Lo Último

3 sept. 2012

Amo a Zack! (Creo) (13/??)



El cigarro del sujeto de cabello negro (segunda parte)
Zack
(2007, Texas)
Los funerales deben ser los eventos sociales más curiosos de todo el mundo. Hay gente llorando en soledad, gente llorando en compañía, gente hablando con respeto, gente hablando con indiferencia y gente carcajeándose… si se toma en cuenta que todo esto ocurre en un lugar donde hay un cadáver a solo unos metros, es algo bastante bizarro, ¿no?
Ellie y yo intercambiamos una sonrisa. Su tranquilizadora presencia en mi vida siempre me llevó desde la primera vez que la sentí parte de mi vida a lugares que nunca nadie más pudo llevarme… ¿Podía pagarle con la misma moneda?
Chris Mosh fue un sujeto desafortunado de inicio a fin. De los 3 hijos de James Mosh era el mayor, 11 años mayor que yo de hecho. Desde que tengo uso de conciencia recuerdo haberle visto por ahí cometiendo toda clase de estupideces, algunas de ellas tan excesivas que ni en mis peores días se me hubiera ocurrido pensar… basta con recordar algo que ocurrió cuando yo tenía 7 años: me había quedado despierto hasta tarde con Bruno viendo películas de viernes 13,  así que terminé durmiendo en su habitación. De pronto, pude escuchar como la ventana se abría de golpe; quedé congelado y solté un gemido de pánico, me arrastré hasta una esquina y me puse a rezar a todas las deidades que conocía… ya se imaginarán cual fue mi reacción cuando un sujeto  con una apertura enorme en la frente y con la camisa completamente empapada de sangre entró en la habitación por la ventana. De milagro no me desmayé.
Al final, resultó que Chris se había metido en una pelea y prefirió entrar por el cuarto de Bruno (que era su cómplice, por aquellos entonces le admiraba como si se tratara de Freddy Mercury) que ser regañado y sermoneado por nuestra madre
― No seas marica ― Me dijo en ese entonces Chris, cuando notó lo asustado que estaba por su aspecto ensangrentado. ― Tienes que forjar carácter si en verdad te crees un Mosh.
Ah, lo olvidaba… por aquellos entonces, Chris y Bruno me molestaban con que yo era adoptado, y yo odiaba que lo hicieran, pues mi mayor héroe era mi padre e incontables ocasiones ellos usaron eso como arma para hacerme llorar desde pequeño. El bullying por parte de ambos, no se detuvo sino hasta que yo cumplí los 11, cuando mamá se casó finalmente con Demian, del cual sabrán más tarde.
Cuando los abusos familiares se detuvieron (el abuso no solamente paró en mí, sino en mi hermano menor, Kevin, al cual yo fastidiaba para desquitarme de lo que los mayores me hacían) se podría decir que fue cuando se forjó en nosotros una especie de hermandad solidaria tardía… para aquellos entonces yo tenía 11, Bruno 15 y Chris ya había alcanzado los 22. No solo eso, este último ya había abandonado la universidad y se dedicaba a trabajar en una maquiladora y a gastarse todo su dinero en parrandas con gente que definitivamente no conoció ni en la facultad ni en la preparatoria.
― Estamos planeando algo grande ― Solía decirnos cuando estábamos solos. ― No puedo darles detalles, pero cuando todo termine voy a tener mucha plata, y no volveremos a tener problemas de dinero.
― ¡Genial! ― Solía decir Bruno, que por aquellos tiempos seguía idolatrando a Chris. ― ¿Puedo entrar en el negocio con ustedes?
― ¡Genial! ― Decía yo… ya saben, no entendía un carajo pero no quería quedarme fuera.
Mi etapa de ignorancia acerca de los negocios de Chris duraría poco… si mi memoria no me falla, apenas unos meses después de habernos informado por vez primera de su ambicioso proyecto, fue arrestado por asaltar un cine en compañía de otros 5. Le dieron una condena de 5 años con derecho a fianza.
Mi madre estaba destrozada. Recuerdo que lloró muchísimo la tarde en que la policía fue a casa a informar lo ocurrido y que la decepción la golpeó tanto que estuvo en silencio, mirando por la ventana de la sala al jardín trasero durante horas enteras… cuando Bruno y yo tratábamos de acercarnos, ella nos pedía con seriedad y tranquilidad que nos fuéramos a jugar… recuerdo también que Bruno estaba preocupada por el bebé (mamá estaba embarazada de Becky, nuestra última hermana por aquellos entonces) y culpaba a Chris enteramente.
