente era Yah.
Fue muy entretenido para Anthony ver cómo se las arreglaban para alejar a las admiradoras, sobretodo porque muchas antes de irse iban y abrazaban con brusquedad al ahora malhumorado supuesto Kopazo, que tenía una cara de “si me hablas te mato” impresa en el rostro. No tardó en enterarse de que Anthony le observaba y le clavó su mirada, provocando que este se estremeciera y diera un paso atrás por el susto.
– ¿Qué? – Espetó casi al instante, con amargura mientras le miraba con agresividad. – ¿También tú vas a robarme un beso? Sé que sirve de poco pero igual te lo diré: ¡Yo no soy de esos! ¡Quizás podrás agarrarme desprevenido y hasta deslizar tu lengua pero nunca podré corresponderte!
– ¡¿Eh?! – Anthony, sobresaltado se apresuró a negar con la cabeza y las manos. – No, yo no soy de esos tampoco… yo…
– Ah, ¿no bateas con zurda? Menos mal… ¿entonces que se te ofrece? ¿Quieres un autógrafo? ¿O será que quieres saber la marca del champú? Con ese cabello tan horrible no me extraña, es palm…
– ¡No! –Interrumpió de inmediato, algo ofendido. – De hecho yo… tengo algunas dudas acerca de los escritores… y como dijiste que iban a responder preguntas…
– ¡Ya era hora! – Exclamó con intensidad, cambiando de un instante a otro su amargura por una radiante alegría desbordada en su sonrisa de oreja a oreja. – ¡Venga, toma asiento y pregunta lo que quieras! ¡ANDREA, FOLLOW, YA LLEGÓ EL PRIMER INTERESADO!
Anthony obedeció, tomó asiento en una de las 3 sillas vacías y posó su mirada en las servilletas remarcadas con tinta, no pasó mucho para que los otros dos escritores se les unieran.
– ¿En serio? – Murmuró la mujer apenas terminó de espantar a las chiquillas, mirando con curiosidad a Anthony, que le dedicó una sonrisa nerviosa. – Eso me alegra mucho… ¿cómo te llamas, cariño?
– Pues yo… soy… Anthony.
– Mucho gusto Anthony – Continuó la mujer, en tono cortés. – Yo soy Yah, autora de un nuevo… ¿Comienzo? Pero puedes llamarme Andrea. Este chico algo tímido de cabello corto es Follow, autor de bailando por un chesco, y el narcisista de cabello rizado es Kopazo, autor de cartas a la banca. Juntos somos el circulo purpura, que es un grupo de ayuda y apoyo de escritores para escritores.
― Todo eso es correcto ― Continuó Kopazo, tomando la batuta con adelanto. ― Pero a la dulce y educada Andrea se le ha olvidado mencionar que yo soy el líder de este movimiento y que soy una mente maestra impresionante. De ahí en más, creo que eso sería todo… ¿qué opinas? Somos geniales, ¿no? ¿Viste todas esas nenas hace un rato? Están vueltas locas por papá, pero son tantas que mis brazos no pueden cobijarlas… es algo triste, ¿no crees? Carecer de los brazos y el corazón necesario para abrazar sus cuerpos y almas…
― Marco… ― Riñó con disimulo Andrea. ― Concéntrate…
― Ah sí – Asintió este. – Te decía… básicamente somos un grupo de escritores con una meta en común. ¿No crees que somos geniales?
―Ya lo creo ― Admitió Anthony, asintiendo. ― A decir verdad… es gracias a que sigo cartas a la banca que me he enterado de este meeting, debo decir que eres un excelente escritor.
― Bueh, eso lo sé ― Presumió Marco, golpeándose el pecho con orgullo. ― soy un tremendo genio… pero tú no viniste a recordármelo. ¿Qué deseas saber? ¿Será que quieres unirte al círculo purpura?
―Oh, no, no, no ― Negó con velocidad. ― Ese es un grupo de escritores ¿No es así? Yo de ninguna forma podría ser… en realidad… tengo una amiga que ahora mismo está dando su mejor esfuerzo para ser publicada y…
Se detuvo en seco, pues Follow, el sujeto de cabello muy corto y poca presencia de pronto esbozó una mirada hostil a su persona, y luego desvió el rostro en dirección contraria. Anthony quedó anonadado por tan agresiva y repentina actitud.
