Lo Último

10 mar. 2012

Mi verdad y mi silencio


Nunca pude dar respuesta, hoy lo haré:

Ya que se han bajado las espadas y las guardias finalmente han perecido tras la posición de firmes…

 Ya que las lecciones aprendidas, reducidas y mermadas han marcado cual tatuajes en las taciturnas hendiduras de las pieles de un caído que no es otro que el incomprendido fantasma de nuestra relación… 

Ya que en la vida uno no aprende quien merece y quien vence en esta vana y fría batalla…

Ya que todo ha terminado… solo me queda preguntar:



¿Qué sabes tú de mí?


En lo que a mí respecta: nada.
Dirás que miento, que has compartido miles de conversaciones a mi lado y que con el paso del tiempo te has hecho a la idea de lo que sostengo. Créeme, yo también lo creía así; pero aquel día en que me dijiste todas esas ofensas, ensimismadas en tú resentido adiós, comprendí que no fuimos formalmente presentados nunca… tú, querida amiga… no conoces siquiera mi nombre.
Así es, soy un desconocido para ti. Mis intenciones nunca fueron las que remarcas, mi cariño nunca fue tan venenoso y mis sinceros acercamientos nunca fueron mudos. Tú, mi amiga, me confundes con alguien más que no haya entregado todo de sí para hacerte sentir calor en las noches frías de Córdoba. Me arriesgo a aseverar que me has confundido con uno de tantos fantasmas que has presentado junto con todas esas vivencias a las que has alejado por miedo a la batalla frontal contra la realidad.
Has equivocado el remitente; no es a mí a quién insultas, no es a mí a quien debiste haber enviado debajo de esta cortina de negación en la que tengo el gusto de compartir con tantas personas que forman parte de tu pasado y presente, y que al igual que yo se consumen poco a poco en el sobre pensamiento pesimista, sufren con la dura estocada del olvido que descompone todo a tú alrededor con el incesante e hiriente paso del tiempo. A quién buscas para hacer daño, vive dentro de ti, no dentro de mí.
Es muy fácil arrancar hojas a un árbol y decir que nunca estuvieron ahí. Nadie puede negarlo si se ocultan de la forma correcta; puedes llegar a convencerte a ti mismo de ello, estar tan seguro de que ese árbol siempre estuvo vacío a tal punto en que esa se vuelva tú realidad y todos los que aseguren haber visto una hoja en el árbol se transforman en tus enemigos, y mentirosos.
No obstante, no debes malinterpretar mis letras. No voy a contradecirte, pues ya no poseo fuerza siquiera para eso. En realidad, debo admitir que me has hecho más daño del que me hubiera gustado recibir cuando supe que todo terminaría. Sin embargo, igual debo expresarme irónico y burlón ante la situación, es mi marca personal, ¿Lo olvidas? El maquillaje puede ser usado en tantas formas que a veces uno olvida lo que se supone que haría con él en primer lugar, una de las tantas lecciones que aprendimos en conjunto filosofando acerca de mi naturaleza dos caras.
En cierto momento, has de darte cuenta que no puedes tapar un sol con el dedo, asimilar de una vez por todas que cuando hay más de una persona suele haber más de una verdad; ¿Por qué no hacer memoria? ¿Por qué no abrir los ojos y ver… abrir los oídos y escuchar? El entorno no tiene porque volverse un enemigo si se oculta el orgullo y se escucha a la realidad. Al menos desde mi punto de vista, eso es lo correcto.
No hace daño el que lastima, yo más bien diría “lástima el que hace daño”; por ello busqué siempre ser pulcro y cariñoso para ti, me encargué de extrañarte incluso cuando me diste la espalda y partiste sin mí. Aún así estoy convencido de que no te importará saber lo herido que quedé cuando arremetiste a mi cuello porque te busqué y te pedí que regresaras.
¿Ironía? ¿Cinismo? Tal vez, pero es evidente que fue mi culpa por bajar la guardia y pensar que tus escudos se bajarían y abrirías tú mente al pasado. Error por mí parte, recibí lo que merecía: odio.
Ahora que todo ha terminado… ahora que sé que nunca me conociste y nunca lo harás, ¿Qué debo de hacer con todo el dolor que me causaste por mera intención de lastimarme? Me niego a corresponderlo; eso te lo puedo asegurar: nunca responderé a un golpe tuyo por más duro que este sea. Aún si vuelves algún día y destruyes lo poco que dejaste, NUNCA voy a dedicarte siquiera un gesto de molestia o un reproche como esos que tú tanto aseguras que te di… jamás voy a dañar la pulcra imagen de quién fue una de las personas más importantes en mi vida; como dijo una amiga “los recuerdos ahí quedarán”, y créeme; el tuyo, siempre estará ahí, en lo notable y en lo infame.
Hubiese deseado que pensaras igual que yo; pero estabas muy ocupada pensando en mi inmundicia que olvidaste las formalidades y te dedicaste únicamente a remarcarle tú desprecio a alguien que con los brazos abiertos declaraba quererte… y que al ver tú postura no tuvo de otra más que bajar los brazos y humillarse dentro de la depresión.
¡Debiste ver mi rostro de imbécil cuando leí tú carta! Fui grosero con mi hermana y me aislé en la tristeza, no sé si es eso lo que esperabas que ocurriera; pero es evidente que daño me causaste… dime, ¿Valió la pena? ¿Sientes que has hecho lo correcto? En realidad no deseo saberlo, solo quiero que pienses en ello y que esto te ayude en un futuro cercano. ¿Qué es lo que te hace sentir saber que has deseado lo peor a una persona que aún puede decir que te adora con todo el corazón y que incluso ahora sería capaz de recibirte con los brazos abiertos?
Ya eres una persona grande como para darte consejos o decirte como hacer las cosas así que no indagaré más en el asunto; solo te pido que pienses en ello. Es algo que podría bien salvarte en una situación parecida.
Finalmente, debo decirte que trataré de tomar lo rescatable a las numerosas críticas que me hiciste, sé que como persona soy un asco; pero siempre estuve orgulloso de la labor que hacía con quienes considero mis amigos… es evidente que algo no anda bien por ahí, trataré de encontrar el error y buscaré hacerlo mejor a partir de ahora.
Me siento mucho mejor después de hablarte; me sentiré mucho mejor sabiendo que nunca sabrás que lo hice… no tiene caso, en cierto punto del sendero los caminos se dividen y cada uno debe de ir a donde le guíe su necesidad… yo te dejaré partir en dirección opuesta, observaré como tú espalda se aleja y una vez te pierdas en el vasto horizonte iluminado por el astro rey yo también seguiré mi camino. Siempre deseando, que en el tuyo encuentres lo mejor. Merecido lo tienes.
Adiós.

1 comentario:

  1. expresar el dolor es lo mas dificil, sobre todo cuando quisieramos ser siempre felices, pero ello no es alcanzable....me gustó el estilo, disfruté el dolor y saboreé el futuro.

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