― ¡Es un estúpido! ― Recuerdo que dijo ese mismo día, cuando los dos nos reunimos en su cuarto a hablar de lo ocurrido. ― ¡¿Y si mamá se deprime tanto que la bebé se enferma? ¿Y si Demian se enoja de nuevo?!
Sobra mencionar que fue ese día en que Bruno perdió la admiración a Chris.
Tomó unas horas a nuestra madre reaccionar al crimen de Chris, pero al segundo día se despertó decidida a conseguir el dinero de la fianza para liberarle bajo la condición de que hiciera trabajo comunitario, y ya que Chris era de hecho, el único hijo de mi madre al que Demian quería, no puso pero a su decisión y de hecho hasta puso de su propia billetera una cifra importante para su liberación. Tomó un par de meses, pero Chris fue liberado de prisión bajo fianza, pero eso no significaba que era libre de culpa en la residencia Mosh.
Mi madre estaba muy decepcionada de él y se lo hizo saber una y otra vez, llovieron los “yo no he criado a un criminal” y los “¿En qué estabas pensando?”… como me hubiera gustado que Chris hubiera aceptado los regaños y se hubiera limitado a asentir con vergüenza… pero no, el muy cínico siempre se atrevió a responderle a mamá con los “Usted no se meta, que es mi vida” y los “Yo voy a hacer lo que yo quiera”… los peores de todos eran “Mis amigos darían la vida por mí, ¿usted puede decir lo mismo?”…
Fueron semanas difíciles, Chris apenas y se pasaba por la casa, llegaba tomado, hacía enojar a mamá y encima se paseaba por el lugar como si fuera el rey, dando órdenes, alardeando de lo bien que se la pasó estando encerrado y sobre las nuevas amistades que había hecho… un día su actitud no fue más tolerada y mamá hizo sus maletas.
― ¿Quieres esa vida? ― Le preguntó. Recuerdo que todos estábamos viendo una película en la sala. ― ¿Quieres vivir de parranda con tus amigos y haciendo estupideces? ¿Quieres que te vuelvan a encerrar o que te maten? Ahí está la puerta, pero si sales, no vas a volver nunca.
― ¡PUES NO VOY A VOLVER NUNCA ENTONCES! ― Le respondió, poniéndose de pie y tomando su maleta. ― ¡Usted olvídese de mí, que yo voy a hacer lo mismo con usted!
 Haciéndose el digno se fue, echando maldiciones sin parar y jurándole a mi madre que si volvía sería solo para presumirle como triunfaba en la vida… dejaríamos de verlo por un largo tiempo. 3 años, para ser exactos.
Nunca nos dijo donde estuvo, pero cuando nos buscó a mí y a Bruno para reunirnos, se hizo evidente para nosotros que estuvo preso de nuevo: ahora estaba mucho más delgado de lo habitual, de hecho, estaba flacucho y pálido… tenía 25 años, pero aparentaba más de 30. Quedamos de vernos en un parque de diversiones y él fue en camisa de tirantes, en sus brazos llevaba un par de tatuajes: uno era una cruz en el brazo izquierdo, tributo a un amigo que fue asesinado según nos contó, y el otro era la pequeña silueta de un lobo con una M debajo.
― ¿Saben por qué uso este? ― Nos dijo, mientras comíamos. ― El tío Fred me contó una vez que papá y él solían referirse a ellos mismos como una manada de lobos… en señal de que los Mosh siempre estaban juntos… inspiré este tatuaje en eso… ¿Saben por qué? Porque esa filosofía tiene razón… como Mosh que somos, debemos permanecer juntos y ayudarnos.
― ¿Estás consciente de que papá y el tío Fred no han hablado en como… 10 años? ― Preguntó Bruno en tono burlón. ― Te preguntaría donde te pusiste el tatuaje que representa a donde se fue la unión de la manada Mosh después de que ellos tuvieran aquella pelea, pero pensándolo bien no quiero imaginar tan horripilante lugar.
Soltó una risotada, y Chris se limitó a observarle en silencio con temple. Pasados unos segundos, reinició su dialogo, como si las palabras de Bruno no hubiesen provocado efecto alguno en él.
