Lo Último

1 ago. 2012

Cuento 3: Las palabras de un guardia a su princesa


Cuento tres: Las palabras de un guardia a su princesa


Es bien conocido que el Rey Terenas tuvo dos hijos con la reina Eleonora antes de su fallecimiento: El príncipe Alisthor, nacido en la estrella de Mao y la princesa Serena, nacida 6 años después en la estrella de Rin, y cuyo nacimiento fue el fallecimiento de la reina. A ambas criaturas las crió con dureza, a sabiendas de que se avecinaban tiempos complicados.
Los reinos del sur tenían un nuevo profeta en sus líneas, según el Rey Terenas “Un papanatas que no paraba de envenenar a los pueblos salvajes con sus falacias estúpidas”, el nombre de ese papanatas era Vorm, nativo de Heykea, y cuya propuesta era unir a todos los reinos del sur para formar una alianza enorme en contra de la poderosa Esmeria. El Rey no era tonto, sabía que los tiempos de paz podrían terminar en cualquier momento con semejante orador en su contra, los reinos del sur comenzaban a mostrarse furiosos en contra de Esmeria como si ellos fueran los culpables de sus inestabilidades.
No permitiría que su reino quedara en manos débiles una vez su cansado cuerpo fuera incapaz de continuar… de ahí que tanto Alisthor como Serena fueran instruidos en artes de combate, cultura, diplomacia, lenguajes, costumbres extranjeras y etiqueta.
Alisthor se mostró mayormente interesado al instante en el combate y en las costumbres extranjeras, tanto así que el Rey complacido contrató instructores de batalla de otros reinos para que instruyeran en demasía y profundidad a su primero en la fila al trono… no solo se limitó a eso… la complacencia del rey a por las aficiones de Alisthor llegó a tanto, que inclusive capturaron a un guerrero Orco y le obligaron a enseñar al muchacho. Este acontecimiento causó revuelo en todos los reinos humanos del orbe, pero ya habrá tiempo para contar esa historia.
Serena, por otro lado terminó inclinándose más por la diplomacia, la cultura, la etiqueta y los lenguajes. Al ser una mujer, su padre terminó cediendo en sus fallidos intentos de hacerla entrenarse como una guerrera siquiera como materia en tercer plano. No obstante no permitiría que su hija pudiera ser víctima de un ataque sorpresa sin tener como defenderse, así que decidió asignarle un guardia de elite personal que le siguiera a todos lados y esperara siempre tras la puerta con espada desenfundada, por si había peligros cercanos.
Si de conseguir un leal guardia de Elite se trataba, no existía mejor alternativa que uno de los guerreros de la hermandad de la plata, el antiguo grupo que el primer Rey de Esmeria, Aldor el fundador de cimientos, creara junto con el campeón de leyendas Milthor el mismo día que el reino diera su primer grito de libertad e independencia, con la intención de que a la larga produjera guerreros únicos y fuera de serie que mantuvieran la paz en un reino nuevo y ambicioso.
Así pues, el Rey Terenas junto con su grupo de consejeros brindaron una visita pactada en la hermandad de la plata, en el Monte Draegor e hicieron una prueba como ninguna otra, en la cual el único ganador sería nombrado guardia personal de la Princesa Serena.
La prueba consistió en llevar a los 10 candidatos más aptos a la arena, desarmados y sin protección alguna. Se colocó una espada de dos manos bien enterrada en el suelo al centro y con una cuerda larga atada al mango, las instrucciones del rey fueron: el que saque la espada será el ganador.
Los campeones de la hermandad de la plata corrieron de inmediato al centro a tratar de hacerse con la espada. Mientras unos luchaban por desenterrarla, los demás se encargaron de golpear a puño limpio a aquellos que se acercaban a por ella. La profundidad a la que estaba el arma hacía imposible desenterrarla en medio de una revuelta de tales dimensiones.
El único que tuvo el temple de enterarse de ello fue el único que no corrió al centro de inmediato: un joven de unos 25 años de cabellos rubios, mentón pronunciado y largas patillas.
El joven caminó hasta donde sus compañeros luchaban, esquivó todo golpe que se arremetió en su contra sin dar réplica, se apoderó de la punta de la cuerda y se alejó con ella hasta el extremo de la arena. Acto seguido, corrió en círculos, tensando al máximo la cuerda para desestabilizar a sus compañeros. En su giro, fue cerrando espacios, para así ir chocando con su cuerpo a aquellos que fueran poniéndose de pie nuevamente, y cuando llegó al centro volvió a alejarse, sin dejar de moverse por un solo instante.
A cada impacto que la cuerda tenía con un combatiente, la espada respondía con un tirón, no pasó mucho tiempo para que la presión cediera y el arma quedara liberada. Una vez esto ocurrió, el joven simplemente tiró de la cuerda y levantó la espada al viento… era el ganador.
