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14 ene. 2012

Asociación de lectores y escritores (ALE) (19/??)


Capítulo 19: Cuando el pasado te estrella en el futuro

Se estacionó en el mismo lugar de siempre: justo detrás del auto de su madre, fuera de la reja protectora de su casa. Apagó el claudiusmovil y dio un suspiro.
No le gustaba quedar libre tan temprano en el día. Ahora solo le quedaba ponerse a leer o a hacer sus deberes… al final, las horas del día le terminarían sobrando y el aburrimiento sería inminente. Todo gracias a un invasor que se llevó a Alice de su lado.
Así era. La culpa era de ese. Aquel pelado que se atrevió a monopolizar a Alice en sus narices y que en su atropello le trajo miles de horas libres. Soltó un gruñido, de solo pensar que aún seguía siendo la primera semana de muchas en que esos dos estarían trabajando a solas en la biblioteca, se ponía de muy mal humor.
― Supongo que me pondré a dibujar o algo así… ― Murmuró Claudia, al bajar del auto.
― ¡KURI!
Se estremeció y compactó por puro reflejo al escuchar ese apodo… de esa voz.
Sin importar todo lo que ocurrió anteriormente, tenía que responder… si no lo hacía, ella sería la evasiva… ella sería la mala de la historia.
― ¡Hola, Yimiliyimiliyimi! ― Claudia soltó una sonrisa de oreja a oreja al momento en que se giraba con energía. ― ¡Vaya sorpresa verte por aquí! ¡¿Cómo estás?!
Era un chico rubio de ojos dormilones con gesto socarrón y distraído. Tenía el rostro cubierto de pecas, era flacucho y bastante alto… él no era tan alto antes, aunque por supuesto, había pasado un tiempo.
― ¡Muy bien, Kuri! ¿Tú qué tal? Ya que estás desaparecida del globo decidimos que sería buena idea reunirnos, así que…
― ¿Decidimos? ― Preguntó Claudia, sintiendo una punzada en el pecho y desviando la vista en dirección al auto de su visitante. ―  ¿También vino…
― No… ― Repuso, al ver que Claudia arrastraba su pregunta sin mencionar el nombre en cuestión. ― Solo he venido a avisarte que es un plan real, y que tienes que dedicarnos un rato de tu tiempo.
Claudia agachó la mirada, incapaz de sostener esa falsa sonrisa por más tiempo.
― Ya veo… ― Se acomodó el fleco, ocultando su mirar sombrío. ― Haré lo posible, por supuesto.
El chico, tras unos cuantos segundos de silencio, comenzó a reírse torpemente, haciendo un buen escándalo.
― ¿Qué pasa? ― Claudia le miró con confusión, alzando el rostro con incertidumbre. ¿Se estaba burlando de ella? ¿Se estaba metiendo con ella?
― Nada… solo había olvidado lo cohibida y tímida que eras. ― Le sonrió ampliamente, amigable. ― ¿Cómo te va en la preparatoria? He escuchado que has entrado al instituto central, debe ser duro, ¿no? Después de todo es una de las mejores escuelas de la ciudad.
Ella se quedó en blanco por varios segundos, pero finalmente respondió.
― Un poco, pero me esfuerzo al máximo… ¿cómo les va a ustedes?
― Sé que no hay comparaciones con lo tuyo… pero también es algo duro, ¿sabes? Hemos tenido problemas con historia, extraño esos días en que nos dabas asesorías cuando eran necesarias.
Claudia hizo fuerza en el estomago.
― Oye, Jim… ― Claudia le dedicó una última falsa sonrisa. ―  Ahora estoy algo ocupada, lo siento. Pero, lo de la reunión es un hecho entonces, ¿cierto? ¡Lo estaré esperando con ansias! Cuando decidan una fecha avísenme y listo, a mi me viene bien cualquier día.
El muchacho finalmente esbozó una sonrisa de satisfacción, ante la positiva de la chica; aparentaba estar aliviado por la respuesta positiva.
― ¡Bien, Kuri! Te lo haremos saber, un día de estos te mandamos un correo. ¡Animo con los estudios! Nos vemos luego.
