Lo Último

7 ene. 2012

Rocko y Anna, la noche triste


Rocko miraba con recelo la pista de baile, era increíble… sencillamente increíble que pese a haber demostrado ser mejor que él en todos los aspectos hubiese sido derrotado… no había una explicación a ello. No había fallado en nada… había sido todo lo que Ellie necesitaba para ser feliz y más… ¿Qué había salido mal?
Suspiró, con mal humor y golpeó la mesa.
― ¿Por qué estás tan solo? ― La poseedora de la chillona voz se sentó en la silla de al lado. ― ¿No deberías estarte ligando a alguien por ahí?
Nadie en el mundo tenía tanta habilidad para hacer enojar a Rocko como esa chica, sus palabras siempre eran agudas y certeras… siempre daba en el blanco.
― ¿Solo has venido a burlarte de mí? ― Rocko no desvió su vista de la dulce presencia que ahora expresaba abiertamente sus sentimientos en la pista de baile, ante la mirada impresionada de toda la escuela. ― No estoy de humor, ¿Por qué no te vas a patear enanos o algo así?
― Ya veo, estás de marica por haber perdido a la chica…
― Supongo que si… ― Resopló. ― Soy un marica.
― Desde un principio debiste darte cuenta de que era un caso perdido ― Puso sus manos sobre su nuca para crear un respaldo. ― Todos lo sabíamos, incluso tu.
― No tienes ni puta idea de lo que estás hablando, así que mejor cállate que no estoy de humor para tolerar tus idioteces.
― ¿Eh? ― Preguntó, poniéndose de pie y fulminándole con la mirada. ― ¡¿Cómo no voy a tener idea, imbécil?! ¡LLEVO AL LADO DE ESE IDIOTA DESDE PRIMER GRADO Y HE SIDO SU JUGUETE Y PREMIO DE CONSOLACIÓN UN MILLÓN DE VECES!
Giró su cabeza, sorprendido y cruzó miradas con ella por primera vez en la noche… tenía los ojos rojos, sus lágrimas y rímel corrido revelaban lo que Rocko no se había imaginado: al igual que él, Anna también sufría en la situación actual, y mientras le decía a Rocko que debió haberse dado cuenta que nunca tuvo oportunidad, en realidad se lo estaba diciendo a sí misma.
― ¡Y QUE ME VENGAS A DECIRME QUE NO TENGO UNA PUTA IDEA SOLO ME HACE ENOJARME AUN MAS, TÚ ERES EL QUE NO TIENE IDEA DE NADA MALDITO CALVO HIJO DE PUTA! ― Cubrió su rostro con sus manos. ―  ¡LE DAS TRES BESOS A LA TIPA ESA Y CREES QUE LO SABES TODO, NO SABES UNA MIERDA!
Era verdad, en todo el tiempo que llevaban en la escuela, Anna había estado siempre al lado de Zack, siempre dispuesta a sacrificar todo por él, en repetidas ocasiones incluso había tomado la función de juguete, de premio de consolación, de plato de segunda mesa y hasta de objeto para dar celos… si lo pensaba bien Rocko, su situación era muy similar en ese aspecto.
Rocko se puso de pie y tomó a la chica por la mano, ella se liberó de la marca con un arrebato.
― ¡NO ME TOQUES!
― Vamos afuera ― Insistió, con temple. ― este lugar no es para nosotros… la miel de esos dos está llegando hasta aquí y eso no nos hace bien…
Anna soltó manotazos a diestra y siniestra, luchando contra la insistente marcación de Rocko, al final la fuerza de chico fue más que suficiente para aprisionarla y pegarla a su pecho, sin esperar respuesta la sacó del lugar.
Ya estando en el estacionamiento la soltó, ella le pegó un empujón con todas sus fuerzas, sorprendentemente le hizo retroceder casi medio metro. Él sonrió.
― ¿Sabes…? ― Comenzó, mientras veía como Anna tomaba asiento en la banqueta y se tomaba la cabeza con enojo. ― En realidad siempre lo supe… hubo una ocasión en que fuimos al cine y nos topamos con Zack y Elizabeth… te juro que el rostro que puso Ellie en ese momento me partió en dos… pero nunca dije nada, porque estaba convencido que los errores de Zack serían suficientes para que Ellie se alejara de él por siempre…
― Tu pronostico no estuvo ni cerca de acertar. ― Bufó Anna, en tono quebrado y sin moverse un centímetro.