― No te preocupes por él ― Le tranquilizó Andrea, en tono condescendiente. ― Le cuesta entender que hay gente que piensa distinto…
― ¿Distinto? ― Preguntó el muchacho, con nerviosismo. ¿Había ofendido de algún modo a esa persona con sus palabras? Nunca fue su intención, y siendo él usualmente tan inofensivo le resultó extraño causar semejante impacto en un desconocido.
― Claro ― Respondió Marco. ― Le cuesta entender que no te creas capaz de ser un escritor cuando nada ni nadie te detiene de serlo… es solo un mal hábito que este tonto tiene, no le hagas caso. A veces no se da el tiempo siquiera de pensar en que la GENTE TIENE SIEMPRE UNA RAZÓN PARA SER O NO SER, ¡¿Escuchaste, imbécil?!
Ahora se dirigía directamente a Follow, que no respondió nada, simplemente se estremeció ante la agresión, Anthony tragó saliva.
― N-no se enoje con él, señor Kopazo ― Se interpuso Anthony de inmediato, no le gustaba la idea de que dos amigos pelearan por su culpa.
― Dime Kopazo.
― E-está bien… Kopazo…
― Mejor dime Marco…
―… Está bien… Marco…
― Dime mi amor…
― Mi am… ¡¿EH?!
― Es broma, es broma… puedes llamarme Marco… en fin, ¿qué decías?
― Le estaba diciendo que no se enoje con él… en realidad nunca he intentado escribir siquiera… no porque alguien me detenga, no es como si en un pasado un tío mío haya perdido su vida al haber fracasado como escritor y toda mi familia esté en contra de la literatura… sencillamente leo lo que tú y los demás hacen…. soy conocedor de que están en otro nivel… un nivel que yo nunca podría alcanzar.
Anthony agachó la cabeza y esperó una condena por sus palabras, tras no recibir siquiera un sonido de respuesta, levantó la mirada con curiosidad, tanto Marco como Andrea le miraban con una sonrisa.
― ¿Y eso como lo sabes? ― Fue Andrea la que preguntó, con un tono sereno muy usual en ella.
― ¿E-eh?
― Que es un nivel que nunca alcanzarás ― La mujer ladeó un poco la mirada, como interesada en la respuesta que podía salir de su pregunta. ― ¿Cómo lo sabes si no lo has intentado?
Anthony requirió de unos segundos para formular su contestación. Era una respuesta que toda su vida usó para excusarse y salvarse del fracaso, para limitarse, para menospreciarse… era una respuesta tan suya, que ya el dolor del pecho que siempre nacía al formularla lo asimilaba como parte de su vida.
― Una persona conoce sus propias limitantes… yo conozco las mías.
― Pero a diferencia de las limitantes… ― Esta vez fue Marco quien tomó el dialogo. Sus palabras fueron disparadas con gran certeza y frialdad a través de su sonrisa ladina desbordante de confianza. ― Una persona no conoce sus límites, ¿Cierto?
― Y-yo… eh… me gusta… no, me apasiona la idea de que la gente disfrute de algo creado por mis propias manos…
― ¿Verdad? ― Coincidió Marco. ― Eso se siente tremendamente bien… ¿sabes? En cuanto a eso tengo un lema que me gusta decir mucho… ¿Quieres oírlo?
― Supongo… ¿qué lema es?
― Todos, todos aquellos con grandes ideas y agallas para inmortalizar pensamientos en papel, y compartirlos con terceros sin temer al rechazo, merecen leer y ser leídos. Eso, además de ser mi lema, es mi bandera, es mi motivación, es mi motivo de ser escritor, es la razón de mi accionar, de mi despertar y de mi dormir… el inmenso deseo de leer y ser leído.
