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20 ene. 2012

Asociación de lectores y escritores (ALE) (20/??)


Capítulo 20: La acción apenas comienza

Bannie CAN (NOT) DO IT
Bannie es una agente en entrenamiento de apenas 23 años, es una chica prodigio en 30 tipos de artes marciales y domina a la perfección todos los procedimientos de protección y seguridad que se necesitan para ser una guardaespaldas confiable. Su personalidad tonifica con sus capacidades, pues es leal y amable; esto es suficiente para ganarse a su jefe, que se decide a lanzarla a su primera misión aún si es muy joven todavía.
Es simple, debe cuidar al hijo de 12 años de una pareja de senadores por las mañanas mientras ellos no se encuentran. Como el chiquillo es muy tranquilo no hay problema alguno, sin embargo no se puede decir lo mismo del vecino de al lado: un flojo bueno para nada de nombre “Norbert”, que desde su primer día comenzó a causarle problemas.
Resulta, que el niño al que tiene que cuidar (de nombre Bill) se lleva muy bien con Norbert, y le admira inmensamente por todas las idioteces que suele hacer (incluyendo pero no limitándose a los malabares con sierras eléctricas y al deporte que el mismo ha inventado, de nombre “Mapache-rabioso Ball”).
Norbert, conocedor de la admiración que el chico presenta hacia su persona, y también consciente de la timidez extrema del mismo, constantemente le invita a que se una a él. Aquí es donde comienzan los impresionantes duelos por la seguridad del niño entre Bannie y Norbert, que mientras buscan al chico por sus propios intereses, terminan encontrándose el uno al otro.
Alice sonrió con confianza mientras Yao leía, el rostro de seguridad en su rostro era bastante altanero e inusual en comparación a las otras ocasiones en que fue a presentar un trabajo con un editor; estaba completamente segura de que su trabajo era bueno. Soltó una leve risa con ironía.
― Estoy segura que no se esperaba que llegara con algo tan bueno ―Pensó, retorciendo en sus labios una sonrisa de emoción. ― Al principio estaba algo preocupada; el romance y la acción históricamente no se llevan muy bien. Cuando una mitad es buena, la otra tiende a bajar de calidad… eso es porque el género de acción suele ser malentendido.

― Mira, Alice ― Marco volvió a la mesa donde Alice le esperaba. Llevaba una pila de libros en sus manos y a su costado iba una jovencita con gafas. ―Me he encontrado a esta chica que me ha hecho la selección de libros mucho más fácil. Muchas cosas pasaron, y ahora es nuestra asistente personal, ha leído todos los libros del mundo y es tartamuda, ¿a que es genial? Se llama Ratón Vaquero, pero le gusta que le digan “la usurpadora”.
― E-e-eso no es cierto… ―La chica bajó la mirada, con tristeza.
― ¿Ves? ―Bufó Marco. ― Incluso ha tartamudeado negándolo.
― N-no e-eso no… yo no he l-leído todos los libros del mundo… t-tampoco me llamo Ratón Vaquero ni me gusta q-que me llamen la usurpadora…
― Dejemos esos detalles para después ― Dijo Marco, que colocó la pila de libros a un costado de Alice y la partió en dos mitades del mismo tamaño para formar dos columnas casi idénticas. ― Mira, según Deb me comentaba, para el género acción existen dos distintas modalidades, los de la columna izquierda pertenecen a la modalidad “popular” y los de la columna derecha pertenecen a la modalidad “constructiva”… lo que te recomiendo es…
Deb no permitió que Marco terminara su oración. En un arrebato de brusquedad, tomó las dos pilas de libros y las revolvió una con otra, de forma en que se volvió imposible distinguir a cual pertenecía cada libro. Marco y Alice la miraron con la boca abierta, ella miró al suelo, apenada y arrepentida; parecía que se iba a poner a llorar en cualquier momento.
Alice empezó a reírse, para sorpresa de los otros dos.
― ¡Esta chica me agrada! ― Se puso de pie y acarició el cabello de la pequeña. ― Creo que lo que trató de decir con lo que hizo, es que será mejor si yo descubro por mí misma las diferencias, ¿cierto?
Debité asintió, con su usual timidez e insegura personalidad.
― Ya veo… ― Alice volvió su mirada hacia la pila de libros que le aguardaba sobre la mesa. ― Entonces no se diga más, ¡a leer!

