Lo Último

29 jul. 2012

Cuento 1: Nacimiento y huida


Las ruinas de Esmeria.

Esmeria tal vez pudo haber caído ante la fuerza de un puño imparable, pero las letras no pueden ser heridas, así como las historias no merecen ser olvidadas.

“Somos los escritores de la gran biblioteca, y esta es nuestra herencia… tal vez puedan matar nuestros cuerpos, pero nunca nuestro legado”


Cuento 1: Nacimiento y huida
Lucius Ganvanforten no nació en cuna real. Fue hijo de un granjero en el poblado fronterizo de Skirm, aledaño a las montañas Rebecca (que por aquellos tiempos eran conocidas como “el fin del bloque”, antes de que el mismo Lucius las rebautizara en honor a quien fuera su mejor amiga y más grande amor, pero esa es una historia que será relatada más adelante). Fue dado a luz por su madre Lissana el día 396 de la primavera de la estrella Luum, justo 7 días después de que el Príncipe Alisthor se viera obligado a suplir a su padre el Rey Terenas tras su lamentable muerte a manos de una enfermedad del corazón.
Fue nombrado Lucius en honor a su difunto abuelo, el oráculo de los gigantes aceptó su nombramiento y dio su bienvenida al mundo asegurándoles a sus progenitores que gozaría de una larga vida y fuerte cuerpo, pero que su mente, por otra parte sería influenciable. Los padres agradecieron con las ofrendas correspondientes por la predicción del oráculo, pero nunca dieron mayor importancia a sus palabras, pues era bien conocido que ya para aquellos entonces el vinculo que unía a los gigantes con sus sirvientes en la tierra se había debilitado casi en su totalidad y lo que se escuchaba ya eran apenas susurros vagos sin significado claro.
Creció en un hogar con 5 hermanos mayores, una abuela incansable, una madre cariñosa y un padre doblegado por la mala época en que le tocó tomar uso del campo, que antes perteneció a su padre (antes de que el gobierno tomara dominio de los territorios y ellos pasaran a ser simples empleados en uso de tierras).
Su padre le crió como a sus otros hermanos: con la esperanza de que juntos se encargaran de las tierras y así el gobierno no cediera a manos de otros algo tan preciado para la poca historia familiar de una simple familia campesina. No obstante, Lucius (en esos tiempos utilizando el apellido de su padre, Downer) nunca se mostró seriamente interesado en servir y vivir para dar vida a la tierra, así que a la edad de 10 años, su padre acordó que le permitiría ser el pupilo del herrero del pueblo: Hanz Gore. Para que este le instruyera en el arte de la forja básica junto a su hijo Clent, de la misma edad que Lucius.
Quién hoy día es conocido como el Rey muerto, fue en  realidad un niño común y corriente durante sus primeras estrellas, todos los días ayudaba en sus responsabilidades y luego se iba a jugar a la orilla del río con su amiga Rebecca, hija de una pareja de panaderos, y ocasionalmente invitaban también al ya mencionado hijo del herrero Clent.
Cuentan las leyendas, que en uno de sus viajes al río, Lucius encontró en las profundidades una gema azul en forma de mariposa, contorneada con un fino hilo dorado apenas visible. Según se narra, era una gema tan hermosa que la sola sensación de tener algo tan hermoso en sus manos fue suficiente para despertar en él algo enteramente nuevo en su inocente mente: la avaricia, el deseo de poseer.
Cabe destacar, que hay quién menciona que esta joya no era un simple alijo perdido de algún comerciante que trataba de refrescarse en el río por un largo viaje, existen ciertas historias populares entre las personas que no tienen miedo de alzar la voz, que aseguran que esta joya era en realidad uno de los muchos colguijes con los que vistieron los antiguos a Dignidad, la diosa dragona, y que fue gracias a que dicho accesorio callera en manos de Lucius que él más adelante dominaría tantos poderes como logró dominar… incluso, hay quién dice que él aun guarda la mariposa, justo a un costado de su corazón, bien cubierta tras la poderosa armadura que él mismo forjó con los huesos de Valentía, otro dios dragón.