― Escuchen, cuando ustedes tengan la edad suficiente, confío en que se pondrán uno de estos también… ― Nos tomó los hombros con sus manos, formando una especie de triangulo. ― Ya están creciendo, pronto tendrán la edad suficiente para venir conmigo, y con nuestros potenciales en conjunto, les aseguro que vamos a tomar esta ciudad tal cual nuestro viejo y tío hicieron en su momento, solo que nosotros no vamos a querer soltar la corona.
Si Chris le hubiera dicho eso a Bruno un día antes de que asaltara aquel cine, sin duda se hubiera emocionado por sus palabras y le hubiera asegurado que juntos reinaríamos la ciudad y la tendríamos a nuestros pies con lágrimas en los ojos, pero 3 años después, las cosas habían cambiado… y para Bruno, Chris ya no era más un modelo a seguir, de hecho, era todo lo contrario… tan así era la imagen que tenía Bruno de Chris, que fue al grano en ese mismo momento… dejándonos a ambos sin habla.
― Los Mosh hemos nacido para triunfar, si ― Asintió, dando un sorbo a su bebida. ― Pero tanto mi padre, como el tío Fred y tú se han equivocado brutalmente en el modo de lograrlo… el tío Fred se excedió en sus jueguitos y alejó al mundo entero de su lado, mi padre no fue capaz de mantener a su familia por culpa de su inmadurez y tú no paras de irte por el camino equivocado, cometiendo crímenes, juntándote con ex convictos, asaltando, robando y llenándote la cabeza de idioteces como la que acabas de decirnos… ¿En verdad esperas que creamos que tienes una lealtad a nuestra familia después de lo que le hiciste a mamá? ¿Después de largarte de la casa y no reportarte en 3 años? ¡Qué te den a ti y a tú estúpida filosofía, Chris! No voy a permitir que nos contagies de esa mierda que predicas. Yo voy a triunfar como Mosh, y tendré el trono como tú, el tío Fred y papá hicieron, pero luego sabré cuando renunciar a él y me encargaré de formar parte de la vida real… ¿Sabes lo que es eso? No me extrañaría si no, estás tan hundido en la mierda que apenas sabes quien er…
Chris no soportó más y soltó a Bruno un brutal  puñetazo al rostro que lo lanzó de espaldas al suelo. Se levantó de su asiento, dejó 20 dólares y se fue caminando a paso orgulloso.
Me arrodillé hasta donde estaba Bruno, y le levanté ligeramente por la espalda, su nariz sangraba a chorros, y aún así se levantó de pie en el momento y señaló en dirección a Chris con autoridad.
― ¡No te atrevas a contaminar a Zack o a Kevin de tú mierda, Chris, o te las verás conmigo! ― Escupió. ― No permitiré que los arrastres, ¡¿Me oíste?!
Chris se detuvo y se dio la vuelta lentamente, en su rostro llevaba una mirada irónica y divertida.
― ¿Y qué vas a hacerme? ― Bufó. ― ¿Vas a quedarte con las piernas temblando justo como cuando tratabas de defender a mamá de Demian cuando llegaba tomado? ¡No me hagas reír!
Quedé paralizado, ¿De qué carajos hablaba Chris? ¿Defender a mamá? Miré a Bruno buscando una explicación en su rostro: estaba iracundo, nunca antes le había visto tan enojado, y nunca después volví a verlo así.
Corrió furioso hacia él, saltó para tomar altura en una mesa y lanzó una patada enorme al pecho de Chris, que perdió el equilibrio y cayó al suelo, una vez ahí, Bruno le pateó la cara una y otra vez, hasta que Chris pudo ponerse de pie y le dejó fuera de combate con un simple golpe al hígado. Acto seguido, abandonó el lugar, tambaleándose.
Corrí a ayudar a Bruno nuevamente, pero lo primero que pude decirle, lo recuerdo  como si fuera ayer, fue:
― ¿Qué le hizo Demian a mamá?
― Oye, Zack ― Me llamó el tío Fred a mis espaldas. ― Ven aquí, muchacho.
― No me tardo, amigos míos ― Anuncié a las ovejas. ― Más bien dicho, no nos tardamos.
Tomé a Ellie de la mano y con un movimiento le pedí que me hiciera compañía.
