Lo Último

3 abr. 2012

Amo a Zack! (Creo) (8/??)


Capítulo 8: sobre la segunda parte de mi conversación con Rocko.
Zack Mosh


La siguiente conversación es la segunda parte de aquella charla que tuvieron Zack y Rocko en el capítulo 28 del volumen 1, cuando Rocko se rinde ante las capacidades de las ovejas asesinas y accede, entre otras cosas, a golpear a quien fuera su mejor amigo y protector: Karofsky.


¿Qué quieres? Preguntó, impaciente, esto me hizo soltar una sonrisa maniática y malévola.
Quiero que cuando te recuperes de ese brazo y puedas pelear de nuevo lleves a Karofsky al parque que está unas calles al lado de la secundaria Rosewood y frente a todos nosotros le pongas una paliza tan grande que lo dejes hecho mierda.
Rocko torció su gesto al instante con repugnancia, como haciendo saber en un gesto todo el desagrado que tenía a mi persona. A esas alturas ya no me importaba en realidad agradarle o no, a fin de cuentas…  lo que pasara a continuación con él dependería únicamente de su respuesta en ese momento.
― ¿Y bien? ― Insistí, con impaciencia. ― ¿Qué harás, Rocko?
 Sonrió, desvió su mirada y sacando la lengua esbozó un gesto pícaro. Fue inevitable para mí sonreír también, satisfecho.
― Lo haré, Mosh… lo haré… has ganado… ya puedes dejar de lado esa puta actitud de villano, me tiene cansado.
Apenas dio Rocko su respuesta, Junior, que había guardado silencio desde que Rocko había llegado, formó con sus manos un megáfono y haciendo una voz robótica exclamó a los 4 vientos:
― ¡RESPUESTA CORRECTA, RESPUESTA CORRECTA!
Rocko se estremeció un poco, pero se encogió de hombros finalmente, ya resignándose a que tratando con nosotros nada sería tranquilo.
― Bien, ¿puedo irme ya?
― Espera, Rocko ― Le detuve, mientras empezaba a acercarme a él con pasos tranquilos. ― Dime… ¿Tú padre o algún tío alguna vez te ha contado la historia que comparten los Chuck con los Mosh?
Rocko se tensó, esbozó un gesto molesto y mostró sus caninos en un puchero hostil. Respondió positivamente aún sin decir una sola palabra, por lo que continué al instante.
― Mi padre y mi tío tenían un severo conflicto con tú familia desde que llegaron a la ciudad, pues a diferencia de todos los chicos de la ciudad, ellos se negaban a aceptaros como los jefes de la zona. Les desafiaron y trataron de ganarse la admiración de todos por igual.
― Conozco la historia ― Aprovechó a decir, apretando sus puños con impaciencia. ― Ve directo a tú punto.
No le haría caso, ese no era mi estilo… cuando comienzo a contar una historia, no me detengo.
― El conflicto creció tanto entre ellos, que ambos bandos no podían evitar toda ocasión en que uno del otro lado estuviera con la guardia baja… los Chuck, en compañía de su grupo de amigos de la escuela del otro lado de la ciudad, la preparatoria de Riverdale, en una ocasión acorralaron al líder Fred Mosh, y de no ser porque la policía andaba cerca seguramente hubieran barrido el piso con él… ¿Sabes que fue en lo que desencadenó ese atentado, Rocko?
― Detente, Mosh… ― Los ojos de Rocko comenzaban a perderse tras sus parpados, parecía que no podría mantenerse controlado por mucho tiempo más.
― Fred reunió a su gente ese día y acordaron acabar con la familia Chuck definitivamente… y ya que los Chuck eran dueños de una mueblería ubicada en el centro, no es de extrañar que fuera esa la base a derribar.
― ¡Lo digo en serio Mosh, cállate de una vez! ― Bramó, lanzándome su mirada más agresiva, respondí con el esbozo de una sonrisa burlona.