― Claro.
Jim se dio la vuelta y caminó hasta su auto, que se encontraba estacionado en la casa de enfrente… notó que el chico logró recordar que esa casa siempre estuvo deshabitada.
Le observó partir en silencio, y cuando el auto se perdió de su vista levantó la mirada al cielo.
― Después de todo no tengo ánimos de quedarme en casa…

*****

― Lamento la tardanza chicos… ― Marco tomó asiento, sin prestar atención a los rostros de inconformidad de sus allegados. ― ¿Cómo están?
Andrea le lanzó un dardo envenenado con su mirada, él le respondió con una sonrisa de oreja a oreja.
― ¿Cómo has estado, campeona? ¿Qué hay de nuevo?
― Eres un… no importa… no importa… ― Andrea respiró profundamente y rescató su imagen. ― ¿Cuál es la situación actual?
 ― Bueno, estoy ayudándole a una chica de lo más hermosa a entrenarse para ser una gran escritora… y hoy estábamos trabajando en la lluvia de ideas, ¿y saben? Apareció la ratón vaquero con…
― Situación actual sobre los planes del círculo… ― Canturreó Andrea, interrumpiéndolo con mal humor.
― Ah, sobre eso también nos está yendo de lujo… pero igual voy a repetirlo todo porque yo sé que les gusta que hable como todo un genio, ¿listos?
― Solo dinos en que parte del plan vamos y volvamos cada quien a nuestros estudios. ― Juantástico se frotó sus sienes con mal humor. ― Me has retrasado mucho hoy.
― Silencio, Juantástico ― Ordenó Marco con gesto infantil. ― Ahora si, como les decía… ustedes ya lo saben, el propósito del círculo purpura hasta el momento ha sido el de apoyarnos mutuamente para explotar al máximo el rumbo de nuestras historias, algo así como un grupo de apoyo que lee sus obras y da sus opiniones al respecto de cada una para así lograr guiarlas en lo que sería una ruta más… no sé, vamos a llamarla “Concreta”.
Sus compañeros guardaron silencio, él sonrió.
― Al principio, comenzamos con la historia de Andrea, que fructuosamente logró entrar al top 5 de la ALE descendiendo una de las historias de Ten Zero. Luego, la historia de Follow recibió nuestra sagrada ayuda y hemos estado trabajando constantemente para también lograr infiltrarla dentro de los 5 más populares… es en este punto en que Juantástico y Hexa decidieron unirse a nosotros… desde entonces hemos estado finalmente funcionando como un círculo, ya que ahora los ayudados también pueden ayudar y los que ayudan se pueden convertir en ayudados sin descuidar su papel de asistencia. Hoy en día, mis amigos, finalmente podemos estar seguros de que nuestro grupo es lo suficientemente fuerte y elitista como para poder continuar a la siguiente fase.
― ¿Pero no dijiste que para la siguiente fase era necesario apoderarse del top 5? ― Andrea arqueó una ceja. ― La semana pasada vi el top y aún seguía conservando 4 de sus lugares, ¿no esperarás que el top tenga un gran cambio en la siguiente encuesta, o sí?
― Por supuesto que lo espero, no… lo sé. Esta semana Ten Zero va a sufrir una recaída importante, ya lo verás… se verá obligado a reconocernos y es entonces que…
― Lamento informarte que no todo te ha salido como deseabas.
Todo el círculo purpura se volvió hacia un costado, donde un hombre de aspecto juvenil, con cabellos rubios relamidos hacia atrás y con gafas de armazón grueso les observaba con una sonrisa de oreja a oreja. Marco frunció el seño.
― ¿Qué pretende el gran AsmaX metiéndose en las conversaciones que no le competen?
― Así que tú eres Kopazo… no puedo creer que seas tan joven y ya me hayan llegado tantos rumores y chismes sobre ti. Eres de los que les gusta moverse haciendo mucho ruido y que todos les vean, ¿no? Un necesitado de atención.
