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2 ene. 2012

Especial de Ellie y Ruth (3/3)


¡Sobre el especial de Ellie y su mejor amiga Ruth! (así es, Ruth… no Karla, Ruth… R U T H… nuevamente, no es broma) PARTE 3 “Valorización” (Ellie/Ruth)
Ellie


(2010, Los Ángeles)
Desperté a causa del ajetreo de mi vecina del piso de arriba, que tiene la mala costumbre de todos los domingos despertarse a las 6 de la mañana para hacer limpieza general, al ser muy delgada la estructura del edificio el ruido provocado era tremendo.
Me dolía la cabeza como el infierno, incluso pasadas ya varias horas de haber bebido el suelo seguía moviéndose a mi alrededor. Con pesadez me levanté de la cama.
No recordaba nada de lo ocurrido, pero conforme mis pensamientos se ordenaban poco a poco fueron regresando todas y cada una de mis vivencias de la noche anterior.
Fue una noche ciertamente épica, recordé la forma en que conocimos a Zack, como jugamos billar, como me emborraché en el proceso, como comencé a soltarme y como hasta bailé con él toda la noche, solo recordar mi forma coqueta y descarada de actuar hizo que me sonrojara hasta las orejas.
Recordé también que Zack y su amigo Tom nos hicieron el favor de acompañarnos a nuestros departamentos y que entonces yo pedí a Zack que subiera conmigo, y que apenas cerré la puerta me lancé a él como gacela indefensa…
Me tumbé en la cama de nuevo y me froté la cara con decepción.
― Eres una idiota… Ellie… eres una idiota…

Él me detuvo con delicadeza y paciencia, me dijo que había tomado mucho y que lo mejor era que durmiera un poco… preparó café instantáneo y después me arropó en la cama como si fuese una niña pequeña.
― Fue muy divertido, Ellie... ― Murmuró, acomodando bajo de mi cabeza una almohada. ― Pero ahora es hora de que descanses, tanto licor te va a cobrar factura mañana.

― Eres una verdadera idiota…
Me avergonzaba mi accionar, contradecía directamente todo lo que yo era como persona y encima me dejaba como una de las cosas que más odiaría ser… ¿Por qué había actuado así? Esa no era yo… por más que lo pensara no encontraba una explicación.
Sentía que había tirado a la basura una tremenda oportunidad de conocer a un chico muy atractivo, interesante y además amable, todo por un comportamiento infantil digno de una colegiala coqueta que no tiene idea (aún) de lo cruel que puede ser el mundo con las borrachas.
Quería aplicarme castigo mental por otro rato, pero no podía hacerlo en plenitud si no recordaba todo lo ocurrido de forma exacta, necesitaba escuchar el testimonio de alguien que lo hubiera visto en vivo, gran fortuna que ese alguien era mi mejor amiga.
Corrí fuera de mi departamento como alma que lleva el diablo, crucé cual velocista olímpica a través del corredor de extremo a extremo, abrí la puerta con arrebato y entré sin esperar a dar anuncio. La imagen que se mostró ante mis ojos me petrificó.
― ¡Ellie, yo…! ― Ruth se puso de pie y se cubrió con una cobija. ― No es lo que crees, ¡te lo juro!…


