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2 ago. 2012

Breakfast at Tiffany´s


Breakfast at Tifanny´s



Mi rostro se quedó en un blanco completo, neutro. ¿Cómo venía tan de pronto a decirme semejante sarta de revelaciones para mí tan sacadas de la nada? Todas y cada una de sus palabras no eran más que el lago de nuestra ciudad tras una helada: una peligrosa, frágil y atípica plataforma.
― ¿D-disculpa? ― Pregunté, temeroso. Relamiendo mis labios resecos. ― ¿Nada en común, dices? ¿Separarnos?… ¿De dónde ha salido esto? Creí que estábamos haciéndolo bien.
― Creíste mal ― Aseveró al instante, haciéndome quedar como un verdadero imbécil. Guardé silencio, tolerante. ― Es como ya lo dije, nuestras diferencias se han vuelto demasiadas como para seguir tolerándolas. Lo siento, Gabriel.
Resoplé. No me importó en absoluto perder compostura ni la impresión que dieran mis gesticulaciones en ella. ¿Para qué? De nada me servía tener una imagen pulcra y caballerosa para con ella si terminaba conmigo. Sonará egoísta, sonará triste y lo que ustedes me digan, ¡pero vamos! Que cuando alguien te sale con la posible falacia de que entre uno y otro no existe conexión alguna ni posibilidades de forjar en conjunto una relación exitosa no queda más que perder toda etiqueta y pasar a la franqueza… aunque tal vez sea por eso que a esas alturas del juego yo siguiera soltero.
― ¿De qué diferencias hablas? ― Pregunté, encogiéndome de hombros apenas me percaté de que comenzaba a mirar con incomodidad en direcciones aleatorias ante mi silencio.
― No puedo creer que me estés preguntando eso ― Se llevó una mano a la frente, con pesadez. ― ¡Puede notarse a millas de distancia!
― ¿Millas de distancia? ¿De qué hablas, Stephanny? ¡Es la primera vez que dices algo sobre lo poco que tenemos en común en estos dos meses que tenemos de estar saliendo! ― Suspiré, pesimista. ― Dime la verdad, ¿Haces esto porque has conocido a alguien más? Si es así, prometo no enojarme y aceptarlo.
― No hay otro tipo ― Aseguró al instante con sentencia, elevando su tono de voz al punto de tensarme los músculos de la espalda. ― Y diferencias, por otro lado, las hay por montón. La realidad, Gabriel, es que no tenemos nada en común. Por ejemplo, tú odias bailar, yo amo hacerlo. Tú no puedes ver películas de terror, yo no puedo vivir sin hacerlo. No tomas, yo sí. No te gusta la playa, no puedes pasar más de 3 días sin reunirte con tus primos esos infantiles, fumas, amas esas películas extranjeras que son TAN aburridas, te gustan las pinturas pero no en estuche y listas para maquillar como a mí, sino exhibidas en una galería apestosa y oscura donde sirven sándwiches de mala calidad y la lista continúa… Gabriel, ¡me sorprende que hayamos durado dos meses enteros con tan mala combinación que hacemos!
Guardé silencio, pero en mi mirada se reflejó lo que pasaba por mis pensamientos en ese mismo momento: impotencia. Injusticia, robo, mentira… todo lo que ella decía no podía ser verdad (aún si sonaba tan lógico y con datos tan contundentes). ¿En verdad éramos tan distintos? Creí que nos habíamos estado divirtiendo estos días… quiero decir, tal vez yo me quedé sentado cuando fuimos a bailar con sus amigos, tal vez ella se limitó a tomar café y a twittear en la galería en vez de mirar a las pinturas y definitivamente la hice toser en unas cuantas ocasiones mientras fumaba, ¿pero era eso motivo suficiente para dar por terminada nuestra relación?
― Escucha… ― Insistió, reacia a mi silencio. ― Me la he pasado bien contigo durante este tiempo… y como vi que eras lindo y agradable decidí darle tiempo a que fluyeran nuestras similitudes desde hace cosa de un mes y medio, pero ahora estoy convencida de que no tenemos nada en común, y sé que si seguimos con esto será una pérdida de tiempo para ambos… la realidad es que esto no va ni irá a ningún lado… y no sé tú, pero yo busco algo serio… busco un verdadero compromiso, ya paso del jugueteo.
¿Una pérdida de tiempo? ¿No vamos a ningún lado? Sentí como si sobre mí cayera un balde de agua fría. ¡Lo que ella decía que buscaba era exactamente lo mismo que yo buscaba! Si ambos buscábamos un compromiso serio, ¿Por qué entonces no sencillamente lo creábamos? ¿Por las diferencias? ¡Por favor! De acuerdo, estamos distintos. ¿Pero y eso qué? ¿Solo por tener distintos gustos y costumbres no podemos llevarnos bien el uno con el otro? ¿Cuál era el problema si ambos la estábamos pasando tan bien?
― ¿Cuál es el problema de nuestras diferencias si ambos la estábamos pasando tan bien? No nos han detenido en absoluto durante estos meses, ¿Por qué ahora es que lo hacen?
― Tal vez antes o ahora nuestras diferencias no hayan generado mayor conflicto, pero el tiempo, así como es un gran curador de heridas, es un gran provocador de las mismas. Piensa en ti como en una roca y en mí como en un martillo y viceversa, en cierto momento uno va a romper al otro y cuando eso ocurra, terminaremos mal… y yo prefiero ahorrarme las angustias y peleas. Ya de esas he tenido suficientes.
Me cubrí el rostro con ambas manos. Lo que ella decía, ¿es que el no tener similitudes a la larga iba a afectarnos y para esos entonces ni el cariño que cosecháramos en el proceso del avance de la relación bastaría para mantenernos juntos? Era una interesante manera de analizar a una cantidad considerable de relaciones fallidas (y no solamente mías, sino de las personas de todo el orbe). Pero como ya lo dije,  habemos personas que cuando terminan con nosotros pasamos a perder toda compostura y nos es imposible mantenernos pulcros ante toda ocasión… sencillamente su explicación, aunque era razonable en mi mente, se negaba a ser aceptada como una solución…
― ¿Qué hay de Breakfast at Tiffany´s?
― ¿Qué? ― Arqueó una ceja, sus ojos temblaron en el desconcierto rítmico de sus parpados.
― La película ― Sonreí. Mis manos temblaban. ― ¿Te gusta?
Ella analizó mi rostro entrecerrando los ojos ligeramente, como verificando que la depresión no me hubiera arrastrado a la demencia. Entrelazó los dedos de ambas manos, y respondió con voz ligera, apenas pude escucharle.
― Me gusta esa película ― Asintió. ― ¿Por qué lo preguntas?
― Bueno, también me gusta esa película. ― Repuse, soltando una risa nerviosa.
― ¿En serio? ― Preguntó en tono pausado. Pude notar cómo se incomodaba ante el rumbo extraño que la conversación había tomado en las últimas líneas.
― Dijiste que no teníamos nada en común ― Indiqué, cruzándome de brazos y forzando mis labios a esbozar la mejor de mis sonrisas. ―Y bueno… ya que a ambos nos gustó la película, es una semejanza a favor… ¿Es un inicio, no?