― Eso no es de tu incumbencia ― Marco se levantó de su asiento y comenzó a acercarse lentamente a él. ― De cualquier forma, tú eres un escritor de otra revista, y no solo eso, ya estás muy viejo.
Asmax rió un par de segundos, de forma siniestra.
― ¿Viejo? Yo no lo siento así, pero eso ya es historia de otro día. Me parece algo altanero de tu parte que pretendas que me quede callado cuando soy uno de los cabecillas del gremio de escritores… ¿qué pretende exactamente su grupito de estudio?
― Lo sabrás en poco menos de una semana.
AsmaX y Marco quedaron frente a frente, se miraron en silencio por un par de segundos, desafiantes. Finalmente, AsmaX tomó uno de los libros que llevaba bajo el brazo y se lo lanzó a la mesa. De inmediato todos los miembros del círculo enfocaron su vista en la portada.
― Como te decía, las cosas no les salieron como esperabas. ― Bufó.
― Es el nuevo número de ALE ―Confirmó Andrea. ― ¿Pero cómo es posible? Se supone que no sale sino hasta dentro de un par de días…
― Simple… ― El hombre caminó en línea recta, abriéndose paso sobre Marco con uso de su fuerza. ― Soy AsmaX, y a diferencia de su lidercito, yo si tengo renombre e influencias.
― ¡Ladra mientras puedas, AsmaX! ― Marco, que anduvo tras el mayor apenas le rebasó, golpeó la mesa con mal humor a palma extendida. ― ¡Algún día voy a estar por sobre ti y entonces veremos quién se burla de quien!
El hombre sonrió de oreja a oreja en respuesta, esto solo frustró aún más al chico, que inmerso en la rabia mostraba los dientes con fiereza. Al notar cuanto logró afectarle, Asmax se sintió satisfecho y se dio la vuelta, alejándose a pasos lentos.
― Aún estás a un mundo de diferencia de mí ― Soltó con sinceridad, como palabras de despedida mientras se alejaba. ― Así que no gastes energías conmigo, nunca podrás ganarme.
Y al terminar de hablar, cruzó por la salida.
En la mesa del círculo purpura todos guardaron silencio con incertidumbre, nadie parecía querer hablar acerca de lo que había ocurrido recién, sobretodo Marco, que fúrico, respiraba agitado y parecía estar ardiendo en odio por dentro… era de esperarse, a nadie con un orgullo tan amplio le gusta ser detenido en seco por alguien ampliamente superior. Era humillante para él, y para todo el círculo en general.
Finalmente, fue Andrea quién rompió el silencio, volviendo a prestar atención al nuevo número de la ALE. Lo abrió en silencio cuando todos estaban sumidos en la tensión del momento, y por inercia fue hasta las últimas páginas.
― Esto es…
― ¿Qué pasa? ― Marco se acercó a ver lo que llamó su atención.
― Es el próximo ranking. ― Andrea le hizo espacio para que pudiera ver junto a ella.

1. – Memorias perdidas –
Ten Zero
2. – Segunda oportunidad – ZerG
3. – Cartas a la banca – Kopazo
4. – Un nuevo… ¿inicio? – Yah
5. – El príncipe oscuro – Ten Zero
6. – Escuela de dioses y mortales – Juantástico
7. – La leyenda del rey dragón – Ten Zero
8. – Bella agente secreto – Ten Zero
9. – Lagrimas del Dios de la muerte – Ten Zero
10. – Bailando por un chesco – Follow

― ¡¿Pero qué demonios?! ― Marco arrebató la revista de las manos de su colega y la pegó lo más cerca que pudo a sus ojos rabiosos. ― ¡¿QUIÉN DEMONIOS ES ZERG?! ¡Encima de que no logramos quitarle el primer puesto a ese bastardo!
― Después de todo es la historia más popular de Ten Zero ― Andrea se encogió de hombros. ― No creías que iba a ser tan fácil… ¿o sí? Relájate, si seguimos de esta forma tarde o temprano tendremos los primeros 5 puestos.
― No tenemos tanto tiempo, Andrea, ¡se vienen los awards el año entrante y la entrega de la medalla zafiro en dos años!
