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29 nov. 2011

Asociación de lectores y escritores (ALE) (15/??)


Capítulo 15: Los (muy variados) procesos de crecimiento
― Entonces estas son las historias que van a concursar por la publicación de un one shot en la ALE, ¿Cierto? ―Preguntó Ten Zero, observando la lista.
― Y según he escuchado también ganan el derecho de trabajar contigo por un tiempo ― Observó el señor Ronald, quién tuviera una corta conversación con Alice hace ya varios ayeres y alimentara sus deseos de escribir. Llevaba, como aquella ocasión, una gabardina larga y un sombrero de media copa, además de un anticuado bigote y unos lentes de fondo de botella.  ― Eso no suena a ti, Alan… ¿qué pasó?
― Fue idea de mis editores, creen que estoy en declive y que una idea joven y fresca me vendría bien.
― Ah, ¿ya estás tan viejo? ― Bufó. ― Ni me he enterado… pero eso solo puede significar cosas malas para los que somos mayores que tú, ¿no lo crees? Si tú eres viejo, ¿qué seré yo?
― Usted es una leyenda ― Acertó Ten Zero. ― Así que como quiera se le justifica ser viejo.
― Bueno, tú no estás nada lejano de ser considerado una también, ¿me equivoco? Eres el primero y único en escribir 5 historias al mismo tiempo.
― Eso me tiene sin cuidado… a fin de cuentas escribimos porque amamos hacerlo, ¿no? El reconocimiento pasa a segundos términos.
― Así debe de ser ― Coincidió. ― Aunque, con lo mucho que están de moda ahora los tecno-libros, la gente poco a poco empieza a preocuparse más en la fama y en el dinero que en la esencia de escribir, el amor a la historia y otros valores que, quiérase que no, se vuelven “anticuados” con el paso de los años.
― Y así volvemos al asunto de la edad, ¿No? ― Se lamentó Alan. ― ¿Sabe? El otro día tuve una charla privada con domador de demonios… me ha dicho que si no hago algo al respecto voy a quedarme fuera en el próximo boom de escritores que haya.
― Y él sabe de lo que habla… ¿no recuerdas que se vio obligado a retirarse cuando escritores como tú y AsmaX llegaron?
― ¿Eh? ―Alan se volvió con sorpresa, pues estaba concentrado revisando los escritos por encima. ― Pero si él me dijo que su retiro ya estaba planeado desde hace mucho tiempo por razones de…
― Ahora mismo eres uno de los mejores escritores del mundo y también uno de los más mediáticos, pero veo que aún te falta un poco para coger maña… ya llegará el momento en que comprendas algunas cosas respecto a este negocio…



― ¡Delicioso! ― Exclamó Alice, saboreando con gesticulaciones exageradas. ― ¡Es lo más rico que he probado en mi vida!
― Solo ha sido una papa frita Alice, tampoco exageres…
― ¿De qué hablas, Yao? ¡Es la mejor papa frita del mundo! ― Aseguró la joven, asintiendo con notorio buen humor. ― ¿Será porque tú la estás pagando?
― Es probable… pero a la próxima vas a invitar tú. ¿Sabes por qué?
― ¿Porque se te va a olvidar la billetera o algo así? Claudia siempre hace esa jugada, me invita a lugares caros y cuando vamos a pagar la cuenta…
― No es eso ― Le interrumpió. Por muy interesante que resultase el relato de la joven, acabaría desviándose y divagando como parecía ser una constante en ella. ― Lo que pasa es que la próxima vez que nos veamos vas a recibir un pago de 200 pelucas.
― ¡¿Doscientos dólares?! ― Exclamó, ahogándose de la sorpresa y acabando por escupir la papa que recién había llegado a su boca para salvar su vida. ― ¿P-por qué?
― Pues por la publicación de tu one-shot, ¿no lo recuerdas? Y si ganas, vas a recibir un generoso premio económico aún más grande.
― ¡No juegues con mi corazón materialista te lo pido por favor! ¡Eso es genial!
― ¿Verdad? En comparación a lo que se gana como escritor publicado no es nada, pero para ser una novata, es un muy buen comienzo.
