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29 dic. 2011

Especial de Ellie y Ruth (2/3)


¡Sobre el especial de Ellie y su mejor amiga Ruth! (así es, Ruth… no Karla, Ruth… R U T H… nuevamente, no es broma) PARTE 2 “Amigas” (Ruth)


(2010, Los Ángeles)
Cuando me encontré con ella por primera vez yo iba subiendo del cuarto de lavado para mi habitación con una carga de ropa limpia. Como no podía ver con el canasto en mis manos terminé chocando con ella en el último escalón.
― Ups, lo siento ― Me disculpé, poniendo el canasto en el suelo. ― ¿Te he hecho daño?
― Para nada ―Me tranquilizó, con una sonrisa. ― Día de lavado, ¿Eh?
― Correcto, odio hacerlo pero esa ropa no se lava sola aunque se le deje sucia por varios meses, créeme, he tratado.
― Sé de lo que hablas ― Rió. ― Acabo de mudarme sola y ahora estoy cayendo en cuenta de que ya no tendré a mi mamá para hacer eso por mí.
― Bueno, será duro al principio pero te acostumbrarás ―Le animé. ― Soy Ruth, vivo en el departamento de este pasillo.
― Mucho gusto Ruth, yo soy Ellie Clearwater, y tal parece que somos vecinas de piso, yo vivo en el departamento del pasillo contrario.
― ¡Entonces se pondrá más alegre por aquí! ― Celebré. ― Es un pasillo algo largo y verlo solo conmigo es algo solitario, es bueno saber que ya tengo una vecina.
― Opino lo mismo.
Sonreímos, supe en ese momento que seriamos las mejores amigas.

― E-eso ha sido espectacular, ¿Cierto? ― Preguntó.
― ¡Por supuesto que lo fue! ― Exclamé, aun hiperventilando. ― Pero parecíamos fangirls… que vergüenza me tengo.
― ¿Es malo ser una fangirl?
― Por supuesto que lo es, si sé es una fangirl se pierde el razonamiento, se entra en el fanatismo y la admiración por la banda es tal que se pueden llegar a hacer tonterías.
― Pareciera que te ha pasado antes ― Se burló, mientras entrabamos al baño. ― Como sea, ¿Qué harás? ¿Iremos con Zack?
― Bueno… le hemos prometido que así sería, y Ruth cumple sus promesas, nena.
― Oye… Ruth…
― ¿Mmh?
Guardó silencio por varios segundos, dubitativa… hubiese sido una excelente escena de tensión dramática de no ser porque estaba en el inodoro.
― ¿Estaría bien si yo…
― Dime, anda… aunque si quieres esperar a que salgas de ahí mucho mejor.
― ¿Puedo yo elegir a Zack?
Me tomó por sorpresa,  su pregunta me sobresaltó y me hizo un pequeño nudo en la garganta, no quería que se hiciera un silencio incomodo… eso sería malo para nosotras.
Me parecía obvio que Zack había coqueteado únicamente conmigo; ¿Es que no era evidente para ella también? Fuesen como fuesen las cosas, Ellie parecía estar auténticamente interesada en ese muchacho, a tal punto que me lo pedía formalmente.
Ellie era nueva en la ciudad, yo era su única amiga y al estar en un nuevo entorno le era muy difícil conocer personas nuevas… que mostrara interés en alguien era sin duda una ganancia a favor. Decidí ayudarle.
― ¿Te gustó, eh? ― Pregunté, juguetona. ― Yo estaba pensando en lo mismo, considéralo un hecho.
― ¡Gracias, Ruth! ― Exclamó, abriendo la puerta con emoción, su sonrisa era enorme. Cerró su gesto de felicidad abrazándome.
― Oye, oye… al menos lávate las manos antes, y trata de no besarme… ¡guarda algo para Zackarías! N-no, ¡No me muerdas la oreja!
― ¡No puedo evitarlo, estoy muy feliz!
Después de un tedioso y constante jugueteo de Ellie nos dimos el respectivo retoque en el tocador y salimos del baño pulcras y elegantes, como si nunca nos hubiéramos puesto a gritar y saltar como locas durante la tocada. Mientras caminábamos en dirección a la sala privada de Zack admiré el rostro desbordante de emoción de Ellie.