El rey le dedicó una sonrisa de satisfacción y le preguntó su nombre. Él respondió que su nombre sería el que la voluntad de su hija fuera, que su lealtad llegaría a los extremos de cambiar su ser... pocas personas impresionaron al sabio Rey Terenas a lo largo de sus 79 años de vida, y ese joven fue uno de ellos. No obstante, el rey insistió en conocer su nombre, y él respondió “Kim, señor… Kim Elgor”
Sorpresivamente, el joven era apenas el hijo de un desollador que vivía en el pequeño pueblo de Aslind junto con su esposa y otro hijo. Resultó que el maestro de la hermandad de aquellos tiempos, el instructor de Paladines Gon, le conoció cuando apenas era un niño en uno de sus viajes en la búsqueda de talentos y quedó impresionado con su inteligencia y paciencia. Según él mismo Gon le comentó al rey con orgullo, decidió llevárselo con él aún cuando ya había encontrado a otros 2 chicos sobresalientes y la tradición de la hermandad estipulaba que solo se admitían a lo mucho dos integrantes cada 10 años.
 El nombramiento de Kim Elgor se hizo inmediatamente. Ya que aún no se conocían sus medidas, el joven tuvo que asistir a la ceremonia utilizando armaduras comunes y que no encajaban en su medida, lo que provocó un rostro de desconfianza inmediato en la joven Serena, cuyo gesto no pasó desapercibido por el joven Guardia. Kim se limitó a mostrar su humilde lealtad, en silencio.
 Cuando llegó la hora del juramento, Kim recitó las palabras del primer guardia real al pie de la letra y cortó una línea en su mano con una daga de obsidiana al momento en que decía “a partir de hoy mi sangre regará en lugar de la suya”. La princesa Serena se mostró indiferente al gesto inesperado del joven guardia y agradeció con una sonrisa de compromiso.
Ser guardia de una princesa de 15 años tan peculiar como la princesa Serena no fue tarea fácil para Kim, pues ella no paraba en todo el día: se trasladaba de habitación en habitación sin descanso alguno, cuando no eran sus clases de idiomas, eran sus clases de historia. Cuando no eran las clases de etiqueta, eran sus reuniones sociales con otras pertenecientes a la realeza… y si a ello se le suma que la Princesa era indiferente y hasta un tanto grosera con él por seguirle. De hecho, no había día en que no le pidiera que dejara de seguirla y que se ocupara de sus asuntos, a lo que él guardia solía responder “Su seguridad es mi asunto, mi lady”… aquí las respuestas de la princesa solían variar y las siguientes de Kim lo hacían por igual, y es bien conocido por aquellos que rondaban en el circulo social de la princesa que ambos se convertían en una especie de dúo cómico bastante peculiar y disfrutable cuando cruzaban dialogo.
Cantan los trovadores en las calles que era increíble pensar que el guardia no fuera del agrado de la princesa Serena cuando hablaba más con él que con cualquier otra persona en el reino, y eso que sus hábitos sociales la hacían hablar todo el tiempo con toda clase de personas… se manejan incluso algunas versiones que aseguran que se hicieron amigos apenas a unas semanas de haberse conocido, pero la versión oficial señala todo lo contrario, aquella que indica que no fue sino hasta que se anunció el compromiso de la Princesa con el Joven Sultán Gazni, del hermano reino de Azurra, a sus 16 años.
Esta unión representaría para Esmeria su mayor alianza en la historia, reforzaría tratados económicos y de distribución que sin duda impulsarían la estabilidad económica de ambas naciones por muchísimos años, pero para la princesa solo significaba una cosa: el final de su libertad.
Fue criada por el rey Terenas bajo el conocimiento de que en cierto momento sería necesario acomodarla en matrimonio y por ello ella aceptó en resignado silencio y con una sonrisa de aceptación, pero en sus ojos la infelicidad que esto le conllevaba era evidente… al menos para la persona que pasaba todo el día, irónicamente, mirando su espalda.
 La tarde siguiente a que se anunciara su arreglo, la princesa Serena faltó a todos sus compromisos y se quedó encerrada en su habitación, lo cual significó que Kim tuvo la oportunidad de recostarse un momento bajo el marco de la puerta y cerrar sus ojos, pero en el momento en que lo hizo se dio cuenta de una realidad que la misma observación le tornó evidente: La princesa NUNCA se quedaba quieta.
En un arrebato de desesperación abrió la puerta y entró para verificar lo inevitable: Serena no estaba.
No perdió el temple que le era característico. Cerró la puerta por dentro, se quitó la armadura y salió de la habitación por la ventana sin alertar a nadie.
Buscó en todos los lugares que la princesa solía frecuentar, pero no estaba en ninguno de ellos… y es que lo que ella necesitaba en ese momento era de todo menos de una rutina, así que evidentemente estaría en un lugar atípico, donde nadie pudiera encontrarla. ¿Sus intenciones? Solo ella las sabría, pero antes que arriesgarse a que hiciera algo terrible, Kim la buscaría hasta el fin del mundo de ser necesario… afortunadamente no fue necesario ir hasta los confines del mundo, pues la encontró en la entrada a los bosques de acero, a las afueras de la ciudad apenas un par de horas después de haber comenzado a buscar.