― Fred y James Mosh, en compañía de toda su gente, emboscaron entonces la entrega de inventario a la mueblería, se las arreglaron para robar un camión y esconderlo en las montañas para que la policía se mantuviera ocupada buscándolo. En ese momento en que la guardia de la ciudad estaba baja, irrumpieron en la mueblería Chuck y se llevaron prácticamente todo… cuando la policía fue a buscar evidencias sobre el nuevo robo, se descubrió que los Chuck estaban utilizando ese negocio de la mueblería como un simple distractor de su verdadero negocio: ¿puedes decirme que negocio era ese, Rocko?
Él ya no respondió, ahora parecía que solo esperara a que me acercara lo suficiente a él como para poder atraparme con su brazo bueno y así poder hacerme trizas. No detuve mi caminar ni por un instante.
― El lavado, Rocko, el lavado… la familia Chuck tenía un fructífero tratado de lavado con un grupo de delincuencia organizada de aquellos años que se concentraba en la venta clandestina de petróleo a países extranjeros… los Chuck recibían bondadosas cantidades de dinero al año solo siendo la caseta de cambio de dichos pillos… 20 años de cárcel a los hermanos Chuck padres por delincuencia organizada y daños a la nación, así como 5 años a una de sus esposas por complicidad… ah, pero ahí no terminó la cosa, ¿Cierto? Qué torpe soy, estoy olvidando una de las partes más importantes de la historia…
Me detuve frente a Rocko, donde acerqué mi rostro al suyo, como tentándole para que me hiciera daño, él se mantuvo inmóvil; apenas respiraba.
―… Por alguna razón, Johan Chuck, el mayor de los Chuck hijos, despertó una mañana con las llaves del camión robado en su habitación… tristemente fue esa misma mañana cuando la policía decidió investigar en su residencia…
No faltaba mucho… lo sabía… solo necesitaba hablar un poco más…
―… Johan Chuck, con 20 años, fue arrestado con 10 años de condena al tener la evidencia en su contra. La policía llegó a la conclusión de que eso no era un trabajo de una persona, así que incriminaron también a su hermano Ronald, de 18, acusado de complicidad por 5 años… pero ese no fue el fin de las cosas, ¿Cierto? No… no es como si habiendo resuelto el misterio del ladrón del camión el caso quedara cerrado…
Necesitaba ver su colmillo, su garra… su fiereza… solo de esa forma podríamos llegar a entendernos, siendo los dos tan radicales.
― “¿Por qué demonios robaríamos un camión que se suponía nos distribuiría el inventario?” seguramente es lo que decían tus tíos en ese momento, “¿Por qué robaríamos nuestra propia mueblería? ¡Es absurdo”… la respuesta es una simple palabra de 6 letras: fraude.
Di la espalda a Rocko para asentir ante Junior, que hizo lo propio con la seriedad que el asunto merecía.
― La policía llegó a la conclusión a la que todos llegarían: “la familia Chuck planeó robar el camión con el inventario y después toda la mercancía de su tienda para recibir una jugosa reposición del seguro, además de tener una considerable cantidad de mercancía robada para vender por debajo del agua durante un par de años”. Aumentaron 10 años de condena a cada miembro de la familia detenido, dando por hecho que todos estaban implicados en esa impresionante red de sucesos.
No hubo respuesta alguna, a nuestro alrededor todo era tan tranquilo que el seseante movimiento del viento silbaba en mis oídos con una tranquilidad relajante. Muy al fondo, me parecía escuchar como todos los otros alumnos se encontraban en clase… ¿Qué estaría haciendo Ellie en ese momento? ¿Qué pensaría ella si estuviera escuchándome en ese mismo momento? Muy probablemente pensaría que soy un monstruo al hacer que Rocko reviviera algo que evidentemente le provocaba incomodidad… solo por ella era que yo…
Sacudí mi cabeza, tenía que concentrarme… ya habría tiempo para arreglar ese otro asunto.