Recordé la conversación que habíamos tenido esa misma mañana, en que me había dicho que no le interesaba tener un novio de momento; quizás Zack era la famosa “Excepción”… ya saben, esa excepción a las reglas que todos los seres humanos tenemos… como Lebron James  cuando dijo que él nunca abandonaría a los Clippers y ahora se le ve destrozando la liga en Miami Hit o cuando George Bush dijo que nunca declararía una guerra a ningún país y en un parpadeo se encontraba movilizando tropas a Irak.
Quizás estaba pensando mucho al respecto, he de admitir que cederle a Zack no fue fácil para mí, después de intercambiar miradas con él, sentía que había una química muy peculiar, pero por supuesto, solo era una corazonada; y de seguir un presentimiento a dar apoyo a una amiga, la elección es obvia al final.
Llegamos a donde se nos había indicado, Zack nos esperaba en la entrada, nos hizo una señal de saludo y sonrió, alegre.
― Me alegra que hayan venido ― Anunció, mientras se acercaba a mi lentamente. ― Comenzaba a preocuparme de que no les hubiera gustado la función.
― Eso es imposible ― Se adelantó Ellie, interceptando el avance de Zack y perfilándose delante de él. ― Me ha encantado.
― Lo sabía ― Presumió. ― Las vi fiesteando en primera fila no crean que solo estuve mirando mi guitarra toda la noche… ¿Gustan pasar?
― Por supuesto ― Se adelantó nuevamente mi amiga, con una sonrisa de oreja a oreja.
La sala privada era de lo más agradable, tenía varios sillones , su mini pista de baile privada y hasta un minibar. Reconocí de inmediato a los presentes en el lugar, pues era la banda que hacia apenas un rato habíamos escuchado tocar.
― Ya he vuelto, mis estimados colegas ― Zack sacudió el cabello de la hermosa vocalista de forma juguetona, ella le fulminó con la mirada. ― Ellas son mis amigas Ruth y Saly.
― Ellie ― Corrigió al instante ella.
― Eso dije, eso dije… les voy a presentar a la banda, ¿Ven esta chica tan enojona? ella es Milán, la vocalista y segunda guitarra, ella y yo somos como familia.
― En realidad te detesto, no… te odio diría yo.
Ellie y yo nos congelamos ante tal contestación, la forma en que miraba a Zack era un complemento ideal para su acusación. Zack le dedicó una amable sonrisa.
― ¿Ven? ― Asumió orgulloso, como si recién nos hubiese demostrado un punto. ― Somos como hermanos… y este chico pequeñín de aquí  hermano gemelo de Justin Bieber se llama Kimmy, sé que es un nombre de niña y él también lo sabe, por ello le ordena a todos que le digan Denisse, es el baterista de la banda aunque solo tiene 14 añps.
― Pero… ― Murmuré. ― Denisse es un nombre de…
― Nosotros le dijimos lo mismo. ―Interrumpió Zack, con una sonrisa burlona. ―Pero él no nos hizo caso…
― ¿A cuál de estas dos preciosuras me voy a ligar yo, Zack? El muchacho se puso de pie y nos revisó con la mirada, era notorio que le gustó lo que vio gracias a su sonrisa emocionada.
― No te adelantes, Denisse… primero debo de preguntarle algo a Saly. ― Se giró a con nosotras. ― ¿Tienes tendencias pederastas?
― N-no ―Me adelanté, dándole soporte a mi amiga. ― Preferiría a alguien de mi edad si no es molestia…
Zack me miró, sorprendido; pude sentir como buscaba una explicación, no gesticulé la respuesta.
― Ya veo… bueno, has escuchado Denisse… en ese caso el ganador del puesto de “Mi amigo” es… ¡TOM!
― ¡OOOOOOOOOOOOH SI!
El último miembro de la banda era el chico latino de ojos verdes y cabello castaño claro, bastante atractivo a decir verdad; aunque su reacción nos daba a entender que quizás su personalidad no era tan atractiva como lo demás.
― Ese imbécil que ha gritado se llama Tom, era el chico guapo de la banda hasta que llegó Denisse, por supuesto que después llegué yo y los dejé a los dos en el olvido pero ese no es el caso aquí, el asunto es que toca el bajo y es un imbécil.
― Ah, vamos Zacky ― Suplicó Tom, acercándose a él con un gesto triste. ― No seas rudo con miguelito, sabes que yo a ti te estimo mucho porque eres mi cuate y me invitas a lindas chicas y… ¿Cuál me toca a mí? Las dos estamos para reventarlas por…
― ¡Muy bien! ― Gritó Zack, tapándole la boca a su amigo. ― ¿Quieren beber algo? ¿Bailar? ¿Jugar billar?
