Lo Último

29 sept. 2012

Sonreír



Hoy caminando pasé por tu casa.
No lo tomes a mal, por favor. Fue en un momento de debilidad y ya que pasaba por ahí la curiosidad me obligó a hacerlo, mis pasos sucumbieron; tentados por la curiosidad… aunque pensándolo bien, más que curiosidad yo lo llamaría necesidad de saber tú posición.
Fue un andar rápido. Te aseguro que no me detuve frente al marco de tu puerta ni me sentí tentado a tocar el timbre y preguntarte cómo estabas… caminé en línea recta y al pasar al nivel de la ventana de tú sala levanté la mirada un poco para poder verte…
Te has de preguntar si he visto algo… cómo tal no lo hice. Claro… a esas horas te encuentras trabajando… tu sala estaba sola y a oscuras. Adornada aún con esas extrañas esculturas que te gusta poner en el suelo y en las paredes… también me ha parecido ver a tú mascota, aquella perrita blanca con una mancha oscura de actitud siempre amigable e hiperactiva.
Has de estar pensando en que debo de ser alguien extraño, ¿Por qué te escribiría una carta al respecto si no he visto nada que llamara mi atención? Cómo siempre, querida mía… has subestimado mis dotes de buen observador…
La última vez que estuve ahí, tu hogar estaba sumido en la entera oscuridad… la incertidumbre cubría tus adornos, la amargura opacaba toda luz que pudiera iluminar la sala, y el cuadro entero de una mala pintura se cerraba con un gesto triste en tus labios… tal vez estés sorprendida de que lo recuerde, estoy bien enterado de que supones que a mí tus tristezas no me importan en lo más mínimo.
Déjame darte una verdad sobre la vida: Las personas podemos olvidar sonrisas, alegrías y hasta amores… son aquellos rostros tristes que uno genera los que siempre quedarán grabados, los que nunca se irán. Y yo a ti, querida mía… te he hecho muy triste.
Dirás que no te quise, dirás que no me importaste… que te usé, que te maltraté, que te engañé, que te tiré a la basura, que te falté al respeto y que no te valoré; y todo lo que digas será una verdad, pues razones tienes y evidencias te sobran, y mi maldita falta de vergüenza siempre evitará a que yo tenga los tamaños para contradecirte.

Querida mía… has de saber; no porque lo que creas sea verdad, significa que sea lo correcto.

Yo soy todo lo que tú opinas de mí y mucho más. Me merezco tu odio, tu repudio…  merezco ser olvidado y merezco formar parte de tus memorias amargas de ahora en adelante, pero no enteramente por las razones que tú piensas…
Soy un cobarde.
Cuando conocí las magnitudes de lo nuestro tuve miedo de todos los obstáculos que nos separaban de la felicidad, y sin consultarte sobre ello llegué a la conclusión de que todas esas limitantes eran más poderosas que nosotros, aún cuando yo sabía que en plenitud tú y yo hubiésemos sido imparables, insuperables… únicos.
Me convencí a mi mismo de que estar a mi lado te hacía daño. Me di a mi mismo una categoría ponzoñosa. Me porté distante, celoso, inmaduro y gruñón; a sabiendas de que eventualmente todo te haría estallar… pero no fue así… tú cariño por mí fue tan puro que mis sucias jugarretas no dieron un solo rasguño a nuestra unión. Y cegado por mi cobardía me vi obligado a asesinar a sangre fría lo nuestro, siendo directo, descorazonado y actuando si a mí eso me importara una mierda.
Te vi llorar, y eso me rompió el corazón… pero estoy convencido de que no fue nada comparado a la tortura que yo te hice sentir. Con mis propias manos y contigo observando derribé todo lo que juntos habíamos construido, dando a entender que carecían de significado, y alegando estar confundido para justificarme un poco gracias a la vergüenza que ello me provocaba.
Todo fue parte de mi plan… sólo debías odiarme… sólo así tus heridas sanarían pronto… sólo así te ahorraría sufrimientos inmensos y prolongados… sólo así podrías sonreír de nuevo con alguien que si pudiera hacerte feliz de la manera romántica y soñadora que deseas… y no con un dos caras impredecible y manipulador cómo lo soy yo.
Dicho esto pensarás que lo que hice fue un movimiento cobarde, bajo, ruin e inhumano… y de hecho, ya lo dije: soy todo eso y más. No me siento orgulloso de ello, y nunca me perdonaré lo que te hice, querida mía… pero no se puede ser lo que se quiere, y tampoco se puede negar quien se es. Esto es lo que soy, y por ello estaba convencido de que pronto aprenderías a agradecerme por hacer lo que hice… y no estaba equivocado… ¿Sabes?
Hoy caminando pasé por tu casa.
Fue en un momento de debilidad y ya que pasaba por ahí la curiosidad me obligó a hacerlo, mis pasos sucumbieron; tentados por la curiosidad… aunque pensándolo bien, más que curiosidad yo lo llamaría necesidad de saber tú posición.
No vi sólo una sala vacía a través de la ventana… vi luz, fuego, calor e ilusión… pintaste las paredes, decoraste un árbol de navidad y hasta colgaste un par de calcetas en la chimenea.
No tuve que mirarte para saber tú posición… es con tus gestos y movimientos que entiendo que tú vida ha seguido, que te has sobrepuesto al dolor pasajero de mi ruin movimiento y que ahora caminas en una dirección opuesta a la mía.
Sé que has encontrado a alguien más que te está prestando apoyo y soporte de forma incondicional, y te mentiría si te dijera que ello no me provoca una pizca de celos. Pero sabía que esto pasaría eventualmente, y si de apegarme al libro debo: he de desearte lo mejor.
Por último, me gustaría decirte que mi plan no ha salido del todo bien… se suponía que tú serías feliz sin mí y yo me limitaría al resignamiento… ¿pero sabes? Hoy me he enterado de que estás sonriendo, y no puedo dejar de sonreír.

5 comentarios:

  1. Espectacular, dulce, suave y puro. No hay mas que decir, las descripciones, los sentimientos de quien escribe la carta, te hace imaginar todo, preguntarte sobre las situacines que pudo haber vivido, pero al final todo se resume en que simplemente ahora todo esta bien, para ambos. Muy lindo babe! aplicalo a otoñoooo

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  2. Idem a lo ke dice kath.

    las palabras acarician la lectura y la vuelve suave en un ritmo unico. Es de esas que hacen pensar en uno mismo, en que puedes identificarte y que la ultima palabra deja el pecho calido.

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  3. Lo siento, no me gusto :(

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  4. Cuanta verdad en aquella carta, me siento identificada, pasó algo parecido en mi vida y ahora estoy bien y él también.

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  5. Es una lectura muy suave, muy linda... Idem también a Kthrine, y a Kurau.
    Opino que es una lectura que saca una sonrisa sincera desde lo más profundo de cada uno....

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