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9 dic. 2014

Asociación de lectores y escritores (24/??)

Capítulo 24: El modus vivendi de las revistas


― ¡MALDICIÓN, SUELTEN LOS RESULTADOS DE UNA VEZ O VOY A VOLAR TODO EL EDIFICIO! ― Bramó Asmax, jalándose de los cabellos. ― ¡NO BROMEO, TENGO UN ENCENDEDOR!
― Que ruidoso eres ― Espetó con fastidio Ten, que dormitaba en el suelo, recargado sobre unos casilleros. ― Ya estaba quedándome dormido…
― ¿Y TÚ POR QUÉ ESTÁS TAN TRANQUILO? ― Le señaló su rival, frustrado. ― ¿No entiendes que este momento va a decidir un aspecto importante en tu carrera?
― Eso lo entiendo ― Asintió, calmo. ― Lo que tú no entiendes es que al final no importa realmente quien tenga una silla en mi mesa de editores, soy yo quien tiene control sobre el producto final.
― Eso no me convence del todo ― Escupió, desconfiado. ― Pienso que esta revista se mueve de formas cada vez más extrañas, no… tal vez incluso todo el medio empieza a modificarse… ¿opiniones de influencias jóvenes? Esas podrías obtenerlas leyendo las cartas y mails de tus fans…
― ¿Qué estás insinuando? ― Alan arqueó una ceja, ciertamente su amigo tenía un punto, pero si estaba a punto de decir lo que él imaginaba, estarían entrando en acusaciones muy serias.
― Lo que estás pensando que insinúo ― Aseguró entonces, tomando asiento en una de las sillas a un costado de su amigo. ― Ten… sospecho que esto puede tener algo que ver con la iniciativa crecimiento. Sé que vas a decir que estoy siendo paranoico, pero piénsalo un poco… la iniciativa consiste en que las editoriales sean dueñas del material intelectual del cliente a cambio de sumas mayores de dinero… esto sería de suponer que un escritor pasaría a ser un empleado que regala su talento a la empresa que le da comodidades económicas a cambio; pero si lo pensamos con detenimiento, también implica que pueden despedirle si su rendimiento no es el esperado, y contratar a otro cliente, más joven y más barato para continuar escribiendo lo que el cliente anterior dejó inconcluso…

“He de advertirte que la nueva generación pudiera no tener cabida para ti si no tienes cuidado, Ten… dependerá de cómo actúas si se te acepta como un líder o un icono o si se te excluye como un vejestorio sin utilidad”