― Pero aún no sabemos si ganaré ― Repuso de inmediato, cerrando los ojos y suspirando bajo. ― Así que no me emociones con esa clase de distractores… mejor hablemos de lo que será la versión larga de mi historia, pues una vez termine el concurso trataremos de serializarla, ¿No?
Hubo instantes incómodos de silencio.
―… Sobre eso te quería hablar… escúchame bien, Alice… lo que te voy a decir es de suma importancia.
Alice miró a Yao a los ojos buscando una explicación inmediata. El sujeto endureció su mirada, y Alice hizo lo propio en respuesta, dejando de lado su ligera actitud característica.
― Te escucho, fuerte y claro.
― Me he leído una y otra vez el one shot que me has entregado en la búsqueda de lo que sería tu mayor talento, tu mayor virtud y tu mejor genero…
― ¿Y eso para qué? ―Preguntó Alice, confusa. ― Creí que ya habíamos decidido ir a por la comedia romántica.
― Te ha ido bien escribiendo un one shot de comedia romántica, correcto; es una gran historia y no pide nada a las otras participantes. Sin embargo… por más que lo pienso estoy seguro de que la comedia romántica no es tu genero… al menos no el género en que puedes explotar al máximo tu potencial.
― ¡Pero es con este género con el que he empezado a dar frutos! ¿Por qué cambiar de pronto en algo que me ha funcionado mejor que nada hasta el momento?
Yao hizo un puchero, buscaba el mejor modo de explicarle a la chica su entendimiento de la situación.
― Porque como escritora joven que eres, debes comprender que hay un procedimiento en tu crecimiento. Antes de estancarte en un género que se te da bien, debes experimentar primero; pisar distintos terrenos y en unos años volver al que mayor estabilidad y comodidad te ha brindado… lo que quiero decir, es que quisiera capacitarte durante algún tiempo, un par de años, tal vez… antes de buscar una serialización profesional.
― ¡Pero eso tomaría mucho tiempo! ― Exclamó la chica en respuesta inmediata, con un gesto de decepción evidente impreso en su rostro impotente. ― Yo no tengo mucho tiempo, ¡al menos no si quiero ser la escritora más joven y exitosa! Quería ser la más joven nunca antes publicada pero llegó Kopazo y me lo arruinó… quería ser quién quitara esa increíble racha de obtener los 5 primeros lugares en el ranking de Ten Zero y llegó Yah y también me lo arruinó… al menos quiero… al menos quiero ser la joven más ganadora…
Una faceta aún menos común que Alice seria y madura apareció: la Alice triste. No podía comprenderlo… ella ya había renunciado a dos de sus retos, ¿por qué de un momento para otro llegaba Yao a decirle que tenía que esperar aún más? Ahora sentía que hace unas horas había mentido a Ten Zero con la promesa de superarlo. No quería; sencillamente no quería dejar pasar dos años haciendo entrenamientos cuando había tan poco tiempo de juventud. Lágrimas de impotencia invadieron sus pupilas, y amenazaban con desparramarse por sus mejillas enrojecidas de molestia y desesperación.
― Alice, no te portes como una niña. ― Soltó Yao, serio y estricto. ― ¿No ves que esto es algo que te hará un bien inmenso? Si te aferras a debutar lo más pronto posible como profesional, es probable que tengas un inicio intermitente en el cual tu primera historia se verá cancelada en un par de meses, ¿quieres en serio llevar en tu currículo un fracaso tan temprano como muchos otros que se lanzan a la competencia sin descubrir su verdadero potencial?
― Yo… no quiero perder el tiempo… si me tardo más… Ten Zero… AsmaX… Kopazo… Mint… van a ganarme y yo no…
― Alice... ― Interrumpió el morenazo de fuego chino. ― Ten Zero debutó a los 19 años y AsmaX a los 18, un par de años después, los dos fueron nominados al segundo galardón más prestigioso: la medalla zafiro, que se entrega al mejor escritor de la década gracias a su exitoso debut en sus respectivas revistas. Compitieron contra grandes de esos tiempos, en esos momentos, el legendario domador de demonios aún escribía y participaba en esa nominación, así como otros históricos de la talla de Benkamina y Jhr… y sin embargo, fue AsmaX quién se llevó la presea por una mayoría de votos muy apretada por sobre el segundo lugar, Ten Zero… ambos dejaron atrás al legendario domador de demonios y a otra lista de leyendas que aún hoy en día siguen vendiendo miles de copias… ellos empezaron a los 18-19 años, pues llevaron, como es debido, una preparación previa de varios años antes de su debut.   