― ¡Vaya! ― Exclamó, boquiabierto. ― Creo que es un modus vivendi excelente… suena tan… tan…
― Suena genial, ¿cierto? ― Presumió, agitando su cabello con su mano izquierda antes de continuar hablando. ― Una vez dicho y explicado esto… por lo poco que escuché antes de que Follow interrumpiera con su hostilidad, has venido a pedir consejos para esta amiga tuya que quiere ser publicada… ¿no? Lamento decepcionarte… no soy de los que creen que la escritura sea algo que se pueda enseñar a través de consejos o tips de gente experimentada… yo creo que la escritura es un medio de expresión que puede ser perfeccionado solo bajo la escritura misma, y que cada persona debe encontrar su propio camino y estilo en base a su naturaleza… ¿cómo decirlo? Siento que ni un genio como yo tiene el derecho de decirle a otro escritor sobre cómo debe de escribir… ¿me explico?
Vaya choque de ideas tan impresionante. Mientras Alice era una fiel creyente de que cada historia guarda detrás de sí misma una formula descifrable y despejable, Marco prácticamente ponía en la mesa una postura totalmente distinta; y no solo eso, Marco era ya un escritor publicado y con popularidad en ascenso. ¿Realmente estaba Alice yendo por el camino correcto? Por otro lado, esa postura completamente polar de Alice bien podría convertirse en “su camino y estilo” con el paso del tiempo, pues la misma postura de Kopazo da a entender que cada quién es distinto y que es posible encontrar distintos métodos para llegar a una escritura sobresaliente. Anthony ahora estaba más perdido y confuso de lo que estaba al llegar al café.
― Vaya, creo que te ha causado un choque de ideas, ¿Eh? ― Preguntó Andrea, riendo un poco con aires maternales y comprensivos. ― Bueno… así es Marco, podrá ser un ególatra con aires de antagonismo, pero cuando se trata de la escritura como naturaleza y como disciplina se pone muy místico. Igual concuerdo con él: el secreto del éxito en la literatura no es sino trabajar duro y encontrar tu camino. La gente no quiere cosas sobrias o sin identidad, es por eso que se necesita tener un estilo bien marcado y saber lo que se quiere lograr desde antes de escribir la primera letra.
― Demonios… ― Maldijo Marco, golpeándose la frente. ― Creo que con eso le hemos dado un consejo inconscientemente… eso podría afectar al desarrollo de su amiga como escritora si llega a descubrirlo por manos de alguien más ¡Olvida eso!
― Bueno, no creo que sea algo tan difícil de conocer ― Tranquilizó Andrea, sin perder el temple y dando un sorbo a su taza de café. ― Ella estará bien, así que tranquilo… más importante que eso… Anthony...
― ¿Eh? ¿S-sí?… ― Preguntó el muchacho, poniéndose rojo ante la mirada de aquella dama en todo el sentido de la palabra.
― ¿Por qué has venido en nombre de alguien más? ¿Por qué ella no ha venido a investigar por ella misma?
― Pues… ella está trabajando duro para ser publicada ahora mismo… yo solo pensé que podría ayudarle si conseguía algunos consejos valiosos…
― Entonces te gusta esta chica escritora, ¿Eh? ―Bufó Marco, moviendo las cejas con lentitud juguetona. ― Te comprendo, picarón… ¡no hay nada más sexy que una chica con suficiente personalidad como para escribir algo!
― ¿Huh? No, Alice no me gusta ― Aseguró, sin siquiera alarmarse. ― Solo somos amigos… aunque…
― ¿Aunque…? ― Preguntaron ambos, hasta Follow le miraba con cierta curiosidad.
― Eh… ¡olvídenlo! ¡No es algo de lo que se deba  hablar con desconocidos! Digo… no es que piense que sean desconocidos… es solo que no los conozco mucho y por eso son poco desconocidos entonces yo no sé y… y…
― Ya, ya, tranquilo ― Relajó Andrea. ― Creo que es noble de tu parte que quieras guardar el sentimiento de quien te gusta para ella solamente…
― ¿En serio lo crees así? ― Preguntó Marco, en desacuerdo evidente. ― A mí eso me parece cosa de niña…
― ¡No seas grosero, Marco! ― Le riñó de inmediato Andrea. ― Mira que es el único que vino realmente interesado en hacernos preguntas importantes y no quieres ganarte su odio.
Anthony soltó una carcajada al verlos pelear, ambos le miraron con confusión, él se limitó a sonreírles.