Abrió los ojos como platos, y observó a AsmaX como si acabase de encontrar el hilo negro; ¿sería que Damián Gambino, además de predecir el fuerte cambio generacional podía ver una revolución total del medio donde los más veteranos (y mejor pagados) pasarían a ser los chivos expiatorios? Tenía mucho sentido si se tomaban en cuenta todos los movimientos recientes; para su criterio, no existía la posibilidad de que un escritor novato le reemplazase, por cuestiones de talento y calidad, pero con su equipo de editores y una narrativa fluida… no quería pensar más en ello, le repugnaba la sola reproducción de la idea… atentaba contra todo lo que significa escribir, contra todo lo que amaba.
― Aún si tan desarrollada conspiración fuese cierta, no pienso firmar nada; el mensaje que dimos esa tarde en Gambino´s sigue vigente… no voy a formar parte de este negocio si no puedo ser dueño de mis creaciones.
― No sabemos de lo que son capaces, pueden hacer trabas legales, alegar derechos sobre tus historias, congelarlas, y apoderarse de ellas… son gente muy peligrosa.
― ¿Quiénes? ― Preguntó una voz, desde la entrada de la habitación.
Ambos alzaron la vista en dirección a la puerta. Ahí, un anciano vestido con gabardina marrón clara les observaba, interesado. Dio pasos firmes hacia ellos, para luego esperar paciente por una contestación.
―… ustedes. ― AsmaX no se la pensó dos veces para responder, con el ceño fruncido. ― Después de todo, usted es un alto rango en esta revista y en muchas otras, incluyendo Mc Magazine… además, tiene bastante poder sobre el gremio de escritores; ¿o me equivoco, señor Ronald?
El hombre soltó una risilla, para luego suspirar con ligereza.
― ¿Eh? ― Ronald ladeó la mirada, su bigote canoso danzaba a cada palabra que decía. ― ¿Es idea mía, o me están acusando de algo, muchachos?
― Lo que mi colega dice ― Interfirió Ten, reacio al conflicto como siempre. ― Es que nos preocupan los movimientos de ustedes, los directivos; están ocurriendo muchos cambios, y es normal que el escritor se preocupe por su futuro y la estabilidad de su trabajo.
― Trabajan en las dos revistas más grandes y competitivas, ¿y hablan de estabilidad? ― Bufó, negando con la cabeza. ― No, chicos… estoy convencido de que los cambios que se planean desde arriba se piensan con la intención de beneficiarnos a todos; al empresario, y al artista.
Asmax rechinó los dientes, incrédulo.
― ¿Cómo beneficia al artista no ser dueño de su trabajo? Por favor no busque lavarnos la cabeza señor, esos discursos pueden comérselos los novatos, pero está usted hablando con los más grandes del momento.
― ¿Qué como lo beneficia, preguntas? Tendrá mayor estabilidad, mayores ganancias, menores responsabilidades y una serie de beneficios que actualmente no gozan… les hablo de servicios médicos, un fondo de retiro, una liquidación justa y sustancial, lo suficientemente vasta como para mantenerse hasta que pueda conseguir otro contrato…
 ― Estoy seguro que la gran mayoría de beneficios no serán disfrutados nunca, pues si se adueñan de las historias son dueños de todo; si un escritor enferma o baja su rendimiento, podrían reemplazarlo sin penuria y despedirlo sin liquidación argumentando que no era útil ni efectivo en su puesto.
― Lo que estás haciendo se llama asumir ― Respondió el anciano con una sonrisa. ― Y es una práctica bastante inexacta. Te recomiendo tengas fe en el sistema que tanto te ha dado, muchacho…
― ¿Que tanto me ha dado? ¡Yo me he ganado todo lo que tengo! ― AsmaX se levantó, indignado. ― Y estoy convencido que solo con mis historias y cuentos les he dado más millones de los que pueden contar en un año entero.
― Eso es trabajar en equipo. Sin tu revista nunca hubieras llegado a ser tan conocido, y sin tu talento tu revista no hubiera recibido tan buenos números. Si empiezas a ver al sistema como tu enemigo, me temo que no hay mucho que podamos hacer, solo pedirte que recapacites.
AsmaX mostró los dientes; era increíble que incluso con alguien de su talla usara las mismas respuestas políticas y baratas que se decían en los discursos públicos para ganarse a las masas. Lo tenía bien claro: el negocio literario era más sucio de lo que los cabecillas admitirían, y el escritor llevaba las de perder en todo momento… sobre todo si la iniciativa crecimiento se convertía en una realidad.
― Veo que les ha quedado claro ― El hombre esbozó una sonrisa amplia e hizo una reverencia. ― Ahora, si me disculpan; tengo que revisar el conteo y los resultados por mi cuenta. Voy a tener que pedirles que se retiren, esto solo compete a la administración.
― ¿Eh? ― Alan se levantó, confuso. ― Pero yo esperaba ver los resultados pri…
― Serás el primero en saberlos, te los enviaré con tus editores ― Le interrumpió, con justa imponencia. ― Comprenderás que tu presencia y la de tu amigo aquí no es correcta, teniendo en cuenta que esto es un evento competente a la MINI ALE.
AsmaX no hubiera tenido problema en presentar su descontento, pero era Ten quien trabajaba en la ALE, y era él a quien realmente competían los resultados de ese concurso… sería él quien tenía que plantar firme su pie.
―… Entiendo, señor Ronald ― Asintió, con gala de categoría. ― En ese caso nos vamos. Tenga un buen día.
…Pero, Ten no era esa clase de persona…
Los dos escritores abandonaron la habitación en silencio, y acto seguido, abandonaron el edificio en las mismas condiciones. Ten Zero se veía tranquilo y relajado, como indiferente; pero AsmaX estaba furibundo: todo con respecto a la situación le molestaba.
― ¿Puedes creer lo cínicamente que me respondió? ― Renegaba, ya cuando caminaban por las calles de la ciudad. ― ¡Nadie puede ser tan ciego como para creerle esa cantaleta tan políticamente falsa!
― Creo que estás perdiendo el enfoque ― Alan hablaba con temple, como si no le hubiesen afectado las posibilidades que su rival colocó en la mesa hacia apenas unos minutos. ― Es obvio que se apegue a lo que lo beneficie a él y a los suyos; nosotros hacemos lo mismo, pues nos apegamos abiertamente a que se preserven los derechos de los escritores. Esta discusión no ha sido una negociación, simplemente fue un choque de ideas entre los dos lados de la moneda… tú, el artista que no quiere ser un empleado, y él, el empresario que busca cambiar el medio en el que ejerces.
― Sí, sé que pierdo el enfoque, pero me irrita sentirme maniatado. ― Frunció el ceño.
― Lo sé, porque eres necio como una mula ― Rió levemente. ― Pero, al final es como dijo el señor Ronald… todo lo que podamos teorizar o predecir son solo teorías… en realidad no podemos saber lo que piensan… incluso con el tema de agregar al escritor a mi equipo de trabajo para “refrescar” a bella agente secreto, puede ser tan solo una sencilla idea de mis escritores.
― O puede ser el inicio de la iniciativa, recuerda que esos editores son empleados directos de la ALE.
― Es a lo que voy… no tenemos forma de saberlo, solo podemos esperar y el tiempo lo dirá… de cualquier forma, no es como si yo fuera a dejar que otros dominen mis historias… ¿o ya se te olvidó?
― ¿Qué cosa? ― Preguntó el otro, deteniéndose.
Ten sonrió de oreja a oreja, y se volvió hacia él, confiado.
― Soy Ten Zero. No me gusta ser egocéntrico, eso no me va… pero si tengo 5 historias semanales y me las arreglé para sostenerlas a todas 14 semanas en los primeros 5 lugares, algo de talento debo de tener.
AsmaX no parecía estar muy convencido, pues hizo aquel puchero con los labios que solía hacer cuando las cosas no salían como él quería, pero acabó por reír, sacando tremendas carcajadas.
― ¡Tienes razón, ser egocéntrico no te queda! ― Exclamó, para luego imitarle con voz burlona. ― “Si me las arreglé para blablablá algo de talento debo de tener, oye, soy Ten-Chan, bájate de mi nube”
― C-cállate, idiota… ― Alan apretaba un puño, ofendido.
― Pero ya en serio… falta poco, ¿no es así? ― De pronto, AsmaX había recuperado la seriedad, y observaba a su mejor amigo con una sonrisa. ― Para que rompas el record de mi tío… el de más semanas consecutivas en primer lugar.
― Faltan solo 5 semanas ― Asintió. ― ¿Pero quién las cuenta?