―… Estamos hablando de 30 años a tú abuelo y tío abuelo… 15 años a tú abuela… 20 para tu tío Johan Chuck y 15 para tú otro tío, Ronald Chuck… con el que por cierto, compartes nombre… en total son 110 años en prisión para la familia Chuck… 110 años solo por intentar golpear a Fred Mosh en una biblioteca… dime, ¿lo valió? Bueno, creo que incluso mi tío no se esperaba que las cosas terminaran de esta forma… por lo que me contó su plan era solo robar muebles y venderlos en otro lado, pero eso de los negocios sucios de tú familia era un factor con el que no se contó y… bueno, las cosas pasaron… me pregunto qué opinarán tus tíos acerca de lo que pasó… ¿Estarán arrepentidos de haber tratado de enfrentarse a los Mosh? ¿Odiarán a mi familia por toda la vida? Dime, Rocko… tú seguro los ves bastante seguido, y por lo que veo te han contado la historia… ¿Qué opinan ellos respecto a ese momento?
No hubo respuesta alguna… el silencio a estas alturas comenzaba a volverse preocupante. Me di la vuelta para verificar el estado actual de Rocko.
Se había acercado en silencio, ahora estaba a escasos centímetros de mí, con los ojos rojos y una mirada furibunda… noté como su respiración se aceleraba en un solo instante, ya incapaz de sostener toda la ira retenida que había guardado hasta el final de mi relato.
Finalmente había llegado al punto cumbre.
Me tomó con su mano buena por el rostro y hundió todo lo que pudo sus dedos para después hacer uso de todas sus fuerzas en un empujón que me estrelló cual costal en el suelo. Me retorcí un par de segundos, hasta que una patada en el estomago me dejó incapaz de siquiera emitir quejidos.
― ¿¡CÓMO TE ATREVES A PREGUNTAR ESAS ESTÚPIDECES GRANDÍSIMO HIJO DE PERRA!?
Nuevamente arremetió a mi parte media, esta vez con un pisotón que restregó en círculos durante un par de segundos, hasta que me liberé con un giro. Posteriormente, me arrastré por el césped, tratando de alejarme de él.
― ¡MIS ABUELOS Y MI TÍO RONALD MURIERON EN PRISIÓN, PEDAZO DE MIERDA! ¡¿CÓMO CARAJO SE TE OCURRE REIRTE DE ELLO Y VENIR A ECHARME UN PUTO DISCURSO COMO SI FUERA TU FAMILIA TRAMPOSA Y CRIMINAL LA BUENA DE LA HISTORIA?!
Corrió en mi dirección, me dio la vuelta con un empujón y me tomó por el cuello de la playera. Cual muñeca de trapo me puso de pie.
― ¡LE ARRUINARON LA VIDA A TODA UNA FAMILIA, NO SOLO CON LOS QUE TENÍAN PROBLEMAS! ¡MI PADRE SIEMPRE LLORABA CUANDO IBAMOS A VISITAR LAS TUMBAS!
Me soltó con un empujón, al momento en que sus ojos finalmente cedían ante la presión… su enrojecimiento ya no era solo por ira, Rocko lloraba.
Cerró su puño y lanzó un fuerte puñetazo directo a mi rostro. La velocidad era lenta y su dirección cantada, pero lo recibí igual.
― ¡ÉL NO PARABA DE DECIR QUE EL FANTASMA DE SUS ERRORES HABÍAN ELIMINADO A TODA LA FAMILIA CHUCK! ¡AÚN CUANDO FUERON TUS PUTOS FAMILIARES CRIMINALES DE MIERDA LOS RESPONSABLES DE TODO LO QUE PASÓ, ÉL SIEMPRE SE DECLARÓ CULPABLE POR HABERSE METIDO CON USTEDES! ¡DECÍA QUE ERA UN CASTIGO POR NO QUERER AL PROJIMO!