― No te la van a robar ― Bufó Mike, arqueando una ceja. ― ¿O es qué tienes que presumirla a la familia?
― Tal vez sea porque Zack tiene miedo de ir solo ― Complementó Rocko. ― ¿Un poco de pantalones hermano? Podemos ir a Dicky´s a por unos baratos si quieres…
― En realidad ― Se adelantó Ellie. ― Te sorprendería ver todo el proceso de adentrarte en la familia de los Mosh… no puedo explicarlo con simples palabras, pero sería imperdonable si dejo a Zack solo en esto.
― Ya escucharon a la dama, par de petardos ― Sonreí. ― Ahora, si nos disculpan…
Todos nos miraron incrédulos mientras nos alejábamos, sobretodo Mónica (de la cual hablaremos luego, es una larga historia y presiento que a muchos no les gustará escucharla, ya saben, por lo Mihomitards que sé que son… bueno, que somos…).
Está bien, esto es lo que vamos a hacer… ya que la familia Mosh, aunque es corta, está llena de personajes resaltantes, vamos a crear una pequeña introducción de cada uno para que no se pierdan…

Fred Mosh
Algo han leído de él, es el mayor de los legendarios hermanos Mosh… en el pasado era una mente maestra y conspiradora, cuyo mayor objetivo en la vida era crear caos y sobresalir. Se casó a los 25 años con la tía Francia y tuvieron su primer hijo, mi primo Jeffrey Mosh, de la misma edad de Chris. Él y la tía Francia en verdad se querían (o eso da a entender ella) pero como él solía ser mujeriego, alcohólico, jugador y adicto a las apuestas terminaron divorciándose poco después de que ella diera a luz a su segundo hijo, Dan Mosh (el cual toma una parte… casi relevante en esta historia, pero ya llegaremos a eso más adelante) dos años mayor que yo.
Ya antes mencioné los vicios de Fred Mosh, pero les gustará saber que con el tiempo se reformó y dejó de ser mujeriego gracias a la enorme barriga ganada siendo alcohólico y a que su aspecto se deformó para empezar a ser un tipo feo cualquiera… Él y mi padre, eran ambos la prueba de que nada es para siempre.
Francia Mosh
Ex esposa del tío Fred, aunque se quitó el apellido Mosh de su nombre seguía presentándose de esa forma cuando se reunía con nosotros en los eventos familiares. Sostiene una buena relación con mi madre y padre pese a todos los conflictos que tuvo con el tío Fred (con el que también tiene una sorpresiva y cómica relación de divorciados-amigos). Cuando joven, solía ser la chica más hermosa del lugar… si los hermanos Mosh hicieron leyenda por hacer cosas increíbles, ella hizo leyenda por siempre lucir perfecta y ser tanto la más deseada como la más admirada. Cuando era joven y llegó la graduación, tuvo una oferta de una disquera para firmar contrato y construirse una carrera en música country como vocalista en una banda… ella planeaba aceptar y apostar su vida al espectáculo, pero cuando estaba a punto de tomar un autobús para firmar el contrato, el tío Fred fue hasta la estación y le dijo que la amaba, le propuso matrimonio y le prometió amor eterno… ella aceptó sus sentimientos y dejó atrás su oportunidad de ser famosa… la banda a la que rechazó unirse se llamaba Rascal Flatts, y como todos sabemos, aún ahora se presentan con ese nombre en cada uno de sus conciertos y discos.
Después de divorciarse del tío Fred, comenzó a buscar su nueva pasión en la vida… ha vagado desde la apicultura hasta el baile (artístico y exótico)… cuando alcanzó los 40 años, se dio cuenta de que ya era muy tarde para buscar lo suyo, así que empezó a conseguirse jovencitos apenas mayores que su hijo más grande para llenar su vacío… y pues bueno, le sigue yendo bien, pues pese a todo, sigue viéndose radiante.
Jeffrey Mosh
Nunca dice nada, nunca ríe, nunca llora, nunca expresa algún sentimiento humano… lo siento, pero no conozco un carajo acerca de él… de cualquier forma no se preocupen, porque su papel en esta historia es completamente irrelevante. De hecho, se mantiene cayado mirando en una dirección aleatoria durante todo el funeral, así que no le presten atención.