― ¿Y qué con eso? ¿No dijiste que los premios no te importan?
― No me importan, pero son base importante para lo que buscamos. ¿Cuánto renombre crees que tendré al postular mi idea si lo hago como un anónimo que no tiene una sola medalla en su ficha de escritor?
― No creo que en el gremio sean tan rígidos y elitistas como para pasar de alto de un novato con convicciones, talento y una buena propuesta.
― ¿Tú crees? Bueno, no les vamos a dar el tiempo para que te decepcionen… te diré lo que ternemos que hacer… debemos encontrar a ese tal ZerG y unirlo al círculo, a partir de ahora ese es su nuevo trabajo.
― Creí que habías dicho que ya estábamos completos… ― Andrea suspiró.
― No recuerdo haber dicho eso, ahora… ¡chicos, hagámoslo!
― No me siento cómodo con un chico menor que yo ordenándome que hacer ―Observó Juantástico, sirviendo azúcar a su café. ― Encima parece que está cegado en su obsesión… ¿qué si ese tal ZerG no se quiere unir a nosotros?
Hexa jaló se su brazo, el se volvió con interés; ella solo le miró.
― Ah, tal parece que Hexa confía en tus palabras, Kopazo… si ella cree en ti desgraciadamente yo también me veo obligado a hacerlo.
Marco le miró con mal humor, el hombre en respuesta le dedicó una mirada desafiante.
― De ahora en adelante si tienes algo que decir en mi contra guárdatelo para ti mismo, si no te gustan mis procedimientos ahí está la puerta.
― ¿Me estás amenazando?
― Míralo como quieras, creo que ya estás grandecito como para pensar por ti mismo como tomarte las cosas.
Andrea miró a ambos con pánico, justo cuando iba a abrir la boca Follow la detuvo, negando con la cabeza.
― Me gusta tu meta y el rumbo que has planeado para llevarlo a cabo ― Admitió Juantástico, con seriedad. ― Pero si te portas de esa forma déjame decirte que en cierto momento te vas a quedar solo, Marco… recuerda que de ídolo a infame solo hay un tropiezo de distancia.
― Limítate a hacer lo tuyo.
Marco se alejó del lugar, dejando a sus compañeros en un ambiente extraño; la primera en hablar fue Andrea, tratando de liberar la tensión.
― ¿Y cómo supone ese tonto que encontremos a ZerG?

*****
Harry Sean era un criminal detestable, desde la adolescencia se vio inmiscuido en el bajo mundo, dónde en base a malas amistades logro encontrar cabida como sicario en la extensa mafia del narcotráfico internacional.
Bajo las órdenes de su jefe y líder del cartel de los lobos, Troy Stamford, Harry mató a muchísimas personas sin piedad. Cada que aparecía un trabajo para liquidar a quién se había retrasado en sus pagos, o que había tratado de traicionarles, él se mostraba imbatible, no dudaba ni un segundo.
Un día, mientras supervisaba la carga de mercancía en un avión privado, él y sus compañeros fueron víctimas de un operativo del ejército. Él y todos sus compañeros, murieron en el fuego cruzado.
Justo después de sentir la agonizante sensación de desangrarse hasta la muerte, Harry despertó en una habitación que le era muy familiar: con figuras de acción sobre la ventana, y un poster de su actriz favorita pegada en la puerta… estaba en la que fuera su habitación cuando sus padres vivían, y él aún era joven.
En medio de su confusión, se encontró con un espejo, era muy joven… tenía el mismo aspecto que tenía cuando era niño; incluso vestía con su ropa de dormir favorita de aquellos tiempos… ¿era acaso un sueño? ¿Era ese su purgatorio?
Se pellizcó, y el dolor era real… ¿qué estaba pasando? ¿Estaba soñando? ¿De eso se trataba la muerte, repetir tu vida una y otra vez? Para verificar, revisó en su pecho.
Dónde anteriormente había un agujero sangrante que provocó la caída inminente de su cuerpo en combate, se encontraba ahora una cicatriz en forma de alas extendidas… era caliente al tacto.