Volvió a golpear.
― ¡ÉL FUE EL ÚNICO QUE QUEDÓ LIBRE, Y TUVO QUE SOPORTAR QUE TODAS LAS PERSONAS LO SEÑALARAN COMO EL MIEMBRO DE LA FAMILIA DE CRIMINALES! ¡TUVO QUE RESISTIR COMO FRED MOSH PRESUMÍA DE LO OCURRIDO Y TODOS LE APLAUDÍAN!
Sus golpes reducían en fuerza a casa intento, pero el sentimiento era mayor.
― ¡“NO TE METAS CON UN MOSH PORQUE SALDRÁS QUEMADO” DECÍAN TODOS LOS QUE SABÍAN LO QUE HABÍA PASADO EN REALIDAD, LES FESTEJABAN EN VEZ DE BUSCAR HACER JUSTICIA!
Me tomó por el cabello y estrelló su frente contra la mía, afortunadamente el contacto no fue certero y no salí del todo maltrecho.
― ¡MI FAMILIA COMETIÓ ERRORES Y PAGÓ POR ELLOS, PERO TAMBIÉN SUFRIÓ POR COSAS QUE NO LE CORRESPONDÍAN! ¡EN CAMBIO LA TUYA SE QUEDÓ CON TODA LA GLORIA Y APLAUSOS MIENTRAS SU CRIMEN QUEDABA IMPUNE ANTE LOS OJOS DEL MUNDO!
Cayó de rodillas, incapaz de seguir caminando. Al no poder seguir atacándome, golpeó su yeso contra el césped con impotencia.
Hiperventilaba y aún así su respiración se veía estorbada por los sincronizados sollozos que arremetían contra su garganta y estomago. Estuvo así por varios segundos, incapaz de esbozar palabra alguna y tosiendo por momentos. Requirió de casi un minuto para ser capaz de seguir hablando.
― No deberían poder dormir por la noche… pero incluso te han contado esa historia a ti… algo que debieron haber guardado como castigo a su conciencia… ha sido contado a ti como historia trofeo y anécdota para cagarse de risa…
Traté de recuperar el norte para finalmente dar por cerrado el asunto, pero estaba bastante aturdido, así que al intentar caminar me tambaleé un poco y caí al suelo.
―… cuando vi que estudiábamos en la misma escuela, no te odié por ser un Mosh… pese a todas nuestras diferencias, pensaba que eras distinto a tú padre y tú tío incluso después de enterarme de lo de la marihuana… pero ahora que vienes y te burlas de mí con algo tan delicado… me doy cuenta de que eres tan monstruoso como ellos… Zack Mosh… eres un pedazo de escoria… como todos los de tú familia… hijos de puta sin corazón.
Finalmente  logré recuperar mi equilibrio a medias. Lo aproveché echando un par de pasos largos para llegar a donde Rocko se encontraba. Me desparramé a su lado, ahora con la certeza (más bien esperanza) de que mi castigo físico ya había terminado.
― No voy a negar que mi familia, como la llamas, se excedió… no tenía idea que tú tío hubiera…
― Fue asesinado ― Interrumpió, en un tono de voz débil y cansado; la fiereza había sucumbido ante la marea de sensaciones negativas y ahora Rocko se encontraba sin capacidad de defenderse. ― A puño limpio en una riña cuando solo le faltaban 5 años de condena… yo nací unos años después de eso… y mi padre me puso su nombre en su honor.
Esbocé un gesto de comprensión a su sentir. Definitivamente usar esa táctica fue un error. No esperaba, ni deseaba, causarle tanto daño.
Me pregunté entonces, si mi tío Fred sentiría lo mismo que yo en ese momento en que arruinó la vida de una familia entera. ¿Sentiría culpa? ¿Hubiera deseado regresar en el pasado?