Dan Mosh
Un hijo de perra que trató de… bueno, ya llegaremos a eso. Es bien parecido, sacó buen aspecto físico en su genética: cabello rubio rizado, ojos verdes, alto, fuerte… un hijo de perra que trató de… bueno, ya llegaremos a eso (de nuevo).

James Mosh
Mi padre, padre de todos mis otros hermanos (y no se sabe si haya por ahí alguno otro regado). El menor de los hermanos Mosh. Mucho menos obsesivo y planificador que su hermano mayor, pero también más impulsivo y atrevido. A su cargo queda la caída de los hermanos Mosh (según mi tío Fred). La historia conocida es que dejó todo por amor para estar con mi madre, luego dicho amor pereció en su infantil corazón y cometió cientos de errores, que incluyeron pero no se limitaron a abandonarnos unas cuantas ocasiones para irse de juerga por ahí, lastimar a mi madre con sus indecisiones y poco a poco en base a su poca responsabilidad paternal ir perdiendo el respeto de todos nosotros.
Se volvió adicto a las apuestas, y según tengo entendido por aquellos años aún seguía medidísimo en ello, con deudas y tal… tan así era que ya no se alimentaba como era debido, vivía en un mísero cuartucho a las afueras de la ciudad y trabajaba doble turno en una compañía petrolera hasta desfallecer para pagar sus deudas. Entre sus más destacables obras se pueden distinguir “bajar la mirada cando habla con sus hijos” e “ir al funeral de mi hijo mayor con un pantalón de mezclilla y una camisa sin planchar… encima teniendo el descaro de presentarse con una sonrisa tonta saludando con timidez a los presentes para después recargarse en la pared con indiferencia… irónicamente, a un lado de su archirrival de toda la juventud: el señor Clearwater”.

Ahora sí, continuamos con nuestra narración habitual:
Ellie y yo llegamos tomados de la mano hasta la sala frontal a la capilla donde estaba el ataúd de Chris. Ahí se encontraban reunidos todos los Mosh ya descritos arriba, además de los padres de Ellie.
― ¡Oh, Zack! ¿Cómo me haces esto? ― Se lamentó el tío Fred, cubriéndose las manos con ambas manos, juguetón. ― Acabas de hacerme perder 20 dólares amigo.
― Te lo dije ― Sonrió la señora Clearwater tomando mi brazo con delicadeza. ― Él es mucho más caballeroso de lo que ustedes eran a su edad.
― Eh… Eva, ¿Podría explicarnos? ― Le pedí a la madre de Ellie, carraspeando un poco.
― Ah, bueno…
― Le estaba recordando a Eva y a George de esta cosa que James y yo solíamos hacer cuando teníamos tú edad ― Le interrumpió el tío Fred, aguantando la carcajada. ― De que nosotros nunca llevábamos a nuestra chica con nosotros cuando nos llamaban a ir a algún lugar. Era un asunto de filosofía o algo así, ¿no, James?
― Así era, así era ― Asintió mi padre, sonriente. ― Decíamos “Llaman al hombre, no a su… ― Notó mi mirada acusadora. ― En realidad ya no lo recuerdo… pero si, sin duda era algo filosófico.
― Y les has probado a estos dos que eres más galante de lo que ellos eran ― Me felicitó la madre de Ellie. ― Y eso es bastante, debo admitir que en su tiempo fueron lo más galante de lo galante.
Ellie y yo miramos incrédulos lo que estaba ocurriendo ante nuestros ojos: los Clearwater y los Mosh, bromeando entre risas el ya nostálgico pasado… ¿Cómo rayos pasaba eso? ¿Tan poderoso era el efecto del tiempo que todos los problemas se veían olvidados con tan solo un poco de paciencia? Decidí tentar un poco más esa posibilidad, pero Ellie fue la que se me adelantó, recargándose en mi hombro.
― ¿Y tú no eras galante papá? ― Preguntó al señor Clearwater, que no se sorprendió en absoluto con la pregunta.
― Eh… pues yo era más del tipo…
― Romántico tonto y noble ― Interrumpió mi padre. ― Recuerdo que a Eva te la ganaste con pequeños gestos de esos que a mí me daban risa… ¡pensar que no pude competir con ellos a la larga! ¡George Clearwater me robó a mi novia!
Todos rieron… ¿De qué carajos se reían? Ellie y yo intercambiamos miradas de empatía.
― ¿Estás de acuerdo en que esto es demasiado raro? ― Pregunté en un susurro.
