Lo Último

1 oct. 2012

De vuelta a casa


No recordó nunca haber aceptado que se fuera.

Él no quería que lo hiciera.

Entonces… ¿por qué se fue igualmente?

¿Por qué le ignoró?

¿Por qué pasó por alto los fuertes deseos que él tenía de mantenerla a su lado?

El impacto sonoro de un trueno ahogó por un instante el incesante chirrido de la lluvia. Las esperanzas de que se detuviera el churrasco de habían ido hacía ya varias horas junto con las últimas muestras del cielo cuando aún el sol surcaba en majestuosidad. Ahora; con excepción de la iluminación momentánea que brindaban los rayos en puntos y tonalidades impredecibles, todo lo que había era oscuridad.
Cuando bajó del automóvil aún estaba limpio y seco, pero apenas hundió sus pies en la bien nutrida y larga hierba se llenó de lodo casi hasta las rodillas, así como la inmensa cantidad de lluvia que caía del cielo se encargó de empaparlo de pies a cabeza en un santiamén. Se sintió irritado en un principio aún cuando sabía que era inevitable, pero apenas vio su meta; recuperó enfoque y se concentró nuevamente en lo único que le importaba en realidad.
Iba a abrir la puerta sin permiso…

Dio un paso largo. Salpicó agua enlodada.

Iba a abrir la puerta sin permiso, e iba a reprocharle su abandono sin darle tiempo a dar explicaciones…

Igualó su paso anterior con el otro pie, sus plantas se hundieron en el fango, sintió el lodo entrando a sus zapatos.
Iba a abrir la puerta sin permiso, e iba a confrontarla; no se mediría en reclamos y le exigiría que volviera a su lado, ella no tenía razón ni excusa para dar fin a su amor…

Resopló en el desespero, la lluvia no le permitía observar con claridad la dirección en que iba, era muy molesto en un lugar tan extenso.

Iba a abrir la puerta sin permiso, la tomaría entre sus brazos, la besaría y acariciaría como en antaño y después de la reconciliación volvería con ella a casa. A la casa de ambos, no a este nuevo domicilio que para ella era indigno…

Arrastraba consigo una bolsa de tela, que se deslizaba sin mayor problema entre el inestable y fangoso terreno. Aceleró paso, no quería seguir alejado de ella por más tiempo.

Iba a abrir la puerta sin permiso, no le importaban más los modales ni los estándares. Esos ya eran cosa del pasado…

Llegó por fin a la puerta, y se puso de cuclillas para asegurar que estaba en el lugar correcto. Marcaba su nombre en letras doradas sobre una fina superficie blanca, también estaban ahí su fecha de nacimiento y la fecha de su perecimiento. Negó con la cabeza. ¿Qué sabían ellos de la muerte?
Sacó de la bolsa un largo martillo de construcción, y sin dudar una pizca en sus intenciones flexionó sus rodillas y tomó impulso: partió la lapida por el centro.

Iba a abrir la puerta sin permiso, y la llevaría de vuelta a casa, donde tenía que estar.

5 comentarios:

  1. Bueno, si hubiera participado en el concurso de leer para ser leídos supongo que hubiera usado este por aquello de que tiene 500 palabras exactas :)

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  2. Hasta que la muerte los separe?
    Nou esas son tonterias, cuentos infantiles,
    A decir verdad me dio un poco de asquito el pensar que la llevaria a casa y eso, pero es muy romantico, en un modo tetrico y enfermizo pero romantico! Love Love Love <3

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  3. Que me encantó el escrito? OH sí * 3* tenemos psicología goretástica por aquí * 3* vamos babe, que lo que. Dejas por aquí me está interesando cada vez mas (pero aun así espero las largas eh?)

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  4. Como siempre, nunca me imagino tal final en estos micro relatos... deberia ser ilegal para ti ke siempre antaño escribias amores tiernos.

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  5. Saludos desde el lugar donde estoy...
    Otro cuento llamativo y extraño al comienzo, pero con un final Gore que jamás imaginaba.
    Amas escribir, lo he notado desde ya hace tiempo. Desearía poder comprender un poco de ese amor...
    Sya.
    Espero poder platicar un día de estos.

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