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14 feb. 2014

Princesa Prisma



Más allá de la superficie magistral de tu soberbia personalidad, más allá de tu liberal vocabulario, tu frescura, y tu personalidad abierta (aún con la máscara que usas ante los que no son dignos de tu rostro), me interesaron tus palabras.

Cual efecto prisma entró la luz azul de tu mente a mi alma.

Egocéntrica, inteligente, misteriosa, divertida, y más dura de roer que la madera victoriana, princesa Prisma, me hiciste notar algo que nunca antes noté en nadie más, incluso con altas experiencias y vivencias a mis espaldas: éramos iguales. Aún lo somos.

Ambos conocíamos el arte de decir lo que las personas deseaban escuchar, los dos podíamos hipnotizar con nuestra labia y personalidad a la más compleja de nuestras presas, los dos jugábamos a dominar nuestros respectivos mundos, y gozábamos de los frutos que nuestros hacían caer a nuestros pies.

Princesa Prisma, sin enterarme, quedé ligado de nuestras similitudes, y me fui interesando de ti.
Veo en ti lo que el resto puede ver, con más claridad de la que ellos pueden aspirar a poseer.
Entiendo por qué tus súbditos besan el suelo donde pisas, es que son tan bellos tus andares, y tan libres tus pensamientos, que cualquier hombre se derretiría al sostenerte la mirada mientras dedicas con tus labios dulces palabras de seducción.

Moría de ganas, al igual que el resto, de correr alrededor tuyo cual admirador enamorado, me hubiese encantado unirme al resto, alabando tu nombre, y mendigando porque sostengas mi mano apreciando mi interés antes de rechazarme sutilmente como haces con ellos… me encantaría simplemente mantenerte en un pedestal, y resignarme a que eres un ídolo al que no se toca, y que permanece distante en las alturas, forjando con tus dedos una señal a las estrellas inalcanzables.
Pero no pude hacer eso.

No soy así, me fue imposible aceptar que alguien tan igual a mí, me fuese inalcanzable.
Princesa Prisma, yo no pude convertirme en uno del resto, va en contra de mi naturaleza, y tú, sabrás comprenderlo mejor que nadie… ¿qué tiene de encantador formar parte de un grupo de ovejas en donde no resaltas? Sí fuese esa tu posición, estoy seguro de tu descontento.

Es un desperdicio, si con mis palabras, puedo endulzar tu oído y transportarte a un lugar donde nadie más te ha llevado. Con mis letras, puedo hacerte sentir en el pecho el cálido andar de la música clásica, y revolotear tus sentidos cual si fueras una adorable quinceañera que busca a su chambelán. Con mi pasión, puedo hacer todas tus fantasías, una a una, realidad.

Placer carnal, fuego brutal por la fricción intensa que dos cuerpos generan, mientras se encuentran trenzados en un beso pasional que llega hasta las entrañas, y se resguarda en las memorias de los amantes una noche fría que no se siente ni en los dedos de los pies. Eso y más, pienso y siento, de vez en vez, con solo oírte decir mi nombre.

Dulce princesa Prisma, este día del amor te recuerdo que únicamente yo, puedo descifrar aquellos misterios que escondes en tus labios, y  que mi lengua, anhela por leer en el braille de tus carnosas comisuras todas las aventuras restantes que nos quedan juntos, como iguales, como amantes.
Que tengas lindo día, Princesa.


Un rebelde, que te ha robado algo más que el corazón.

1 comentario:

  1. Me enamoré de tus letras, tengo 10 horas metida buscando más cuentos y luego buscando otros más.

    Eres el mejor escritor que he tenido el placer de leer, ¿donde puedo comprar tus publicaciones? Te has ganado una admiradora más.

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