6 comentarios:

  1. Es tan familiar... como terminara todo esto?

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  2. Jeje en realidad ese es el final mi estimado comentado. Gracias por su opinión, me alegra que disfrutará leyendo

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  3. Jeje en realidad ese es el final mi estimado comentado. Gracias por su opinión, me alegra que disfrutará leyendo

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  4. buena buena!

    me parecio un intento desesperado, pero creo correcto si el quiere salvar la relacion... llevo tiempo keriendo ver esa peli XD

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  5. MMMmmMMmmm, la historia no es precisamente de mi gusto asi que mejor me ahorro un comentario sesgado y te informo algo mas relevante:
    --Solo es admisible hoy en la lengua culta el uso de la forma "habemos" como primera persona del plural del presente de indicativo de la expresión coloquial habérselas con una persona o cosa (‘enfrentarse a ella o tratar con ella a la fuerza’)
    Creo que seria mas correcto reemplazar esa palabra por existimos o reemplazar "habemos personas que cuando terminan con nosotros" por "hay personas que cuando terminas con ellas", aunque esta ultima forma la encuentro bastante descontextualizada considerando el relato con narrador protagonista.
    Esperando que mi comentario te sea util y fructifero

    .:Salu2:.
    .:By_Akai_sensei:.

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  6. Gracias por el comentario... (?) Saludos!

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