― Gracias por todo, a los tres… aunque no encontré ningún consejo útil para mi amiga creo que hice lo correcto al venir aquí… he aprendido muchas cosas e incluso me han puesto a pensar seriamente sobre otras tantas… ¡muchas gracias por dar esta clase de servicios! Sé que tienen que entregar historias cada semana y que se tomen este tiempo para ayudar a los novatos es… impresionante.
― ¡MIERDA! ― Exclamó Kopazo apenas Anthony terminó de hablar, fue tan repentino que el pobre muchacho casi se cae de la silla. ― ¡ME HAS RECORDADO QUE TENGO UNA REUNIÓN CON MI EQUIPO DE EDITORES!
― ¿Huh? ¿Otra vez lo olvidaste? ― Preguntó Andrea, abriendo los ojos como platos. ― ¿Dentro de cuanto es?
― ¡EMPEZÓ HACE 4 HORAS!
― ¡Dios santo ¿y no te han llamado?!
― ¡LE VENDÍ MI CELULAR A UN VAGO!
― ¡¿Por qué hiciste eso?!
― ¡LO OLVIDÉ, PERO JURO QUE EN EL MOMENTO ERA UNA IDEA SENSATA!
― ¡Dios mío! ¡¿Qué eres, un niño?! ―Andrea suspiró hondo, buscando no perder la compostura. ― Bueno… ya no tiene caso estar regañándote, ¡no tienes remedio! Ve corriendo a las oficinas para disculparte. ¡ANDA!
― Eso pensé que dirías, pero las oficinas están muy lejos... ― Se quejó, con flojera. ― ¿No puedes llevarme?
― Está bien ― Accedió, levantándose al instante cogiendo su bolso. ― ¡Vámonos! Follow, ¿vienes también?
Follow asintió y se puso de pie.
― Entonces ya está todo listo ― Concluyó Andrea. ― Escucha, Anthony, lamentamos que tengamos que irnos así de rápido pero el trabajo de nuestro líder corre peligro y… ¿por qué te damos nuestros números telefónicos y así podemos quedar otro día? Ha sido agradable charlar contigo.
Anthony no supo que decir, había quedado petrificado ante tan peculiar escena, se limitó a asentir. Andrea, Marco y Follow escribieron sus números en una servilleta y después avanzaron a paso veloz hacia la salida.
― Hey, ¡Anthony! ― Exclamó Marco sin detenerse, mientras subía las escaleras. ― Hace varios años un hombre dijo “Tu tiempo es limitado, no lo gastes viviendo la vida de alguien más” ¡¿Sabes quién lo dijo?!
― No lo sé… ― Repuso, observándolo con impresión.
― ¡Yo tampoco, Adiós!
Anthony volvió a su casa con un buen sabor de boca. Miró la televisión con su familia (que eran anti tecno-libristas) hasta que anocheció, y antes de irse a dormir buscó la frase en internet.
El autor de la misma fue un tal Steve Jobs, un hombre que revolucionó una era con su ideología y dejó tras de sí un noble legado que aún se mantenía en pie a la fecha. Anthony durmió pensando en esto.
A la mañana siguiente, Anthony se sentía distinto. No podía explicarlo, pero quería compartirlo… ¿en verdad podía hacerlo? Si, definitivamente podía. Ya le daban igual las burlas, después de todo, ¿qué burlas? ¿Quién se burlaría de él? ¿Quién trataría de pisotearlo? No le pasaría nada por dar un pequeño intento, ¿Cierto?
Fue a clases de forma normal, pero estuvo ausente en mente. Solo podía pensar en la forma de romper con su complejo de debilidad y en dar un paso adelante con metas más grandes en mente… quizás incluso podría tolerar pisoteadas, a fin de cuentas, lo que no te mata te hace más fuerte, ¿cierto?
Claudia y Alice se fueron temprano, así que no pudo hablarlo en persona con ellas… sin embargo igual deseaba conocer su opinión, así que apenas llegó a casa se apoderó del teléfono, subió a su habitación y llamó a Claudia, cuyo número conocía de memoria pese a no hablarle tan seguido.
― ¿Hola? ― Respondió la chica la llamada, en voz baja y vaga.