*****


― Entonces, señores ― Ronald se acomodó la corbata, y se adentró en la habitación, sacándose la gabardina y colgándola en un gancho en la puerta, el cual fue colocado ahí por ordenes suyas, y para uso exclusivo propio. ― Ya sin intrusos en las oficinas, estoy listo para escuchar los resultados del concurso.
― Bueno, señor ― Dijo uno de ellos, sin detener su trabajo. ― Hace unas horas estaban muy apretadas dos historias, pero recientemente Demencias de Lily ha despuntado, y está ahora en primer lugar por más de 50 votos.
― ¿Cuántos votos faltan por contar? ― Preguntó en réplica el anciano, tomando asiendo al centro de la mesa.
― Unos 200, señor ― Dijo el más joven de ellos, que se dedicaba a separar los votos. ― No nos tomará más de 20 min…
― No tiene caso ― Aseguró entonces el hombre, negando con la cabeza. ― En estos concursos pequeños no existen las remontadas de más de 15 votos. Lo sé porque antes solía trabajar en su puesto, chicos; ya pueden dejar de contar.
― P-pero tenemos ordenes de…
― Si no me creen está bien, cuenten los votos restantes y verán de lo que hablo ― Ronald se recargó sobre la mesa con los brazos cruzados, desinteresado. ― Trataba de ahorrarles el trabajo, pero ya lo verán por ustedes mismos. Adelante, cuenten los votos.
Los presentes intercambiaron miradas, incómodos. Pero finalmente acordaron en seguir trabajando sin necesidad de decir palabra alguna; contaron votos en silencio durante unos 40 minutos, y al terminar, anotaron los resultados a mano en una hoja de papel:



1.- Demencias de Lily - Alice!: 2303 votos
2.- Olvido - TamoTodio: 2243 votos
3.- El amor se escribe con J – Liareh: 1520 votos
4.- ¡Ámame, maldición! – Nina Van Der Wood: 1312 votos
5.- Cincuenta sencillos pasos – Fujimaka: 1311 votos
6.- ¡Ese no es mi novio! – Hexa: 817 votos
7.- Sábanas – Drakboy: 620 votos
8.- Mi vida y la tuya – Adriankure: 228 votos
9.- Quiero tu amor – Tabitha: 211 votos
10.- Filosofía y romance – Sachy: 111 votos