Desconocía el por qué… pero por alguna razón, después de morir, Harry volvió en el tiempo hasta pocos días antes de que su vida se volviera un caos total y se viera embarcado en la delincuencia y la perdición, antes de que su padre cometiera suicidio después de asesinar a su madre por haberla sorprendido siendo infiel.
Después de pensarlo por horas enteras, Harry se decidió a no cuestionar el milagro que se le regaló, y se convence de que es una oportunidad que debe aprovechar.  Decidido a cambiar su destino y llevar su vida por un camino recto y pacífico, se decide a hacer el primer cambio: pedirle a su madre que deje de ver a su amante.
Sin embargo, algo ocurre en el momento en que está por hablar con su madre… en ese momento, el tiempo se congela y todo a su alrededor cobra un tono grisáceo. Un tremendo dolor inunda su pecho, y a la larga, es tanto el sufrimiento para su joven cuerpo que pierde el conocimiento.
Al despertar, hay una mujer hermosa de cabellos rubios viéndole con diversión. Ella comienza a explicarle que el que haya recibido una segunda oportunidad no significa que pueda sencillamente cambiar las cosas así como así; explica, que para cambiar el flujo de lo ocurrido es necesario sacrificar vida, esencia, cuerpo o alma de uno mismo, y que para evitar la muerte de sus padres se necesitaba mucho más de lo que él tenía para sacrificar.
Después de explicarle tan terribles malas noticias, la mujer desapareció, y él despertó nuevamente donde se quedó antes de desmayarse.
Harry tuvo que volver a vivir la trágica muerte de sus padres, y con ello, los momentos en que toda su felicidad e inocencia se fueron a la basura.
Se dio cuenta con el paso de las semanas en el orfanato, que con esa segunda oportunidad no podría sacar su vida de la perdición, pero que definitivamente podía elevarse dentro de su mundo retorcido; se decidió a usar su experiencia, mañas, malicia y conocimiento de los acontecimientos del futuro para apoderarse del cartel de los lobos, decidiéndose a matar a quién fuera su jefe y mentor.
Aún quedan muchos misterios; ¿por qué recibió una segunda oportunidad una persona de su naturaleza? ¿Quién le otorgó tal obsequio? ¿Qué sacrificios tendrá que llevar a cabo y qué cambios tendrá su nueva vida de la antigua?
Claudia parpadeó, regresando en sí. Se encontraba de nuevo en el centro comercial; sentada en una banca frente a una heladería.
― Es una gran historia… ― Suspiró, acomodándose el cabello con su mano derecha en un ademán rutinario. ― Cambiar las cosas… ¿eh?
Le parecía una idea descabellada, pero no inservible o innecesaria. Era en realidad todo lo contrario… si pudiera regresar al pasado para cambiar un evento que transformó drásticamente su vida, sin duda lo haría para cambiar la situación incómoda de su presente… tal vez, incluso podría ganar por una vez.
― Pero eso ya es ser una soñadora… eso no va conmigo… ― Su murmullo fue honestidad fría y certera en sus nervios. El pasado no puede cambiarse, y para ella no había otra alternativa que conformarse, aún si parecía imposible.
― ¿Qué cosa no va contigo? ― Preguntó Anthony, curioso.
― Pues ser una soñad… ¡AAAAAAAAAAAAAAAAHHHH! ― Claudia se estremeció al momento en que pegaba un tremendo salto de sorpresa. ― ¡¿D-desde cuando estás aquí?! ¡Eres un maldito acosador, enfermo, infeliz y pervertido!
― ¿Pero de qué estás hablando? ― Anthony se rascó la cabeza. ― Vine a dar una vuelta para pensar un poco, y como te vi pensé en saludarte. Cuando iba a decir hola dijiste eso, así que pregunté a modo de saludo, ¡no soy un pervertido ni un acosador!
― Síguelo diciendo hasta que te lo creas ― Claudia se tocó el pecho mientras hiperventilaba, aún algo asustada. ― De no ser porque eres un enfermo acosador te permitiría que sintieras mis latidos de corazón ahora mismo, ¡idiota!