― ¡Claudia! ― Exclamó el muchacho, esforzándose por sonar fresco y tranquilo, pese a lo nervioso que se encontraba por estar a punto de hablar con respecto a algo que le aterraba y a la vez le emocionaba tanto. ― ¿Cómo estás? ¿Estarás libre ahora mismo? A decir verdad quisiera que…
― Anthony ― Le interrumpió la chica, con fastidio. ― ¡espero puedas vivir con la culpa de haber afectado directamente a uno de los momentos más inspiradores y alentadores de toda mi vida, tonto! Llama después, ¿sí? Adiós, hasta luego.
Colgó.

Confundido y descontento, suspiró bajo; tal vez llamó en un mal momento y de ahí que Claudia le respondiera de un modo tan grosero e irresponsable, ya luego volverían a hablar y aclararían el malentendido… no tenía por qué desesperarse, aún tenía la alternativa de llamar a Alice; tras buscar su número en la agenda de su celular, lo digitó en el teléfono y se llevó la bocina al oído.
― ¡¿QUÉ?! ― Estalló la chica, casi reventándole el tímpano al muchacho. ― Estoy en medio de una presentación con un salvador anónimo y me has interrumpido.
¿Qué era lo que les pasaba a esas dos?
― Ah, lo siento Alice… no tardaré mucho, solo quería darte la buena noticia de que yo…
― Ah, Anthony. Perdona por reaccionar así… eh, ahora no puedo hablar… es de mala educación dejar esperando a un extraño que te acaba de cambiar la perspectiva de la vida. ¿Entiendes, no?
― Curioso… Claudia acaba de decirme algo parecido…
― En fin, hablamos después. ¡CHAO!
Colgó. Justo como Claudia lo hizo, le colgó.
Trató de no impacientarse, seguramente se encontraban muy ocupadas y verdaderamente no les quedó de otra que cortarle la llamada. Dos veces. Decidió que lo sensato sería esperar un par de horas para que quedaran libres, antes de volver a intentarlo; y así lo hizo antes de volver a llamar a Claudia, ya cuando eran más o menos las 4 de la tarde.
― ¡¿HOLA?! ― Esta vez Claudia también creyó conveniente reventarle los tímpanos como saludo. Se estremeció de igual forma por la inmensa hostilidad que su modo de contestar conllevaba; era como las llamadas anteriores: no empezaba nada bien.
― ¿Claudia? ― Murmuró con timidez, incapaz de decir otra cosa al ya saber lo que pasaría.
― ¡ANTHONY NO JODAS AHORA, VOY CONDUCIENDO ADIÓS!
Colgó.
De nuevo.
Suspiró hondo, y resignado volvió a digitar el teléfono de Alice. Este sería su último intento… de llamarlas, y de compartir con ellas lo que comenzaba a desarrollarse en su vida.
― Anthony… si hablo mucho voy a vomitar lo siento, hablamos luego ¿sí? Adiós.
Colgó.
No tenía por qué esperar a que ellas diesen el visto bueno para comenzar con papel y tinta algo que ya había comenzado a cobrar forma en su mente. Ya no intentaría llamarlas, en ese instante su pensar solo tenía lugar para una única prioridad: encender la computadora, y empezar a escribir de una vez.

1 comentario:

  1. Visto el 11!
    Muy entretenido este capítulo (y no lo digo por lo que ya es obvio xD) sino porque me despejaste varias dudas, el ritmo no bajo, mas bien, se tomó mucho en cuanto al personaje apesar de comenzar como trasfondo.
    Creo que con esto ya se marca el inicio del concurso, pero bueno, ya veré después que es lo que pasará, y bueno, que descanse en paz Steve Jobs, un Steve menos en este mundo u.u

    "― Entonces ya está hecho ― Concluyó Andrea. ― Escucha, Anthony, lamentamos que tengamos que irnos así de rápido pero el trabajo de nuestro líder corre peligro y… ¿Por qué te damos nuestros números telefónicos y así podemos quedar otro día? Ha sido agradable charlar contigo."

    Solo un pequeñito error debo de poner, que bien es diminuto como una pulga, pero me sacó un poco de onda al leerlo de primera vez, y es que falto el "no" en la pregunta de Andrea.

    Bueno, llegué al límite, espero el próximo cap con ansias!

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