― Fue entonces que lo comprendí… ― Alice transformó su sonrisa hasta tal punto en que parecía una súper villana, mientras desarrollaba su monólogo mental de la victoria, con arrogante orgullo. ― Mientras leía, pude darme cuenta de las delgadas líneas que separan las dos acciones que ratón vaquero mencionaba… fue entonces que se me ocurrió…
Comenzó a reírse como una reina del mal. Yao detuvo su lectura y la miró con extrañeza y ligera molestia, pidiendo una explicación.
― ¡N-no me hagas caso! ―Exclamó la chica, poniéndose roja de la vergüenza al ser descubierta. ― ¡S-solo recuerdo momentos tontos de mis amigos! Como sea…  ¡sigue leyendo, sigue leyendo…!
 ― En fin… ― Continuó pensando la de las trenzas de la suerte, retornando a su mirada malvada y orgullosa. ― Los tipos de acción que Ratón Vaquero puntualizó son más o menos así:
Acción popular
*Los elementos más frecuentes de una historia de acción son persecuciones en automóvil, tiroteos, peleas, explosiones, robos y asaltos.
*Contienen lenguaje fuerte, escenas sangrientas y se caracterizan por mantener la tensión expectante
*Un cliché muy notorio es la inclusión un villano de una nacionalidad lejana, con actitud estereotípica y con un plan despiadado; además de un protagonista de la nación propia, de personalidad carismática y que representa la bondad y los valores que la sociedad en general tiene inculcados.
*El romance es simple y superficial, el chico bueno se queda con la chica.

Acción constructiva
*Los elementos frecuentes en esta historia son más trabajados, hacen referencia a objetos de alta tecnología y piezas de arte; en la mayoría de sus casos se busca conseguir un objeto o documento para un fin mucho más complicado que en el caso de su homónimo.
*El lenguaje es más profesional y los protagonistas, aunque pueden ganar tintes mayormente cómicos y descarados, denotan mayor conocimiento, cultura y clase que los de acción popular.
* Un cliché muy popular en este tipo de acción es que los villanos sean los protagonistas, ya sean ladrones de renombre, estafadores o manipuladores de masas, el que busquen hacer algo prohibido por las leyes usando sus habilidades fuera de lo común para lograr un objetivo bajo un fin medianamente noble agrada a los lectores, creando una interesante tolerancia en que el fin justifica los medios.
―… ¡TERMINÉ DE LEER! ― Alice estiró sus brazos con alivio. ― ¡No puedo creer que en verdad me leyera 14 libros en solo 3 días!
― Bueno… son tecno libros así que tampoco te tocó agotarte tanto… ― Marco bostezó, se había quedado dormido mientras Alice leía y recién despertó con el grito que había soltado. ― ¿Qué tal han estado? ¿Has aprendido algo?
― ¡No tienes idea! ― Alice se puso de pie y corrió al otro extremo de la mesa, dónde Debité leía entretenida; arrebató su libro con brusquedad y arrastró a la chica  a donde Marco seguía reposando. ― ¡Deb, he terminado!
― F-felicidades… ― La chica miraba en todas direcciones con confusión, pues hasta hace unos minutos se encontraba sumida en otro mundo. ― ¿Q-qué pasa?
Alice no respondió, con rudeza notoria tomó a Deb por los hombros y la sentó en una silla a la fuerza.
― Dime, Deb… ― La miró con seriedad, aunque su gesto también era interpretable como enojo, por esto Deb puso los ojos llorosos. ― “Acción” no es un género como tal… ¿verdad?
―… c-creo que n-no del todo… p-pues puede encajar e-en…
― ¡SUSPENSO! ― Interrumpió, al instante en que esbozó una sonrisa de orgullo.
―… s-sí… y también con…
― ¡AVENTURA!
Alice comenzó a bailar con emoción, ante la confusión expectante de sus dos (aún medio dormidos) espectadores, luego, sin dar explicación alguna, se sentó y comenzó a escribir en su mini computadora.
― ¿Eh? ― Marco se rascó la cabeza, completamente perdido. ― Alice… ¿qué estás haciend…
― ¡SILENCIO! ―Ordenó la chica. ― ¡Intento crear una nueva identidad para un género por aquí!

― Así es… ― Siguió Alice, sumida en sus pensamientos. ― El género acción no es otra cosa que la combinación de otros géneros ambientados en un terreno bélico, para los expertos tardó muchísimo en ser considerado un género real por lo mismo… sin embargo el gusto popular por las mismas los orilló a resignarse y a aceptarlo como tal… lo que yo hice… lo que yo inventé en ese momento… es sencillamente un gran trabajo.
Yao pasó a la última página, Alice comenzó a sentir una ansiedad atrapante.

― Las persecuciones no tienen porque tener armas… el villano no tiene por qué ser un extranjero terrorista o comunista ni un dueño de casino corrupto… el protagonista no tiene por qué tener ideales de libertades y el romance no tiene por qué ser demostrado, dicho o expresado para existir…  ¡la acción puede ser encontrada incluso con un vecino mala influencia y una niñera con mal humor! ¡Hay persecuciones, peligros, comedia, finales felices y un romance invisible pero evidente! ¡ANDA, YAO! ¡Felicítame por lo bien que lo hice, hazlo! Me he superado a mi misma y he hecho algo fantástico… ¡DILO!
Yao terminó de leer, guardó sus lentes en el bolsillo de su camisa, y miró a su entrenada con extrañeza.
― ¿Sigues aquí? ¿No deberías estar ya trabajando en la siguiente entrega? Acuérdate que solo tienes una semana, no tienes tiempo de andar flojeando por ahí.
Alice se estremeció.
― ¿EH? ¡¿Es todo lo que me vas a decir?!
― Por supuesto, ¿qué más podría decirte?
Yao puso una cara de sorpresa, como si en verdad esperara una explicación; Alice no estaba preparada para esa pregunta.
― ¿Eh? ¿Ah? ¿Uh? Eh… yo… el género… identidad… eh… si… yo… no… eh… uh…
― No tenemos tiempo para canciones modernas Alice, habíamos quedado en que no te diría mi opinión sino hasta que terminaras tu entrenamiento. No voy a cambiar mi parecer, así que sáquese de aquí. ¡Largo!