― Lo siento, no era mi intención asustarte… ― Se disculpó, sincero y educado como siempre. ― Una vez dicho esto… ¿puedo saber qué te pasa?
Claudia negó con la cabeza de inmediato.
― No, no puedes saberlo.
― ¿No será que estás triste porque hoy es el tercer día desde que Marco y Alice se van solitos a “trabajar”?
― ¡NO LO DIGAS CON COMILLAS! ― Mostró sus dientes, molesta. ― ¡En verdad están trabajando!... y de hecho no es nada de es… ahora que lo mencionas, ¡¿solo han pasado 3 días? Me han parecido semanas enteras! ¿Sabes? Cuidar de esa chica absorbía todo mi tiempo y ahora estoy triste sin ella…
― Ya veo ― Anthony sonrió levemente. ― Con que eso era lo que te pasaba… bueno, sabes que para Alice siempre serás indispensable.
Claudia se sintió aliviada, Anthony había mordido el anzuelo, ya no haría más preguntas. Aún así, para asegurarse, tenía que hacer un cambio rápido de tema, y para su suerte, tenía el ideal aún en sus manos.
― Tienes razón, lo tendré en mente… ¡OYE! ¿Ya has leído la nueva historia de ALE? ¡ES GENIAL!
― ¿Historia nueva? ―Preguntó, de forma muy poco disimulada, sonrojándose al instante con notoria e inmensa alegría. ― ¿Qué historia nueva? ¿Cómo se llama?
― ¡Segunda oportunidad! Salió la semana pasada me parece, ¡es novedosa e interesante!
Anthony estaba muy feliz, saber que Claudia disfrutaba de su historia le hizo sentirse flotando entre nubes de dulce algodón de feria. Ya podía morir feliz.
― ¿Q-qué es lo que te ha gustado de ella? ― Comenzó a juntar sus dedos índices una y otra vez, expectante.
― Bueno… está muy bien escrita, es misteriosa, te pone a pensar, es triste y trágica… y creo que tiene mucha tela de donde cortar… el protagonista también es interesante, aunque algo débil.
― ¿Así lo crees? ― Anthony arqueó una ceja, era fácil para alguien fuerte como ella decir tal cosa, él, como embajador y defensor de la gente débil, sabía de buena mano que no era tarea sencilla ser fuerte en todo momento. ― No todos podemos ser tan fuertes, ¿no?
Claudia dudó.
― Me pregunto sobre eso… una vez un amigo me dijo que el único débil es aquel que admite serlo y se cruza de brazos… bueno no sé si lo dijo exactamente así… para serte sincera ya lo he olvidado pero algo cercano a eso era.
― Es una frase hermosa por la forma en que la has dicho… pero no estoy de acuerdo con ella, imagina a un chico como yo tratando de ser alguien como tú… sencillamente no va.
Claudia se estremeció al momento en que le miraba con sorpresa.
― ¿De qué rayos estás hablando?
― Ya sabes ― Musitó, nervioso y dubitativo, pero convencido de la veracidad de sus palabras. ― Tú eres alegre, atenta, inteligente y fuerte… todos te quieren… mientras que yo…  solo soy… bueno… yo.
― ¡Eso es una mentira, idiota! ― Claudia le soltó un zape en la nuca. ― ¡No digas cosas tan malas para ti! Eso te hace daño. Yo no creo que tú seas débil, así como tampoco me siento fuerte… de hecho… ahora mismo soy la persona más débil que he conocido… yo… yo…
Esto iba mal, sus ojos comenzaban a cristalizarse, y si esto continuaba así terminaría llorando a cantaros, Anthony comenzaría a hacer preguntas y tarde o temprano todos se enterarían de su secreto… tenía que aguantar… tenía que encontrar una manera de mantener su situación en donde había estado todo este tiempo: dentro de sí misma.
― Claudia… ― Anthony bajó la mirada, apretando sus puños. Parecía estar buscando fuerzas. ― ¿Sabes? T-tengo algo que confesarte…
― ¡ESPERA! ― Exclamó Claudia, al momento en que arrancaba en carrera, sin permitir que el chico observara su rostro. ― ¡debo ir al baño que ya no me aguanto por tanto refresco!