Ruth

― Oye ―Agachó la mirada por un momento y después la levantó de nuevo, con las cejas levantadas. ― ¿Quieres hablar un rato? Te daré un poco de mi café si aceptas.
Arqueé una ceja. Él sonrió tajantemente.
― No lo creo ― Me negué, deslizando mi cabeza. ― Lo siento, pero es algo tarde y…
― Prometo que no será mucho tiempo, ¡Anda! ¿Qué dices?  
Su tono de voz rasposo era inductor, su sonrisa… desbordante de confianza, tanto así que era contagiosa. Dudé por un par de segundos.
― No creo que sea una buena idea, Zack… mañana van a dar el rey león muy temprano en la televisión, tengo que cepillarme el cabello para que me crezca bonito y además mi departamento está hecho un desastre… sé que es difícil creerlo, pero me da vergüenza que la gente que apenas conozca vea lo desordenada que soy.
― ¡En ese caso podemos charlar en las escaleras! ― Recargó su brazo sobre el marco de la puerta, quedando así cerca de mí, por la diferencia de estaturas encorvó su cuello para mirarme a los ojos. ― prometo no tenerte entretenida tanto tiempo para que puedas ver tu película infantil y puedes sacar tu cepillo contigo… vamos, solo serán algunos minutos.
Esbocé una sonrisa nerviosa, él retorció la suya con satisfacción, como si supiera exactamente el rumbo que la conversación estaba llevando y le gustara el desenlace.
― Espera. ― Pedí, cerrando la puerta.
Tomé el cepillo de mi habitación, me puse mi bata y abrí nuevamente la puerta, él me esperaba exactamente donde mismo, con una sonrisa picara.
― ¿Tu mamá nunca te dijo que estas no son horas de buscar a una señorita?
― Bueno, mi mamá no está aquí ― Bufó. ― ¿Y la tuya?
― Tampoco ― Acepté. ― Pero aun así, se supone que se te deben de quedar las cosas que te enseñó.
Él comenzó a caminar por el corredor, le seguí con cautela.
― Sí, bueno… nunca ha sido mi estilo seguir instrucciones… ¿No es eso obvio tomando en cuenta que estoy en una banda?
Reí.
― Tienes razón, esa es la mayor prueba de que no eres precisamente una perita en dulce.
Se sentó en el primer escalón de las escaleras y me hizo señas de que me sentara a su lado, opté por mejor recargarme en el barandal para poder mirarlo de frente. Mis pies quedaron a pocos centímetros de su muslo derecho.
― Tampoco diría que no lo soy… digo, no soy un santo y con mis antecedentes nunca lo seré… pero te sorprenderían la gran cantidad de cosas buenas que he hecho.
― Bueno, si las presumes dejarían de ser cosas buenas y pasarían a ser trofeos,  las cosas buenas se hacen sin esperar admiración a cambio, de lo contrario dejarían de ser cosas buenas… ¿En serio escuchabas a tu madre siquiera?
― Creo que estaba ebrio cuando me dijo eso ― Soltó una carcajada. ― Pero en realidad no es eso de lo que quería hablarte…
― Ah, ¿Entonces tenemos un tema de conversación? Eso si es inesperado.
― Zack Mosh no hace nada en vano ― Presumió. ― En realidad... me gustaría saber si recuerdas algo.
Su rostro se dulcificó tras cada una de sus palabras.
― ¿Algo?...
― Si… ¿Recuerdas nuestro primer encuentro?
Me encogí de hombros, Zack parecía ser la clara victima de la nostalgia del borracho… solo que en una manifestación bastante precoz, tomando en cuenta que recién nos habíamos conocido hacia unas horas.
― Por supuesto que lo recuerdo. ― Le seguí la corriente, sonriente.
Suspiró, con alivio.
― Fue muy raro, ¿No? Hubo conexión de inmediato.
Puse mis ojos en blanco.