Las cosas no iban por buen rumbo, si había 2 cosas en que Ellie no era buena esas eran bailar y jugar billar, Ellie podía ser la imagen de la lindura, la encarnación de la persona ideal y la personificación  de la chica perfecta, sin embargo en estos dos aspectos ella… bueno, sencillamente no era.
― Eh… ¡Juguemos billar! ― Exclamé, pensando rápidamente que era mejor que quedara como una pésima jugadora de billar a que a base de pisotones espantara a su chico.
― ¿Segura? ― Retó Zack, esbozando una sonrisa picarona. ― Porque soy un astro y no te la dejaré fácil.
― Yo no soy muy buena… ― Admitió Ellie.
― Yo tampoco… ― Coincidió Tom.
― Entonces estaremos parejos ― Alardee. ―Cuando jugaba a diario en un club cercano a mi departamento me conocían como la maga, no había quien pudiera detenerme.
― Creo que nos hemos vuelto invisibles en la escena… ―Murmuro Denisse, con depresión.
― Habla por ti mismo, enano precoz. ― Milán perdió el interés y se echó a dormir.
Así pues nos dirigimos al segundo piso de la sala, Zack y Ellie hicieron pareja y Tom y yo hicimos lo propio, un par de minutos después nos encontrábamos enfrascados en el juego, siendo distraídos del mismo únicamente cuando había que darle un trago a nuestra bebida.
Ellie en verdad era pésima en ello, pero le funcionó bien tomando en cuenta que como premio Zack se dedicó a enseñarle durante toda la partida, me causaba una gran diversión solo ver su inocente cara de emoción y nerviosismo cada vez que él la tocaba para indicarle como posicionarse, llegué a pensar que lo hacía a propósito por su risilla nerviosa.
Con Tom las cosas eran bastante semejantes, era muy inquieto y lucido, por lo que constantemente golpeaba sin pensar siquiera en la dirección y trataba en vano de hacer movimientos complicados (querer golpear la bola estando de espaldas… Dios… hizo esto sin éxito alguno al menos 40 veces).
Zack, por otro lado era muy bueno, preciso y eficaz, tan solo en su primer turno dio fin a 3 bolas lisas y no dudó en celebrarlo como los grandes, me hizo “El baile de la victoria” y me retó a mejorar lo suyo.
― A ver si como roncas duermes, maguita.
― Te sorprenderás…
***************
Ellie: ¡NO ES JUSTO!
Ruth: ¿De qué hablas?
Ellie: Es evidente que el autor te prefiere por sobre mi… no solo me ha hecho una pésima bailarina, también me ha hecho una malísima jugadora de billar… ¡Solo para que tu y Zack pudieran competir en un uno a uno! Es evidente la preferencia, siempre lo supe pero creí que no lo demostraría de una forma tan descarada… ¡Y mira como lo vino a mostrar!
Ruth: ¿En un spinoff que no tiene nada que ver con la trama original dices tu?
Ellie: ¡EN UN ESPECIAL que no tiene nada que ver con la trama original!
Ruth: Por favor, estás dramática.
Zack: Eso, eso… no es como si te haya hecho un personaje feo ni nada por el estilo, solo te ha hecho mala jugando billar, gran cosa… ni que esto fuera una especie de serie japonesa que trata sobre unos chicos que quieren ser los mejores jugadores de billar del mundo.
Ruth: Esa trama seria definitivamente algo aburrido, ¿Quién quiere ver eso en la televisión?
Ellie: Bueno, ya nos estamos desviando… pero supongo que por ahora tienen razón, voy a dejar que la historia avance un poco más antes de aseverar algo.
****************
Ha sido la mejor ronda de partidas de villar que he tenido en mi vida, nunca nadie me había dado tanta batalla, sencillamente un juego digno del recuerdo. Al final terminamos 5 victorias a mi favor y 5 a favor de Zack.
Para cuando terminamos de jugar, Ellie ya estaba muy ebria, no me di cuenta en qué momento había perdido el control pero ahora se le veía muchísimo más suelta y atrevida. Después de varias horas actuando de forma tímida ante Zack ahora había decidido comenzar a dar pasos al frente.
― Zack… ― Se acercó a él y posó su mano derecha sobre su pecho. ― ¿Bailamos?