No se sabe con exactitud si fue el mismo día en que Lucius encontró dicha gema o si fue tiempo después, lo que es un hecho, es que el joven hijo de granjero tenía apenas 10 años cuando la sorpresiva y frontal invasión de la alianza de los lobos a Esmeria comenzó precisamente en su natal Skirm, mientras él y sus amigos jugaban en el río, apenas a unos kilómetros del pueblo.
Los pequeños reinos de la alianza de los lobos tenían un lema que distinguía su invasión: Shar esmerian thang maljhar, que significa en lenguaje del este “Todo esmeriano es escoria”. Y no por nada es bien conocido que lo más poderoso de aquella histórica invasión al reino de Esmeria era su mentalidad… los soldados, matarían sin piedad a todos y cada uno de los esmerianos que se cruzaran en su camino, por haberles robado lo que les pertenecía por derecho divino y terrenal.
Apenas Lucius y sus amigos se percataron de que algo anormal estaba ocurriendo en su pueblo, tuvieron la astucia de correr a esconderse dentro de las montañas. Lastimosamente, uno de los soldados de la alianza de los lobos se percató de su presencia a distancia y ordenó a que les dieran caza. A su orden, fueron dos soldados rasos.
Los chicos no eran ningunos expertos exploradores ni mucho menos unos férreos bandidos que podían ocultarse cual sombras con facilidad, así que no pasó mucho tiempo para que los soldados les encontraran ocultos en una pequeña cueva en los primeros kilómetros de las montañas. El más grande de los soldados, cuyo cabello ya pintaba algunas canas, no dudó ni un instante en apuñalar a Clent en más de 30 ocasiones, dándole una sufrida muerte al hijo del herrero.
El soldado más joven, de nombre Sven, era probablemente el único hombre en todo el ejército de los lobos que no compartía creencias con sus líderes idealistas. La única razón por la que se había enlistado era para quitar la penuria de hacerlo a su anciano padre, un histórico guerrero del pequeño reino de Heykea. Al ver como su compañero apuñalaba con crueldad a un niño, sus fibras morales dominaron su mente y sin pensárselo dos veces le atravesó el cuello con su espada. Dio unas monedas a Lucius y Rebecca y les dijo que se abrieran paso a través de las montañas para llegar a uno de los pueblos neutrales del norte si en verdad querían sobrevivir. Les explicó que sus familiares, amigos y vecinos ya estarían muertos para cuando el sol cayera y que el mismo destino les aguardaba si se les ocurría mirar hacia atrás por solo un instante.
Sven no esperó a que los niños asimilaran todo lo que estaba ocurriendo, lanzó a su compañero por un acantilado y manchó su espada con la sangre de Clent. Se fue sin mirarlos siquiera, solo les dijo en su propio idioma “cuídense y vivan”, mientras se alejaba para reunirse con los demás soldados, que en ese mismo instante llevaban a cabo la purga total de la ciudad fronteriza de Skirm.
Dicen las leyendas, que el Rey Lucius solamente ha llorado en 3 ocasiones, y esta fue la primera de ellas: mientras huía de su propio hogar, con los pulmones infestados del olor a humo y muerte, con el conocimiento de que todo ser amado y conocido que haya tenido estaba muerto… con la seguridad de que nada estaba seguro para ellos, y que a partir de ahora tendría que valérselas por él mismo.
En estas condiciones, el pequeño Lucius Downer huyó de Skirm y se adentró en las montañas por primera vez en su vida… al salir de ellas, sería en unas condiciones completamente distintas… pero eso ya es otra historia.

1 comentario:

  1. oye! me gustó! =D

    tiene... varias cosas de otras historias a las cuales le hago referencia, quien sabe si tu usaste eso como inspiracion, pero me parece totalmente bien.

    ha sido facil de leer, me sorprendiste usando un idioma creado, tambien me gusto que tiene muchas cosillas de donde picar luego. como tu dijiste, historias bebes.

    dioses dragones... dragones *.* hay alguna criatura mas excelsa ke esa??


    espero pronto leer otro!

    ResponderEliminar

Bienvenido al mejor blog del universo!

Puedes seguirme en las redes sociales o suscribirte al feed.

¡Suscríbete a mí blog!

Recibe en tu correo las actualizaciones de mis relatos y cuentos. Sólo ingresa tu correo para suscribirte.