― E-.estos son los diez relatos mejor votados, señor ― Dijo el más joven de ellos, entregándole al hombre el papel. ― Tenía razón, la distancia entre la ganadora y el segundo lugar solo se hizo más grande.
― Se los dije ― El hombre soltó una risilla burlona; los novatos se tomaban sus trabajos tan en serio que a veces eran incapaces de pensar con lógica; él, ya bien fogueado en el medio, sabía prácticamente todos los detalles que hacían de ese negocio, algo tan encantador. ― Pero debo admitir que fue un concurso bastante cerrado entre las primeras dos historias; estadísticamente hablando, se podría decir que ambos escritores son promesas para la revista.
― De hecho serían las tres escritoras, señor. ― Otro de los empleados se acercó a él, con deseos de ganar puntos con uno de los cabecillas de la revista. ― TamoTodio, el segundo lugar, es un equipo de dos jóvenes escritoras según se puede leer en su ficha de inscripción.
― ¿Hah? ― El anciano arqueó una ceja, observando con interés el nombre escrito en el segundo puesto. ― Así que esta historia está escrita en conjunto por dos escritoras… vaya, eso es muy interesante. Me alegro que lo comentaras, muchacho.
Ronald se quedó mirando la lista con cuidado. Una diferencia pequeña pero existente separaba a la historia de un equipo de escritoras de la victoria… cierto era que los lectores nunca se equivocaban, no desde un punto de calidad; ¿pero desde un punto de vista de marketing? No sabían de lo que se perdían dando su apoyo a una escritora común y corriente, al menos a simple vista: tan plana como para usar su nombre de pseudónimo, agregándole únicamente un signo de admiración.
― Muchachos, ahora son empleados de la ALE; una de las revistas más importantes del mundo. ¿Saben cuánto dinero maneja nuestra revista? ¿Se hacen una idea de lo que pagan los patrocinadores por ser anunciado en medio de nuestras historias? Estamos hablando de cifras desorbitantes… y aún así, no nos basta. Nosotros buscamos siempre más.
― ¿Señor? ― Inquirió el sujeto, a la espera de una explicación a lo que aparentemente insinuaba. No era el único, el resto de los empleados intercambiaban miradas, confusos.
― Les voy a preguntar algo, ¿qué vende más, un equipo de escritoras que son capaces de sincronizar sus ideas para crear un arte que combina sus personalidades y pensamientos a la perfección, o una historia común y corriente?
Nuevamente se observaron entre ellos, inciertos; el que estaba al frente se atrevió a responder, al notar el silencio de sus compañeros, aunque su voz era insegura y no se mostraba muy convencido de gustar del rumbo que la conversación estaba tomando.
― El equipo de escritoras, señor…
― Respuesta correcta, muchacho. ¿Cuál es tu nombre?
― Y-Yasu, señor.
― Bien, Yasu, como empleado de la ALE hoy tú y tus compañeros van a comprender que en un departamento tan pequeño como lo es la MINI ALE, es válido y necesario hacer ciertas… modificaciones, para acrecentar el atractivo del producto principal, que es la verdadera ALE.
― ¿Habla de modificar los resultados? ― Preguntó otro, consternado por lo que el hombre sugería. ― Como… ¿hacer que TamoTodio gane por tener un trasfondo más interesante que Alice!?
― Precisamente ― Asintió, sacando una pluma del bolsillo frontal de su camisa. ― Un equipo de dos escritoras jóvenes que trabajan juntas para llegar a la grandeza, dos mentes funcionando como una, un par de chicas que terminan la oración de la otra y hacen todo juntas… la ALE puede darse un festín apoyándolas; entrevistas, seguimiento de sus avances, eventos de equipos… es un mercado que ninguna otra revista ha explotado hasta el momento, esto que tenemos aquí puede ser oro puro.
― Pero eso no sería correcto.
Ronald ladeó la mirada hacia Yasu, que indignado, mantenía la mirada en el suelo. Encontraba deshonestas todas y cada una de las palabras de su superior; aún si él era solo un pequeño empleado de una división menor de la compañía, no apoyaría nunca el amaño de resultados en un evento literario. La realidad era que TamoTodio no tuvo meritos suficientes para vencer a Alice!, era ella la verdadera triunfadora.
― ¿Y por qué no? ― El hombre se encogió de hombros. ― Va a ser lo mejor para la revista en la que trabajas, la que firma tus cheques. Además, entiendo tu punto; estás pensando en la otra chica, “Alice!”. No te preocupes, muchacho… no se trata de frustrar la carrera de una joven promesa para fomentar a una promesa más explotable.
― Entonces ― Se interpuso el tercer empleado, que hasta el momento no había hablado, se había dedicado a observar en silencio a sus compañeros y a su superior. ― ¿qué ocurrirá al final? ¿Quién va a ganar, TamoTodio o Alice!?
Ronald no respondió de inmediato, pues se encontraba sobre-escribiendo en los resultados del evento. Al terminar, dejó la lista sobre la mesa y admiró el resultado final:



1.- Demencias de Lily - Alice!: 2303 votos
2.- Olvido - TamoTodio: 2303 votos
3.- El amor se escribe con J – Liareh: 1520 votos
4.- ¡Ámame, maldición! – Nina Van Der Wood: 1312 votos
5.- Cincuenta sencillos pasos – Fujimaka: 1311 votos
6.- ¡Ese no es mi novio! – Hexa: 817 votos
7.- Sábanas – Drakboy: 620 votos
8.- Mi vida y la tuya – Adriankure: 228 votos
9.- Quiero tu amor – Tabitha: 211 votos
10.- Filosofía y romance – Sachy: 111 votos





― Ambas lo hicieron, joven. ― Ronald sonrió de oreja a oreja, nuevamente había logrado sacar provecho en pro de la ALE, y esta vez sería por doble cuenta. ― Estamos ante el primer empate en la historia de un concurso. Esto va a encantar a los lectores, les hará interesarse en recibir ejemplares de la MINI ALE y ganaremos muchas suscripciones a domicilio gracias a esto.
No hubo mucho dialogo posterior a la explicación del señor Ronald. Los empleados procedieron con el papeleo correspondiente y el hombre abandonó el edificio con los resultados notariados y oficializados unos minutos más tarde. Aunque ninguno de los contadores de votos estaba del todo satisfecho con lo ocurrido, todos comprendían que su trabajo era mínimo en comparación a la ALE como tal… todos menos uno.
― ¡Es trampa lo que hace! ― Exclamó molesto Yasu, que junto con sus compañeros caminaba hacia la salida. ― ¡TamoTodio no merecerá toda la atención que va a recibir!
― No se puede hacer nada ― Dijo uno de sus compañeros, encogiéndose de hombros. ― Tú lo oíste, un equipo de escritoras vende; es normal que quiera algo que vende para la revista grande… si TamoTodio perdía este concurso existía la posibilidad de que no volvieran a saber de ella, él no va a correr riesgo con algo que considera que puede generarle grandes ganancias a la revista.
― Además, la MINI ALE es apenas una revista para suscriptores donde mostramos a jóvenes promesas ― Agregó el otro, con la misma resignación que el anterior. ― A ellos no les interesa lo que pase aquí; ¿y qué si se hizo un arreglo en el resultado final del concurso? Es solo una revista dentro de una revista más grande… el que aparezcan en la MINI ALE no les garantiza un futuro ni mucho menos… de hecho, el 90% de los escritores que mostramos aquí no logra publicar nunca más. Y creo que fui muy gentil con la cifra.
― Aún si dicen eso, es un movimiento deshonesto ― Yasu se llevó las manos a los bolsillos, refunfuñando. ― Deberíamos de presentar una queja, denunciar esto. No es posible que no exista una justicia… los relatos deberían ser calificados y juzgados con justicia, con objetividad, no teniendo en cuenta lo que venderá más en una revista.
― Supongamos que hacemos lo que dices y denunciamos lo que el señor Ronald ha hecho… ¿a quién va a importarle? ― Su compañero hablaba con honestidad brutal, como buscando hacerle entrar en razón. ― Incluso si vamos al gremio de escritores probablemente les dé igual; esto es la MINI ALE, nadie se preocupa por lo que ocurra aquí.
― Eso es cierto, y seguro en las otras revistas es igual ― Coincidió el otro. ― Hay que aceptarlo, Yasu… al final, no existen críticos objetivos o justicieros de la legalidad… las revistas siempre van a ver por sus intereses. ¡Mejor olvidémonos del maldito trabajo y vayamos a celebrar bebiendo que otro concurso terminó con éxito!

Sus dos amigos alzaron los brazos, celebrando y olvidándose del tema, pero en Yasu la inconformidad continuó acrecentándose, con las palabras de sus compañeros rondando en su mente. 

1 comentario:

  1. Mai gad!!! Pero ke se cree ese payaso?!!! T.T Alice! se merece la gloria

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