― ¡Es por eso que tengo que ganarles en la carrera! ― Chilló, ahora con una voz quebrada. Estaba a punto de estallar en llanto. ― Kopazo y Mint buscan lo mismo, lo sé y…
― No puedes compararte con ellos... ― Sentenció.
Alice guardó silencio y bajó la mirada ante tan severa declaración, lágrimas bajaron por su rostro al ritmo de sus sollozos desconsolados. ¿Era cierto? ¿No le era posible compararse con aquellos prospectos jóvenes que amenazaban con apoderarse del medio? Entonces… ¿qué quedaba para ella? ¿Aspirar a ser una escritora mediana, mediocre? ¿Pelear por media tabla en los rankings, y olvidarse de la gloria que te trae ser el número uno de todos? Su mente reprobó esa idea al instante. Ella quería ser la mejor. No se conformaría con menos de eso.
― Entonces… no tiene caso intentarlo siquiera. ― Espetó en voz baja, mostrando los dientes con desprecio a sus esfuerzos en vano.
― No digas estupideces y déjame terminar ― Riñó Yao con intensidad, no toleraría que hablara así tras tanto esfuerzo invertido en ella. ― No puedes compararte con ellos aún… Mint expulsa cursiladas hasta por los codos, es capaz de escribir una novela de amor entre una papa y un cono de helado… y Kopazo es un genio de esos que salen cada… no sé… ¿20 años? ¿30?
― Yo creo que cada 50 ― Dijo un hombre en la mesa de atrás, dándose la vuelta para con Yao y Alice. ― Su escritura simple y pasional lo hace muy sencillo y adictivo de leer. Mi esposa y yo incluso iniciamos un grupo de discusión sobre su…
― Ah, gracias, buen metiche ―Agradeció Yao al tipo, sarcástico, para luego pasar de él y continuar hablando con la joven. ― ¿Ves Alice? Si quieres hacerle frente a esa clase de monstruos, y vencerlos a la larga… vamos a necesitar de tu paciencia.
Alice tomó una servilleta sin responder, se limpió los ojos, se sonó la nariz como solo ella sabía hacerlo (bueno, también algunos albañiles) y después volvió a agachar la mirada, avergonzada por haber perdido los estribos de esa forma.
― Siento haberme puesto así… ― Murmuró, con la voz rota.
― No te preocupes, entiendo que te haya caído de golpe.
―… ¿seré mejor que ellos?
Yao se estremeció por tal contestación.
― ¿Disculpa?
― Sí… ― Insistió, aún hablando bajo. ― Si acepto ser capacitada de esta forma… ¿seré mejor que ellos?
Yao sonrió.
― Te aseguro, Alice… que con mucho trabajo y corazón… además de ese tremendo talento de investigación, búsqueda y análisis que tienes, puedes volverte la mejor escritora de la ALE. No, espera… la mejor escritora del mundo.
La chica finalmente, luego de agónicos minutos de angustia, sonrió; y sus mejillas se entintaron en satisfacción. Su rostro, como arte de magia, recuperó todos los ánimos perdidos y se mostró nuevamente vivaz como una flor primaveral siguiendo al sol.
― ¿Cuándo es la entrega de los próximos premios zafiro? ― Preguntó entonces, como buscando ubicar su situación y la de su competencia.
― En dos años. Los favoritos, como hace 10 años, son Ten Zero y AsmaX… aunque…
― ¿Aunque…?
― Mint también ha conseguido una popularidad importante… principalmente porque maneja una audiencia específica; ella es popular con casi todos los lectores del género femenino y con varios románticos masculinos… va a ser una buena entrega, aunque si yo tuviera que elegir a un ganador definitivamente sería Ten Zero, pues AsmaX ganó la primera entrega, con la rivalidad que tienen yo creo que se merece una revancha.