― ¿Sabes? ― Murmuré, suspirando con resignación. ― Lo que pasó… no solo dañó a tú familia…
Él no respondió, las repercusiones que no implicaban su propia sangre no eran de su interés.
―… no se suponía que las llaves del camión aparecieran en la habitación de Johan Chuck… tampoco que la policía inspeccionara su hogar ese día… la verdad es que, cuando la policía descubrió los negocios sucios que tenían los Chuck por aquellos tiempos y fueron arrestados por lo mismo, mi padre James, junto con más de la mitad del grupo, decidieron devolver lo robado y entregarse a la policía esperando así reducir su sentencia… mi tío Fred lo vio venir y para evitar ser traicionado, plantó la evidencia en casa de tú tío e informó a la policía que había visto a Johan conduciendo el camión en las montañas aledañas a la ciudad… mi padre tuvo una fuerte discusión con Fred, diciéndole que las cosas habían llegado a un punto en que era necesario dejar de jugar… pero él pensaba de otra forma… mi tío Fred pensaba que mejor no podía ir la situación… estaba loco de emoción… trastornado y metido en una especie de burbuja de fantasía en que su grandeza era solo equivalente a lo que era capaz de hacer si se lo proponía… ese día, ellos no pelearon solo a palabras… cuando la pelea a puño limpió terminó, dejaron de hablarse… incluso ahora siguen sin hablarse el uno al otro… ¿te imaginas a dos hermanos viviendo bajo el mismo techo odiándose con todo su ser? No te estoy hablando de esa clase de enojo de hermanos que es común, no… hablo de verdadero odio, verdadero desprecio mutuo… Fred decidió mudarse un par de meses después, consiguió un trabajo y comenzó a ser independiente… después de eso… bueno, todos lo sabemos… los hermanos Mosh quedaron en el olvido.
― Mi familia se pudrió en prisión y la tuya se dejó de hablar, gran cosa ― Rechazó, con un manotazo en desprecio. ― No hay comparación, Mosh.
― Tienes razón ― Bufé. ― No hay comparación… pero no es eso lo que buscaba en primer lugar…
― ¿Entonces qué buscabas?
― Remarcar el error en común que tuvieron nuestros antepasados.
Rocko suspiró, con pesadez. Su forma ácida de comportarse estaba de vuelta, ciertamente se recuperaba muy rápido.
― ¿Qué error, Mosh? ¿Incapacidad de resolver diferencias con golpes? Ah, no, espera ese lo cometió tú familia… ¿Robar un camión? Ah no, ese también lo cometió tú familia… estoy algo perdido Mosh… ¿Qué error en común?
― Nada de eso, Rocko… el error que nuestras familias cometieron en común, fue no mantener a sus enemigos peligrosos cerca.
Los ojos de Rocko se abrieron como platos, giró su cadera y se puso de pie. Caminó, alejándose del lugar.
― Ni lo pienses, la respuesta es no, Mosh. Me largo.
― ¡Separados hemos estado peleando y haciéndonos daño, Rocko! ― Me puse de pie por igual, pero no caminé tras de él. ― ¡Pero imagínate de lo que seríamos capaces de lograr si uniéramos fuerzas! 
― ¡De ninguna manera, solo voy a darte lo que me pediste para que me dejes en paz! Una vez haga mierda a Karofsky, tú y yo perderemos contacto para siempre!
― ¡Bien, pero cuando lo hagas vas a estar solo Rocko! No tendrás ni un solo amigo, y en el equipo de football todos van a hacerte la vida imposible apenas Karofsky les cuente lo que has hecho.
Rocko se detuvo y giró nuevamente hacia Zack, le miró con tremenda valía.
― ¡Podré vivir con ello!
― ¡Ahora eres la burla de toda la escuela, Rocko! ¿O has olvidado el ataque del burro? ¡Aún si lo que buscas es ser un estudiante tranquilo, las burlas y los abusos te buscarán a partir de ahora! Yo no te molestaré más, cumpliré con mi palabra… pero no hará falta… pues ya todos pensarán que eres débil.