― Si te sirve de consuelo ― Dirigió el señor Clearwater a mi padre. ― Por aquellos tiempos estaba muy celoso de ti por no tener ese encanto de la conquista… debo decir que detestaba verte llegar a casa de Eva cada noche.
― Y a mí me molestaba que cada noche estuvieras tú charlando con ella en el pórtico ― confesó mi padre en respuesta. ― Siempre que te veía pensaba “¡Carajo, otra vez este desgraciado!”.
― Es totalmente raro ― Admitió Ellie, en voz baja. ― ¿Podemos alejarnos discretamente antes de que mi mamá diga algo incómodo?
― Pero todo salió para bien ― Dijo la señora Clearwater. ― Piénsenlo, ¡gracias a que al final George y yo nos casamos Zack y Ellie no son hermanos!
― Demasiado tarde ― Suspiré. ― Escucha, ¿Por qué no vamos afuera? No hemos tenido la oportunidad de estar a solas desde…
― Claro ― Asintió. ― Vamos.
Nos alejamos de aquella horripilante escena, pasamos de las ovejas con un sencillo ademán de “necesitamos un respiro” y abandonamos el edificio. Caminamos a la derecha hasta que encontramos un par de bancas separadas por unos arbustos enormes, nos sentamos en las más alejadas a la puerta.
― ¿Vaya día de locos, eh? ― Pregunté, tomando su mano y acariciándola con mi dedo pulgar. ― Te agradezco estar aquí...
― Sabes que no tienes que agradecerlo… tus dificultades son las mías.
Me forcé a esbozar una sonrisa, pero bajé la mirada a mis piernas, sin dejar nunca mis caricias en su mano. Era imposible que no lo notara, nadie era capaz de conocerme en los niveles que ella lograba.
― Algo ha estado molestándote todo este tiempo ― Aseguró.
― Claro que no ― Me negué rápidamente, a la defensiva… aunque no sé porque, al final ambos sabíamos que iba a terminar diciéndolo todo. ― Debe de ser porque estoy cansado que piensas eso… quiero decir, he estado aquí desde temprano. Tengo una idea, ¿qué tal si nos vamos a tomar un descanso por ahí? ¿Quieres ir al centro comercial? Podemos comprar algo de comer y…
 ― ¿Vamos a hacer toda la ceremonia de rodeos aunque sabemos que al final vas a decirme lo que pasa? ― Preguntó, poniendo su dedo índice sobre mis labios, lo dobló un poco y lo movió alrededor. Abrí la boca y se lo mordí con levedad.
― Ehta bieh ― Accedí. ― Eh coaré oo.
― ¡No hables con la boca llena que me vas a babear el dedo! ― Rió, arrebatando su dedo de mi atrapante mandíbula. ― Te escucho… ¿es sobre Chris?
Moví la cabeza en negación. Suspiré.
― No… al menos no de forma directa. Es sobre…
― La proposición.
Sin mover la cabeza dirigí mi mirada a la suya. Mostraba calma, comprensión y paciencia. Como siempre, su mirada era el bálsamo más poderoso. Esbozó una sonrisa y llevó sus manos hasta mis mejillas para enderezar mi rostro a su dirección. Unió su frente con la mía, y permitió que las puntas de nuestras pestañas rozaran unas con otras.

― Nos las hemos arreglado para que ni tú ni Kevin se enteraran… ― Se puso de pie lentamente, apoyándose en mi hombro para poder lograrlo. ― Pero… Demian es… una muy mala persona.
― Sé más especifico ― Le pedí, inevitablemente permitiendo que el temor se apoderara de mi tono de voz. Tenía un mal presentimiento, pero deseaba que mi hermano terminara soltando algo completamente ajeno. ― Dime, ¿qué es eso de lo que hablaba Chris?
Todo lo que pasaba por mi mente en ese momento no puedo explicarlo con simples palabras… por un lado, estaba asustado al ver lo que Chris le había hecho a Bruno, ¿Cómo apenas hace unos segundos nos hablaba del valor de la familia y acto seguido golpeaba a su propio hermano menor? Por otro lado, estaba asustado por las palabras que implicaban a mi madre. Por aquellos años yo no tenía grandes agallas o un gran control de las situaciones que requerían mayores medidas de temple, pero el miedo sostuvo mis rodillas y me permitió no perder el control y desplomarme en ese mismo instante.