 Estaba tumbada en el suelo, moviendo las manos en el viento y formando figurillas con ellas como si fuera una niña pequeña, Kim guardó distancia por varios minutos, hasta que se decidió a tomar otra alternativa.
Fue hasta una florería y pidió 16 claveles rosados, regresó a donde la Princesa con ellos atados en un improvisado cordel de lino y los puso sobre su pecho, para después dedicarle una sonrisa.
Gardenia, la princesa de los pétalos de clavel. Murmuró el guardia, mirándola a los ojos por primera vez en su vida de forma equitativa.
Serena tardó unos segundos en captar que no estaba sola y que su guardia la había encontrado. Respondió con una inusual ternura y desgano.
Gardenia no podía ver ― Corrigió, suspirando. ― Además, ella estaba triste porque se sentía utilizada, yo en cambio sé cuál es mi deber pero… ¿Por qué estoy hablando de esto contigo? Más importante que eso, ¿Cómo hiciste para encontrarme?
 ― Ya le he dicho cientos de veces, mi Lady, que mi asunto es usted… no importa en donde se encuentre, debo estar ahí para protegerla. Y según la forma en que lo veo, mi protección debe incluirse a aquellos peligros que no tienen carne y no utilizan espadas como armas.
Serena le miró en silencio por unos instantes. Se levantó para sentarse y le invitó a tomar asiento a su lado con la mano, él cordialmente aceptó.
¿Cómo lo haces, Kim? ― Preguntó entonces, con una aspereza que denotó que su voz amenazaba con quebrarse.
¿Mi Lady?
Se te ha asignado a ser mi guardia por sobre lo que tú eres en realidad… antes de ser Kim, eres quien debe de estar a mi lado… ¿Cómo puedes soportarlo tan fácil? ¿Cómo es que nunca te has escapado a las afueras de la ciudad para mirar el cielo con desanimo?
Nadie me ha asignado nada, Mi Lady, yo mismo hice el jura…
Sabes de lo que hablo. ― Le interrumpió.
Kim se encogió de hombros, vio como Serena jugueteaba con el ramo de flores que recién le había entregado.
Bueno… supongo que me convencí a mi mismo que mi existencia estaba destinada a protegerla, Mi Lady, no es que yo haya dejado de ser Kim, simplemente Kim tiene cosas más importantes de que ocuparse que de sus propios caprichos… y la razón por la que nunca me he escapado a los bosques por un momento para mí mismo, ¡es porque usted se mueve tanto que nunca tengo oportunidad para eso!
Ella se río, tanto que volvió a caer al suelo.
¡Es en serio, Mi Lady! ― Insistió, satisfecho por verla reír. ― ¡Usted se mueve tanto y desde tan temprano que no he tenido tiempo para peinarme las patillas desde hace un año!
La carcajada de la princesa fue tan enorme que contagió al mismo Kim, fue extraño que con tanto escándalo nadie se percatara de su presencia.
Supongo que tienes razón, Kim…― Murmuró, una vez las risas se detuvieron. Ahora había una sonrisa en su rostro. ― Si hago como tú, y me hago a la idea de que no por encargarme de algo más importante voy a dejar de ser yo misma, tal vez pueda conservarme tal cual soy…
Créame, Mi Lady ― Se adelantó Kim. ― Estoy seguro que ni casándose con mil sultanes perdería usted el brillo y autenticidad… además, su marido será un hombre ocupado, piénselo de esta forma: usted tendrá un enorme palacio para usted sola, podrá adornarlo como quiera y presumirle sus aposentos a las mujeres de sociedad esas que tanto odia y ama a la vez. ¡Ya verá que celosa se pone Lady Julia cuando se entere que usted tiene un tigre enjaulado y ella no!
 Ese día, Kim y Serena hablaron por horas enteras como si fuesen un par de pueblerinos cualquiera, tirados en el suelo y riendo como grandes amigos de toda la vida.
Esa charla es, sin duda, el inicio de la enorme y enternecedora historia que ambos protagonizaron y que siempre vivirá en los corazones de todos.

3 comentarios:

  1. My linda esta historia, creo que despertó aun mas mi curiosidad, nada como un toque romantico y fraternal para suavisar una historia complicada y fuerte * 3* como dije, estaré esperando mas de estos cortos * 3*

    ResponderEliminar
  2. Boni-kun... La verdad... ¡Te odio Aaaahhhh! ¡¿Por qué no escribiste más?! ¡Aaaahhh! Apenas estaba comenzando a flotar en el viento como si viera los hecho en persona, cuando... Se acabo, ¡Aaahh!
    Por otra parte, no se como le haces, es un don meramente tuyo ya, el hacer buenas historias.
    Me acopló perfectamente en el ambiente ya que es mi género, pero, te pasas. Creí que siendo tu primera vez sería algo diferente pero no tan bueno.
    Más comentario en Mcanime.
    Sya

    ResponderEliminar

Bienvenido al mejor blog del universo!

Puedes seguirme en las redes sociales o suscribirte al feed.

¡Suscríbete a mí blog!

Recibe en tu correo las actualizaciones de mis relatos y cuentos. Sólo ingresa tu correo para suscribirte.