― Eso es lo que me estresa… no logro entenderlo, ¿Qué tiene él que no tenga yo? Estoy seguro que le supero en todos los aspectos, soy tan apuesto como él, soy más sexy, soy mucho más romántico, dedicado, tierno… ¡No logro entender cómo es que me gano!
Hubo varios segundos de silencio.
― Aunque digas eso… Rocko… quizás tus palabras sean ciertas y seas mejor prospecto que él en todos los aspectos… pero tú nunca, NUNCA vas a ser Zack Mosh… y eso, quieras o no, para ella es lo único que cuenta… es lo mismo conmigo… nunca sería capaz de ser la princesa delicada y hermosa que él desea… aún si me tiñera el cabello de rubio y me cambiara el nombre…
Rocko rechinó los dientes y dio una vuelta con fastidio, nuevamente empezaba a molestarse.
― Se arrepentirá… ― Tomó asiento junto a Anna. ― En unos meses… no, en unos días se dará cuenta de que a quien debió elegir fue a mí.
― ¿Eso te hace sentir mejor? ― Rió, volviendo a mostrar su rostro. ― Si es así continua… yo prefiero ser más realista y sacar los problemas de raíz…
― Eso es porque al lado de Ellie tu quedas en ridículo, pero yo que estoy convencido de ser superior a Zack puedo darme el lujo de mostrarme resentido al respecto.
― Resentido justificado o no justificado sigue siendo resentido, al final sigues siendo una niñata llorona… una niñata con bulto entre las piernas.
― Siempre he querido preguntarte, Anna… ― Rocko se acomodó para estar frente a ella. ― ¿Por qué es que eres tan mal hablada? Llevo escuchándote maldecir desde hace dos años y he llegado a la conclusión de que no tienes la boca que una chica de cualquier edad, deidad o grupo social debería tener.
Anna soltó una carcajada tremenda, en su frenesí dio un golpe en el hombro a su acompañante.
― Eso no te lo voy a decir… al menos no esta noche.
― Esta noche… ¿Eh? ― De forma coqueta y propositiva la cubrió con sus brazos. ― ¿Y qué hay de las otras…
― Rocko, aleja tu mano de ahí o te juro por el señor Feeney que te la voy a arrancar dedo por dedo.
― Está bien, está bien… ― Se disculpó. ― Solo que pensé que como los dos estábamos solos pues podríamos… tu sabes… darnos calor.
― ¿Yo dándote calor a ti? ¡Por favor! Vete a que te lo dé Manuela.
― ¡BAH! De todas formas ni quería, estás bien plana. ― Desvió su mirada al suelo.
― ¡Y tú bien CALVO y JODIDO! ― Hizo lo propio.
Ambos guardaron silencio en un aura de resentimiento… curiosamente ninguno de los dos lo sentía el uno con el otro, sino todo lo contrario… inclusive en medio de las palabras hirientes se denotaba agradecimiento en ambos bandos. Anna de pronto sonrió, con malicia.
― Se rumora que defendiste a un gay el otro día y que hasta bailaste in the navy.
Rocko se puso rojo y la fulminó con la mirada, como se mira a quien se desea asesinar.
― Tenía que hacerlo… el idiota de Zack se puso de imbécil a decir “Yo no voy a mover un dedo… ¿Qué hay de ti?”  Y es que a mí me agrada Robert… aun si se la come doblada… y bailando fue la única forma en que se me ocurrió expresarme sin tener que levantar las manos.
― Creo que fue muy agradable de tu parte… ¿Sabes que dijo Zack al respecto cuando estábamos en su casa?
― No me interesa en realidad. ― Se cruzó de brazos, con desinterés.
― Dijo que a sus ojos ya eras una oveja.
Comenzaba a helar, la noche aun era joven y era claro que ninguno de los dos deseaba volver. Fue Rocko quien se puso de pie primero.
― ¿Quieres que te lleve a casa? Porque yo me largo ya, así que decide.
― Está bien… ― Suspiró la otra. ― No es como si adentro nos extrañen.
Para ambos fue una noche amarga, que dejó fuertes heridas y liberó varios fantasmas a su suerte… ninguno de ellos dos se imaginaba que en realidad aquella noche no trató de relucir su resentimiento al viento ni de una inminente derrota en absoluto… no… ellos no tenían idea que en realidad era todo lo contrario.

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