― Zack, yo no…
― Tus respuestas fueron astutas y afiladas… no recuerdo a otra persona que me haya respondido tan bien como tú.
― E- ¿En serio?
― Por supuesto… sentí que eras la persona que mejor podría comprenderme…
― Pero si solo fue un corto encuentro ― Interrumpí, mirando a la pared. ― No puedes decir arrebatos adelantados de esa forma…
― Aún si fue un corto evento, lo sentí de esa forma… ¿No te sentiste de la misma forma?
Agaché la mirada arqueándola a un costado, para que no pudiera ver mi rostro coloreándose.
― N-no lo sé…
Esto estaba mal, si la conversación seguía en ese rumbo no era posible saber que podría pasar… pensé en Ellie, por ella no podría dejar que esto creciera. Pues aún si entre Ellie y Zack no pasó nada fue ella quien personalmente lo “apartó” para sí misma, así que independientemente de la química que sintiera entre él y yo debía mantenerme firme… por mi mejor amiga.
― Digo… aún si me golpeaste al final, creo que es un recuerdo muy lindo…
Hubo varios segundos de silencio, entonces arqueé la cabeza y le miré con extrañeza.
― ¿Eh? ¿Golpearte? ¿De qué hablas?
― ¿No me digas que no lo recuerdas? ¡Después de que charláramos comenzaste a golpearme y me dejaste llorando! Fuiste muy dura conmigo… aunque supongo que me lo merecía.
Como estaba descalza, Zack comenzó a juguetear con mis dedos de los pies mientras hablaba. Reí un poco por las cosquillas.
― ¿Te refieres a que Ellie fue quién se pegó a tu lado? ― Pregunté, con una sonrisa nerviosa al no poder interpretar sus palabras. ― Lo siento, pero ella es mi mejor amiga… no puedo permitir que un ligue se interponga entre nosotros… digo… admito que durante tu actuación comencé a imaginarme sobre qué cosas hablaríamos y sobre qué cosas podrían pasar, sentía que en el peor de los casos terminaría con un brazo roto en el zoológico de Nueva York encerrada en la jaula de los Leones y contigo y un simio luchando por ayudarme a salir entera… incluso en ese deplorable escenario la conexión quedaba intacta, pero… no puedo, no puedo y no lo haré.
Zack hizo un puchero por unos instantes y después retornó a una sonrisa comprensiva.
― Ya veo, no recuerdas…
― ¿Eh? ¿Qué cosa?
Suspiró.
― No es nada, pero creo que tienes razón… es muy raro que una chica ponga su amistad por sobre sí misma… debes quererla mucho.
― Demasiado ― Admití, mirando con nostalgia en dirección a su apartamento. ― Es una gran amiga… sin ella sé que las cosas serían muy solitarias por aquí.
Zack me miró por varios segundos con análisis profundo, el claro de sus ojos me sonrojó rápidamente.
― ¿T-tengo algo en la cara?
― No es eso… solo estaba pensando que en verdad has cambiado.
― ¿Eh? Ya estás diciendo cosas raras de nuevo.
― Lo siento... ― Se disculpó, poniéndose de pie. ― Lo que quiero decir es que solo por tener razones muy nobles de decirme que no estoy dispuesto a aceptarlas… ¿Puedo pedir un último deseo? Será algo pequeño e inocente.
― Si está a mi alcance y no es nada malo no veo porque no pueda ayudarte…
― ¿Un abrazo y un beso en la mejilla, quizás?
Sonreí, al momento en que abría mis brazos.
Era muy firme… también olía muy bien.
Me puse de puntitas y besé con dificultad su mejilla derecha, rasposa por su barba. Él soltó un ligero gemido.
― He cambiado de opinión ― Bufó. ― Vayamos a tu habitación a limpiarla para ensuciarla después.
Solté una carcajada.
― Adiós, Zack.