―…Escucha, vámonos de aquí y te cuento con más tranquilidad en casa. No es algo que sea fácil de escuchar.
Chris nos había llamado mientras mamá estaba trabajando, sin darnos posibilidad de negarnos pasó a recogernos, y nos llevó a ese parque de diversiones. Ya que nos dejó tirados luego de golpear a Bruno, no quedó de otra que regresar en autobús. Recuerdo que fue un viaje muy largo, tedioso y angustioso para mí… la incertidumbre comió mis pensamientos durante las 2 horas aproximadas que nos tomó regresar a casa. Una vez llegamos, mamá ya estaba en casa. Se asustó muchísimo por el estado de Bruno, que le dijo que se había caído de la bicicleta. Terminó regañándonos por habernos ido sin permiso y nos envió a nuestras habitaciones.
― Ven. ― Me ordenó Bruno, arrastrándome a su cuarto apenas subimos las escaleras. Cerró la puerta con seguro y se sentó en su cama. Mirando al suelo comenzó a relatarme lo que había estado ocurriendo tras mi ignorancia.
― Papá y mamá se separaron luego de que tú naciste, pero luego tuvieron a Kevin estando ya divorciados en un intento de volver a hacer funcionar lo suyo… al final papá volvió a decepcionar a mamá y escapó de la ciudad con la excusa de irse a trabajar a otra ciudad para hacer mucho dinero para nosotros… pero como tú ya lo sabes, apenas y venía a vernos prácticamente en navidad y no entregaba a mamá algo que le hiciera pensar que con él nuestra familia estaría segura… fue entonces que luego de hablarlo con Chris, acordó juntarse con Demian cuando tú tenías 4 años, para darnos una buena vida en la que no nos faltara el dinero.
Guardó silencio, recupero el aliento y tras un suspiro pesado reinició su relato. No fue necesario que hiciera observaciones a lo que había dicho hasta ahora, ya que eso era básicamente lo que ya sabía.
― Al principio todo iba bien, como sabrás Demian se porta amable con nosotros pese a que es alguien de modales serios… el asunto vino mucho después, cuando ya tú tenías unos 6 o 7 años… él se puso muy borracho en una fiesta de año nuevo y comenzó a decir cosas de papá y de mamá… decía que ella seguía sintiendo algo por él y que no lograba entender porque si era un perdedor y demás… apenas mamá trató de dar réplica a su comentario, él la golpeó… me gustaría poder decirte que fue la única ocasión en que lo hizo… cada vez que tomaba, él se ponía muy violento… cada vez que Chris notaba que él comenzaba a mostrarse de mal humor, nos tomaba a nosotros y nos llevaba a dar una vuelta o nos encerraba en una habitación a ver una película a todo volumen… yo me di cuenta tiempo después, pero Chris y mi mamá me pidieron que guardara silencio y aguantara… me aseguraron que se detendría pronto pero…
― ¿Sigue haciéndolo? ― Pregunté.
Bruno clavó su mirada a mi triste figurilla, de pie, con los ojos cerrados, la voz quebrada y apretando los puños con la poca fuerza que tenía mi cuerpo en ese instante. Sentí como la ira invadía mi cuerpo, pero el terror era tal que no me era permitido expresarlo en mis gesticulaciones.
― ¿SIGUE HACIÉNDOLO?
― Becky no es hija de Demian, Zack… no estoy seguro de cómo ocurrió… pero, papá acudió al rescate de mamá un año antes de que se embarazara, prometiéndole librarla de todo este asunto… mamá, esperanzada a que fuera el fin de su pesadilla terminó su relación con Demian y le dijo que volvería con su ex esposo gracias a sus abusos, pero como siempre, papá terminó desapareciendo de nuevo y dejó las cosas peor de lo que ya estaban… 
¿Becky hija de papá? ¿Mamá terminando con Demian antes de su nacimiento? ¿Papá planeando volver a casa para ser una familia con nosotros? ¿Cómo era posible que nunca supiera de todo esto? ¿Cuándo, cómo y dónde? Nunca fui capaz de percibir un cambio de nuestra rutina ni de notar a papá visitándonos seguido en la casa o portándose romántico con mamá... me parecía imposible que todo eso ocurriera y yo no me hubiera enterado ni de una pista… y sin embargo, así era. ¿Es qué los adultos sencillamente se las arreglaban para destruir y construir a gusto sin permitir que los más jóvenes tuvieran una idea de lo que pasaba en su propia familia?
