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16 ene. 2014

La búsqueda del bar de los perdidos

Por las noches donde las niñas se convierten en mujeres, los hombres se transforman en lobos, y los artistas se inmortalizan como leyendas, se susurran en las calles de la alameda de la perdición, los rumores de un lugar más allá de lo perdido, y más cercano a lo divino.

Se dice del lugar, que es distinto a lo que cualquier ojo pudo ver en plenitud de facultades, que solo aquel que haya dejado atrás su humanidad, y cual vencido orgulloso, se abrace a sus fantasmas con la mirada en alto, podrá ver en realidad el oasis que se encuentra ante sus ojos.

De fachada oscura, paredes lúgubres y un velo nocturno arropando siempre el interior de su estructura, el bar de los perdidos, recibe desde que empieza la noche, hasta que la luna se escapa con las estrellas para dar paso al aventurado amanecer, a las almas que busquen con alcohol y blues explayar sus penurias.

Cuentan, según  las malas lenguas, que al cerrar los ojos, y prestar cuidadosa atención al triste ritmo de la banda que nunca deja de tocar, se puede apreciar la danza al compás de los miles de llantos pendientes que los presentes cargan consigo, los tuyos propios incluidos.

Un lugar fantástico, maravilloso, más allá de la imaginación de los monótonos. Supera a cualquier cuento de hadas sobre arcoíris, unicornios, magia blanca y negra que se haya escuchado jamás… hablo de una utopía, donde todos los cansados de la vida, todos los vencidos, todos los derrotados, todos los errantes, todos los muertos en vida, todos los vivos en muerte, todos los locos declarados, todos los excedidos de cordura, todos los esclavos del pasado, todos los perdidos del mañana, TODOS, TODOS los que tienen algo por lo que burlarse de su propia vida y dispensar de la misma de ser necesario, se reúnen bajo el mismo techo: en un viejo local con luces bajas, humedad excesiva, música triste, y alcohol.

He escuchado los rumores, se habla de el bar de los perdidos en donde el más chico pelea a muerte con el más grande por una moneda, donde una prostituta regatea precios al saberse ya muy mayor para seguir en el negocio, donde un ladrón asaltaría a su madre incapaz de reconocerla a causa de las drogas… y cierto estoy, que para un perdido en vida como lo soy yo - por motivos que no revelaré - encontrar ese lugar, sería lo más parecido a tener esperanza que he tenido en años.

Hoy he hecho mi maleta, ya tengo un nuevo lugar a donde ir.

Dejé sobre la mesa el dinero de la renta, y guardé bajo llave en un lugar que jamás encontrarán los retratos de mis ayeres sonrientes por un mundo ahora inexistente. Ellos se movieron, y yo haré lo mismo.
Señor casero… hoy inicia mi búsqueda del bar de los perdidos.



Atentamente: un solitario más de este mundo desolado.


2 comentarios:

  1. Te quedó hermoso.

    Pd: soy Claudia A.

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  2. “En la perdición encontraré la salvación”. Esa frase me llevo a la mente cuando termine de leer tu cuento corto. Esto debido a que hay gente con alguna adicción que se escapan de esta vida llena de sufrimiento, dolor, angustia, problemas familiares, etc. y se adentran a un mundo lleno de "poder", "sabiduría", "orgullo", “perdición total en otra dimensión", creyéndose los muy todo o menos que basura.

    No lo niego, también quisiera divagar y encontrar por lo menos una vez y salirme de este concepto rutinario de vida, ese lugar....

    Bueno escrito.

    Nos vemos.
    Sya.

    Atte. Hiroyuki-san

    ResponderEliminar

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