Se encogió de hombros y dio un leve suspiró; tuve una última visión de su rostro antes de darme la vuelta para caminar hacia mi departamento… sonreía con nostalgia.



Ellie

― ¡Ellie, yo…! ― Ruth se puso de pie y se cubrió con una cobija. ― No es lo que crees, ¡te lo juro!…
Solté una enorme carcajada, me reí tanto que me caí al suelo y comencé a girar sobre el mismo, Ruth me miró con ojos molestos mientras todo el proceso se llevaba a cabo.
― ¿Ya terminaste? ― Preguntó, con mal humor.
― ¡ERA UN TELETUBIE! ― Grité, rompiendo nuevamente en una insana carcajada. ― ¡UN TELETUBIE!
― ¡No lo grites o despertarás a las vecinas! ― Suplicó. ― ¡Es el único chisme que doña Concha no sabe de mí, déjalo así por favor!
― ¡UN TELETUBIE! ―Insistí, perdiendo el aliento. ― ¡RUTH TIENE UN TELETUBIE EN…
Se tiró al suelo conmigo y me cubrió la boca con la mano, en nuestro forcejeo la cobija con la que estaba cubierta fue deslizándose hasta quedar completamente desnuda.
― Ya no grites, por favor ― Me suplicó tratando de arrastrar con sus piernas a la cobija cobarde que había escapado.
Estaba agotada, tanto reírme y gritar me tenían hiperventilando. Fue entonces que noté lo hermosa que era Ruth, su piel era blanca y pura, firme y suave… la sensación de su cuerpo rozando con el mío aumentó mi agotamiento y aceleró aún más mi respiración y pulso sanguíneo… no lo pude resistir más, puse mi mano sobre su teletubie.
***********
Ruth/Ellie: ¡ALTOOOOOOOOOOO!
Zack: ¡POR DIOS! ¡¿Ahora qué?! ¡¿No ven que Ellie estaba a punto de pellizcar el tinkiwinkie?!
Ellie: ¡POR ESO MISMO LO PAUSAMOS!
Ruth: ¡ME NIEGO A TENER UN TELETUBIE COMO TATUAJE!
Ellie: ¡YO ME NIEGO A AGARRARLE… pues… pues ahí…
Ruth: Si, si… ¡Eso también! ¡No quiero que me agarre ahí!
Ellie: ¿Qué no habían quitado ya la versión erótica?
Zack: La cambié a escondidas… ¿No creen que se ve mejor así de esta forma?
Ruth: ¡PARA NADA!
Zack: Pero es que en la versión normal pasa algo demasiado random, por eso pensé que sería mejor agregarle un poco de picante mostrando la versión lésbica, ¿Están de acuerdo conmigo?
Ellie: Zack, tienes hasta 3 para poner la versión normal, por muy aleatorio que sea…
Zack: Pero…
Ruth: 1…
Zack: Pero… pero…
Ellie: 2….
Zack: Está bien, está bien…
***********
― ¡Ellie, yo…! ― Ruth se puso de pie y se cubrió con una cobija. ― No es lo que crees, ¡te lo juro!…
Solté una enorme carcajada, me reí tanto que me caí al suelo y comencé a girar sobre el mismo, Ruth me miró con ojos molestos mientras todo el proceso se llevaba a cabo.
― ¿Ya terminaste? ― Preguntó, con mal humor.
― Si, ya… lo siento, fue la sorpresa… ¿Puedo saber porque llevas un tatuaje de teletubie traje de pollo puesto?
― Bueno… hace unos meses me puse borracha y al despertar en un barrio chino ya lo tenía puse a buscar otro empleo para poder costear los gastos de la casa… ahora me pagarán 500 dólares a la semana por vestirme 4 horas diarias con esta cosa…
― Ya veo… ― Sonreí. ― Entonces te deseo mucha suerte, y si tienes problemas económicos yo puedo ayudarte, solo házmelo saber, ¿Bien?
― Sé que tengo tu apoyo Ellie, en serio lo sé.
Sonreímos.
― Oye, Ruth… ¿Sabes si hice algo malo ayer?
― Bueno… fuiste todo una zorra… pero me parece que tu entre tú y Zack no pasó nada extra si es lo que preguntas.
― Ya veo… es solo que me siento como si hubiera echado todo a perder… ¿Te has sentido así alguna vez?
― He estado cerca ―Repuso, con nostalgia. ― Pero al final todo tiene arreglo… solo hay que buscar bien dentro de lo que se tiene para saberlo.
― Hoy andas muy mística y cursi, ¿No? ―Pregunté, sentándome en su sillón. ― No me digas que hiciste algo con ese tal Tom…
― ¡Para nada! ― Negó rápidamente. ― Es solo que… hoy siento que es nuestro día de suerte… ¿No lo sientes tu también?
Cerré los ojos, pensé por un par de segundos y esbocé una sonrisa de oreja a oreja.
― Ahora que lo mencionas… si… así es.

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