― ¡No lo soy, simplemente me defenderé! ― Rocko mostró la musculatura en su brazo disponible, buscando hacerme recordar su buen estado físico.
― Contra uno, si… contra dos, también… ¿pero contra 5? ¿6?... dudo mucho que puedas con todos, aún si eres muy fuerte Rocko…
― Yo… yo me las arreglaré, Mosh… no insistas.
En el justo momento en que comenzaba a darse la vuelta para irse, esta vez en definitiva, jugué mi última carta:
― ¿Qué hay de las chicas, Rocko? ¿También te las arreglarás sin ellas?
Se quedó petrificado. El pez estaba enganchado al anzuelo.
― Bueno… estoy seguro de que ellas estarán dispuestas a salir conmigo aún si…
― No lo sé, Rocko… si no estás a la moda, seguramente serán pocas las que estén dispuestas a dirigirte la palabra… y en medio de las humillaciones diarias que sufrirás no muchas se atreverán a fijarse en tú evidente atractivo.
Guardó silencio, como no encontrando una respuesta válida contra mi implacable argumento.
―… Si juegas en nuestro favor… tendrás todas las que quieras… y nadie se atreverá a meterse contigo… serías un icono de la escuela, Rocko. Cómo tanto lo deseabas a principios de año… nadie, ni siquiera los de último año estarían a nuestra comparación. Seremos deidades, verdaderas deidades.
― No, aún si dices eso como una garantía… prefiero estar muerto que considerarme tú amigo.
― ¡Esa es la mejor parte! ― Exclamé, con una risotada. ― ¡No tienes que ser mi amigo, solo decir que lo eres! Son muchos beneficios por pocas responsabilidades.
―… ¿Por qué?
Esa era una respuesta que no podía responder… si le dijera que habíamos escuchado de su madre que su padre había muerto y la vida para ellos comenzaba a ponerse difícil, muy probablemente terminaría insultándome y rechazando toda oferta (incluyendo también la paliza a Karofsky y el pago del dinero robado). Tendría que ser astuto y jugar con las tangentes.
―Demostraste ser suficientemente letal como para hacernos daño… supongo que es una virtud que no podemos dejar pasar.
Guardó silencio por varios segundos, no obstante, encorvaba cada vez más su espalda, indeciso. Aunque bueno, he de admitir que la respuesta que daría para mí era evidente desde que nuestra conversación había comenzado.
― ¿Qué quieres de mí, Mosh? ― Preguntó finalmente, con un suspiro pesado.
 ― Me alegra que preguntes ― Sonreí, corriendo hacia donde se encontraba y tomándolo por la espalda como si fuera mi amigo de toda la vida para después llevarlo junto a Junior, que había estado esperando paciente a que nuestra charla terminara a apenas unos metros de distancia. ― Quiero de ti varias cosas… si escuchas con atención a mi mano derecha Junior, notarás que es una oferta muy llamativa…
― Te escucho ― Murmuró Rocko con tono seco al rubio, que por alguna razón formaba con su cuerpo una cruz cual mesías en sus últimas horas de vida.
― Oh, maestro ― Alabé, arrodillándome para seguirle la corriente a Junior. ― He traído a la oveja descarriada a su manto juzgador para que haga de él su voluntad.
Junior puso sus ojos en blanco y después de unos segundos de un muy sobreactuado proceso de convulsión, enfocó sus ojos esmeralda en mi ofrenda: un bully con el brazo roto y los ojos aún hinchados por el llanto. Junior paseó su mirada de arriba abajo sobre Rocko, como si fuese la primera vez que lo veía.
― Así que vuelto has, joven oveja perdida ― observó, hablando igual al maestro Yoda de la guerra de las galaxias. ― ¿Cómo en tú aventura te fue? ¿Listo estás para volver al rebaño?