― Sí, claro... ¿Por qué no?
Provocativa en cuerpo y espíritu, se encargó de demostrar sus mejores atributos, de utilizar su voz titilante y provocativa como una anestesia y de mantener a Zack a su lado.
Al ser yo su acompañante me vi obligada a permanecer con Tom mientras ella pasaba un buen rato, no pasó mucho tiempo para que me diera cuenta que Tom era una criatura incomprendida sin remedio alguno… normalmente no soy así, soy una creyente total de que bajo todas las personas existe una bondad pura por muy inapropiado que seas en tu vida común, sin embargo Tom era la excepción a esa regla… siempre grosero, vulgar, atrevido, precipitado y muchas otras falencias que prefiero no agregar por miedo a escribir un antiguo testamento.
La hora del cierre del club llegó, de forma que era la hora de volver a casa… cuando Zack se enteró que habíamos llegado caminando insistió en ir a dejarnos en la camioneta de la banda, sin embargo, resultó que Milán se la había llevado sin permiso ni aviso sabrá Dios hacia cuantas horas, al final insistieron en acompañarnos caminando.
Ellie lo había logrado, ahora caminaba tomada del brazo con Zack y con un dulce e inocente tono le hablaba de forma seseante, cuando llegamos a la puerta de nuestro departamento lanzó su bomba final.
― Quiero invitarte a un café ― Ella se aferró a su brazo con obviedad. ― ¿Aceptas?
― Está bien ― Respondió. ―Solo uno, ¿Eh?
Entonces subimos los 4 juntos las escaleras y cuando llegamos a nuestro piso Ellie y Zack partieron al departamento de la derecha, mientras Tom y yo nos quedamos mirándoles hasta que se cerró la puerta.
― Entonces…  ― Murmuró Tom, con una sonrisa de ansiedad.
― Entonces… buenas noches, Tom… ― Le di la mano. ― Fue muy divertido, ahora es hora de dormir… dormir…
― P-p-pero… ¿Y mi café?
― Lo siento Tom ― Me disculpé. ― Pero mi cafetera está fuera de tu alcance, si quieres un expreso estoy seguro de que unas acompañantes te lo prepararán por $50, si mueves bien tus cartas incluso podrías conseguirlo espumoso.
Sin decir más abrí la puerta de mi departamento y se la cerré en la cara, no es como si estuviera molesta con él ni nada por el estilo, es solo que estaba segura que así como eran sus actitudes de mañosas también sería así cuando se le dice que no, por lo que en ese aspecto siempre he sido y seré muy firme.
No pasó mucho tiempo, recuerdo que fue solo el suficiente para que me quitara mi ropa y me pusiera mi pijama para que alguien golpeara mi puerta.
Pensando que era Tom, tratando de insistir, me asomé primero por la mira, en realidad mi visitante era otro. Abrí la puerta de inmediato.
― ¿Zack? ― Pregunté, con sorpresa. ― ¿Qué pasa?
― Eh… hola Ruth ― Soltó una risa nerviosa y se rascó la cabeza. ― Lamento la molestia… ¿No está Tom por aquí?
― En realidad lo envié a casa, ¿Qué hay de ti? ¿No se supone que estabas “tomándote un café” con Ellie? No me digas que ya te lo terminaste… porque si es así tengo que recomendarte que visites a un medico.
Soltó una sonora carcajada, luego me mostró lo que tenía en sus manos: un vaso desechable de Starbucks.
― Es café… ―Murmuré, extrañada. ― ¿Por qué traes café contigo?
― Bueno… Ellie está ebria, así que me sentiría mal si me aprovechara de ella de esa forma, la puse a dormir, me preparé un instantáneo y lo puse en el primer recipiente que me encontré, luego decidí que tenía que anunciarle a Tom de mi partida y… eme aquí.
― Eso es muy noble de tu parte…
― ¿Eso crees? Solo le iba a decir que me iba y después iba a dejarlo solo, no creo que sea noble en absoluto…
― Me refería a lo de no hacerle nada a Ellie, otro chico le estaría haciendo de todo en este momento… demonios, creo que hasta yo le haría una que otra diablura…
Nuevamente soltó una carcajada.
― Oye ―Agachó la mirada por un momento y después la levantó de nuevo, con las cejas levantadas. ― ¿Quieres hablar un rato? Te daré un poco de mi café si aceptas.
Bajo su brillante y segura mirada se resguardaba una sonrisa cálida.

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