― ¿Por qué volvió con Demian después de terminar con él? ― Fue lo primero que se me vino a la mente preguntar, curiosamente era lo que menos había pensado. ― ¿Por qué regresó con el hombre que la golpea?
Bruno pensó por un par de segundos y se recostó en su cama.
― Sacar a un hogar adelante es un trabajo muy duro para una madre soltera con 5 hijos, Zack… ella ha estado aguantando por nosotros todo este tiempo.
Rompí en llanto con solo pensar la horripilante tortura que debía pasar mi madre día a día aguantando el miedo, los abusos y la prepotencia de aquel con quien compartía cama… me pregunté si existió algún momento en que ella en verdad quiso a Demian, o si había estado resistiendo una unión sin amor todo este tiempo solo para que nosotros pudiéramos tener ropas nuevas y estudiar en escuelas privadas a las que ni siquiera tomábamos en serio…
Repudié cada centavo mal gastado, esos malditos autos de modelo reciente, las bicicletas nuevas, las vajillas de cerámica, la televisión gigantesca en la sala, la piscina, las consolas, todos los caprichos… todas las posesiones materiales que teníamos, inclusive nuestro propio techo, era comprado con la angustia de mamá.
Golpeé el suelo. Me sentí la peor escoria del mundo… ¿Cómo pude ser tan egoísta que no lo noté? ¿Cómo no logré observar el triste rostro de mi madre cada mañana mientras preparaba su café? ¿Cómo fue que nunca pude notar en las actitudes de Demian la tormenta en que habíamos estado viviendo?
Sentí como mis ojos se humedecían una vez más. Apreté las manos y cerré los ojos, prometiéndome a mí mismo que no mostraría debilidad para mi familia, ni en ese momento, ni nunca más.

― Zack, yo entiendo que la muerte de tú hermano es algo que cambia la situación totalmente… ¿no pensarías que yo sería incomprensiva y comenzaría a presionarte para que te hicieras responsable por la proposición, no? ― Su dulce aliento cercano a mi rostro anestesió mi cuerpo entero. ― Cuando se calmen las cosas hablaremos de todo lo que ha pasado y de si… sigues queriendo casarte conmigo. Por ahora puedo adelantarte, que mi respuesta seguirá siendo si así pasen 55 años.
― ¿En serio? ― Pregunté, arqueando una ceja. ― ¿55 años?
― Pero mucho cuidado donde pasen 56, ahí pienso hacer mis maletas e irme a buscar otro amor.
Reímos uno frente al otro sin separar nuestras frentes un solo instante. Ahí lo tenía, un tiempo para que se calmaran las cosas en la familia antes de darles la noticia de nuestro compromiso sin romper el estándar social del respeto al fallecimiento de un familiar.
Creí que eso era lo que quería… un tiempo para que todo volviera a la normalidad, y tal vez colgarme de lo ocurrido para verificar si Ellie y yo no nos estábamos apresurando en nuestra decisión, de ver si ella no deseaba explorar otras opciones antes de ligarse a mi lado… pero en ese momento en que nuestros ojos podían prácticamente encontrarse unos cercanos al contacto de los del otro, sabía que no quería esperar… y que estar juntos no implicaba un encadenamiento o un final necesariamente… el amor no tenía porque ser una cárcel.
Besé sus labios con arropante tranquilidad, buscando en la descarga eléctrica que provocaban nuestros cuerpos unidos la motivación de explicarle mi sentir… como siempre, en ella encontré mi respuesta.
No podía permitir que viejos fantasmas influyeran sobre la hermosa realidad que era nuestro amor. La duda solo traería incertidumbre a nosotros y debilitaría tan perfecto sentimiento que se erigía alrededor de la persona que me había cambiado la vida y con quien quería pasar el resto de mi vida sin dudar nunca… yo no cometería los mismos errores que cometió mi padre con mamá. Yo nunca dudaría.
― No quiero esperar 55 años para estar a tú lado… de hecho, no quiero esperar ni un año más sin estarlo… Ellie… nuestra ceremonia de bodas tendrá una persona menos, pero sigue siendo nuestra ceremonia de bodas.

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