Rocko deformó su gesto y ladeó su cabeza, con confusión.
― Eh… sí, claro… Zack dijo que me dirás lo que tendía que hacer en caso de aceptar aliarme con ustedes… ¿Por qué no bajas los brazos y lo hablamos normalmente?
― ¡SILENCIO DEBES GUARDAR OVEJA PERDIDA! ― Gritó el rubio, tan fuerte que hasta a mí me asustó. ― Luego dejar de guardar silencio y contestarme tienes qué… ¿Silencio ya has guardado?
― S-supongo…
― Bien… ¿Cómo en tú aventura te fue? ¿Listo estás para volver al rebaño?
Rocko presionó sus sienes con su mano libre y buscó en mi rostro un poco de piedad, como diciéndome “ayúdame por favor a brincarme esta parte”. Yo negué con un movimiento de la cabeza, y con un ademán de mano de incité a que respondiera a Junior.
― Si, Junior… estoy listo para volver al rebaño.
― Escuchar eso a mi corazón alegra… en ese caso las encomiendas te diré y después a aceptar unión sagrada con nosotros te ofreceré…
― Está bien… está bien…  ― Rocko manoteó.
Junior respiró en silencio por repetidas ocasiones, luego comenzó a bailar a lo mc hammer por unos instantes y acto seguido volvió a formar la cruz con su cuerpo. Una vez hubo completado su ritual, volvió a hablar.
― Para ser el matón de las ovejas muchas tareas debes tener… la seguridad de los miembros a ti te concierne, siempre amenazante lucir debes, siempre leal debes de parecer, nunca ausente en las encomiendas de las ovejas debes estar y sobretodo: por todos nosotros debes de pelear… si haces todo esto bien, parte de las ovejas serás, hijo mío… y de esta forma la salvación a ti llegará… la iluminación recibirás y muchas mujeres tendrás… del grupo más popular y querido, miembro serás. 
― Esté… Junior… ― Rocko se rascó la cabeza, incómodo. ― ¿Te das cuenta de que Jesucristo y el maestro Yoda no son para nada la misma persona, no? Porque acabo de ver el más insultante crossover en la historia de la religión y yo soy bastante católico así que…
― ¡Al maestro Yodacristo no se le falta al respeto de esa forma, humano pelón! ― Gritó Junior con ira, sin bajar los brazos un solo instante. ― ¡RESPONDE! ¿Aceptas tomar el cargo de sagrado matón de las ovejas asesinas S.A. de C.V. Para cuidarlas y respetarlas en la salud y en la enfermedad, en la pobreza y en la riqueza y hasta que la muerte o la graduación en plus al inevitable paso de la vida los separe?
― Acepto ― Se encogió de hombros. ― ¿De acuerdo? No porque me agraden… de hecho, los odio. Pero porque será necesario utilizarlos para tener 3 años de lujo… y que quede una cosa clara: ustedes, incluyendo también a Anna, Mike y Nahomi, nunca serán amigos para mí, NUNCA.
― Considera esa advertencia como algo mutuo ― Guiñé un ojo. ― Ahora, escucha… en la escuela, todos creen que tú y yo no nos podemos ver ni en pintura, así que antes de que puedas reportarte como una oveja tendrás que durar unos meses sin hablarnos y soportando la carga por ti solo… digamos, hasta que regresemos de las vacaciones de primavera y podamos fingir una especie de reconciliación. ¿Crees poder resistir en solitario hasta entonces?
― ¿Con quién crees que estás hablando, con un maricón? ― Rocko se carcajeó. ― ¡Tres meses no es nada! Me servirá para ponerme en forma, hacerme a la idea de que tendré que pasar tiempo con ustedes y para buscar amistades alternativas a las que no les importe que haya montado un burro vestido como animadora.