― Me gustaría… ― Murmuró Alice. ― Ganar en 11 años esa medalla…
― Estoy seguro que en 11 años tu pseudónimo estará presente en la terna, Alice…creo firmemente en ello.
― Eso me recuerda, Yao… ― Alice se llevó su dedo índice a los labios, pensativa. ― ¿Dónde tengo que indicar el pseudónimo que deseo utilizar? He estado pensando en muchos pero finalmente me he decidido por GoldenStar, ¿Qué tal? Tiene mucha clase, ¿eh?
― ¡TSSSSS…! ― Exclamó Yao, como si se hubiese golpeado. ―  ¿G-goldenStar… eh?
― Si, siento que es muy genial y que… espera… ― Frunció el ceño. ― Yao… ¿por qué me TSSSSSSeaste?
― Yo no hice nada… ― El editor en entrenamiento desvió la mirada, claramente le estaba ocultando algo.
― Yao… ― Insistió Alice, golpeando la mesa con las yemas de sus dedos una y otra vez.
― ¡Lo juro!
― Yao…
― ¡Soy inocente hasta probar lo contrario!
― Yao…
― ¡Está bien, lo admito! ¡Me dio pereza llamarte mientras llenaba la formula de inscripción al concurso y te he anotado como Alice!!
― ¡¿EH?! ―Gritó la chica con terror y desagrado. ― ¡¿Solo Alice?! ¡¿SOLO ALICE?! ¡ESO NO ES JUSTO!
― No, no entendiste ― Tranquilizó el morenazo. ― Eres “Alice!” con un signo de admiración. Me gustaría decirte que puede cambiarse pero… este no es el caso, el departamento de la ALE crea un registro de obras para ti, y ese pseudónimo será tu código de entrada a la revista a partir de ahora… ¿qué loco, no?
― ¿Entonces soy Alice! A partir de ahora y por el resto de mis días?
― ¿Qué gracioso, no? ― El sujeto tragó saliva, incómodo. ― E-es gracioso porque ese es tu nombre…
― No seré GoldenStar… la misteriosa escritora GoldenStar… cuya firma he estado practicando por semanas en mis ratos libres.
― Ese nombre tan genial deberá ser de alguien más… si no está destinado a ser pues no está destinado a ser.
― Ya veo… ¿Te molesta si me pongo a llorar otro rato de nuevo?
― No me molesta, pero si me preocupa… nunca hago llorar a la misma persona dos veces en un día…
― Entonces… ¿puedo golpearte?
Yao negó con la cabeza al instante.
― La educación que recibí en un monasterio de monjes budistas en mi China “natal” me orilla a rechazar la violencia física, principalmente cuando va dirigida hacia mí. ― Pero puedes llamarme con un apodo insultante por un mes si eso calma tu ira bien justificada hacia mi persona…
― Bien, te llamaré pin shie ca blown
― Eso es muy insultante y algo largo…
― Entonces serás burbuja.
― Burbuja es… justo.
― Bien, burbuja, si me disculpas… voy a gritar un poco al baño.
― No te tardes mucho, ya voy a pedir la cuenta.
― Y otra cosa más, burbuja ― Dijo la chica, mientras se levantaba de su asiento. ― Si llego a enterarme que algún otro escritor elige GoldenStar como su pseudónimo, voy a hacerte algo horrible.
Ambos rieron. Al parecer era el inicio de un importante equipo de editor y escritora que en un futuro podría marcar época.


Mientras tanto, en la explanada de pruebas, a las afueras de las instalaciones de la ALE…
― ¿Qué le parece? ―Preguntó Anthony, con gesto nervioso. Apretaba sus puños con sus manos temblorosas. No podía creer que en verdad estaba dando un paso tan arriesgado.
― Mmmh… ― Meditó Román, sobándose la barriga. ― Esto es… lo mejor que he leído en esta explanada, muchacho… ¿cómo te llamas?

 ― Anthony ― Repuso. ― Pero me gustaría ser conocido bajo el pseudónimo de ZerG.

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