― ¿Eh? Ah… s-sí, está bien… ¡te espero!
Ya en el baño, luchó por calmarse, sin embargo no podía sacárselo de la cabeza… ¿por qué precisamente en ese momento? ¿Era necesario retomar el contacto cuando todo comenzaba a perder tenor? Ella aún no se sentía lista… ¡era más que obvio! ¿Cómo es que no lo comprendían? No solo eso… la vergüenza, el miedo a la humillación y la sensación de derrota le inundaban por montón, pidiendo a gritos salir por su garganta cual fiera hambrienta.
Eran sensaciones que ninguno de los dos podrían comprender… después de todo, ¿qué sabían ellos? Para esos dos ya todo estaba perfecto, solo tenían que sonreír de forma condescendiente durante toda la tarde para cumplir el compromiso social de reunirse con ella por lástima. ¿Por qué? Bueno, porque en algún momento fueron amigos y ha pasado un rato, y nunca se sabe cuando puedan necesitarla… ¿cierto? Los exámenes de acercaban, y tener disponible y accesible a una antigua amiga que estudia en una escuela de alto prestigio sería de utilidad… no eran más que unos hipócritas vacíos… ellos jamás entenderían lo difícil que era para ella, porque ninguno de ellos perdió… solo ella lo hizo.
 Estaba adentrándose demasiado… y una vez que comenzaba ya no podía parar.
Se lavó la cara, de cualquier forma no llevaba maquillaje; nunca lo usaba… eso también la puso a pensar y maldijo en silencio… bueno, no tan en silencio; de hecho la chica del lavadero de al lado se alejó asustada ante tal palabrota. En fin, se lavó la cara de nuevo y esperó un par de minutos para salir.
― Hola de nuevo ―Saludó Anthony, sonriente y claramente sin una idea de lo que pasaba a su alrededor. ― Escucha… en verdad quiero decirte esto… la verdad es que…
― ¡ANTHONY! ― Gritó Claudia, tras darse cuenta de que en su estado actual le sería imposible atender a las palabras de su torpe amigo. ― ¡DEBO IRME A CASA PORQUE DEJÉ LOS FRIJOLES HIRVIENDO! Nos vemos en la escuela mañana, ¿bien? ¡Gracias por charlar conmigo, fue divertido! Ah, y lee esa historia… ¡es genial!
Claudia escapó de Anthony con éxito, pero era conocedora de que había algo de lo que no podría escapar por más que corriera… aún así, como lo de los frijoles hirviendo era verdad, no se iba a detener hasta llegar al claudiusmovil… o al menos eso tenía planeado hasta que terminó chocando con alguien con tanto impulso que cayó al suelo como si se hubiera estrellado contra una muralla.

 ― Oh, cielos… lo siento. ― La voz de su co-accidentado dio música de fondo a su aturdido entorno. ― ¿Estás bien?
― ¡Claro que no estoy bien, imbécil! ― Claudia sobaba su espalda con desesperación, le dolía mucho. ― ¡¿Por qué no vas con más cuidado?!
― Ah, perdo… ¡un momento! ¿Por qué es mi culpa cuando fuiste tú quién corrió directo hacia mí?
― ¡Porque me duele y estoy enojada!
― Ah, vaya pensamiento más racional… ¿si algo te duele y enoja significa que puedes culpar a los demás de tus fallas? ¡Me encanta! Ahora mismo envío una propuesta al senado para aplicarlo en el gobierno. ¿Tienes algo más guardado? ¿Algo como: “si yo robo por necesidad entonces está justificado” o “me gusta lo que veo, por lo tanto es mío”?
― ¿Eh? ¡Te crees muy listo, ¿no?! ― Claudia se puso de pie y le encaró. ― ¡Déjame decirte que eres un gran hijo de…
― ¡Eres la chica del otro día! ― Le interrumpió, pasando por alto la lindura que estaba a punto de decirle.
― ¿Eh? Tú eres…

AsmaX sonrió, sorprendido ante aquel inesperado y curioso reencuentro.

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