― Si no te hubiera visto con mis propios ojos montando ese burro con traje de animadora ― Junior se acercó al chico de la mohawk, burlón. ― Hubiera pensado que esa era la frase más homosexual de closet en la historia de las frases homosexuales de closet.
― De no ser porque tenemos un acuerdo… te haría trizas, Junior.
― Pues yo te haría una coleta de caballo bien chula de no ser porque no tienes cabello.
― No, no Junior has entendido mal ― Me interpuse. ― Él no dijo trenzas, dijo trizas.
― AAAAHHH… ¡Pues yo le haría unas fajitas en ese caso! ¡GOOOOOOOOOOYAHH!
Perdimos a Junior, que sin razón alguna se fue corriendo del lugar mientras saltaba a lo karate kid. Rocko y yo nos quedamos mirando cómo se alejaba, evidentemente las impresiones dibujadas en nuestros rostros eran completamente distintas, al punto de ser polares.
― ¿Sabes, Mosh? Ahora que hemos… concretado este acuerdo… creo que es importante que sepas algo.
― ¿Mmh? ¿Qué cosa? ― Me paré a su lado, era unos 5 centímetros más alto que yo. Me sentí derrotado aunque fuera algo tan irrelevante.
― Me gusta Ellie Clearwater.
Me estremecí.
― Ya veo.
― Y el que ahora vaya a estar en tú bando no significa que eso vaya a cambiar.
― No sé porque me lo mencionas… ¿En qué me incumbe lo que tengas tú con ella?
― Puedes hacerte idiota a ti mismo, Mosh… pero a los demás no. Es más que evidente, para prácticamente toda la escuela… quizás incluso para Ellie, que ella te gusta.
Mi corazón se aceleró y de pronto comenzaba a hacer mucho calor. Seguramente comenzaría a transpirar en cualquier momento. Traté de mantenerme casual e indiferente en la mayor medida posible.
― Eso no es verdad… me agrada mucho, lo admito… es muy divertida, agradable… es una muy buena amiga.
― Eso no te lo crees ni tú, pero supongo que yo lo haré también por mera conveniencia… me alegra escucharlo… ¿Sabes por qué?
― En realidad no me importa… ― Me torné mezquino a la situación, reacio en mi respuesta y perdiendo la actitud serena que había utilizado durante todo ese tiempo.
― Porque de esta forma, sé que tengo el camino libre y la conquistaré a mis anchas… ella va a ser mi chica pronto… muy pronto.
Sentí un ardor en el estomago, una sensación atrapante e injusta que además en mi cabeza resonaba cual alarma de alerta… escuchar las palabras de Rocko no me provocaba felicidad... era todo lo contrario.
Lo peor, es que por más que lo pensé en ese instante… no había nada que yo pudiera hacer para evitarlo.
― Aún si dije que no me interesaba lo que tuvieras tú con ella, nunca dije que no la valorara como amiga… ¿Esperas que permita que la utilices y apenas consigas otras chicas la dejes olvidada? Eso nunca.
― Nunca dije que fuera a hacer eso ― Rocko sonrió. ― Como mencioné, me gusta en verdad… si ella llega a corresponderme, me encargaré de tenerla a mi lado con todas mis fuerzas… para que nadie pueda quitármela.
La sensación se extendía enormidades… ¿Qué era este nuevo sentimiento tan parecido al odio y al temor? De pronto, sentía una impotencia tremenda por ver amenazado algo que creí nunca siquiera desear… ¿Era que estaba celoso acaso por las palabras de Rocko? ¿Significaba esto que me gustaba Ellie Clearwater? No, no podía ser eso… pero entonces, ¿Por qué en mi cabeza buscaba con desesperación y en vano una medida que me permitiera evitar el cometido de Rocko? Al final, no pude encontrar nada que calmara la sensación ni encontrar una solución para la causante de la misma.
― Rocko… vamos a conquistar esta escuela, viejo.
― Así será, Zack… así será.  

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