*****

― Disculpa, ¿Eres ZerG?
― No, yo soy Armedheart.
― ¿De pura casualidad eres ZerG?
― No, yo aún no soy publicado mi buen amigo pero tengo el sueño de… ¡espera! ¿A dónde vas?
― ¿Eres ZerG?
― En realidad yo solo vendo migas de pan para las aves mi amigo, ¿quiere comprar unas pocas?
― Eh… ―Marco dudó, acabó por encogerse de hombros. ― Claro… un descanso no me vendría mal…
― Buenas tardes, ¿eres ZerG acaso?
― ¡Ya te dije que soy Armedheart, escritora de juegos de azar! ¡¿Quieres algo conmigo o no?!

― ¿Marco?… ― Andrea le miró con confusión desde una distancia prudente. ― ¿Estás preguntando a todos los que se pasan por la explanada de ALE si son ZerG?
― ¿Eh? ― Marco se sobresaltó. ― P-para nada…  ¿qué haces tú aquí?
― Estaba preocupada por ti y vine a verificar que no estuvieras haciendo algo estúpido… ¡y mira con que me encuentro! Un demente que anda preguntándole a la gente cosas raras.
― Solo les pregunto si son ZerG… ¡bien! Admito que a uno le pregunté si creía en Satanás por pura diversión, mira que uno se aburre haciendo lo mismo por 3 horas.
― De acuerdo, es suficiente… claramente estás obsesionado con encontrar a ZerG y eso te está alejando de tus objetivos. ¿Has escrito siquiera el capítulo que te toca escribir para la semana?
― Bueno… he alimentado a las aves hace un rato así que no pensé que…
― ¡SILENCIO! ― Andrea lo jaló de su playera y comenzó a arrastrarlo. ― Ahora mismo te llevaré a tu departamento, te voy a poner a dormir, y cuando despiertes quiero que te pongas a escribir; ¿no te das cuenta que si empiezas a bajar tu rendimiento ahora mismo solo porque un novato sorpresa te arrebató un mejor lugar en el top todo lo que hemos planeado hasta ahora se puede ir al suelo? ¡Pon los pies en la tierra de una vez! Si ZerG está interesado en unirse a nosotros ÉL mismo nos va a buscar y entonces podrás aceptarlo como parte de nuestro plan… ¡hasta entonces no quiero que te deprimas por un simple ranking!
Pero Marco no respondió. Se dejó reñir con sumisión, y con la mirada baja siguió a Andrea hasta la calle. No fue sino hasta que estaban dentro de un taxi que se decidió a replicar, con sinceridad y seriedad.
― Tienes razón… ― suspiró bajo, haciendo un puchero de decepción. ― No sé por qué me afectó tanto… es solo que… me molestó que un chico en un solo episodio lograra quedar en un lugar que a mí me tomaría varios meses conseguir…
― Lo sé… ― Andrea acarició su cabello como si fuera un niño pequeño, con su usual actitud maternal. ― Y empiezas a desviar tu ira con la negación. Por eso te portaste grosero con Juan, y por eso te volviste loco y empezaste a alimentar a las aves mientras preguntabas por ZerG… eres realmente un chiquillo.
― Cállate… lo primero que haré mañana en la mañana será bajarte el sueldo…
Andrea rió.
― Para eso tendrías que empezar a pagarme, y nunca esperé que lo hicieras… hablando de no esperar pago a cambio… ¿cómo te va con la ayuda a esa chica de la que hablas tan constantemente?
― Hoy se cumple el plazo para entregar la primera historia, estuvimos trabajando muy duro para que lograra entregarla a tiempo. Ahora mismo debería estar con su editor entregándole las observaciones y explicándole los procesos…
― Bueno, finalmente podrán descansar un poco, ¿cierto?
Marco negó con la cabeza.
― Para nada… mañana debemos comenzar con la segunda historia.
― ¡¿En serio?! Vaya que es una persona intensa… ¿no es así?
― Ella es la que ha hecho todo el trabajo difícil, y aún así yo estoy cansadísimo y ella pareciera que no ha hecho más que tomar siestas… es realmente una maquina. Jamás podría comparar su dedicación con la mía.
Andrea meditó un par de segundos, esa tal Alice comenzaba a parecer más y más interesante conforme pasaba el tiempo.

― Quizás deberías apresurarte a unirla al círculo… comienzo a pensar que si no nos apresuramos alguien podría ganártela.

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